6 capitulo SEGUNDO LA AUTONOMÍA, FUNDAMENTOS y desafíos
6.3 Gobierno propio y justicia
Según el art. 287 de la C.P., las entidades territoriales gozan de autonomía para la gestión de sus intereses, dentro de los límites de la Constitución y la ley, en virtud de los cual tienen los siguientes derechos: Gobernarse por autoridades propias; Ejercer las competencias que les correspondan;
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Administrar los recursos y establecer los tributos necesarios para el cumplimiento de sus funciones; y participar en las rentas nacionales.
Mientras que el art 330 de la C.P., dice que de conformidad con la Constitución y las leyes, los territorios indígenas estarán gobernados por consejos conformados y reglamentados según los usos y costumbres de sus comunidades y ejercerán las siguientes funciones:
1.1. Velar por la aplicación de las normas legales sobre usos del suelo y poblamiento de sus territorios.
1.2. Diseñar las políticas y los planes y programas de desarrollo económico y social dentro de su territorio, en armonía con el Plan Nacional de Desarrollo. 1.3. Promover las inversiones públicas en sus territorios y velar por su debida ejecución.
1.4. Percibir y distribuir sus recursos.
1.5. Velar por la preservación de los recursos naturales.
1.6. Coordinar los programas y proyectos promovidos por las diferentes comunidades en su territorio.
1.7. Colaborar con el mantenimiento del orden público dentro de su territorio de acuerdo con las instrucciones y disposiciones del Gobierno Nacional.
1.8. Representar a los territorios ante el Gobierno Nacional y las demás entidades a las cuales se integren; y
1.9. Las que les señalen la Constitución y la ley.
Como ya se ha mencionado en los pueblos indígenas existen divisiones intracomunitarias (Martínez, 2007), fraccionamiento de las organizaciones
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(Ulloa, 2010), quebrantos en los sistemas de autoridad, control y orden tradicionales, efecto del narcotráfico y de la presencia de grupos armados, (Roldan, 2000), vacío de liderazgo que genera ausencia de controles e ineficacia de los mismos, promovido por los jóvenes que se asumen como autoridad una vez que su grado de escolaridad les permite representar a su comunidad frente al Estado y sus instituciones (Flórez, 2007).
El pueblo al que acá se hace referencia no ha sido ajeno a circunstancias que motivan el detrimento de los sistemas de organización, control y orden, en este caso se evidencia pérdida de legitimidad de las autoridades tradicionales, ineficiencia del sistema de justicia propia y desconfiguración del sistema de gobierno articulado, condiciones que guardan relación entre sí.
En la deslegitimación de las autoridades tradicionales han confluido varios factores, entre estos, el narcotráfico, la incidencia de los poderes políticos regionales, la interculturalidad y la posición de los tradicionales con respecto al cumplimiento de los preceptos de la Ley de Vida.
La pérdida de credibilidad en las autoridades tradicionales conlleva a la pérdida de significación del mambeadero como espacio en el que mediante el poder de la palabra de la Ley de Vida se mantiene orden y armonía entre los hombres y entre estos y la naturaleza, uno de los factores que ha incidido en el desdibujamiento del mambeadero como centro cuidador y comunicador de la
Palabra de Vida es la llamada “bonanza de la coca”, que hace referencia a la
siembra para comercializar que se presenció entre 1976 y 1989, (periodo de auge entre 1980 y 1985) y entre 1999 y 2002.
El primer periodo se caracterizó por eventos de descomposición social, propios de una comunidad que abandona el sistema tradicional de autoridad y de orden, en el segundo periodo a diferencia del primero, la pasta de coca se comercializaba con la guerrilla, es decir que ésta impuso mecanismos de control, aun cuando no se recuperó la figura de autoridad y el espacio del mambeadero.
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(…) ya nadie quería mambear porque todo era para venderlo, trabajaban para consumir, (…), se perdió tradición porque no se cultivaba para mambear sino
para pasta. (Siagama, A. 2013).
En el detrimento del sistema de autoridad tradicional además incide el desconocimiento por parte de los tradicionales de las problemáticas que se generan en el territorio, la ineficacia de los mecanismos de resolución de conflictos que en parte se justifica porque no se considera pertinente recurrir a
los “castigos” que anteriormente se implantaban por considerarlos demasiados
drásticos, el parentesco entre las autoridades y los infractores y que en ocasiones sean los tradicionales quienes desatienden las normas de convivencia.
Los caciques comenten violaciones, abusos, incesto, no hay ejercicio de autoridad por el grado de consanguinidad, los estatutos no se ejecutan,
castigan a una persona y toda la familia reclama. (Sanda. W, 2013) Otro factor que incide en la pérdida de credibilidad del sistema tradicional de gobierno, es el desinterés de los jóvenes por mantener la identidad cultural, hecho que se presenta con los que salen de la comunidad para estudiar y con los que se quedan, en los primeros influye la intención de llevar modos de vida de acuerdo a los parámetros de la cultura occidental y como factor en común que motiva a no seguir la tradición se puede mencionar lo inconsecuente que resulta que los tradicionales fuera del mambeadero contradigan la Ley de Vida que se predica en la maloca.
Incide en la pérdida de legitimidad de la que acá se viene haciendo referencia, la subordinación a los poderes políticos regionales, en la medida en que se altera el sistema tradicional de gobierno, según el cual el gobierno articulado está guiado por el tradicional y obedece a lo concertado con la base y no a factores externos.
La incidencia de poderes políticos regionales en la organización de la comunidad es un factor del que da cuenta la Asociación Zonal, de acuerdo a los estatutos esta Asociación tiene un Ejecutivo que la representa frente al
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Estado, fundaciones y organizaciones y que es elegido por los cabidos de la zona de manera autónoma y en representación de sus pueblos, las gestiones que realiza y las decisiones que toma deben estar avaladas por la base y por las autoridades tradicionales.
Sin embargo la elección del Ejecutivo ha resultado ser una fuente de conflictos en el interior de la comunidad, hasta el punto de impugnar elecciones en los casos en los que se afirma que en estas ha incidido el ofrecimiento de dádivas a los cabildos por parte de poderes regionales, hecho que supone beneficios para éstos, además de insignificantes, efímeros, control por parte de la administración departamental y amparar la gestión que se realiza con el Departamento en la coincidencia entre el partido de gobierno de la administración y el del Ejecutivo de la Asociación Zonal.
“Teóricamente tenemos que los cargos de los dignatarios de la Asociación, son gente que están avalados por la gente de abajo, están allá pero a la larga están al servicio de la gente te abajo. A veces no funciona así, los que llegan acá se hacen más bien como funcionarios del Departamento. Nosotros hemos estado proponiendo que nosotros pertenezcamos a una asociación pero fuerte en el sentido de sostenida por la gente de abajo y que esa persona que está ahí sea capaz de decir las cosas porque tiene un gran respaldo”. (Teteye. R, 2013)
Además de pérdida de legitimidad como organización y de autonomía en el intento de compaginar sus intereses con los del Estado, la influencia de la política tradicional motiva que la autoridad tradicional pierda reconocimiento como tal, puesto que las decisiones que se toman como comunidad no cuentan con el aval de los tradicionales, sino de acuerdo a los intereses de los poderes políticos y de los líderes que buscan beneficios particulares.
“la influencia politiquera, ahí es que estamos mal, aquí hay partido que Verde que está al mando, el Ejecutivo le hizo campaña, algunos docentes también, antes elegíamos autónomamente, ahora hay platica, que yo le ayudo a ubicar
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acobijo, ahora el gobernador es de la línea nuestra, pero ahora la gente quiere camiseta, quiere balón, quiere remesa, ya no le va a obedecer a una autoridad,
perdimos ahí”. (Zafiama. E, 2013).
La pérdida de credibilidad que afecta a los líderes, no solo se debe a la toma de decisiones desconociendo la estructura organizativa y en función de beneficios personales, hecho que conlleva al incumplimiento de los acuerdos y a la manipulación de éstos por parte de las entidades gubernamentales en la medida que las respuestas institucionales responden a compromisos políticos pactados con los líderes de los pueblos, sino que también obedece a la malversación de recursos, situación que reivindica la ineficiencia de los mecanismos tradicionales de justicia para buscar soluciones de modo que este no sea un hecho reiterativo.
(…) líderes malgastan, porque ni siquiera se enriquecen, se quedan en la misma pobreza que estaban y no los castigan, queda impune y no pasa, se malgastan las transferencias y los perdonan (…). (Agga. M, 2013)
(…) El liderazgo que ha estado al frente ha sido un liderazgo muy egoísta, solo de intereses personales (…) ya no se lleva un ideal que se mantenía con propósitos definidos, ahora es más atendiendo a lo político que es de acuerdo
a los programas de gobierno de turno, por conveniencia política, (…) Anteriormente había mayor autonomía porque las decisiones salían de aquí para allá, ahora se obedece lo que ordenan de allá para acá (…) (Sanda. W,
2013)
Casi cuatro décadas después de la “bonanza de la coca” se siguen generando
reflexiones y cuestionamientos en torno al papel de las autoridades tradicionales, a la función del mambeadero, a la pervivencia de la cultura, luego si la identidad cultural persiste aun cuando se ha visto socavada de tantas formas, queda por ver si los efectos de las formas tradicionales de hacer política, solo degrada aún más las formas tradicionales de gobierno, o si se trata de efectos colaterales del sistema occidental y lo que se presencia es un proceso de transformación y comunicación con la cultura política de occidente.
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A diferencia de la pérdida de identidad cultural y de los vacíos de autoridad, frente a los cuales se señalan las consecuencias negativas para la pervivencia como pueblo y se identifican mecanismos de control, la posición frente a la subordinación a los poderes locales no es unívoca, pues a la vez que se señalan condiciones que afectan la autonomía, se reconocen beneficios de
“instrumentalizar” los mecanismos de la política de tradicional, hecho que se hace evidente cuando se menciona que se espera una relación armónica con la administración departamental en los casos en que el partido de gobierno coindice con el de la Asociación.
Está por determinar si la comunión con la lógica clientelista amenaza su pervivencia como pueblo o solo es parte de un proceso que como el de la
“bonanza de los proyectos”, trajo implicaciones en detrimento de la autonomía
pero a largo plazo fortaleció la organización y motivó la aprehensión de herramientas que permitieron generar mecanismos de relación con el Estado sin intermediarios y con organizaciones, fundaciones y otras entidades en función de sus necesidades y no de los intereses de éstas.