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general que deja el lenguaje utilizado

In document Renovación nº 68 Abril 2019 (página 68-70)

en las versiones

castellanas es de

una tendencia

generalizada a la

imprecisión

El narrador emplea en Gn 16. Aquí es donde Saray, ya anciana y sin hijos, intenta ponerle remedio a su maternidad frustrada pidiéndole a Abram que “entre” a Hagar, la es- clava egipcia. Una traducción tex- tual rezaría así: “Entra, pues, a mi esclava... Y él entró a Hagar”. TLA: Acuéstate con mi esclava...

Abram se acostó con Agar.

TNM: Ten relaciones con mi sierva... Él tuvo relaciones con Agar.

DHH: Te ruego que te unas a mi esclava Agar... Abram se unió a Agar.

He aquí dos oraciones que tienen

como verbo principal. Como se ve, las tres versiones citadas recu- rren todas a un lenguaje modifica- do. En primer lugar, donde la TLA propone “acuéstate”, la traducción no refleja el significado literal de

sino que corresponde al otro verbo shájab, que aquí no figura. Por su parte, la TNM ha preferido emplear una expresión más indirec-

ta al decir “tener relaciones”, frase eufemística que responde bien al lenguaje del siglo XXI pero mal al hebreo del Génesis, cuyo estilo es sencillo y directo. En cuanto a la DHH, esta versión emplea otro eu- femismo en la forma de “unirse”. Se trata de un uso equivocado ya que “unirse” responde al hebreo dá- bak, verbo solemne que establece la unión matrimonial permanente, como consta en Gn 2,24. En Gn 16, a Saray no le interesa darle a Abram una nueva esposa en igual- dad de condiciones con ella misma sino que pretende conseguir, a tra- vés de la esclava Hagar, un hijo propio (16,2).

En la historia de Jacob interviene

en varios momentos. En Gn 29,21, tras varios años de espera y paciencia, desea abrazar y acariciar a Raquel en privado. Traducida lite- ralmente, la prosa hebrea dice: “Dame mi mujer... para que entre a ella”. Algunas versiones descuidan los detalles, como las siguientes: BP: Dame a mi mujer... que me

acueste con ella.

RV60: Dame mi mujer… para unir- me a ella.

NBJ: Dame mi mujer... quiero ca- sarme con ella.

Ya hemos comentado la inexactitud de “acostarse”, opción elegida por la BP, ya que no corresponde a

sino a shájab. Asimismo compro- bamos que “unirse”, en hebreo dá- bak, no aparece, en el caso de la RV60. Con respecto a “casarme”, traducción propuesta por la NBJ, es también equivocada. Desde hace siete años, Labán y toda su familia sabe que Jacob va a casarse con Ra- quel, así que no hay necesidad de repetir la noticia. La única condi- ción que queda por cumplirse es la consumación, es decir, que los no- vios pasen la noche juntos, y a este hecho alude Jacob empleando . Con relación al verbo shájab, “acostarse”, una oración representa- tiva figura en Gn 26,10. En este pa-

saje, el rey Abimélej expresa indig- nación al percatarse de que Rebeca no es la hermana de Isaac sino su mujer. De ahí que proceda a amo- nestar al hijo de Abraham, dicién- dole literalmente: “por poco se acuesta uno del pueblo con tu mu- jer”. A continuación, veamos cómo traducen la frase tres versiones: RV60: Por poco hubiera dormido

alguno del pueblo con tu mujer.

NC: Hubiera podido alguno tomar a tu mujer.

NTV: Uno de mis hombres bien podría haber tomado a tu espo- sa para dormir con ella.

La solución propuesta por la RV60 puede caracterizarse como un eufe- mismo puesto que “dormir” se ex- presa en hebreo mediante el verbo

yashēn (Gn 2,21). En lugar de “acostarse con”, la NC ha sugerido “tomar”, verbo poco apropiado para el contexto por dos razones: (a) “tomar” responde al hebreo lá- kaj, aquí ausente y (b) implica a menudo casamiento (Gn 6,2; 25,1), significado que no conlleva shájab. Finalmente, en la NTV encontra- mos tanto “tomar” como “dormir”. El significado de toda la frase que- da claro en su conjunto si bien la fraseología es eufemística. De to- dos modos, conste que el hebreo de Gn 26,10 carece de los dos verbos

lákaj y yashēn.

A manera de resumen, observamos que algunos traductores se inclinan a emplear eufemismos en relación con la esfera sexual o erótica. Don- de el texto hebreo es sencillo, di- recto y consistente, las versiones tienden a variar el vocabulario de manera incoherente. En determina- dos casos, no se trata de traduccio- nes stricto sensu sino de adaptacio- nes y aproximaciones.

Traduciendo la violencia sexual

En páginas anteriores hemos men- cionado dos textos bíblicos con te- mática de violencia sexual que con- lleva humillación social, uno en el

Génesis (Shejem y Dina) y el se- gundo en 2 Samuel 13. Este último relata cómo Amnón, hijo mayor de David, actúa de manera cobarde para burlar y violar a su media her- mana Tamar (2 Sam 13). Los tres verbos hebreos que nos interesan en el pasaje son jázak, ħanah y shájab; juntos forman la acción en cadena “la agarró, la humilló y se acostó con ella”. He aquí las traducciones propuestas por tres versiones: MK: Siendo más fuerte que ella, la

forzó y acostóse con ella.

BP: La forzó violentamente y se acostó con ella.

NC: Como era más fuerte que ella, la violentó y se echó con ella.

Observamos en este pasaje que el verbo mejor traducido es shájab: “acostóse” (MK), “se acostó” (BP) y “se echó” (NC). Menos convin- centes son las propuestas para

jázak, “agarrar”, donde dos versio- nes convierten el verbo en una frase: “siendo más fuerte que ella” (MK) y “como era más fuerte que ella” (NC). La BP propone en lugar de jázak el adverbio “violen- tamente”. Diciendo “la forzó” (MK, BP) y “la violentó” (NC), las tres versiones se limitan a enfocar la fuerza física con violencia omitien- do la importante humillación social que acarrea el drama. Resulta que el atrevimiento traicionero de Am- nón no sólo ha dado fin a la virgini- dad de Tamar sino que también hu- milla a su hermano Abshalom.

Traduciendo el griego

En el Testamento Griego, las expre- siones más comunes que aluden a situaciones de impropiedad sexual son porneia, pathos y moijeia. Si

moijeia, “adulterio”, ofrece pocos problemas de interpretación para los exegetas, la complejidad que afecta a los otros dos términos en- turbia a menudo el trabajo de los traductores. En Col 3,5 Pablo ad- vierte a la congregación cristiana de la ciudad de Colosas contra varios males morales que incluyen por-

neia, akatharsía (impureza), pathos

(pasión) y epithymia kakē (mal de- seo).

A continuación analizamos las op- ciones propuestas por tres versiones españolas relativas a la palabra por- neia, con las traducciones en cursi- va:

NC: la fornicación, la impureza, la liviandad, la concupiscencia BCL: libertinaje, impureza, pasión

desordenada, malos deseos 

PDT: pecados sexuales, inmoralida- des, malos pensamientos, malos deseos

En el Testamento Griego, el signifi- cado básico de porneia suele co- rresponder a “inmoralidad sexual”, incluida la prostitución (Mt 5,32; Hc 15,20). Tradicionalmente “forni- cación” (NC) ha sido la traducción preferida, y “libertinaje” (BCL) se inscribe en una categoría análoga. En tiempos recientes muchas ver- siones se esfuerzan por modernizar el lenguaje. Vemos un ejemplo de esta tendencia en la propuesta de la PDT en la forma de “pecados se- xuales”, concepto fácilmente enten- dible. Sin embargo, trae una gran desventaja: el pasaje original carece de la palabra griega hamartía, “pe- cado”.

En 1 Cor 5,1 Pablo alecciona seve- ramente a la congregación de Co- rinto habiendo recibido noticias de un caso de porneia. Concretamente condena la situación donde un hom- bre mantiene relaciones íntimas con su madrastra, probablemente tras la muerte de su padre. Es un fenó- meno condenado enfáticamente en el Testamento Hebreo (Lv 18,8; Dt 22,30 y 27,20). También en este caso la NC recurre a “fornicación”, mientras que la BCL habla de “in- moralidad sexual”. Nuevamente la PDT ofrece “pecado sexual”, a pe- sar de la ausencia de hamartía. El significado fundamental del nombre griego pathos es “emoción fuerte” o “pasión”. La palabra es

importante para la temática del pre- sente libro ya que ocupa un lugar destacado en el capítulo 1 de la car- ta a los Romanos, epístola paulina que se ha citado innumerables ve- ces en los debates sobre la Biblia y las relaciones íntimas de las perso- nas LGTB.

A manera de conclusión

Por lo que respecta a la esfera se- xual y erótica en la Biblia, la impre- sión general que deja el lenguaje utilizado en las versiones castella- nas es de una tendencia generaliza- da a la imprecisión y al uso de eufe- mismos. De hecho, el estilo litera- rio adoptado por una serie de tra- ductores modernos refleja escasa- mente la redacción original que es con frecuencia directa, factual y sencilla. En el análisis aquí realiza- do no hemos visto censura como tal pero sí casos de inseguridad y, en algunos momentos, cierta dosis de pudor. Sin duda, interviene en este panorama un factor importante: un considerable desconocimiento de las complejidades culturales, socia- les y sexológicas que impregnan los universos en que nacen los escritos bíblicos, tanto en su vertiente he- brea como en la parte griega. R

Observamos que

algunos traductores

se inclinan a

emplear

eufemismos en

relación con la

esfera sexual o

erótica. Donde el

texto hebreo es

sencillo, directo y

consistente, las

versiones tienden a

variar el

vocabulario de

manera incoherente

Por lo que respecta

a la esfera sexual y

erótica en la Biblia,

la impresión

general que deja el

lenguaje utilizado

en las versiones

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Héctor Benjamín

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