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La intervención del Demócrata William Clinton en la guerra contra las drogas y la declaración de Cartagena del año 2000.

III CAPITULO: INTERESES Y AGENDA NORTEAMERICANA EN LA REGION ANDINA: Introducción

3.3 La intervención del Demócrata William Clinton en la guerra contra las drogas y la declaración de Cartagena del año 2000.

Para Bill Clinton, las amenazas para la seguridad de los Estados Unidos “aparecen como nuevas amenazas que sustituyen a las antiguas como el fascismo o el comunismo, para Clinton éstos en su época amenazaron la libertad, democracia, seguridad y prosperidad, ahora surgen amenazas de agresores regionales y la diseminación de armas de destrucción masiva, rivalidades étnicas, religiosas y nacionales; y las fuerzas del terrorismo, narcotráfico y el crimen internacional organizado”.164

En un inicio la Guerra Antidrogas con el ascenso de William Clinton al poder era incierta, ya que no existían los fondos económicos suficientes, puesto que solo quedaban en meros ofrecimientos. La situación de Colombia se resolvió después de muchos acontecimientos que tenían relación con los carteles de la droga y la situación política al interior del país desde el año 91 hasta el 98. De ahí que los Estados Unidos se vieron obligados a intervenir con una estrategia ofensiva más agresiva en base a los acontecimientos, pero no dejaron de lado la militarización de la guerra antidrogas.

“El estrecho enfoque de las medidas adoptadas por Estados Unidos dio pie a lo que quienes conocen los temas de la región denominan generalmente “militarización”, que se refiere a la expansión del papel que desempeñan las fuerzas militares estadounidenses y latinoamericanas, a los entrenamientos de las policías civiles en operaciones y estrategias militares, así como a la tendencia

164 Loveman Brian, “Strategy for Empire, U.S. Regional Security Policy in the Post-Cold War Era”, Impreso en Estados Unidos, 2004, pág.xiv (Traducido por la autora)

de que la asistencia militar y policial estadounidense sea prioritaria frente a la ayuda para fines socioeconómicos o para las instituciones democráticas”.165

Clinton también reclamó por una Estrategia de Seguridad Nacional que esté basada en el ensanchamiento de la comunidad de democracias de mercado… Mientras más democracia y liberalización política y económica se alcance en el mundo, particularmente en países de importancia estratégica, más segura será la nación, y es probable que la gente sea más próspera. Además en 1996, reconoció también que algunos problemas que se los veía lejanos, como la degradación del medio ambiente, desgaste de los recursos naturales, rápido crecimiento poblacional y flujos de refugiados, se constituyen en la actualidad en amenazas a la prosperidad y tienen implicaciones para la seguridad en el presente y a largo plazo en la política americana. (Cfr: Loveman, 2004)166

Para Clinton el conflicto colombiano cobra una gran dimensión a nivel internacional. Durante la visita de Clinton al presidente colombiano Andrés Pastrana en Cartagena en Agosto del 2000, Clinton y Pastrana estratégicamente inician un nuevo momento para las relaciones Washington- Bogotá, de esta manera los Estados Unidos legitimizan el incremento de su involucramiento en el tema colombiano.167

Entonces, la percepción del enemigo puede ser bastante amplia, ya que puede tratarse de una amenaza militar o de una amenaza económica que podría extenderse e implicar el uso de los recursos militares para ser combatida como es el caso del narcotráfico, “si bien la terminología común que se utiliza en la frase “guerra contra las drogas” aprovecha una poderosa metáfora168, si se la toma como una pauta de política se ponen en evidencia los problemas que acarrea. El presunto “enemigo” no es un ejército organizado que puede identificarse y vencerse, sino el soporte al tráfico de drogas constituido por un conjunto de fuerzas socioeconómicas”.169

165 Youngers (a) Coletta y Rosin Hielen, “la guerra contra las drogas impulsada por Estados Unidos: su impacto en América Latina y el Caribe”, en Drogas y Democracia en América Latina, el impacto de las políticas de los Estados Unidos, Coletta A. Youngers, Eileen Rosin (editoras), WOLA, 2005, pág. 16.

166 Loveman Brian, “Strategy for Empire, U.S. Regional Security Policy in the Post-Cold War Era”, Impreso en Estados Unidos, 2004,

167 “En el frente de política doméstica, el presidente Clinton colocó al conflicto colombiano en un alto perfil de posición dentro de las implicaciones para la seguridad norteamericana. El demostró que fue capaz de tomar con mano firme el tema de la “guerra contra las drogas” (Loveman, 2004: 273)

168 Entonces la estrategia realista ha fracasado, por cuanto se han reforzado el conjunto de fuerzas socioeconómicas del narcotráfico. El mercado de drogas se ha extendido, la política prohibicionista ha ampliado las ganancias del tráfico, ha complicado el panorama político y ha retado a la frágil institucionalidad de los países fuente. La violencia en los Estados Unidos no se ha detenido se ha potenciado terriblemente en las naciones productoras. Se ha expandido la capacidad de reproducción de los carteles y se los ha internacionalizado aún más; la producción se ha dispersado hacia zonas no tradicionales y finalmente, se han tensionado las relaciones con distinta intensidad en diferentes épocas con los gobiernos latinoamericanos. (Cfr: Bonilla, 1993).

169 Youngers (a) Coletta y Rosin Hielen, “la guerra contra las drogas impulsada por Estados Unidos: su impacto en América Latina y el Caribe”, en Drogas y Democracia en América Latina, el impacto de las políticas de los Estados Unidos, Coletta A. Youngers, Eileen Rosin (editoras), WOLA, 2005, pág. 17.

“Pero el narcotráfico en su mayor despliegue ha contribuido a la violencia además de estar relacionado directamente con la economía.170, “para varios sectores de la opinión pública el único campo en el que no hay discusión sobre los beneficios del narcotráfico para el país es el de la

economía.171 Este conjunto de fuerzas socioeconómicas que constituyen el enorme poderío

económico y político de los narcotraficantes amenazó –o había ya comprometido- la integridad institucional y la estabilidad política de algunos gobiernos latinoamericanos; consecuentemente, intereses vitales de la seguridad estadounidense en el hemisferio se pusieron en riesgo”.172

Para Adrián Bonilla “el discurso antidrogas constituye una construcción que responde a prácticas societales y a un momento determinado, por consiguiente, es esta construcción discursiva ajustable a los diferentes transformaciones temporales y acontecimientos, llevando dentro de sí un conjunto de premisas políticas, económicas y publicitarias. De ahí que podemos observar su evolución y variaciones hasta la actualidad”. 173

Posteriormente y continuando en la lucha contra las drogas, el Plan Colombia fue implementando en el gobierno de Andrés Pastrana en 1998, consistía en un sistema de autoayuda del gobierno colombiano para controlar y erradicar el narcotráfico. Pero las expectativas fracasaron porque el Plan Colombia no recibió la ayuda de Estados Unidos y en general de la comunidad internacional; posteriormente fue modificado en base a los lineamientos estadounidenses que una vez más evidenciaban los intereses de los Estados Unidos sobre Colombia.

No obstante, la expresión Plan Colombia174 “sigue siendo muy utilizada para referirse al paquete de asistencia de Estados Unidos a Colombia, aún cuando desde el año fiscal 2002, los

170 Pero también allí ha sido negativo, a pesar de las enormes cifras que ingresaron por ese concepto. Los dineros del narcotráfico sirvieron para consolidar monumentales fortunas en pocas manos, dinamizar algunas economías regionales y aumentar ciertos flujos de consumo e inversión. Sin embargo, estos recursos se destinaron a actividades poco productivas, con escasas excepciones como la industria de la construcción (…). Pero la mayor consecuencia negativa del narcotráfico sobre la economía –y el resto de la estructura social- fue su contribución a la expansión y diversificación de la violencia, fenómeno que ayudó a la crisis económica que se desató. La influencia negativa del narcotráfico en la economía se juntó con otros factores al final del gobierno de Samper para generar una crisis económica sin precedentes. Leal(c), 2002: 129.

171Paulatinamente, tanto la guerrilla como las fuerzas paramilitares se han convertido en importantes protagonistas del comercio. Podemos observar que algunos paramilitares clave estuvieron, desde sus inicios, vinculados con narcotraficantes. En los 80, las FARC comenzaron a cobrar impuestos a la producción de coca de los pequeños agricultores que estaban en territorios bajo su control. El comercio de drogas se convirtió en una importante fuente de financiación para las FARC, puesto que empezaron a controlar los laboratorios, la comercialización y el tráfico, en algunas regiones. A mediados de los 90 los paramilitares desafiaron el control de las FARC sobre el territorio y lo mercados de coca, y también obtuvieron mayores recursos del comercio de drogas ilegales. Actualmente entre 40 y 70 por ciento de sus ingresos proviene del comercio de drogas. (Cfr: Ramírez, 2005)

172 Cita tomada por Bruce Bagley del US General Accounting Office (GAO), Controlling Drug Abuse: A Status Report, DC, marzo, 1988, pág. 19- 40.

173 El discurso antidrogas de las administraciones republicanas estadounidenses, puede ser considerado como un objeto social producido en un ambiente histórico y económico específico. En el análisis político, independientemente de la forma que adquieren sus contenidos: mensajes presidenciales, Informes de la DEA, campañas de propaganda televisiva, es importante tomar en cuenta el clima moral y sociales que fue producido, es decir el sistema de valores que informa a la ciudadanía a la que interpela, de la misma forma que los intereses de los emisores, en este caso de los gobiernos involucrados, los partidos republicanos y demócrata, y el Estado-nación, en la dimensión internacional del análisis, porque al definir las condiciones en que fue producido, sus contenidos expresan una forma de ejercicio del poder”. (Bonilla (e ), 1993: 18).

174 Con el impulso de Washington, ,en septiembre de 1999 el gobierno Pastrana emitió el documento del “Plan Colombia”, en el cual exponía su estrategia general para manejar los múltiples problemas que aquejan al país, que van el narcotráfico, la violencia política, crisis humanitaria y recesión económica hasta la corrupción institucional. El precio del plan era de US$7.5 billiones durante un período de tres años, de los cuales

fondos se entregaron en realidad bajo el nombre de Iniciativa Andina Antinarcóticos (Andean Counternarcotics Intitiative, ACI) que también incluye asistencia antinarcóticos para los países vecinos. Si bien la estructura175 del Plan Colombia fue presentado como un programa de cinco años, sus fondos deben aprobarse anualmente a través del proceso de asignación de fondos para las operaciones en el exterior y de legislación presupuestaria suplementaria.”176

Los Estados Unidos continuarán en la lucha contra lo que identifican como amenazas, pero como parte de su estrategia es ayudar los Estados débiles, como es el caso de Colombia que enfrenta una dura lucha que inicia en el conflicto interno colombiano y que continua contra el narcotráfico y los grupo insurgentes (guerrilla y paramilitares), pero ha aceptado la ayuda estadounidense a través del Plan Colombia que en primera instancia fue una iniciativa del gobierno de Pastrana, que posteriormente fue replanteada por los Estados Unidos. Sin embargo, detrás de los beneficios que Colombia puede obtener de dicha ayuda está presente el interés y el beneficio norteamericano.

3.4 George W. Bush, la Guerra contra el Terrorismo, y la apreciación del tema colombiano en

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