CAPÍTULO I: EL CONCEPTO DE SOSTENIBILIDAD
CAPÍTULO 1. EL CONCEPTO DE SOSTENIBILIDAD 1.1 ORIGEN DEL TÉRMINO SOSTENIBILIDAD
1.7 EL FUTURO DE LA MINERÍA PASA POR LA SOSTENIBILIDAD.
Las grandes empresas deben considerar que ellas son las beneficiarias de parte de la renta extraída del Capital Natural, que de alguna forma, debiera reinvertirse en favor de la comunidad local a fin de generar algún otro tipo de capacidades productivas y sociales. Además, es relevante considerar que las políticas efectivas y eficientes de Responsabilidad Social Empresarial, no solo favorecen a la comunidad receptora, sino también a la empresa, pues le otorgan un grado de legitimidad, muchas veces esencial atendiendo al contexto en el que las mismas operan.
Como camino para lograr el necesario desarrollo sostenible en las comunidades mineras, existen una serie de puntos generales que deberían observarse (Almaguer, 2002)
• Desarrollar tanto en la opinión pública como en la especializada la sensibilidad sobre la relación tecnología – cultura - desarrollo.
• Capacitar a las comunidades para que puedan gestionar aquellos proyectos de desarrollo e innovación tecnológica que les afecten directamente.
• Promover fuentes de empleo alternativo, fomentando una infraestructura económica y social multifacética que prepare a la comunidad para el momento del cierre de minas.
• Exigir la participación del Gobierno local en el otorgamiento de concesiones mineras.
• Fomentar en los diferentes actores comunitarios la participación en actividades relacionadas con la protección del medio ambiente como elemento insustituible de su identidad cultural, comprendiendo la relación entre diversidad cultural, hábitat y biodiversidad, y entre ecosistemas e identidad cultural.
• Crear nuevos espacios que permitan desarrollar manifestaciones culturales en correspondencia con las tradiciones, reforzando en ellas el sentido de pertenencia a una comunidad minera.
• Propiciar por parte de las empresas programas de desarrollo sociocultural comunitario que fortalezcan los vínculos comunidad – empresa.
• La empresa debe asumir su compromiso como actor comunitario con el desarrollo sociocultural de la comunidad en la que está enclavada, para ello planificará las acciones e intervenciones de carácter sociocultural a realizar en el entorno, evaluando los posibles efectos que pudiera ocasionar y mitigando los ya existentes. La empresa puede y debe fomentar planes que tributen al desarrollo sociocultural sostenible a escala local, se trata de pensar globalmente pero de actuar localmente.
Pero entremos más en detalle; una vez expuestos los inconvenientes y las ventajas, vamos a intentar dar una solución de cómo poder seguir adelante con la minería: Se trata de revisar las iniciativas voluntarias de la industria minera para lograr entrar en la senda del desarrollo sostenible.
Problemas:
• La opinión pública del sector resulta bastante pobre
• Los grupos de presión han tenido este sector como objetivo a nivel local e internacional
• El sector financiero tiene muy en cuenta, y cada vez más, el riesgo de gestión y la responsabilidad social de cada cual.
Es más, las empresas mineras se encuentran en arenas movedizas a la hora de decidir el peso que deben utilizar en políticas de sostenibilidad social y ambiental, sin poder seguir unos patrones determinados.
La minería supone un pequeño porcentaje de la inversión global en industria (0,7% del mercado de capitalización del índice mundial de Morgan Stanley Capital International). A pesar de su pequeño tamaño, es central en la economía global como suministrador de materias primas para todos los sectores, resultando nuclear para el desarrollo de ciertos países en desarrollo.
La rentabilidad de la minería es inferior a la de otras industrias, con un retorno inferior a la media del mercado en 1979-2000 en las inversiones en acero, metales no férreos y oro. La producción de unas “commodities” con un precio fijo permite poca oportunidad a la diferenciación, estando forzadas a competir a través de la disminución de costes.
De ahí que en estos momentos existe preocupación sobre la posibilidad de continuar siendo rentables, a pesar de añadir el costo que supone cumplir con los patrones medioambientales y sociales. Es más, aquellos grupos líderes que realizan esfuerzos en la mejora del impacto medioambiental y social, no se ven siempre reconocidos; el por qué, es la falta de un mecanismo que permita reconocer los unos entre los otros, de manera que las “malas” empresas no lastren a las que invierten al generalizar. Dentro de lo que es el futuro de la minería, hay que conocer una herramienta de sostenibilidad aplicada con éxito en Canadá y EEUU que es el “cierre de minas”, que permite internalizar el costo ambiental dentro de los costos operativos de la empresa, desde el comienzo del proyecto y en segundo lugar exige garantías financieras adecuadas para asegurar el cumplimiento de dicho recaudo. Esto consigue la existencia de una relación amigable entre la empresa y la comunidad.
La industria de la minería y los minerales enfrenta algunos de los desafíos más complejos que puede tener cualquier sector industrial, y actualmente es vista con desconfianza por muchas de las personas con las cuales trata a diario. No ha logrado convencer a algunos de sus integrantes y actores de que tiene una “licencia social para operar” en muchos lugares del mundo, a partir de las diversas expectativas que generan sus potenciales aportes:
• Los países esperan que el desarrollo de la minería impulse un crecimiento económico sostenido.
• Las comunidades locales esperan que la industria genere empleos, infraestructura y otros beneficios que contrarresten los riesgos e impactos que experimentan y, en definitiva, quedar en una mejor situación que al inicio del proyecto.
• Los empleados de la industria esperan contar con mejores condiciones de salud y seguridad laboral, con una mejor vida comunitaria y ser considerados al término de su fuente laboral.
• Los ciudadanos locales y los defensores de los derechos humanos esperan que las empresas respeten y apoyen los derechos básicos, incluso cuando estén operando en países donde el gobierno no coopera en estas materias.
• Las organizaciones ambientales esperan un mejor desempeño y que la industria evite operar en zonas delicadas en términos ecológicos y culturales.
• Los inversores esperan mayores ingresos y han demostrado una notoria preocupación ante los resultados financieros de la industria.
• Los consumidores esperan contar con productos seguros elaborados en procesos que cumplan con normas ambientales y sociales aceptables.
Para lograr el éxito será necesario mejorar la capacidad y el desempeño de todos los componentes del sector: la industria en todas sus etapas (desde la exploración hasta el procesamiento), el Gobierno (propiciando un ambiente favorable, definiendo exigencias y disponiendo de incentivos y sanciones que estimulen su cumplimiento), las organizaciones internacionales, las organizaciones no gubernamentales (ONG), las universidades, la sociedad civil, las comunidades, los trabajadores, las instituciones crediticias, las compañías aseguradoras y los consumidores. Todos deberán aprender a lograr sus propios objetivos en forma tal que hagan avanzar a la sociedad en conjunto.
Por tanto, claramente debe reconocerse el papel de la riqueza mineral en el bienestar humano, la misma que debe manejarse de modo que proteja el medio ambiente y otros valores sociales y culturales. Igualmente, las decisiones sobre la aceptación de un proyecto minero de llevar a cabo o no la explotación de una mina en un área
determinada deben tomarse a través de un proceso democrático y basarse en una evaluación integrada de los impactos ecológicos, ambientales, económicos y sociales. Los procesos de toma de decisiones son tan vitales como los resultados finales y, generalmente, implican elecciones y compensaciones entre intereses contrapuestos. Puede haber conflictos entre diferentes grupos de actores y entre las prioridades globales y locales.
Para implementar los principios del desarrollo sostenible en el sector de los minerales es necesario elaborar herramientas integradas, capaces de concentrar la atención en esta diversidad de principios y objetivos dentro de una estructura de toma de decisiones manejable. Disponemos de una amplia gama de instrumentos que incluye herramientas reguladoras, financieras, educacionales e institucionales. Es necesario que los instrumentos sean eficaces; posibles en términos administrativos; eficientes en materia de costos, con incentivos para la innovación y el perfeccionamiento; transparentes; aceptables y creíbles para los actores; confiables y reproducibles a través de los distintos grupos y regiones; y equitativos en la distribución de costos y beneficios.
Toda acción que se sugiera debe:
• ser coherente con el marco del desarrollo sostenible,
• basarse en objetivos e incentivos claramente definidos, que apunten a un cambio en dirección a las mejores prácticas,
• ser específica, controlable, posible, realista y acotada a un espacio de tiempo, • avanzar hacia mayores niveles de confianza y cooperación, basarse, en lo
posible, en estructuras e instituciones vigentes
La sostenibilidad en cuanto a los yacimientos de mineral de hierro en Norte América según J. D. Jorgenson (Challenges Facing the North American Iron Ore Industry), está asociada a cuatro factores principales: la gestión del transporte, la gestión medioambiental, las reservas y la disposición de fondos para la inversión en sostenibilidad regional. Estos factores son extrapolables al resto de países en los que existe preocupación por la sostenibilidad y al resto de explotaciones de mineral metálico, ya que se debe prestar atención, por ejemplo en el transporte, cómo las explotaciones se encuentran cerca de la costa para abaratar el transporte y cómo en América del Norte las ubicaciones vienen marcadas por sus lagos y canales.
Existen dos vías para el estudio y logro de la sostenibilidad en la minería. La primera consiste en el estudio y minimización de los impactos y la segunda vía pasa por el análisis de la relación escasez/abundancia, en cuanto a lo que afecta a las siguientes generaciones, no tanto en cantidad sino en condición.
Las necesidades de minería de hoy en día son diferentes a las del pasado, y lo serán de las del futuro; no se pueden pronosticar más allá de los posibles cambios tecnológicos y de la evolución de precios y costes en el mercado final. Dejar los minerales donde están no se compara con el desarrollo sostenible, sino con el “no desarrollo”. La riqueza creada por la minería, ayuda al capital físico y humano global, proveyendo de recursos para mantener el nivel de vida de la población actual, parte de la cual todavía carece de las necesidades básicas para la vida.