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GATILLADORES INTERNOS

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Cuando un producto conecta con un pensamiento, una emoción o una rutina pre-existente logra desencadenar un gatillador interno.

A diferencia de los gatilladores externos que usan estímulos como la alarma de un reloj o un botón gigante

que diga “ingresa ahora”, un gatillador interno no lo puedes ver, escuchar o tocar, ya que estos sólo se manifiestan automáticamente en tu mente.

En el caso de Yin, la veinteañera que tenía el hábito de usar Instagram, lo que hizo la empresa fue crear una respuesta predecible a través de un gatillador interno. A través de repetidas

condicionantes, una acción fue formada entre la necesidad de Yin de capturar imágenes de las cosas alrededor a ella y la aplicación que siempre se encuentra presente en su aparato móvil.

Las emociones, especialmente las negativas, son un gatillador interno poderoso, capaz de influenciar  nuestra rutina diaria. Sentimientos como el aburrimiento, soledad, frustración, confusión e

inseguridad provocan un pequeño dolor o irritación que nos impulsa a realizar una acción de manera casi instantánea o inconsciente para reprimir un sentimiento negativo. Por de pronto, Yin

generalmente usa Instagram cuando tiene miedo a perder para siempre un momento importante de su vida.

La severidad de la molestia podría ser relativamente menor – quizás su miedo está bajo la

 perceptibilidad de su consciencia – pero ese es exactamente el punto. Nuestra vida está llena de  pequeños factores de estrés y usualmente no sabemos de nuestra reacciones habituales a esos  persistentes problemas.

Las emociones positivas también pueden servir como gatilladores internos, y pueden ser 

desencadenadas por la necesidad de satisfacer algo que nos inquieta, como podría ser el caso de mantenernos entretenidos para evitar una sensación de aburrimiento o la necesidad de compartir una  buena noticia con el fin de buscar y mantener relaciones sociales.

Como desarrolladores de productos, tenemos el deber de ser capaces de resolver estos problemas y eliminar el dolor que existe

- es decir, debemos “rascar donde pica”. Los usuarios que encuentran un producto capaz de aliviar 

un dolor, forman con el tiempo una asociación fuerte y positiva con el producto, sobretodo, después de un uso continuo, donde los lazos comienzan a formarse entre la necesidad del usuario y lo que el  producto logra satisfacer.

Esto permite que gradualmente los lazos se vayan fortaleciendo - al igual que las capas de nácar en la ostra - al punto que el uso del producto se transforma en un hábito.

Un estudio realizado por la Universidad de Ciencias y Tecnología de Missouri habla sobre cómo las soluciones tecnológicas pueden proporcionar un alivio psicológico.46 Durante el año 2011, un grupo de 216 estudiantes universitarios se ofrecieron como voluntarios para ser rastreados anónimamente con las actividades que realizaban en internet. A lo largo del año académico, el equipo de

Al final del estudio, los investigadores compararon los datos de los estudiantes que visitaron los servicios de salud de la universidad para tratar síntomas de depresión, donde “identificaron varias características del uso de internet que estaban relacionadas con la depresión”, según Sriram

Chellappan, uno de los autores del estudio.47 “Por ejemplo, los voluntarios con síntomas depresivos tienden a usar mucho más el email ...otros rasgos depresivos que se observaron fue el aumento en las cantidades de consumo de videos, juegos y chats”.

Este estudio demostró que las personas que sufren síntomas de depresión utilizan mucho más internet. ¿Por qué ocurre esto? Una hipótesis es que quienes tienen depresión experimentan emociones

negativas con más frecuencia que el general de la población, lo que significa que deben buscar alivio y recurrir a la tecnología para mejorar sus estados de ánimo.

Considera tus propios estados de ánimo, ¿qué haces para responder a tus propios gatilladores internos?

Cuando están aburridas, muchas personas buscan otras emociones y recurren a titulares de noticias dramáticas, cuando estamos estresados buscamos sitios que entreguen alivio como Pinterest, cuando nos sentimos solos acudimos a sitios como Facebook o Twitter para encontrar una interacción social instantánea.

Cuando necesitamos combatir una sensación de incertidumbre, Google se encuentra a un click de distancia. En el caso de los emails, que son los reyes de las tecnologías formadoras de hábitos, recurrimos a ellos varias veces al día para poder validar cuán importantes somos (incluso nuestra existencia) al chequear si alguien nos necesita, además nos permiten escapar por un momento de las trivialidades de nuestra vida.

Una vez enganchados con estos productos, no necesitamos un llamado a la acción explícito y

constante, ya que nuestra respuesta automática a ciertos sentimientos se adelanta a comportamientos deseados. Los productos que logran adherirse a este tipo de gatilladores proporcionan a los usuarios un alivio rápido. Una vez que la tecnología ha logrado crear una asociación en la mente de los

usuarios, ellos vuelven de manera voluntaria sin necesidad de gatilladores externos que los impulsen a utilizar el producto.

En el caso de los gatilladores internos, la información sobre cuál es la siguiente acción que deben tomar está codificada de tal manera que la asociación aprendida se encuentra en la memoria de los usuarios.

Desarrollar asociaciones entre un gatillador interno y un producto no es algo que se pueda formar de la noche a la mañana, esto puede tomar semanas o meses de uso, de manera que los gatilladores

internos logren adherirse a las distintas emociones de un usuario. Los nuevos hábitos son

desencadenados por gatilladores externos, pero asociados a gatilladores internos que permiten mantener al usuario enganchado al producto.

Tal como lo dijo Yin “lo uso cada vez que veo algo entretenido”. Instagram movió estratégicamente a los usuarios para que pasen de gatilladores externos a internos diseñando una rutina constante en la vida de las personas. En el caso de Yin, existe una necesidad que se gatilla en su mente cada vez que siente que está viviendo un momento del cual aferrarse y recordar para siempre, para ella la solución inmediata es Instagram, donde dejó de necesitar gatilladores externos, siendo los gatilladores

internos los que se activan por sí solos frente a esa necesidad.

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