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OTRAS VERSIONES DE LA CHANSON DE ROLAND

Antes de comentar brevemente las versiones en lenguas romances de la ChR es oportuno aludir a la crónica latina ti­ tulada Historia K aroli Magni et Rotholandi por su gran difu­ sión e influencia en escritores no sólo franceses, por el gran número de traducciones que se hicieron de ella y por su reía-

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ción con los textos y la iconografía carolingia en tierras his­ pánica s84.

1. El pseudo-Turpín

En el Codex Calixtinus conservado en la catedral de San­ tiago de Compostela se encuentra el Líber Sancti Ja c o b i re­ dactado a mediados del siglo XII. El libro V es una guía para los peregrinos europeos que se dirigen a Santiago y recoge alusiones al paso de Carlomagno por los parajes pirenaicos, que en algunos momentos coinciden con momentos de la

ChR de Oxford, como la piedra que fue golpeada por la es­ pada de Roldán, los bosques de Roncesvalles, el sepulcro de Roldán en Blaya y se dice que el olifante está en San Severi- no de Burdeos. El libro IV contiene la Historia..., también co­ nocida como Pseudo-Turpín, pues el arzobispo Turpín se atribuye la autoría al haber acompañado al emperador en sus batallas85. Se narran las conquistas del emperador franco en España, rescatándola del poder de los sarracenos y renovando el culto al apóstol, que se le aparece en sueños, en Compos­ tela, todo ello con una finalidad propagandística para animar a la reconquista de las tierras ocupadas por los árabes. Nueve capítulos de forma y de tono muy parecidos a la versión oxo- niense, es decir francófilos, están dedicados a la batalla de Roncesvalles y sus consecuencias. Las diferencias principales respecto a ésta están en la ausencia de los episodios de Bali­ gán y de Alda; el papel que en la Chanson tiene Oliveros respecto a Roldán, que aquí lo asume Beaudoin (Baldovinos); y, naturalmente, Turpín no muere en Roncesvalles ya que es el autor de la narración.

84 Por ejemplo la representación, del s. XII, del combate entre Rol­ dán y el gigante Ferragut del palacio de los reyes de Navarra de Estella.

85 Ed. de C. Meredith-Jones, París, 1936, reimp. Slatkine, Ginebra, 1972; traducción española Liber Sancti Jacobi. Codex Calixtinus de A.

Moralejo, C. Torres y J. Feo, Santiago de Compostela, 1951. DLF, s. v. Chronique du Pseudo-Turpin.

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2. Versiones franco-italianas y francesas

El manuscrito conocido como Venecia 4, V4, conservado en la Biblioteca de San Marcos de Venecia, fue copiado en la segunda mitad del siglo XIV y está escrito en franco-véneto, arbitraria lengua de formas francesas y dialectales de la Italia del norte en la que se difundieron las gestas francesas por Italia. Esta versión deriva de otra más arcaica, redactada pro­ bablemente en anglonormando. Hubo pues una difusión de nuestro Cantar que partiendo del ámbito lingüístico anglo­ normando, de ambos lado del Canal de la Mancha, cubrió las regiones nord-orientales, avanzando por extensión hacia el este y el oeste y por transferencia a Italia86. El manuscrito ve­ neciano es un manuscrito de biblioteca, grande, con el texto a dos columnas y las letras capitales adornadas y con miniatu­ ras. En el prólogo dice: Desor contenga li traim ent de Gayne |

et d e Rollant li n e f d e Carie el Mayne. Consta de 6011 versos; hasta el verso 3845 las rimas son asonantes y el contenido co­ rresponde a lo que la versión de Oxford transcribe desde el principio hasta el verso 3683 (regreso a Francia de Carlomag­ no). A continuación y hasta el verso 4413 hay una interpola­ ción en versos consonantes de un largo episodio sobre la conquista de Narbona, y que toma la materia de elementos del cantar Aymeri d e Narbonne. Luego se vuelve a retomar el asunto como aparece en Oxford y termina: Explicit liber to-

cius rom ani Roncivalis.

Se conocen como Roncevaux las versiones francesas ri­ madas de la Chanson de Roland. Al transformar el sistema de rimas estos cantares modifican sensiblemente el texto primiti­ vo y, al mismo tiempo, introducen escenas y episodios nue­ vos o amplían otros que llamaron la atención por su conteni­ do heroico o emotivo. Un nuevo episodio es, entre otros, el

86 C. Segre, «Problemi di tradizione di testi romanzi: dai poemetti agiografici alie chansons de geste», Concetto, storia, miti e immagini del medio evo, a cura di V. Branca, Venecia, Fondazione Cini, 1973, 339-351.

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de las fugas de Ganelón cuando es llevado preso de España a Aix; y un ejemplo de ampliación está en los cientos de versos que se concede al episodio de Alda. Los Roncevaux son ocho, distribuidos en dos familias, copiados entre la segunda mitad del siglo XIII y finales del XV, y se encuentran en las Bibliotecas de Venecia, Chateauroux, París, Lyon, Cambridge, etc.87.

Una de las primera traducciones que tuvo nuestro cantar fue, hacia 1170 la del cura bávaro Konrad. El R uolandes Liet, fue encargado por Enrique el León, marido de Matilde, hija de Leonor de Aquitania y de Enrique II de Inglaterra. La Karla-

m agnus saga es una compilación en prosa que se realizó por mandato del rey de Noruega Haakon V, entre 1230 y 1250, que reúne diversos cantares de gesta franceses dispuestos de manera que constituyen una especie de historia legendaria de Carlomagno. Para la batalla de Roncesvalles se sigue un texto parecido al de Oxford y al de V4. En el siglo XIV se redactan versiones en galés, inglés y neerlandés88.

3. Los «Roldanes» provenzales

El Ronsasvals y el Rolan a Saragossa89, que pudieron te­ ner una redacción primitiva de principios del siglo XII por el armamento y las tácticas de guerra que describen90, se «actua­ lizaron» un siglo después con reminiscencias de la poética

87 Véanse en las ediciones de Segre, 1971 y 1989, entre otras, el es­ tudio de las familias de estas versiones.

88 Todos estos aspectos que aquí no interesan se pueden encontrar en los BBSIR.

89 M. Roques, «Ronsasvals. Poéme épique provengal», Romanía, 58

(1932), 1-28; 161-189; 66 (1940-1941), 433-480, y Rolan a Saragossa.

Poéme épique méridional du XIV siécle, París, CFMA 83, 1956. Edición moderna: Le Roland occitan, édition et traduction de G. Gouiran y R.

Lafont, París, 10/18, 1991. DLF, s. v. Ronsasvals.

90 M. de Riquer, «La fecha del Ronsasvals y del Rollan a Saragossa

según el armamento», Boletín de la Real Academia Española, XLIX

(1969), 211-251, y en Caballeros medievales y sus armas, Instituto Uni­

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trovadoresca, así como de la devoción a la Virgen María y otros elementos religiosos91.

El Ronsasvals sólo narra la batalla de Roncesvalles con el episodio del cuerno y la disputa entre Roldán y Oliveros, la muerte y el entierro de los pares, así como una emotiva esce­ na de Alda ante el cadáver de Roldán. No hay, pues, compa­ rándolo con el texto de Oxford, traición ni castigo de Ganelón ni el episodio de Baligán. Entre los aspectos más relevantes de esta versión destacamos que Carlomagno, llorando ante el cadáver de Roldán, confiesa su incesto: «Buen sobrino, a cau­ sa de mi gran pecado y de mi falta os tuve con mi hermana: yo soy tu padre y tu tío al mismo tiempo, y vos, querido se­ ñor, mi hijo y mi sobrino»*, w . 1624-1627. Y cuando los fran­ ceses encuentran el cuerpo de Roldán, éste tiene aferrada la espada en la mano derecha y varios caballeros intentan co­ gerla, sin conseguirlo; cuando lo intenta Carlomagno, la mano se relaja: Roldán, muerto, devuelve la espada a su señor y éste la lanza a un lago:

Karle l’esgarda, contra-1 solelh resplant: «Ay! Durendart, bona espeya trenchant, mays non vos aura nuls hom que valha tant; en aquest segle non tenres pron ni dan.» En un gran lac la va gitar breumant:

anc pueys non la vi nuls homs petitz ni grans. w . 1604-09

[Carlos la contempla como resplandece al sol: «¡Ay, Duran- darte, buena espada afilada, no os tendrá ningún hombre que valga tanto; en este mundo no servirás ni para lo bueno ni para lo malo.» Enseguida la lanza a un gran lago: después nadie la volvió a ver, ni los pequeños ni los grandes.]

Este episodio también se narra de manera parecida, aun­ que ampliada, en el K arlam agnus sag a; por el contrario en algunas versiones rimadas (C, V7, T) es el mismo Roldán

91 E. Schulze-Busacker, «La datation de Ronsasvals»(I), Romanía, 110

(1989), 127-166, y «La datation de Ronsasvals» (II), Romanía, 110 (1989),

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quien antes de morir echa la espada al lago. Esta tradición épico legendaria de «la espada echada al lago» pudo propor­ cionar la idea al escritor de la Muerte del Rey Arturo en el es­ pléndido episodio en el que Girflet echa al lago Escalibor, la espada de Arturo de Bretaña92.

El Rollan a Saragossa93, calificado por J. Horrent como «poéme héroi'-comique», cuenta que en el intervalo en que los francos están a la vez en Zaragoza y en Roncesvalles, Brasli- monda (Bramimonda) envía a Roldán un guante como prenda de amor. Roldán apuesta jactanciosamente que entrará él solo en Zaragoza y como prueba le llevará a Carlos el manto de la reina. A causa de este desafío morirán miles de sarracenos. En este episodio novelesco, cuyo tema de la «bella sarracena» se mantendrá en muchos cantares de gesta, se ridiculiza leve­ mente la religión y las costumbres de los sarracenos, que la versión de Oxford trataba con tanta prudencia.

III