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2. Prudencio de Pereda y Windmills in Brooklyn

2.2. Escritos

2.2.2. Novelas

2.2.2.1. All the Girls We Loved (1948)

Tal como el propio De Pereda reconoció, All the Girls We Loved no era propiamente una novela, sino una colección de relatos que escribió, siguiendo el consejo de Hemingway, a partir de su experiencia en el ejército norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial. El manuscrito debió haber sido enviada al menos en 1946 a Farrar Strauss, en cuyos archivos se conserva desde esa fecha documentación general

relacionada con la novela, y, entre 1947 y 1948, con los derechos de una posible adaptación teatral.

La obra está compuesta por un total de once capítulos más una introducción sin título, donde se menciona a algunos de los protagonistas del texto, y un epílogo titulado ―The End‖, en el que se refiere el destino que siguieron todos ellos. Los capítulos llevan alternativamente el título ―Al Figueira‖, numerado I-VI y ―A Joe‖, (apelativo de los soldados del ejército norteamericano), cinco en total, sin numerar31. Tres de los relatos que componen el texto habían sido publicados previamente. "Al Figueira I", apareció como "The Major" en 1944 en el número 110 de The New Republic, con la firma "Pfc [Private First Class=recluta] Prudencio de Pereda" y la siguiente nota editorial: "This is one of a series of articles and sketches submitted in our Soldiers' Prose Competition. These are paid for at our regular rates and there is also a special prize for the best entry submitted during each calendar month. -THE EDITORS." (113). "A Joe" (I) apareció como The Goat al año siguiente en la colección Cross Section: A Collection of New

American Writing (1945), mientras que "Al Figueira II" apareció como "The Pilgrim

Heart" en la misma colección dos años más tarde.

El prólogo nos presenta a algunos de los personajes de los relatos y sobre todo al recluta Al Figueira como narrador de las historias (algo que no se corresponde finalmente con la estructura narrativa del texto), mostrándosenos las claves vitales desde las que escribe, fundamentalmente la soledad y el deseo de vivir las historias que relata. "Al Figueira I": Relata un acontecimiento que protagoniza el narrador. Durante una inspección, el Mayor descubre, pegada en la taquilla de Figueira, una cita de con la que dice estar de acuerdo y que decide mandar publicar en el periódico del batallón. Tras averiguar que es de Lenin y ante la imposibilidad de atribuírsela a ningún autor más aceptable, decide publicarla como suya.

"A Joe I‖: Se nos cuenta la historia del tiránico Mayor Patterson. Mientras se celebra un consejo de guerra a uno de sus soldados, ve cómo la mascota de su unidad, una cabra, interrumpe el juicio y rebaja la solemnidad de éste. Inmediatamente, el Mayor ordena a un soldado que sacrifique al animal, mientras él lo sujeta, pero el primer disparo atraviesa la mano del propio Mayor, quien, con toda calma, ordena al

31 En el manuscrito conservado en la Universidad de Texas, los capítulos llevan un título individual junto al genérico y están organizados de acuerdo con una estructura ligeramente diferente: Al Figueire [sic] I (―The Major‖), A Joe (―The Goat‖), Al Figueire II (―The Woman Thou Gavest Me‖), A Joe (―The Time Has Come, the Sergeant Said‖), Al Figueire III (―The Iland‖), A Joe (―The Lost Lover‖), A Joe (―The Spanish Shawl‖), Al Figueire V (―Nobody Ever Dies‖), A Joe (―Death of a Sergeant‖), Al Figueire VI (―Fear‖).

soldado que vuelva a disparar. El animal resulta finalmente muerto y el Mayor abandona el lugar sin inmutarse.

―Al Figueira II": En este capítulo, de estructura gratuitamente compleja, el protagonista no es exactamente Al, sino Stephenson, un soldado que se aproxima al narrador y le relata su historia, que en realidad son dos. Por un lado, la de su problema de relación con las mujeres, que soluciona finalmente con la novia de un compañero, Schorr, gracias a una droga, la Felixina, con la que la mujer, bajo tratamiento, experimenta un cambio de personalidad transformándose en una mujer a la que Stephenson llama "Red", historia que se inicia con el relato que el propio Schorr hace a Stephenson de su relación con su novia: Por otro lado está la historia que explicaría el problema de Stephenson y que este relata, tras una pelea con Schorr, a Figueira antes de pedirle que intercambien sus permisos para poder ir a ver a "Red"; es la historia del puritanismo de su padre y del crimen que este cometió tras descubrir juntos a su hermano y a una tía y de cómo la declaración de Stephenson en el juicio le causó el trauma que le impide relacionarse con las mujeres. La historia concluye cuando Schorr, para vengarse, anuncia a Stephenson que su novia se ha curado y que ya no tomará nunca más Felixina, anuncio que Stephenson celebra, sin embargo, porque de ese modo, dice, nadie volverá a tener nunca más a "Red".

―Joe II‖: Mientras pelan patatas, el Sargento Wesley, le relata al soldado Costigan las historias de los soldados Kryzinski y Manners, quienes, como él, fueron abandonados por sus novias y cargan, dice, con su propia cruz. Además le habla de la suya propia: durante la Primera Guerra Mundial, en su unidad dos soldados fueron acusados de mantener relaciones homosexuales y fueron enviados solos a atacar las líneas alemanas. Ambos murieron cogidos de la mano, mientras la mirada de desprecio del último en caer quedaba clavada en la memoria de Wesley, quien desde entonces renunció a juzgar a los demás.

―Al Figueira II‖: Figueira recibe, a cambio de dos días de permiso en Nueva York, el encargo de acompañar el ataúd de un soldado muerto a su lugar de origen. Al llegar a su destino, un pueblo de Pennsylvania, descubre que ha sido víctima de un engaño por parte del sargento, pues deberá pasar allí los dos días del permiso debido a los procedimientos habituales del dueño de la funeraria, en cuya casa se aloja. Sin embargo, Figueira decide que el cadáver sea incinerado para, en venganza, llevarle las cenizas de vuelta al sargento. Antes de partir, tiene un encuentro con la mujer del dueño de la funeraria, con la que espera encontrarse más tarde. Pero en lugar de eso, en su trayecto

de vuelta, se detiene en Cincinnatti y arroja las cenizas del muerto a orillas de un río. ―A Joe III‖: El narrador es un soldado de permiso en Nueva York, que tiene un encuentro casual en el metro con una mujer que le lleva a su casa. Allí son sorprendidos por su marido, pero la reacción de éste consiste en contarle al soldado la historia de su mujer. Ésta, le dice, iba a casarse con su novio, otro soldado con el que tuvo en la misma línea de metro una discusión por no acceder ella a tener relaciones sexuales con él. El soldado había logrado salir del vagón y situarse tras unos cristales para gritarle, pero tras un signo de reconciliación, no pudo volver dentro y con una sacudida del vagón cayó del tren y murió. El marido le cuenta finalmente que el trastorno que tal situación le causó hace que periódicamente busque soldados en esa misma línea de metro y los lleve a casa.

―Al Figueira IV‖: Relata el proceso de curación, gracias a sus amigos Al Figueira y Alison (pero también gracias a su automedicación con benzedrina) del problema de impotencia del soldado Barkely. El relato se detiene cuando Barkely, convencido de que lo ha superado va a acostarse con su novia, pero en Al Figueira VI sabemos que al final acaba muriéndose por una sobredosis de benzedrina mientras está con ella

―A Joe IV‖: El narrador es otro soldado que visita a una mujer para entregarle un regalo que dejó preparado para ser enviado, si moría, un soldado muerto finalmente en combate. La mujer es bailarina de un club y, tras enterarse de la muerte del soldado, rechaza el regalo, que no es otro que un mantón español (El título en el manuscrito de la novela es ―The Spanish Shawl‖).

―Al Figueira V‖: El capítulo relata la visita de Al, antes de partir para el frente, a la casa de los Markowitz, cuyo hijo, Sidney, influido por Al, se alistó en las Brigadas Internacionales y murió en España. Al les dice a los padres que podría haberse quedado y no haberse alistado en el Ejército, pero que decidió ir precisamente por el ejemplo de Sidney.

―A Joe V‖: En el capítulo se cuenta la historia de Ed, licenciado del ejército que discute constantemente con su novia por problemas de adaptación, hasta que un día, en un cine conversa con el padre de su antiguo sargento, quien le comunica que éste ha muerto.

―Al Figueira VI‖: Tras regresar de la guerra, Al se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico por haber intentado matar a su mujer. En una sesión con un psiquiatra militar, pasa revista a su vida y sabemos que él también, como Barkely, ha tenido un problema de impotencia. Asimismo sabemos que, tras la muerte de Barkely, decidió

superar sus problemas pidiendo entrar en combate. En su nueva unidad hizo dos nuevos amigos, Hal y Dom, que murieron en Italia y gracias a los cuales (después de que el autor se creara una extraña dependencia de ambos) consiguió conocer a Maya, por la que dejó a su mujer. No obstante, tras una discusión con Maya, el personaje regresa a su apartamento y allí, con una pistola alemana que le había regalado Dom, se suicida.

La novela resulta de especial interés para el estudio de Windmills in Brooklyn por dos aspectos que comparte con esta última: la querencia autobiográfica que una vez más muestra en ella el autor (y de la que en última instancia surgirá la novela objeto de ete estudio) y la estructura narrativa, constituida por distintos relatos ambientados en un espacio concreto (en este caso el ejército) y conectados entre sí por la figura de un narrador intradiegético que se presenta además no sólo como testigo de las historias relatadas, sino también como destinatario de las que cuentan algunos de los personajes.

El autobiografismo de De Pereda en la novela resulta evidente a la luz de los datos de su vida que conocemos. En ese sentido, el autor se autorretrata en la figura del ―PFC‖ Alonso Figueira (63), que aparece aludido como Al Figueira, Al o Allee. El nombre, con indudables resonancias cervantinas que se comentarán en su momento, podría ser el mismo, recordémoslo, que el del narrador de Windmills in Brooklyn, mientras que el apellido, que correspondería al segundo apellido de la madre de De Pereda, Figueras, (que había aparecido ya tal cual en el personaje del ―Corporal Figueras‖ en el cuento ―My Big Brother Goes Back‖) es el mismo que el del abuelo de Windmills in Brooklyn.

De Al Figueira se nos dice que ha ido a la Universidad, que quiso luchar en la Guerra de España y que finalmente fue rechazado por sus condiciones físicas (104), razón por la cual estuvo a punto también de no poder entrar en el ejército norteamericano (106) donde finlamente ingresó en el ASTP (Army Specialized Training Period). El protagonista (como el autor en la Office of Strategic Services), trabaja en la sección de Inteligencia (103) y en su ficha, que dice haber mirado Stephenson, el protagonista de "A Joe" (I) aparece como escritor (De Pereda, recordémoslo, aparecía como tal en la ficha del Ejército):

"I was looking at the ASTP records. I saw yours... I liked it," Stephenson said. "You mean about being a writer... and about Spain?" (21)

Su trayectoria anterior como autor de relatos, algunos ambientados en España, aparece igualmente aludida en la presentación que del personaje se hace en la introduccion:

During the Spanish War, when he hadn't been able to get into the fighting, he had known enough about Spain and Spaniards to write some fair stories, and in the thirties, his experiences on quiet picket lines had given him enough knowledge to write good stories about real picket lines (7).

Ciertamente, All the Girls We Loved constituye, entre los relatos de los años treinta y Fiesta, un intervalo en su tratamiento de temas españoles, los cuales, sin embargo, dado el perfil del autor, no están del todo ausentes en el texto. Además de su compromiso en la Guerra de España (en Al Figueira V, se nos dice que influye en que su amigo Sid Markowitz vaya a España, donde finalmente muere), hay otras menciones como la del mantón -―one of those cheap imitation Spanish Shawls‖ (99)-32, la que hace al afrodisíaco ―Spanish fly‖ (en una novela en la que las drogas tienen una importante función), o la alusión a España en su conversación con el psiquiatra del capítulo final.

―No. Of course not!... I like that. That makes it easy. Hablando, se entienden [sic] la

gente‖, Deering said in Spanish. ―Talking, people understand each other. You‘re Spanish,

aren‘t your?‖ ―Old Spanish!‖

Deering smiled again. (126)

Finalmente, el desenlace de la historia del soldado que encuentra a la mujer en el metro también acaba apuntando a España y, en cierto modo, anticipando el argumento de Fiesta.

The subway boy, whose father was a frequently unemployed furrier and whose mother was dead, just didn‘t want to go back to New York. He, too, re-enlisted an dsecretly planned to become a French citizen at the end of his shift… He hoped to go to Spain later, too –after Franco had been overthrown. This seemed only a matter of time- to himself as well as to all the French people he talked to. (157)

También resultan de interés otros aspectos de la vida anterior de Figueira, de quien se nos dice que es de Nueva York, que conoce bien Brooklyn y que de niño quiso ser sacerdote.

A la vista de la correspondencia entre la vida de Al Figueira (especialmente tal como aparece resumida en el capítulo ―Al Figueira VI‖) y los datos biográficos que conocemos de Prudencio de Pereda, la autobiografía plasmada en el texto plantea sin duda el problema de cómo interpretar las alusiones a los problemas psicológicos del personaje, especialmente su dramática dificultad para relacionarse con otros y su no menos difícil relación con las mujeres, aspectos que, no obstante, resulta imposible verificar en la vida del autor.

En ese sentido, un aspecto importante del autobiografismo del libro es que este va

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Los mantones aparecerán de nuevo en Windmills in Brooklyn (57) entre las mercancías con las que comercia Agapito.

más allá del personaje de Al Figueira y se proyecta sobre el resto de los soldados que cuentan sus historias, pues en una buen parte de ellas encontramos los mismos problemas que a la postre averiguamos son los de Al.

En ese sentido, uno de los aspectos que más llama la atención en la obra es la importancia que tiene en ella la Psiquiatría y el Psicoanálisis. Una buena parte de los personajes ha estado o está bajo algún tipo de terapia, que con frecuencia incluye el uso de psicotrópicos: la mujer ("Red") de ―Al Figueira II‖ que logra curarse tras recibir tratamiento de un psiquiatra y abandona el tratamiento con Felixina; la otra mujer que el soldado encuentra en el metro en ―A Joe III‖; el recluta Barkely que, además de recibir terapia para superar el problema de su impotencia, acaba muriendo de una sobredosis de benzedrina en ―Al Figueira IV‖ y finalmente, el episodio ―Al Figueira VI‖, que transcurre en el hospital militar donde está recluido el propio Figueira y que en una buena parte se reduce a una sesión con el psiquiatra militar. Además, incluso la madre de uno de los protagonistas, el recluta Costigan, resulta ser psicoanalista (6) o psiquiatra (57). Finalmente abundan en la novela términos del lenguaje psicoanalítico, y especialmente "hysterical" (más tarde en Fiesta, se añadirá también "blocked"), por no mencionar, como se ha dicho, de drogas que modifican la conducta, como la inexistente Felixina, la muy real Benzedrina (74) (90) o el ya mencionado afrodisíaco ―Spanish fly‖, que habría que relacionar con la heroína que reparte inadvertidamente Agapito en

Windmills in Brooklyn.

Pero más allá de esta presencia externa de determinados aspectos de la Psiquiatría y el Psicoanálisis, cuya práctica se estaba extendiendo cada vez más en la sociedad norteamericana de la época33, este último tiene una importante función estructural, como procedimiento que articula implícita o explícitamente la confesión autobiográfica, en una obra que consiste fundamentalmente en un conjunto de relatos en los que los soldados hablan de sus problemas a otros soldados o a terceros, remontándose a menudo a episodios ocurridos en su infancia. Esta proximidad entre relato y psicoanálisis se hace presente en dos direcciones. En primer lugar, el relato de historias entre los soldados puede tener los efectos de una terapia, y, así, el propio Al (mucho antes de acabar él mismo ante el psiquiatra) actuará como psicoanalista de su amigo Stephenson, recibiendo en su última ―sesión‖ la confesión de la historia del crimen del padre que está en el origen de su problemática relación con las mujeres. Después, ante la alegría

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Hay incluso alguna alusión irónica: ―What did he think it was going to be like? A Hollywood room with a couch that you lie on and tell your dreams from? (115).

con la que Stephenson recibe la noticia de la curación de ―Red‖, Al se permitirá hacer un ―diagnóstico‖ final:

"Stephenson," Al said. "When I said I knew you were okay, I meant it. I think you're all right, now. You are."

"What d'you mean?"

"I mean that you're all right -that you're cured... I'm not thinking about the furlough now. I meant to tell you this before... You're cured. You're normal. Stephenson! You could approach any woman, now. There's no fear. I don't think there's any fear... You know what it's about. now... You fought for a girl -you acted like any other guy... Why don't you just think of Red as the first wonderful girl, and let her alone, now?" (49-50)

Pero junto a esta modalidad de ―transferencia‖ entre psicoanálisis y relato está también la inversa, es decir aquella en la que la sesión real de psicoanálisis deviene en relato autobiográfico con tonalidades literarias, como el que hace el propio Al (que, no en balde) es escritor, al Dr. Deering en el capítulo final ―Al Figueira VI‖.

Este último caso, la transcripción de una sesión de terapia, es extremo aunque especialmente representativo del modo en que la novela se articula estructuralmente sobre el relato que de sus vidas hacen distintos personajes. Este principio autobiográfico es sin duda el mismo sobre el que se articula Windmills in Brooklyn, pero en este caso hay un aspecto importante, como es su dimensión colectiva, vinculado a la ambientación de la novela en el ejército.

Como el propio autor reconoció y la crítica se encargó de recordar, la estructura de la novela es la de una colección de historias articuladas en torno a la figura de un narrador que ocasionalmente actúa como protagonista de alguna de ellas, pero que, en general, se limita a escuchar y transcribir las que le relatan sus compañeros de armas.

En realidad, se supone que Figueira es el autor de los relatos, pero, como personaje, aparece siempre referido en tercera persona, la cual se usa, además en relatos en los que el propio Figueira está ausente como personaje. En algunos de éstos, hay