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George H W Bush en la Guerra contra las drogas y la Declaración de San Antonio

III CAPITULO: INTERESES Y AGENDA NORTEAMERICANA EN LA REGION ANDINA: Introducción

3.2 George H W Bush en la Guerra contra las drogas y la Declaración de San Antonio

Los intereses de los Estados Unidos en la Región Andina van precisándose durante los años 80 y 90, pero estos son definidos con mayor claridad.

El apoyo económico que Estados Unidos brindó a Latinoamérica a partir de la “guerra de las estrellas” del gobierno de Reagan se enfocó en el sector policial, con el objetivo de erradicar el narcotráfico.157

Entonces en términos de Waltz lo que se aprecia es la búsqueda de la conservación de la seguridad norteamericana en la región, y en especial con la cooperación de Colombia, se traduce en una mayor capacidad militar; se evidencia el gran poder de persuasión por parte de los Estados Unidos que a través de la amenaza, obliga a Colombia a comportarse según sus requerimientos.

155 Al momento de producir decisiones o de legitimarlas el discurso antidrogas, como un discurso político, sustenta una forma particular de organización de la sociedad, del poder y una forma de ejercicio del Mundo. La visión realista del mundo posibilita y legitima el acercamiento de “seguridad nacional” y sustenta decisiones concretas, como el envío de tropas, la instalación de radares, el control de los mares, para combatir el narcotráfico. Es decir, opera sobre la realidad transformándola. Deja de ser neutro, por lo tanto, pierde las características ideales que el positivismo atribuye a la ciencia) y las estrategias a través de presiones y sanciones que conduzcan a una cooperación multilateral. De igual forma, la asistencia estadounidense para el combate al narcotráfico constituye el aumento de los recursos militares a través de políticas impartidas en los países andinos privilegiando el financiamiento de actividades militares y policiales, pero estas no han sido suficientes para detener el flujo de psicotrópicos ilegales hacia los Estados Unidos.” ( Bonilla (E) 1990: 13)

156 Cita tomada por Adrián Bonilla de Bruce Bagley, 1989: 336; Lee, 1988: 515-519)

157 “Hasta finales de los 80, la mayoría de la asistencia estadounidense para el control de drogas en América Latina se destinó a las fuerzas policiales de la región. Las fuerzas armadas tanto estadounidenses como latinoamericanas se mostraron reticentes a participar en iniciativas antidrogas, que consideraban una distracción del verdadero cometido de la seguridad nacional, concentrando en el anticomunismo y la contrainsurgencia. Sin embargo, las iniciativas antidrogas de Estados Unidos en América Latina no pudieron encontrar ni crear capacidades ni alianzas políticas adecuadas en la región. Este desafío, y el número creciente de paladines antidrogas en Capitol Hill, condujeron al aumento del papel de las fuerzas armadas tanto de Estados Unidos como locales en la política estadounidense de control de drogas en América Latina. ” (Neild, 2005: 86)

La percepción estadounidense sobre las amenazas a su seguridad no solo se basan en las percepciones del sector tradicional que es el sector militar; la percepción de que el narcotráfico y el conflicto interno son amenazas a la seguridad nacional tiene también un componente económico, en tanto se ha originado una economía política del narcotráfico que puede ser devastadora para los Estados Unidos. 158

Durante las décadas de los años 80 y 90, la región Andina se convirtió en un problema de seguridad nacional para los Estados Unidos159, “principalmente en virtud del protagonismo de los países que la conforman en la producción y el comercio de drogas ilícitas. En efecto, la administración de George Bush hizo un excesivo énfasis en el área de los Andes como foco problemático y originario de la multiplicidad de dificultades ligada a la lucrativa empresa de las drogas, al punto de que la región andina concentro exclusiva y desproporcionadamente la “guerra antinarcóticos”.160

Dicho énfasis en el área de los Andes se debe a que los países de esta región son considerados países de “origen” en el que las políticas estadounidenses han tenido por objetivo la disminución de la oferta de drogas, principalmente en la hoja de coca, cultivo tradicional de las comunidades de campesinos de los Andes que se utilizan en la fabricación de cocaína. (Cfr: Youngers, 2005)

George H.W Bush (padre) durante la administración de Reagan y en su papel de vicepresidente, dirigió en 1985 el Task Force on Combating Terrorism; fue el arquitecto de dicha estrategia, considerando al tema del terrorismo de proporciones asimétricas dentro del cual el más aventajado es el actor menos poderoso. 161 (Cfr: Tokatlian, (c), 2004)

Las conclusiones que arroja el informe publicado por Bush desde 1986 hasta Septiembre del 2001 es que el terrorismo constituye “una amenaza potencial para la seguridad nacional de los Estados Unidos”, y los estados que sean puerto del terrorismo deberán sufrir, “las consecuencias”, de esta decisión, Washington manifiesta la no “concesión” para el terrorismo; el gobierno de los

158 Retirándose de la urgencia de las nuevas Fuentes, no militares de amenaza, ha sido también una fuerte amenaza en la economía política internacional conectando patrones en lo sectores económico y militar. (Buzan, 1998: 2)

159 Desde que se lanzó la Iniciativa Andina en 1989, el alcance mundial y regional del tráfico de drogas se amplió en forma significativa. Es de notar

que la diferencia entre los países productores y consumidores se ha atenuado. Cuando Estados Unidos declaró por primera vez que las drogas constituían una amenaza para toda la nación, la producción de estupefacientes se realizaba casi exclusivamente en las regiones “de origen”: Latinoamérica para la cocaína y Asía para la heroína. Los consumidores de drogas se hallaban generalmente en los países de Occidente, principalmente en Estados Unidos. (Youngers, (a), 2005: 17, 18)

160 Cita a Toklatián Juan Gabriel, “Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos: ¿al borde del abismo?”, en Revista Número, Número 14, Separata “Relaciones Colombia- Estados Unidos. Estado actual y perspectivas”, Bogotá, junio-agosto de 1997, p.vii.

161 Es por esto que “los Estados Unidos como mucho otros países, han existido con esta asimétrica situación. De hecho, la estrategia internacional contraterrorismo practicada por los Estados Unidos durante tres años cabe dentro de la compleja dinámica de esta asimetría. ( Tokatlián (c), 2004: 279 Traducido por la autora)

Estados Unidos luchará contra el terrorismo “sin sacrificio de las libertades fundamentales y sin poner los principios democráticos en riesgo.” De igual forma esto se manifiesta en la Estrategia de Seguridad Nacional 2002-2006, al pronunciar que los Estados Unidos trabajan en conjunto con las otras naciones alrededor del mundo además de numerosas organizaciones multilaterales para mejorar la capacidad de todas las naciones para defender sus territorios contra los terroristas y los criminales transnacionales”.162

Al asumir el poder George H. W. Bush, la guerra contra las drogas definitivamente se “cocainizó, se andinizó y se militarizó, así es como consta en la Estrategia Nacional para el Control de las Drogas, de septiembre de 1989”.163

Pero el verdadero reto de George H. W. Bush surge a partir de comienzo de los 90 ya que construye un régimen para combatir el tráfico de drogas que eran la base de las Cumbres de Cartagena en 1990 y San Antonio en 1992. En definitiva, lo que se intenta es ir más allá de los logros de Cartagena con respecto al progreso alcanzado y adecuar la cooperación internacional a los nuevos retos que surgen dentro del contexto de los cambios mundiales que experimenta el fenómeno de la droga.

La cumbre de San Antonio de 1992, revaloriza la cumbre de Cartagena de 1990 y retoma algunos de sus puntos sentado las bases para el desarrollo de una estrategia integral y multilateral para confrontar el problema de las drogas ilícitas, cuyos compromisos deben ser ratificados y ampliados respecto a otras sustancias como la marihuana y la heroína a través de estrategias que comprendan el desarrollo alternativo a través de la generación de nuevas fuentes lícitas de ingreso, la erradicación, el control y la interceptación, el fortalecimiento de los sistemas judiciales y la prevención de las drogas ilícitas. La Declaración trae adjunta unas Estrategias para la Acción, así como unas estrategia en las áreas económica y financiera, entre las que destacan los acuerdos bilaterales que contrajo Estados Unidos con Bolivia y con Perú en materia de desarrollo alternativo, señalando que son experiencias útiles y aplicables a otros países . Por último, se anexan las estrategias para la prevención y la reducción de la demanda respecto a las cuales no hay ningún

162 Seal of the President of the United States, “The National Security Strategy of the United Sates of America, March 2006”, Traducido por Cristina Cueva.

163 “El tráfico de cocaína es sólo una de las amenazas en la región andina, La inestabilidad económica y las insurgencias políticas también plantean graves desafíos a lasinstituciones democráticas y a la estabilidad en la zona. Los tres están relacionados entre sí; es improbable que se logre una reducción de la oferta de cocaína atendiendo uno sólo de los problemas sin atender también los otros. El reto consiste en motivar a los gobiernos de los países productores de cocaína para que cooperen con nosotros, mientras llevan adelante sus propios programas contra las drogas”. Consultado el 20 de octubre de 2006 en http://espanol.geocities.com/memoriacolombia/coyo200.htm, Hacia el Plan Colombia: Avances en la construcción de la estrategia de control regional antidrogas.

compromiso de los Estados Unidos que vaya más allá del resto de países. (Cfr: http://espanol.geocities.com/memoriacolombia/coyo200.htm)

Se logra distinguir una nueva diferencia durante este encuentro con respecto a los países productores de la hoja de coca que constituyen la estructura del complejo coca-cocaína dentro de la escala andina: se define como el país procesador de cocaína a Colombia. De esta manera se concentra la asistencia militar y la destinación de los recursos de los Estados Unidos hacia Colombia y se recorta dicha asistencia hacia los países productores de la hoja de coca: Perú y Bolivia.

3.3 La intervención del Demócrata William Clinton en la guerra contra las drogas y la

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