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El fútbol se vive como una guerra ritualizada porque para muchos es el momento de comu- nión donde los jugadores condensan las mejo- res virtudes nacionales. También es en los regí- menes autoritarios, canal de disidencia política.
D E P O R T I V O • E l p o t r e r o Gl o b a l Clarín •
Fútbol
y
política
Fútbol
y
política
¿Deporte
Texto 2 Texto 1a A partir de la lectura de los titulares y copetes conjeture con
qué fenómenos culturales se asocia al fútbol en cada una de las notas y cuál es la idea que se presenta sobre ese deporte:
Texto 1
Se asocia al fútbol con . . . .
Se plantea que el fútbol es . . . .
Texto 2
Se asocia al fútbol con . . . .
Se plantea que el fútbol es . . . .
Texto 3
Se asocia al fútbol con . . . .
Se plantea que el fútbol es . . . .
En el copete del texto 2se presenta una comparación entre el deporte y la religión y se usan los paréntesis para señalar a qué parte de la actividad deportiva se asemejan los diferentes aspectos del fenómeno religioso.
En el fútbol están presentes elementos propios del teatro:
celebración, escenario, represen- tación, actores. Pero condiciona- mientos ajenos al juego impiden que ese espectáculo sea un arte.
D E P O R T I V O • E l p o t r e r o G l o b a l Clarín • 14 de junio de 1998
Límites
de lagran ilusión
Construya usted aclaraciones entre paréntesis que indiquen a qué aspectos del deporte se asemejan los fenómenos vincula- dos con el teatro del copete deltexto 3:
El potrero global
Límites de la gran ilusión
En el fútbol están presentes elementos propios del teatro: celebración (. . . .), escenario (. . . .), representación (. . . ..), actores (. . . .). Pero, condicionamientos ajenos al juego impiden que ese espectáculo sea un arte.
Cambie el copete deltexto 1remarcando los diferentes aspec- tos que podrían sustentar una comparación entre el deporte y la guerra. Para ello transcriba el copete en su carpeta y continúe la oración incompleta de la siguiente versión del copete:
E l p o t r e r o g l o b a l Fútbol y guerra
En el fútbol están presentes los elementos propios de la guerra:
. . . .
Actividad Nº25
El texto 2 es un fragmento de una nota de Marc Augé publi- cada en el Clarín el 14 de junio de 1998.
Relea el título y busque en el diccionario el término ritual.
Piense ejemplos de rituales cotidianos -o no- que usted co- nozca y escríbalos.
Lea el resto de la nota.
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c
a b
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A los adeptos de la pelota redonda no les faltan ni el rito (el partido), ni la iglesia (el club), ni la curia (la FIFA), ni los curas (los comentaristas deportivos). ¿Se puede des- cartar el estudio de esta religión?
¿Acaso no es tiempo de que el estudio del fútbol deje de estar sólo en las revistas deportivas?
¿Se puede disfrutar del fútbol, mirar televisión y dar cuen- ta del hecho de que , por primera vez en la historia de la humanidad, a intervalos regulares y en horarios fijos, mi- llones de individuos se instalan frente a su altar doméstico para asistir y participar en la celebración de un ritual?
Clarín • 14 de junio de 1998 D E P O R T I V O • E l p o t r e r o G l o b a l
Un estudioso que no conociera nuestras costumbres, observaría rápidamente que estas concentraciones populares están acompañadas, paradójicamente, por una intensificación del culto doméstico y descubriría con interés que el drama celebrado en un lugar cen- tral es seguido, con la misma fe, en sus hogares, por millones de practicantes tan familiarizados con deta- lles de la liturgia, que se ponen de pie, exclaman, vo- ciferan y se vuelven a sentar al mismo ritmo de la multitud reunida en el estadio. (...)
El fútbol constituye un hecho social total porque está relacionado con todos los elementos de la sociedad, pero también porque se puede analizar desde dife- rentes puntos de vista. Su naturaleza es doble: de práctica y espectáculo.
Práctica suficientemente expandida por ser considera- da en sí misma un fenómeno masivo. Espectáculo bas- tante atractivo para que el número de espectadores aumente y para que los días de la semana se vean afectados con antelación o a posteriori (por las con- versaciones, los comentarios, las lecturas de crónicas).
lo de todos y no puede estar destinado a un grupo par- ticular que, según los puntos de vista, encontraría allí la imagen de su propia cohesión o el espejo de su pro- pia alienación.
En este sentido el fútbol funciona como un fenóme- no religioso y como ritual. Podríamos decir que la re- lación entre deporte de masas y religión no tiene na- da de metafórico. El hecho de que sus funciones so- ciales puedan interpretarse, según las circunstancias, de manera diversa y hasta contradictoria lo acerca más al fenómeno religioso.
Y como sucede con todo ritual uno espera que se produzca: que llueva, que se detenga la epidemia, que las cosechas sean buenas y los dioses, favorables. El ritual se repite pero inaugura, da comienzo a la es- pera. En el ritual deportivo esta espera se consuma con la celebración misma.
En África, por ejemplo, la protección mágica del arco y del arquero, la consulta de los adivinos y el embru- jamiento de los jugadores son prácticas bien conoci- das de las que los europeos se burlan -y también lo hacen, aunque con más discreción cuando se trata de los brasileños y los argentinos que se persignan al entrar a la cancha, sin duda porque marcan más go- les-. Tal vez, Occidente esté frente al avance de una