CAPÍTULO II: APROXIMACIÓN SOCIO-ECOLÓGICA A LOS ASENTAMIENTOS HUMANOS EN
2.5 PLANIFICACIÓN DE ASENTAMIENTOS, ALGUNAS CORRIENTES ACTUALES
2.5.1 La habitabilidad básica, Instituto de Cooperación en Habitabilidad Básica
Este apartado analizará el concepto de habitabilidad básica, trabajado principalmente por Julián Salas y Felipe Colavidas, del Instituto de Cooperación en Habitabilidad Básica (ICHAB). Para los autores, la habitabilidad se define como:
“el conjunto de condiciones de asentamientos y alojamiento humano que adquiere todo terreno natural al transformase (mediante las intervenciones de carácter territorial-urbanístico y la construcción de todas las estructuras físicas precisas para ello) en un lugar verdaderamente ordenado, a la vez hábil, apto y capaz de posibilitar el morar saludable y el desarrollo próspero de sus pobladores” (Salas et al., 2006 pág. 4).
A partir de esta definición, los autores entienden la habitabilidad básica como el conjunto de
estructuras físicas elementales (gérmenes de vivienda y cobijos; espacios públicos; infraestructura de
agua, saneamiento y energía; servicios de educación, salud; espacio productivo) que, tanto en su referente social como económico, satisfacen esas necesidades esenciales de residencia que tenemos las personas.
Como vemos en la definición de habitabilidad, los autores se refieren a la transformación de todo
terreno natural en un lugar verdaderamente ordenado; precisamos esto porque entendemos que es un
reflejo de la lectura convencional relacionada al ordenamiento territorial y urbanístico, que relaciona habitabilidad con orden y planificación.
Creemos desde esta investigación que existe habitabilidad fuera y/o anterior al marco
formal de la planificación urbanística y que, de hecho, esta es una herramienta para mejorar
procesos físicos de transformación y relacionales (convivencia) a nivel de la población, pero no una
condición exclusiva, que de no existir impida hablar de habitabilidad.
Los autores determinan tres tipos de habitabilidad: precaria, básica y suntuosa. Con el fin de dar parámetros mensurables, definen cinco mínimos fundamentales para conseguir una habitabilidad básica. Bajo estos mínimos, se está en situación de habitabilidad precaria (vulnerabilidad), y por sobre estos se está en situación de habitabilidad suntuosa (canales y medios suficientes).
Estos cinco mínimos fundamentales para Salas y Colavidas, son:
1- Acceso a agua potable (20 litros diarios/persona, precio menor al 10% de los ingresos del hogar, y fuentes situadas a menos de una hora caminando).
2- Acceso a saneamiento básico (letrina familiar o compartida por un máximo de tres familias). 3- Habitación cerrada de 4 m2 por cada tres personas (hacinamiento crítico).
4- Durabilidad vivienda (emplazamiento no vulnerable, estructura resistente a la climatológica extrema). 5- Tenencia segura (existencia documentada de la propiedad).
Esta aproximación estudia fundamentalmente la habitabilidad de asentamientos espontáneos o informales en zonas urbanas, razón por la cual, para los autores, la carencia de estos mínimos afecta directamente el bienestar de las poblaciones de los asentamientos, ya que el hacinamiento y el acceso a agua y saneamiento, por ejemplo, están directamente vinculados a la salud y la higiene.
Sobre la tenencia segura nos gustaría matizar que el proceso de formalización legal de las viviendas en ocasiones genera efectos colaterales, transformándose así en un arma de doble filo (Davis, 2006, pág. 113), ya que, aunque para los propietarios puede ser una incorporación a la ciudad oficial (valorización económica de la propiedad), para los inquilinos de escasos recursos económicos, que suelen conformar una parte importante en los asentamientos informales, puede significar una exclusión en el acceso a la vivienda (generándose una subclase marginada) por los impuestos y costos relacionados a la formalización (alquiler, agua, luz, gas, etc.).
Volviendo a estos mínimos fundamentales establecidos por los autores Salas y Colavidas, creemos que existe aquí una aproximación a partir de las necesidades básicas y no desde la
necesidades fundamentales (Vid apartado 2.1 y 2.6). Esto es importante destacarlo, ya que los
parámetros definidos difícilmente nos permiten comprender de forma amplia cómo se da la satisfacción de necesidades fundamentales como la identidad, la protección y el afecto, entre otras.
A pesar de las diferencias de enfoque mencionadas, lo interesante que queremos resaltar de la propuesta de la habitabilidad básica es que la vivienda deja de ser la prioridad protagónica para el
desarrollo de los asentamientos, incorporándose servicios como el agua, la energía, o el equipamiento
(salud, educación, etc.), en la comprensión de la habitabilidad. Por otra parte, la propuesta denota la utilidad de los procesos participativos en algunas etapas de la conformación de los asentamientos en
crecimiento. A continuación veremos la pauta de urbanización que establece la propuesta de
habitabilidad básica, con el fin de resaltar los aspectos útiles a nuestra investigación.
2.5.1.1 Bases de planificación de la habitabilidad básica
Aunque se sigue una lógica similar al proceso convencional de planificación del cual hablamos anteriormente (Vid subapartado 2.4.3), se incorporan en la propuesta de la habitabilidad básica una serie de características conceptuales y prácticas que valoramos en las alternativas a los procesos formales de planificación.
Lo primero por aclarar son los campos que intervienen en la habitabilidad básica. En este sentido, se evidencian dos escenarios esenciales; la creación ex novo de asentamientos de sitio y servicios
(oferta de suelo adecuado en parcelas urbanizadas con construcciones elementales de cabina sanitaria y cocina) y, por otra parte, el mejoramiento de barrios marginales construidos precariamente por sus pobladores, lo que suele ir asociado a terrenos inadecuados, propiedad ajena y materiales deficientes e inapropiados (Salas, 2007, págs. 67-68). En ambos escenarios, se puede sintetizar el proceso de urbanización, en cuatro etapas:
1- Elección del sitio: aportación de suelo urbano adecuado a las funciones de residencia y producción; lógica territorial (prevención de vulnerabilidad ambiental), lógica de la estructura de viabilidad y transporte y lógica de infraestructuras (agua, saneamiento y energía).
2- Parcelación: ordenación parcelaria y constitución de tejidos urbanos ordenados; subdivisión del suelo en público/privado, fijación de usos y ordenanzas a las parcelas.
3- Urbanización: espacios públicos (calles, plazas, vías, zonas verdes y espacios libres) elementos de urbanización (componentes de forma, mobiliario, infraestructura).
4- Edificación: soluciones habitacionales; tipo constructivo y variantes, proceso constructivo servicios e infraestructuras (centros de salud, educación, productivos).
Para la “Habitabilidad Básica” (Salas et al., 2006), las dos primeras etapas de este proceso de urbanización deberían ser cubiertas e impulsadas por el sector público, correspondiente a administraciones o instituciones, ya que estas instancias requieren proyectos profesionales que raramente están al alcance de los pobladores de los asentamientos informales o precarios.
De las siguientes dos etapas, en lo que respecta a la de urbanización, los esfuerzos públicos deberían concentrarse en el espacio público y los pequeños equipamientos de salud, educación y producción (talleres, explotación agrícola, etc.).
Finalmente, la última etapa, correspondiente a la de edificación, debería surgir del propio esfuerzo de los pobladores a través de procesos de construcción participativa (autogestión: creación de talleres locales y creación de almacenes de elementos constructivos; autoconstrucción: construcción de viviendas semilla que puedan ser ampliables, mantención en el tiempo de las infraestructuras y equipamiento), de esta forma, la actuación exógena sería sólo mediante asistencia técnica, bancos de materiales y microcréditos.
En lo práctico, la tercera etapa se concentra en la urbanización de bajo coste; caminos de tierra estabilizada, acceso a fuentes públicas de agua potable a menos de 200 metros, saneamiento básico de letrina seca, energía suficiente y adecuada. Y en la asignación de servicios; escuelas, puestos de salud y espacios productivos (artesanal, comercial, industrial, agrícola).
El proceso urbanizador de la habitabilidad básica se presenta como una propuesta que conjuga la construcción de equipamiento e infraestructuras físicas, con la apropiación y vinculación de los
beneficiarios de estos proyectos, poniendo énfasis no sólo en una integración urbanística o
arquitectónica, sino también en la integración social, otorgando valor al capital social de las comunidades involucradas. En otras palabras, podemos decir que representa la intervención pública al servicio de la comunidad.
Es por ello que cuando se habla de habitabilidad básica, se refieren no sólo a las viviendas semilla, sino que también necesariamente a los talleres elementales para la producción de materiales y componentes de actividades productivas sostenibles, a los bancos de materiales y de microcréditos para mejorar o ampliar lo construido (Salas, 2007, pág. 64).
Concluyendo, nos interesa rescatar del proceso de urbanización de habitabilidad básica, la lógica de actuación explicada anteriormente de los diferentes actores: sector público, administraciones, organizaciones y entidades civiles, beneficiarios, técnicos, etc., ya que existe aquí una intención por aplicar un enfoque interdisciplinario en la intervención.
Por otra parte, creemos que el proceso de urbanización de bajo coste, y la participación activa
de los pobladores en los procesos de autoconstrucción y gestión, es sin lugar a dudas, una herramienta
esencial para lograr apropiación y arraigo, para propiciar además plataformas que impulsen el trabajo colectivo en la capacitación (procesos de construcción participativa, actividades productivas), y que puede promover el empoderamiento comunal y el surgimiento de líderes locales, lo que a la larga consideramos que puede generar alternativas y propuestas no sólo más adaptadas y conectadas a escala local, sino que, además, perdurables en el tiempo.