Los cantares integrados en el Ciclo del Rey de Francia na rran la época anterior al nacimiento de Carlomagno, sus «mo cedades», sus guerras contra los sarracenos invasores de Italia y de España, contra los sajones y su peregrinación a Jerusalén y a Constantinopla; es decir antes y después de la Chanson de Roland. Este orden cronológico en la biografía legendaria del em perador franco no coincide con el de la composición de los cantares; aunque esto es algo com plicado porque la mayoría de ellos nos han llegado com o una nueva versión de otros desaparecidos en su totalidad o en parte.
Compuestos desde el siglo XII al XVI estos cantares de las
Enfances d e C harlem agne también tuvieron gran difusión fue ra de Francia, pues se hicieron versiones franco-italianas, ita lianas, españolas, alemanas y noruegas, tomando en cada país características particulares. También fue cambiando el público y a medida que se iba perdiendo el tono heroico y las carac terísticas de la divulgación oral de estos cantares que se ha bían escuchado en castillos y plazas se continuaron leyendo insertados en novelas, crónicas y más tarde com o obras dra m áticas114. Precisamente la prosa histórica castellana de los si glos XIII y XIV aprovechó, amplió y «españolizó» estos temas de m odo que nunca dejaron de reescribirse y conocerse en nuestro país; y el prestigio y la divulgación de las reelabora ciones del Cinquecento italiano de Boiardo y de Ariosto, que renovaron de manera genial la materia y la forma de la epo peya carolingia, hizo que ésta se prolongara y, bajo los más
114 Véanse, M. de Riquer, op. c i t págs. 184-226; J. Horrent, La Chanson, págs. 421-529; Jacques Horrent, Les versions frangaises et étrangéres des enfances de Charlemagne, Académie Royale de Belgique,
Mémoire de la Classe des Lettres, 2.e série, t. LXIV, fase. 1, 1979.
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diversos géneros, fuera otra vez redactada o comentada por Lope de Vega, Calderón, Góngora, Quevedo y Cervantes.
En estos cantares de las Enfances de Carlomagno se va diluyendo el concepto de «gesta» y es con frecuencia inútil buscar en la historia auténtica los fundamentos de determina do cantar épico. Pero de forma más o menos diluida se man tienen la lucha entre cristianos y paganos, la aspiración de un Occidente unido y la fe en el rey y su misión sagrada.
El cantar Berte aus grans p iés, Berta la de los pies gran des,
fue compuesto alrededor de 1274 por Adenet le Roi, es decir «rey» o jefe de los ministriles, de la corte del duque de Bra bante115. Está compuesto en un estilo refinado en versos ale jandrinos franceses de doce sílabas y tiradas de rimas derivadas, y narra las aventuras personales de Pipino y Berta, padres de Carlomagno, y acaba con el nacimiento del futuro emperador franco. En esta fantástica gesta, que sólo tiene de verdad los nombres de los tres protagonistas y algunos episodios de la vida de Carlos Martel, se mezclan con la historia los motivos que encontramos en los cuentos tradicionales más antiguos y en la literatura culta: la mala nodriza, la esposa reemplazada en la noche de bodas, la vida en el bosque de una joven, y la marca física que sirve para reconocer a una persona, que en este cantar es la deformación de los pies de Berta (palmípe- dos) y que puede haberse formado a partir de una imagen iconográfica, frecuente en los pórticos de muchas catedrales y abadías francesas116.
El M ainet francés, de la segunda mitad del XII, cuenta como el jovencísimo Karlot huyendo de sus hermanastros se refugia en Toledo, se enamora de Galiana, la hija del rey Ga- lafre, y empiezan sus victorias contra los paganos por lo que toma el nombre de Mainet. Desde las últimas décadas del si glo XII se conoce y aprecia en España esta leyenda, pues es posible que una refundición española del M ainet ya se cono ciera en Toledo y en otros lugares de Castilla. Maynete se co dea en la historia alfonsí con el Cid, Fernán González, los In
115 DLF, s. v. Adenet le Roi.
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fantes de Salas y Bernardo del Carpió entre otros héroes na cionales. No será extraño, pues, que se encuentre también, junto con otros cantares de «mocedades» en La G ran Con
quista d e U ltram ar cuya «orientation est frangaise et ríen que frangaise»117.
La historia legendaria de Carlomagno hace que éste antes de ir a España combata a los sarracenos en tierras de Italia. El
Asprem ont, Asperomonte, anterior a 1190, escrito en Sicilia o Calabria con motivo de los preparativos para la Tercera Cru zada, no sólo es una epopeya de Carlomagno contra los pa ganos sino también el relato de las «mocedades» de Roldán, que, tras salvar a Carlomagno, recibe de éste el olifante, el ca ballo Veillantif y la espada Durandal que eran de un sarrace no. El cantar F ierabras, fechado hacia 1170, cuenta las gue rras de Carlomagno y los francos, entre ellos Oliveros, para arrebatar al gigantesco sarraceno Fierabrás los dos barriles con el bálsamo con que fue embalsamado Jesucristo, que te nía el poder de curar las heridas a quien lo bebía. La traduc ción española de la prosificación francesa, H istoria d el em pe
rad or C arlom agno y d e los d oce p ares d e F ran cia e d e la cru da b atalla qu e hu bo Oliveros con F ierabrás, hijo d el gran
alm iran te B alá n, se publicó en Sevilla en 1525, y de ella de rivaron siete romances tardíos, que se editaron como pliegos sueltos, y se reimprimió repetidas veces hasta el siglo XIX118. Este es el bálsamo que confecciona Don Quijote y que da lu gar a divertidísmas escenas en la venta de Palomeque, I, 17. La comedia La pu en te d e M antible de Calderón de la Barca es una excelente derivación barroca del antiguo tema.
A nseis d e C artage quiere ser una continuación de la
C hanson d e R oland. Carlamagno corona como rey de España y de Cartago (recuerdo de la C artaginense romana) al cristia no Anseis al que regala Joyosa; y una vez regresado el empe rador a Francia empiezan los amores y las guerras del nuevo rey. La base de esta leyenda es otra recogida en el Camino de
117 J. Horrent, Les versions.
118 M. de Riquer, op. cit., págs. 207-213, y DLF, s. v. Aspremont y Fierabras.
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Santiago por un juglar francés sobre la traición del conde don Julián hacia el rey godo don Rodrigo.
La Chanson des Saisnes, el Cantar de los sajones, obra del gran trouvére Jean Bodel, en el último tercio del siglo XII, reelabora el tema en versos alejandrinos y renueva la materia épica con la inclusión de «caballerías, amores y torneos», v. 27, fórmula magistral que asegurará el éxito a muchos escrito res posteriores119. El tema del Cantar de los Sajonesya era co nocido en España; la Gran Conquista de Ultramarlo resume y es la base de cuatro romances que pueden proceder del relato perdido, pues el escenario pasa a estar localizado en España y los nombres se españolizan, dentra de la gran li bertad con la que se trataba en España la materia épica fran cesa120.
El P élerin age d e C harlem agn e o, para otros críticos, el
Voyage d e C harlem agne, cuenta la expedición que empren dieron Carlomagno, los doce pares y miles de francos a Jeru- salén y a Constantinopla; viaje que el Carlomagno histórico nunca realizó121.
A pesar de que al cantar no le falta ninguna de las carac terísticas de la épica francesa: rivalidad entre Oriente y Occi dente, la ayuda de Dios a Carlomagno en los trances difíciles, los pares junto al emperador, el triunfo de los francos, la for ma y los recursos estilísticos propios de la épica francesa, etc., es, sin embargo, único y peculiar, pues desde el princi pio hasta el final se mantiene el tono humorístico y, a ratos, paródico en los episodios de Constantinopla. En algunos de los estudios acerca de este singular cantar de gesta se ha visto un esquema parecido al del cuento folklórico en el que se realiza un viaje al Más Allá, con etapas difíciles y duras prue bas que se han de superar gracias a ayudas sobrenaturales,
119 J. Montoya e I. de Riquer, El prólogo literario en la Edad Media,
Madrid, UNED, 1998, págs. 82-86.
120 M. de Riquer, op. cit., págs. 214-223; DLF, s. v. Anseis de Cartage
y Jean Bodel.
121 Le pélerinage de Charlemagne. La peregrinación de Carlomagno,
texto, traducción, introducción y notas por I. de Riquer, Barcelona, Quaderns Crema, 1984.
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hasta llegar a este Reino Lejano lleno de magia y riquezas. Si así fuera, si el origen estuviera en este esquema del cuento, como se ha estudiado siguiendo a Propp, Lotman y otros se- miólogos, estaría en este caso al servicio de la parodia épica para que fuera comprensible a un público determinado122.
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