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ese conjunto multifacético una dirección organizacional, molar, imperativa, pero también hay advertencias de sobra contra esa tentación. En todo caso, al sondear las formas actuales de resistencia —desde ciertos modos de deserción y defección, de evacuación de los lugares de poder, hasta la explosión de revueltas virulentas, ora incomunicables entre sí, ora “globalizadas”—, los autores insisten en que se trata de luchas al mismo tiempo económicas, políticas, culturales, “biopolíticas”, pues son luchas que tienen por objeto la forma de vida, ya que el Imperio está basado sobre el control de las formas de vida. Entretanto, a pesar de su intensidad, y por más que se creen nuevos espacios y nuevas formas de comunidad —pienso en el linaje que va de Seattle a Génova, pasando por Chiapas, así como en la movilización contra la guerra de Iraq—, esas revueltas parecen todavía obsoletas. Es que una exigencia mayor se impone día a día: la de ir más allá del rechazo, transponer el Imperio para “pasar al otro lado”. Se trata de construir, en el no-lugar que las deconstrucciones de las últimas décadas dejaron y en el vacío que el Imperio produjo, un lugar nuevo a partir de la sinergia de la multitud, tejiendo ontológicamente nuevas determinaciones de lo humano, de la vida. La utopía que se entrevé en ese tono, al mismo tiempo cáustico y tierno, no configura un contorno acabado con colores de otro mundo, apenas si prolonga las líneas de fuerza ya presentes en este mundo, en un telos colectivo y experimental de la multitud. En vez de utopía, sería más apropiado hablar de desutopía, un vacío de proyecto, que nada tiene que ver con un desencanto postmoderno o con un deleite nihilista, sino antes bien con la osadía de sustentar un espacio de apertura, de indeterminación, pleno de posibles, una crisis a partir de la cual múltiples virtualidades puedan ser actualizadas.
Inspirados en un marco conceptual que va de Maquiavelo a Guy Debord y Foucault, de Spinoza a Marx y Deleuze- Guattari, pasando por la rica experiencia de la autonomía italiana, en una empresa simultáneamente deconstructiva y afirmativa, la filosofía gana un nuevo estatuto: deja de ser el búho que levanta su vuelo después del fin de la historia, a fin de celebrar su final feliz, para tornarse proposición subjetiva y deseo, praxis. Si en este libro hay pasajes que resuenan como un manifiesto político, con momentos épicos o líricos, esto se debe, sin duda, a la función ético-política que los autores atribuyen al pensamiento. A él le atañe no sólo determinar la naturaleza de los procesos en curso, sino estimar igualmente las fuerzas subjetivas implicadas, las voluntades y deseos que rechazan el orden hegemónico, las líneas de fuga que forjan recorridos alternativos. Muchas preguntas quedan abiertas al final de la lectura de esta obra, y algunas de ellas no pueden responderse teóricamente, como si la respuesta sólo pudiese venir precisamente de la multitud en su heterogeneidad, en su carácter híbrido, en su nomadismo forzado o voluntario, en el sufrimiento y la miseria que las nuevas segmentaciones
del Imperio producen día a día, en aquel punto en que el poder sobre la vida se revela tan total que hace aparecer, al final, su opuesto: un poderoso medio de pluralidad en que el Imperio suena sólo como un espectro, como la organización del miedo, como superstición.
En un cuento conocido, Kafka relata que el emperador de la China ordena la construcción de una muralla para protegerse de los bárbaros, pero esa muralla es hecha de bloques esparcidos, con lagunas kilométricas entre un bloque y otro, que no protegen de nada ni de nadie. En todo caso, de nada serviría, puesto que los bárbaros están ya acampando a cielo abierto en el corazón de la capital, ante el palacio del Emperador. El Imperio contemporáneo no está hecho de trincheras y murallas para protegerse de los nómadas. El propio Imperio ya es nómada, o mejor, es la respuesta política y jurídica a la nomadización generalizada, de flujos de todo orden: flujos de capital, de información, de imagen, de bienes, incluso y sobretodo de personas. Queda la intuición visionaria de Kafka. Hay algo en el funcionamiento del Imperio que es puro disfuncionamiento. Como dice él en otro contexto: “No vivimos en un mundo
destruido, sino en un mundo desquiciado. Todo rechina y cruje como el aparejo de un velero quebradizo”.4 Tal vez es
esta fisura, en este momento en el que se sufre de náusea marítima incluso en tierra firme, la que un libro como
Imperio puede ayudarnos a pensar, con todas las reservas que se pueda tener respecto a algunas de las categorías propuestas en él. En todo caso, puede ser muy útil para pensar la lógica inmanente del poder contemporáneo, y en ese contexto concreto, biopolítico, para repensar la relación entre capital y vida, control y deseo, política y subjetividad. Más ampliamente, permite retomar la relación siempre problemática y explosiva entre el poder y la potencia, entre lo constituido y lo constituyente, entre la soberanía y la inmanencia —en suma, eso fue lo que en él me interesó, y por eso dejo de lado aquí todas las posibles divergencias o reticencias analíticas, doctrinarias o estilísticas, mías o de sus innumerables críticos, así como otras vías interesantes presentes en él para pensar la guerra, el “estado de excepción”, la policía global, la militarización actual del psiquismo mundial—. Parafraseando a Benjamin, es como si a partir de una redescripción de nuestro presente postmoderno, ese libro intentase cepillar a contrapelo, y examinara las nuevas posibilidades de reversión vital que se anuncian. Pues al interior de esa megamáquina de producción de subjetividad y terror que se llama Imperio, el libro explora la positividad constituyente y antagónica de la multitud, que anuncia nuevas modalidades, tal vez post-humanas, de agregarse, de combatir, de trabajar, de crear sentido, de inventar dispositivos de valorización y de autovalorización capaces de hacernos “pasar al otro lado” del Imperio. Negri y Hardt flirtean con el demonio, pero para transponerlo. ■
4 Janouch, Gustav. Conversaciones con Kafka. Barcelona: Ediciones