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Guía y contralor de la conducta del adolescente

2.2.5.1La sustitución y el castigo

Brooks cita lo siguiente: “el método más eficaz para prevenir o eliminar la conducta indeseable consiste en sustituirla por conducta deseable”46

El adolescente sin lugar a dudas es una persona que necesita mucha guía y orientación por parte de sus allegados, ya que ellos cumplen un papel muy importante en la conducción de su conducta.

Al referirse al criterio de Brooks, se considera que la conducta deseable se consigue mediante la restitución por otras actividades absorbentes, como por ejemplo; impedirle que no haga lo que le gusta hacer (ver televisión, jugar con los amigos, etc.) por un determinado tiempo. Puede lograrse la correccióntambiénaunque con menor eficacia utilizando una forma de castigo, para asegurar la consecución del comportamiento deseable. Uno de los inconvenientes más serios del castigo, como el medio de corrección en la adolescencia es que el joven puede ser forzado a hacer o a no hacer una cosa.

El castigo en la escuela y en el hogar es necesario en ciertas oportunidades, pero en ciertas ocasiones tiende a ser utilizados en condiciones muy desagradables. Si la orientación y el control antes de la pubertad han sido positivos y no negativos; si

      

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http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/childbehaviordisorders.html  46

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desde la niñez el niño o la niña han sido guiados de manera correcta, la necesidad de castigo más adelante disminuirá considerablemente.

Es muy aceptable que la conducta del adolescente se regula mejor por medio de la orientación, que sin lugar a dudas es un medio muy eficaz para tratar de hacer entender las cosas de la vida a los adolecentes, y por ende, a mejorar la conducta y para todas las edades del individuo humano, ya que conforma va creciendo el joven en madurez menos necesita de orientación porque en ciertos mementos puedo hacerlo por sí solo.

Al hablar del indeseable dominio de los padres sobre sus hijos adolescentes, se puede expresar que un joven debe de gozar de completa independencia y libertad en la elección de todo lo que hace; está librado a su propio ilegal, sin consejo, sugestión o asistencia paternal.

2.2.5.2El contralor paterno eficaz

Brooks manifiesta que: “la dirección paterna sensata y eficaz no solo emplea la sustitución y el castigo, como indicamos en la primera parte del capítulo, sino que se caracteriza también por su uniformidad y firmeza, su parcialidad, su comprensión…”47

Por lo antes expresado, se puede decir que el contralor paterno eficaz es aquel que hace todo lo contrario a lo anterior expuesto. Actúa con eficacia, no dándole apertura a que el adolescente o el niño actúe por si solo guiándole con firmeza y comprender su forma de actuar, convirtiéndolo en una persona confiable, pero a la vez demostrándole capacidad de rectitud para con él.

El joven necesita toda su libertad que pueda ser prudentemente, con el objeto de que pueda posible aprender a dirigir personalmente sus propios asuntos.

La comprensión es un elemento esencial en la conducta paterna de todas las edades. En la adolescencia, la comprensión y el respeto mutuo entre padres e hijos son particularmente importantes. Tal comprensión proviene, principalmente, del trato continuo con el niño, de la observación de sus actividades y de la participación del padre en algunas de ellas. Los padres no deben olvidar su propia adolescencia: les ayudará a comprender mejor a sus propios hijos adolescentes. Muchos padres tienen       

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sus días tan absorbidos por otras ocupaciones más o menos exigentes, que les queda poco tiempo para conocer y comprender mejor a sus hijos en esa forma íntima y sana, la más adecuada a la guía y al contralor. Por no poder estar en contacto con la vida ansiosa y vibrante de la juventud, los padres abandonan, muchas veces, a sus propios recursos o le engañan incesablemente o utilizan recursos directivos igualmente ineficaces e inadecuados.

2.2.5.3Los matrimonios infantiles

Brooks expresa al respecto, “su inmadurez y la verdadera locura que supone que supone el cargar tantas responsabilidades sobre sus jóvenes hombres, están sugeridas por el caso de una niña de quince años, casada,…”48

Resulta absurdo que estos matrimonios se den en la sociedad. Se presentan algunas Medidas educativas para contralor de los matrimonios entre niños.- las acciones de los padres, los clubes femeninos, los trabajadores sociales y religiosos y, en general cuantos se interesan por el bienestar de los niños y de la sociedad, pueden darse cuenta sobre la extensión de los matrimonios infantiles y lo que puede hacerlo para remediarlos. Si las leyes actuales son inadecuadas, el público debe hacerlo; si la aplicación de las leyes existentes es ineficaz, y está viciada, también debe hacerlo. Mucho puede hacerlo proporcionando información adecuada tanto a los padres como a los jóvenes, a fin de tratar de disminuir esta práctica insensata.

Cómo puede ayudar la legislación para controlar eficazmente los matrimonios infantiles. En muchos estados se necesitan todavía leyes para uno o mas condiciones siguientes: una edad mínima razonable, pruebas adecuadas de la edad, del sentimiento paterno, del domino legal, etc., antes de que sea otorgada la licencia. Los trabajadores sociales y las autoridades escolares saben perfectamente que la atestación es una prueba muy satisfactoria, pues los padres, los testigos y las partes contratantes mismas, con mucha frecuencia juran falsamente.

Medidas administrativas.- la aplicación honesta y cuidadosa de las leyes matrimoniales es el tercer elemento esencial de cualquier programa de contralor adecuado.

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31  2.2.5.4Prevención y cura de la delincuencia

Brooks explica: “La vigilancia de la conducta del adolescente, en lo que respecta a la delincuencia, presenta los dos problemas obvios: de evitar que el niño llegue a ser delincuente, y de reformarlo en caso de que llegue a hacerlo.”49

Necesitamos conocer, por consiguiente, que precauciones son efectivamente son preventivas y qué procedimientos son valiosos para conseguir la reforma. La experiencia recogida en los tribunales indica que no es grande la posibilidad de reformara a los delincuentes jóvenes por los métodos correctivos usuales, ya que por lo menos las tres quintas partes de ellos suelen continuar siendo delincuentes. Los que sostienen que los delincuentes adultos proceden principalmente a las filas de los delincuentes juveniles, poseen muchas pruebas a favor de su afirmación, ya que muchos de los últimos continúan su carrera delictuosa cuando adultos.

Cura de la delincuencia.- las causas de la delincuencia son tan numerosas y aparecen combinadas en tantas formas, que la medidas correctivas adoptadas no pueden limitarse a unas pocas fórmulas establecidas de tratamiento, sino que deben incluir una gran variedad de métodos posibles, adecuados a las necesidades individuales. Se han tomados algunas medidas que probablemente pueden contribuir sacar a los jóvenes de este mal: 1.- determinación y tratamiento temprano, dado que el joven con mucha frecuencia, tiene ya el hábito de la delincuencia cuando se presenta por primera vez ante las tribunales y autoridades que tienen que ver con el caso. 2.- interrogatorios inmediatamente después del arresto, pues todo retardo puede significar una detención imprudente e inconveniente. 3.- estudio cuidadoso de todas las condiciones internas, indispensable para la comprensión de cada caso individual. 4.- abundante trabajo personal, adecuado a las necesidades de cada delincuente. Puesto que las malas compañías y los malos hogares son causa de muchos casos de delincuencia, debe procederse con mucho cuidado al otorgar fianza, en forma de evitar a los malos ambientes anteriores. De otro modo el joven delincuente pronto volverá a las malas andanzas; pero cuando se los ubica en buenos hogares para la tutela, muchos de ellos se orientan por el buen camino. La cura de la conducta delictuosa, consiste en parte, en evitar los factores ambientales que lo motivan. Los individuos de quienes se tiene la probable certeza de que seguirán siendo delincuentes, o de. Que en las condiciones de vida cotidiana, lleguen a ser criminales,       

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deben ser recluidos permanentemente. Puede obtenerse un conocimiento adecuado para poder prever con razonable exactitud los casos, si se dispone de facilidades para estudiar a cada individuo en particular.

2.2.5.5Los adolescente que no trabajan ni van a la escuela

Según Brooks “Hay miles de adolescentes que no son escolares ni trabajadores.”50

Estos adolescentes no asisten a la escuela, no trabajan, no están incluidos en las instituciones para deficientes mentales, insanos o delincuentes. Es indudable que algunos de ellos trabajan de vez en cuando; otros nunca, muchos no quieren trabajar, otros no pueden conservar su empleo. Este grupo ha recibidohasta ahora poca atención de la sociedad. Por lo general, carecen o están fuera del cuidado de sus padresen su mayor parte han pasado ya la edad de asistencia obligatoria a la escuela y se van formando hábitos de pereza, de vicio o de delincuencia. Finalmente, también el hogar puede hacer mucho por la solución de este importante problema. A educación y el contralor del niño, desde la más temprana infancia puede hacerse más eficaz si los padres, desinteresada, consciente y perseverantemente, se dedican a la tarea de utilizar en la mejor forma los recursos de que pueden disponer.

2.2.5.6La psicología y los métodos de enseñanza

Baron, en su libro de psicología social expresa que: “los métodos de enseñanza deben proporcionar una organización de los materiales, presentándolos en forma tal que exija de cada uno de los jóvenes todo el esfuerzo posible…"51

Ser cree que todo esto contribuirá a que el individuo cada vez más dependa de sus propios recursos para hallar materiales relativos a las asignatura que estudia, los aprecie críticamente, llegue a conclusiones propias y sepa defenderlas. Cada alumno debe recibir instrucciones adecuadas a sus propias necesidades, pero al mismo tiempo debe hacérselo más responsable de la ayuda que se presta sí mismo.

      

50Powler D. Brooks, psicología de la adolescencia, Argentina 1959, pág.608  51

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CAPÍTULO III

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