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Globalización, desarrollo humano y nuevas tecnologías

En el actual contexto de globalización, el concepto de desarrollo humano, introducido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a comienzos de la

década de los noventa, es considerado una nueva forma de conceptuar y evaluar el desarrollo que recoge antiguas aspiraciones de la humanidad. Pues se trata de ampliar las oportunidades de todas las personas para que puedan alcanzar una vida larga y saludable, accedan a una buena educación y al conocimiento, generen los ingresos necesarios para sí y para la familia a la que pertenecen, y disfruten efectivamente de la libertad, la democracia, la equidad y la justicia.

En palabras de Mahbub ul Haq,11 su principal mentalizador, el paradigma del desarrollo humano es el más holístico modelo de desarrollo que existe en la actualidad. Abarca todos los temas del desarrollo, incluyendo el crecimiento económico, la inversión social, el empoderamiento de la gente, la atención de las necesidades básicas y la provisión de redes de protección social, las libertades políticas y culturales, y todos los demás aspectos de la vida de la gente. No es estrechamente tecnocrático ni excesivamente filosófico. Es una reflexión práctica de la vida misma (…) y tiene cuatro componentes esenciales: equidad (en el sentido de que debe existir igualdad de oportunidades para todos), sustentabilidad (asegurando que las futuras generaciones gocen del mismo bienestar que las presentes), productividad (invertir en las personas y promover un ambiente favorable para que estas puedan desarrollar todas sus potencialidades) y empoderamiento (el desarrollo se basa en la participación de las personas, no en paternalismos, asistencialismo o acciones de caridad).” Concepto que vino a reemplazar a aquel que asimilaba como desarrollo al crecimiento económico, siendo ahora éste último sólo uno de los componentes de aquél, pero importante porque postula que sin crecimiento económico es casi imposible mantener en el mediano plazo una política social eficiente o alcanzar resultados exitosos y sostenibles en la lucha contra la pobreza, esto sin contar con las dificultades de gobernabilidad que se plantean en los países con estancamiento en su economía. (PNUD, 2001:3) (negrilla mía)

La singularidad del enfoque de desarrollo humano en el actual contexto de globalización radica precisamente, en la consideración a las necesidades, aspiraciones y potencialidades de todo ser humano, en tanto sujeto y meta del desarrollo. Aspecto de gran significancia, considerando sobre todo, la singularidad del proceso de globalización que organiza la producción, la circulación y el consumo, a escala global y en forma directa, a través de una red de vínculos.

      

11 Según reza en el Informe de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el

Desarrollo, el principal mentalizador, tanto del nuevo paradigma como de la idea de editar un Informe sobre Desarrollo Humano, fue el notable economista pakistaní, Mahbub ul Haq, ya fallecido.

Dado que se trata de un contexto informacional, los agentes económicos y sociales (ciudadanos, empresas y las naciones) dependen de su capacidad para generar, procesar y aplicar con eficacia la información basada en el conocimiento.

Otro aspecto de similares características, es el ámbito relativo a la dimensión y prospectiva social de las políticas públicas en el campo de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (NTIC), que han puesto en evidencia su gran capacidad de incrementar el acceso a la información y al conocimiento, a velocidades y extensiones inusitadas, como es el caso de la internet. Esto, considerando que en lo fundamental se trata de introducir nuevas formas de relación entre economía, estado y sociedad en el contexto de la llamada nueva sociedad red.12 Consecuentemente, es allí precisamente que se tornan relevantes las consideraciones y preocupaciones de la dimensión humana del desarrollo, esto es, “hacer que las TIC13 efectivamente trabajen para el desarrollo humano”. (PNUD, 2001: 3)

En el campo de las nuevas tecnologías y el desarrollo humano, el objetivo último de toda la actividad del Estado y de la sociedad civil, de la economía y de las acciones sociales, de la ciencia y de la técnica, de la política, es el mayor bienestar de todas las personas, la ampliación de sus oportunidades, su vida en libertad y en paz, entonces, los resultados de esta revolución tecnológica interesan al desarrollo humano (…). (PNUD, 200: 19)

Al centrar en el ámbito de las políticas públicas las posibilidades y oportunidades que toda persona debe tener, para adquirir conocimientos, ejercer la libertad política, económica y social, así como la posibilidad de ser creativo y productivo, respetarse así mismo y gozar de la garantía de los derechos humanos (no ser objeto de exclusión, ni de discriminación por motivo de etnia, sexo, edad, religión, etc.), ésta ha de consignarse en la potencial generación de acceso efectivo, a la igualdad de oportunidades de       

12 Con la expresión “la Red” en el Informe de Desarrollo Humano, se hace referencia principalmente a

internet como la malla mundial de interconexión informativa.

desarrollo y por ende, en las consecuencias económicas y sociales encomiables que se esperan de tales medidas.

En suma, si el objetivo de las políticas debe ser -en el actual contexto de globalización que parece ser una tendencia inevitable- el producto de voluntades y decisiones políticas que atiendan las necesidades de todas las personas, las políticas TIC deben ser y constituir por tanto, opciones de acción que garanticen la dimensión social de la globalización. Dimensión enraizada en la historia misma del desarrollo económico y social de la región, que ha dejado un sentir globalizado de inequidad, injusticia y desigualdad tantas veces denunciado; y que, ha ido adquiriendo una magnitud cada vez más amplia y compleja en la medida que están ocurriendo cambios tecnológicos como la llamada revolución digital que ciertamente, está transformando a la humanidad entera.

Parafraseando a Mc Luhan al respecto, la llamada “aldea global” efectivamente parece ser una realidad. Pues el hecho es que hoy por hoy, “no existe lugar distante del globo terráqueo al cual no sea posible acceder mediante las computadoras e Internet. No obstante, esto es en el campo de las potencialidades creadas por el sector de las telecomunicaciones. Pero la realidad demuestra un enorme desbalance tecnológico entre los países, y no sólo referidos a las nuevas TIC.” (PNUD, 2001: 9)

Tanto las potencialidades, cuanto el desbalance tecnológico anotados, son sin lugar a dudas, temas de singular significación y relevancia social, en el cambiante mundo de hoy de la modernización, de la globalización, del desarrollo inusitado de las tecnologías de la info comunicación, de la pensada aldea global vislumbrada por Mc Luhan, del anhelado desarrollo humano sustentable; en cuyo marco, las nuevas tecnologías de la información y comunicación (NTIC), son advertidas por estudiosos de las ciencias sociales y organismos de desarrollo, como instrumentos materializadores de inclusión social.

Ciertamente esos son temas y materia de central preocupación, considerando que si ello es efectivamente así, las políticas públicas que de allí se desprendan, deberían constituir respuestas destinadas a garantizar la universalidad. Es decir, el acceso no discriminatorio al servicio de Internet, así como a la buena calidad del mismo, junto

con otras nuevas necesidades surgidas a la par de los procesos en curso, pensados, leídos y orientados como la posibilidad de ejercer la noción de derechos, autodeterminación, desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida. Pues todo ello es intrínseco a una reforma social que comporte una equilibrada, verdadera y positiva modernización incluyente y participativa. Lo que dicho en otros términos sería, efectivizar una “agenda integrada de desarrollo, con base en los consensos sobre dimensiones claves de una visión necesariamente integral del proceso crecimiento y prosperidad para todos, una vez establecidos los equilibrios macroeconómicos indispensables para que ese crecimiento sea posible”. (Iglesias, 1993: iii)14

Caso contrario, continuaremos frente al peligro de manejar ritualmente los principios, objetivos y fines del enfoque de desarrollo humano sustentable antes referidos, convirtiéndolos en mercaderías casi “made in japan”, de fácil adquisición para el buhonerismo intelectual o político que busca compensar sus propios vacíos.

Siendo ese el ámbito de inquietudes en la presente investigación, que también responden a reflexiones prácticas de la vida misma, se acogen los principios y planteamientos del enfoque de desarrollo humano sustentable que tiene plena vigencia y actualidad en los países de América Latina, el Caribe y otros.