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investigador Las PD se desarrollaron inicialmente en el ámbito de la investigación de

ANÁLISIS URBANO Y EL SISTEMA DE TRANSPORTE PÚBLICO

4.2 EL CONTEXTO URBANO

4.2.3 CONTEXTO FÏSICO

4.2.3.1 GEOLOGIA Y GEOMORFOLOGIA

Geología

Los procesos dinámicos de orden natural generan riesgos significativos y muchas veces, desastres que afectan la vida y bienes de aglomerados urbanos, tal el caso de las inundaciones que perjudican a Córdoba, conducidas por las subcuencas laterales de los ríos que se originan en las Sierras Chicas, como el río Suquía, colapsos de suelos que potencialmente pueden producir daños a la infraestructura y edificaciones, además, de erosión hídrica generalizada o de las márgenes de los ríos. Lo anterior pone de manifiesto la intervención inadecuada que se ha realizado del medio natural debido al desconocimiento de sus características geológicas y geomorfológicas, las cuales condicionan las actividades que allí tienen lugar.

Las condiciones geológicas del área de estudio básicamente se constituyen a partir de 4 formaciones: El Basamento Cristalino, Sedimentitas Continentales Eocretácicas, Sedimentos Neógenos y los Sedimentos Cuaternarios. El primero lo constituyen un múltiple conjunto de gneises, migmatitas y esquistos micáceos que localmente, alternan con anfibolitas y mármoles calcáreos y se sitúan en la edad precámbrica superior a eopaleozoica; los segundos están formados por materiales areno-conglomerádicos que son una faja prácticamente continua desde el Sur de La Calera hasta el Norte de la localidad de Villa Allende, dando lugar a la cadena “Lomas Coloradas” o Lomas de San Pedro, los sedimentos neógenos son depósitos de carácter fluviotorrencial, de estratificación gruesa y poco marcada, están compuestos por fragmentos líticos angulosos que pueden alcanzar hasta 40 cm, correspondientes a rocas del basamento cristalino, inmersos en una matriz areno-limosa de igual composición con escasa cementación calcárea que hacen que esta roca se desintegre con cierta facilidad, dando formas de relieve muy suavizadas; por último están los sedimentos cuaternarios los cuales están representados por aluviones aterrazados de exiguo desarrollo areal, formando retazos discontinuos aproximadamente paralelos a la trayectoria de los principales ejes de avenamiento, como en el caso del río Suquía, Arroyo Saldán, Arroyo La Cañada (Quintana Salvat & Barbeito, 1999).

Por otra parte, los suelos desarrollados en la Formación General Paz exhiben reiteradamente estructuras de colapso, conocidas

vulgarmente como mallines, las cuales se intensifican y generalizan por la deforestación, el uso agrícola y ganadero en los ambientes pedemontanos y la llanura. Las aguas de precipitación al infiltrarse en estos suelos han conducido a una rápida desestructuración en los sectores más susceptibles, causando colapsos y erosión tubificada. En el ejido municipal alcanzan mayor desarrollo sobre los barrios del Oeste, Sur-Oeste, Sur y Sureste. Pareciera que el proceso de colapso se produce por un aumento en el contenido de humedad en suelos susceptibles al mismo, y de esta forma resulta evidente que el fenómeno está condicionado por las características microestructurales de estos suelos y si a ello se le suma efluentes con pH ácido o líquidos cloacales la situación puede empeorar (Quintana Salvat & Barbeito, 1999).

En cuanto a la tectónica, en el área se encuentra la falla Yocsina, la falla regional de la Sierra Chica y en la Ciudad de Córdoba se advierte a través del control que despliega sobre el río Suquía y por fajas de concentración de humedad con tonalidad realzada por el crecimiento diferencial de la vegetación. Aun así, el territorio de estudio, de acuerdo al Instituto Nacional de Prevención Sísmica, zonifica al territorio cordobés en un grado de reducida peligrosidad sísmica.

Geomorfología

Podría decirse que el marco físico de la región metropolitana de Córdoba ha constituido un condicionante relevante en su desarrollo, tanto a causa de su relieve como de la peculiar disposición de los principales elementos que la estructuran. Estos elementos lo constituyen la existencia de las Sierras Chicas, de diversas altitud, dispuestas en direcciones Norte-Sur, ubicadas al Oeste y Nor-Oeste de la Ciudad de Córdoba y una planicie piedemontana con diversas características.

Las Sierras Chicas, en el nivel de asociación geomorfológica del área de estudio directa, está constituida por la vertiente oriental de esas sierras, en las cuales a partir de la línea de cumbres que opera de divorcio de aguas con las subcuencas que drenan hacia el Valle de Punilla, tienen sus nacientes la subcuencas hídricas con aporte a la zonas urbana y suburbana de la Ciudad. La planicie piedemontana o Planicie Oriental inicia desde el pie de sierra, una extensión de aproximadamente 25 km hacia el Este y se desarrolla como una planicie loessoide sobre la cual se encuentra ubicada la Ciudad de Córdoba; como asociación geomorfológica dentro del ámbito de la planicie, se distinguen el pie de monte, la planicie proximal ondulada y los planos aluviales del río Suquía que atraviesan a ambas con sentido Oeste-Este (Quintana Salvat & Barbeito, 1999).

En la figura N° 4,2 se identifican las unidades: Depósitos aluviales

con cubierta eólica al Oeste de la Ciudad de Córdoba y se representa con B12, donde el paisaje dominante está conformado por lomas

convexas, algo aplanadas con pendientes medias que varían entre el 2 y 3%, correspondiendo las formas más definidas a los depósitos aflorantes en la sierra de La Ochoa. La unidad Bajos Plano-Cóncavos jerarquizados en el vértice Nor-Oeste de la Ciudad de Córdoba y se representa con B13, aquí el arroyo Saldán adopta un régimen de

escurrimiento temporario, captando y conduciendo solamente las aguas pluviales locales y en cuanto al Arroyo La Cañada capta las aguas excedentes de La Lagunilla cuando ésta excede la capacidad de su volumen de retención. La unidad Lomas Loessoides Plano- Convexas, en el Norte de la Ciudad de Córdoba, entre la Avenida de Circunvalación y Guiñazú, se representa con B21; esta unidad posee

pendientes medias y están dentro del orden del 1 % al 2%, el uso actual del suelo es fundamentalmente la agricultura de secano y en un segundo plano la ganadería, lo cual ha generado situaciones de inestabilidad. La unidad Bajos Plano, cóncavos no jerarquizados en el Sur de la Ciudad de Córdoba, entre la avenida de circunvalación y el límite Sur del ejido municipal, se representa con B22, en esta unidad

las depresiones son estrechas, con un ancho que no supera los 200 m y elongadas con trazos interrumpidos que muchas veces superan 1 km, en parte enmascaradas por las labores agrícolas. La unidad Planos Aluviales Antiguos en las márgenes del río Suquía y el Arroyo La Cañada, se representa con B31, esta unidad en respuesta al

encañonamiento del río, debido a pulsos climáticos y/o tectónicos, se han desarrollado dos niveles principales de aterrazamiento con sus

correspondientes subniveles, conformando en el dominio del valle, el nivel alto y medio de terrazas. El nivel de terrazas altas posee un límite externo que presenta el nivel superior con la planicie suavemente ondulada es gradual, muy poco evidente en zonas de alta densidad urbana y tenue en bajadas suaves (< 1 m), dentro de zonas suburbanas, Por su parte, el borde interno en contacto con el nivel medio de terrazas o directamente con el plano aluvial reciente, presenta frecuentemente barrancas o bajadas, dependiendo de las particularidades litológicas o del movimiento de suelos realizado para las tareas de extensión urbana, con desniveles que oscilan entre los 5 y 10 metros; el nivel de terrazas medias en su contacto con las terrazas altas aparece casi siempre con forma de talud derivado del lavado del nivel más alto, en cambio el contacto con las terrazas bajas se presenta en taludes de hasta 5 mts. Por último, la unidad Planos Aluviales Recientes en las márgenes del río Suquía y el Arroyo La Cañada, se representa con B32. En esta unidad el nivel de terrazas

bajas se caracteriza por el relieve plano bien definido y por el gran desarrollo que tiene dentro del valle. Presenta tres subniveles: superior, medio e inferior inundable (Quintana Salvat & Barbeito, 1999).

Como resultado de esta síntesis física del área de estudio, se hace una pregunta importante es sí la disposición de los elementos estructurales ha sido clave en la articulación del sistema metropolitano y en la determinación de la potencialidad de su centro, paralelamente, sí, en cambio, el relieve de estos elementos ha condicionado la forma

en que se producía su desarrollo. La respuesta pareciera que fuera ambigua en este sentido, es decir, por una parte se han ido realizando obras de infraestructura, de desarrollos inmobiliarios y de transporte adaptándose a las características físicas del territorio, tal es el caso de la Costanera del río Suquía y del Boulevard que acompaña al arroyo La Cañada; y el resto de vías de penetración, que se constituyeron principalmente de forma radial, como accesos desde el centro de la Ciudad, salvando los accidentes topográficos e hidrológicos con puentes, pasos elevados y canalización entre otras obras. De esta forma se establecen las pautas de crecimiento, densificaciones, localización de equipamientos, servicios públicos y redes de infraestructura, promoviendo la concentración de los usos y las actividades, en forma de corredores lineales a lo largo de esas vías de penetración, pero a su vez determinaron la estructura de crecimiento de la Ciudad de forma separada o aislada por sectores. Por otra parte se presentan áreas problemáticas por las características propias descritas precedentemente, parte de ellas son las áreas inundables de los sistemas hídricos que nacen en las sierras chicas, como se puede ver en algunos sectores de la Ciudad, como en el cuadrante Nor-Oeste de la Ciudad (ruta Provincial Nº 55 y Av. Padre Luchesse) o en la parte no sistematizada del Arroyo La Cañada donde existen zonas construidas cercanas al lecho ordinario y terrazas bajas inundables, lo que involucra serios problemas de erosión de márgenes en crecientes normales y severo riesgo para bienes y personas de generarse una creciente de carácter

extraordinario, eso sin tener en cuenta que se depositan escombros en sus márgenes que hace que aumente el riesgo.

De lo descripto precedentemente, se desprende que la región metropolitana y la Ciudad de Córdoba tienen una gran heterogeneidad de características físicas y que difícilmente se pueda explicar la movilidad a partir de ellas. Los sistemas urbanos permiten estudiar comportamientos como las dinámicas territoriales o los sistemas de comunicación, que pueden dar pie a propuestas sobre la mejora de éstos y por lo tanto, constituyen ámbitos sobre los que se realizan propuestas de actuación concretas y en las que es necesario observar la caracterización del marco físico.

Figura N° 4-2: Caracterización Geológica y Geomorfológica Córdoba Fuente: Quintana Salvat & Barbeito. (1999)

4.2.3.2 AMENAZAS DE INUNDACIÓN, EROSIÓN Y