2. Prudencio de Pereda y Windmills in Brooklyn
2.2. Escritos
2.2.1. Cuentos
2.2.1.3. Los relatos españoles de Prudencio de Pereda
En realidad, incluso en su época de compromiso, la obra de Pereda tenía ya un importante componente autobiográfico, el mismo que haría que, antes de pasar a relatar sus experiencia en el Ejército durante la Segunda Guerra Mundial, el autor hubiera convertido en el tema principal de sus relatos un aspecto central de su propia identidad como era su vinculación con España.
A lo largo de los veinticinco años aproximadamente que dura la trayectoria literaria de De Pereda (que comienza, según se ha dicho con el relato "Love a Live Body" y concluye con la novela objeto de este estudio), España se convierte efectivamente en el tema principal de su obra30. Junto con la conciencia respecto a sus orígenes que el autor manifiesta (y que, a diferencia de otros emigrantes rápidamente aculturados, le llevará a estudiar español en la Universidad), deben tenerse en cuenta dos factores que resultan decisivos para que el tema de España acabe alcanzando esa importancia en su obra. El primero fue, sin duda, el redescubrimiento de España por parte del público norteamericano que había propiciado desde los años veinte Ernest Hemingway con obras como The Sun Also Rises (1926) o Death in the Afternoon (1932). El segundo factor, del que también se benefició en términos literarios el propio Hemingway, fue el estallido de la Guerra Civil Española, que atrajo aún más la atención del mundo sobre España, si bien hay que decir que para un autor tan concienciado políticamente como De Pereda, otros acontecimientos anteriores a la Guerra como la Revolución de Asturias (Octubre de 1934) o la victoria del Frente Popular (Febrero de 1936) presentaban ya suficiente interés como para escribir sobre ellos.
29 De Pereda escribió como se ha indicado una reseña de Strange Fruit, de Lillian Smith. 30
Hatch (584): ―He views that land with objectivity, but not dispassion. Brooklyn-born, he considers as a tribute to the reality of his work the Fiction Index‘s erroneous listing of him as a Spanish author‖.
En general se puede decir que la visión que Pereda ofrece de España en sus relatos incorpora a grandes rasgos (enriquecida con su propio bagaje cultural hispánico), la visión que transmite la obra de Hemingway, cuyo núcleo está constituido a su vez por elementos característicos de la tradición romántica y renovados por el vitalismo contemporáneo, una visión a la que habría que añadir como elemento distintivo, las resonancias literarias (cuya presencia resulta además determinante, según se verá, en algunas novelas) alusiones debidas sin duda a los estudios de Español y Literatura Española que el autor siguió en la Universidad entre 1929 y 1933 y que son mucho más numerosas y están mejor seleccionadas que las que encontramos en Hemingway.
Desde un punto de vista formal, los relatos de De Pereda se caracterizan, más allá de ese particular realismo al que se ha aludido y del estilo conciso y expresivo característico de Hemingway, por la inevitable presencia del español, bien sea en los incontables hispanismos, traducidos o no, que muestra el texto, o bien en el uso subyacente en el texto inglés de estructuras morfosintácticas españolas, un recurso que procede también de Hemingway y que se estudiarán más adelante tanto en Fiesta como en Windmills in Brooklyn. Esta presencia de elementos lingüísticos españoles en el texto no es en última instancia más que un recurso para intensificar en el lector la impresión de hallarse ante relatos verdaderamente ―españoles‖, que es sin duda el principal objetivo del autor, pero a la larga acaba teniendo el efecto de atenuar el componente ideológico del texto haciéndolo derivar hacia un cierto folklorismo.
En ese sentido, el ejemplo más característico tal vez sea el primer relato del autor ambientado en la Guerra Civil y el tercero en orden de publicación (tras ―In Asturias‖ y ―The Runners‖), tiulado significativamente ―The Spaniard‖, que fue además, de todos ellos, el que alcanzó un mayor reconocimiento y que abre toda una serie de relatos estrechamente vinculados, por ambientación y personajes, a la novela Fiesta. En el relato en cuestión, un joven escritor hispano-norteamericano de simpatías republicanas, Mickey, claro trasunto del autor, se encuentra atrapado en Villarcayo, pueblo de la provincia de Burgos, a comienzos de la Guerra Civil. Allí coincide con su primo Lito, alistado en el ejército nacionalista, que acaba de regresar al pueblo con una herida de guerra. El enfrentamiento político y las diferencias personales provocan cierta tensión en el primer encuentro, saliendo a relucir la cuestión de la identidad nacional de cada uno. Así, aunque Mickey se reafirma en su condición de español, Lito se burla de él:
―I am Spanish.‖
―You are Spanish! You little fool! You are Spanish! You will die just being Spanish. Little Spanish virgin!‖ (14)
Lito hace entonces alusión a un encuentro con una mujer republicana que es interpretada como una violación por Mickey, quien, antes de marcharse, amenaza con una navaja al convaleciente: ―In the white face his eyes looked blacker. ―Eh, Lito? Do I kill you? Do I kill you justly or am I still a Spaniard ?‖ (15). Pero el súbito agravamiento de la herida de Lito hace que éste llame de nuevo a Mickey para contarle, antes de morir, la verdadera historia acerca de la mujer, una miliciana con la que tiene un breve (e inverosímil) encuentro sexual en medio de una batalla:
We began to talk, then. I made a little joke, you know; about how pretty she was. She laughed. ‗You are still a little bit like a Spaniard, eh?‘ she said to me.‖ He laughed a little. ―‘I am all a Spaniard‘ I said‖. (17)
De ese modo, el carácter español, universal e inmutable a lo largo del tiempo y personificado aquí en la irresistible pulsión seductora del mito hispánico de Don Juan, acaba imponiéndose sobre el circunstancial enfrentamiento civil de la guerra. En ese sentido se puede decir que hay una cierta intención apologética en esta identificación de lo genuinamente español en los relatos de la Guerra Civil, pues el autor parece querer atribuir al fascismo, y no al carácter español, la barbarie de la guerra, y de ahí la importancia que tienen los extranjeros en algunos de estos relatos. Así el oficial alemán que en ―The Denunciation‖ exige a un campesino la denuncia de su sobrino es considerado el verdadero responsable del asesinato final (y no los guardias civiles que lo acompañan), o los moros de ―My Soul to Take‖, de ―The Bullfighter‖ y sobre todo de ―Fascist Lament‖, donde se relata la historia de un republicano católico que lleva una cruz al cuello y al que los soldados del pelotón de ejecución no quieren fusilar:
But there was one little jackass that we shot yesterday who was really a Catholic. He killed a Moor who was defiling the altar in his church, he said. He was probably correct too. What can one do about that, though? Well, anyway the point of the story is that we let, him have his rosary beads up till the end. Then, after he had firnished saying thern, and was just about to be shot, he throws the beads over his head and lets the crucifix stand exposed on his chest. Well, then, the men wouldn‘t shoot. They were Spaniards.
We ordered the men. We threatened and we pleaded with them, but they wouldn‘t shoot We called them filthy names, threatened them with death. Still they would not shoot! Then we induce the little coward to take off the cross. We ‗had, to use somewhat forceful means! But it was no go. He was as stubborn and deffiant as any Red. Finally, we ordered out a squad of Moors and they shot the idiot with pleasure. They come in pretty handy at times. (11)
Con todo, la visión que de España ofrece De Pereda está condicionada por esa misma vivencia de la diferencia a la que se ha hecho mención anteriormente y que se manifiesta, como se ha visto en el Mickey de ―The Spaniard‖, en la mayoría de los personajes autobiográficos que encontramos en sus relatos españoles y, por supuesto, en
miradas de extrañeza de los habitantes del pueblo en el que viven. Esa situación se proyecta en ―A Little Child Shall‖, donde el mundo infantil refleja (pero también desdibuja) el conflicto real de la guerra, permitiendo una manipulación del texto en el sentido que se ha indicado. El relato arranca de la presencia de las tropas africanas del ejército nacionalista en un pueblo en el que vive un niño afrocubano, hijo de la criada de una familia de indianos. Un día, atemorizados por los moros, un grupo de niños decide similar la ejecución de uno de ellos y lo hace en la persona del niño cubano, que muere al ser malherido intencionalmente por uno de los del grupo, pagando así el hecho de ser diferente en el pueblo.
Tanto ―A Little Child Shall‖ como ―The Spaniard‖ nos muestran, tal como se ha indicado antes, una interesante dimensión que presenta la práctica mayoría de los relatos españoles de De Pereda, como es el hecho de que una parte importante de ellos esté ambientado en un mismo espacio literario, que, lejos de ser ficcional, coincide por el contrario con una zona geográfica real, el triángulo constituido por Mozares, Campo y Villarcayo, pertenecientes a la comarca burgalesa de Las Merindades, una zona de la que probablemente procedía el padre del autor y que éste seguramente visitó en su viaje de 1933. Esta circunstancia da lugar, en combinación con el mencionado autobiografismo del autor, a un interesante juego entre realidad y ficción que preparará el terreno para la escritura de la novela Fiesta, ambientada en la misma comarca. Así, si por un lado el autor ofrece numerosos detalles geográficos y culturales de la zona, ésta también acaba convirtiéndose, en un plano simbólico, en microcosmos representativo del total de España en el que se manifiestan los principales rasgos de la identidad cultural española y especialmente en uno de los aspectos que para el autor define, según se ha visto, dicha identidad, como es la religiosidad, un elemento que será central en
Fiesta y que tendrá también su importancia en Windmills in Brooklyn.
No menos importante resulta como tema la visión española de la muerte, a la que, como sabemos, el autor dedicó su Tesis de Master y que aparece indisolublemente ligada a dos motivos muy frecuentes en sus relatos (y en los de Hemingway) como son los toros y la guerra. Así se puede observar en ―The Way Death Comes‖, ambientado en una corrida de toros organizada en la zona republicana a beneficio de las víctimas de un bombardeo. Junto al matador, Angel Segura, Conquistador, están, por un lado, su apoderado, que quiere llevárselo a México para ganar dinero y, por otro, Chucho, el mozo de espadas, que quiere que se quede. El primero le anuncia que su hermano ha muerto a manos de sus propios soldados, pero el segundo le explica que fue un
malentendido. Conmocionado por la noticia, Angel se enfrenta al toro en una faena arriesgada en la que la muerte se convierte en algo más que un elemento consustancial al toreo:
They were being able to feel, now, and to laugh or cry and be interested in a thing. The one they knew, the familiar thing coming in now, was death. This was the old ―friend‖ death. The great bull had death in his strength, in his bravery and his straight charging, and the man had the look of death as he walked slowly and a little unsteadily toward Oficial. (41)
Después de matar al toro, el torero decide quedarse y su valor es equiparado con el valor de la lucha antifascista con un ―We stay‖ que, como afirmación de la voluntad de luchar, recuerda a la conocida consigna ―No pasarán‖.
Bajo el signo de Hemingway, pues, el amor, la muerte y la religión, con ecos de guerra y toros se combinan para intentar ofrecer un retrato del ser español que reivindica, como muchos de sus personajes, el propio autor y que éste intenta adaptar como mejor puede a las consignas literarias que le impone su compromiso político.