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2.4 Últimas tendencias: la influencia reivindicada

2.4.1 Harold Bloom y el retorno de la influencia

En un estudio titulado Influence and Intertextuality in Literary History (1991) Jay Clayton y Eric Rothstein planteaban cómo en las dos últimas décadas los conceptos de influencia e intertextualidad han estado en una especie de conflicto generacional.73 La intertextualidad puede ser vista como la ampliación de la tradicional noción de influencia o bien como un nuevo concepto que substituya a ésta. Ellos estiman que muchos críticos americanos han utilizado el concepto en el primer sentido, pues consideran que se ha pasado de la mera transmisión de motivos a una transmutación del material proporcionado por la historia. La ampliación de la noción de influencia le ha otorgado un cariz más activo, como muy bien indica Michael Baxandall en la siguiente cita:

[...] If one says that X influenced Y it does seem that one is saying that X did something to Y rather than that Y did something to X. But in the consideration of good pictures and painters the second is always the more lively reality... If we think of Y rather than X as the agent, the vocabulary is much richer and more attractively diversified : draw on, resort to, avail oneself of, appropriate from, have recourse to, adapt, misunderstand, refer to, pick up, take on, engage with, react to, quote, differentiate oneself from, assimilate oneself to, assimilate, align oneself with, copy, address, paraphrase, absorb, make a variation on, revive, continue, remodel, ape, emulate, travesty, parody, extract from, distort, attend to, resist, simplify, reconstitute, elaborate on, develop, face up to, master, subvert, perpetuate, reduce, promote, respond, to, transform, tackle ... – everyone will be able to think of others. Most of these relations cannot be stated the other way round – in terms of X acting on Y rather than Y acting on X.74

Esta nueva visión de influencia como un acto de percepción la hace más democrática y la acerca indiscutiblemente al concepto de intertextualidad de los pensadores europeos. Así, en Estados Unidos surgen una serie de teorías sobre la influencia, de entre las cuales destaca la particular aportación de Harold Bloom, quien

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Jay Clayton & Eric Rothstein (eds.), o.c., págs. 3-4.

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Michael Baxandall, Patterns of Intention.: On the Historical Explanation of Pictures, New Haven and London, Yale University Press, 1985, págs. 58-9.

explica el acto de la creación literaria como un intento angustiante de escapar de la influencia de los grandes maestros de la tradición.

Bloom plantea su teoría partiendo de una serie de conceptos clave. Uno de ellos es el del belatedness, o sensación que todo autor tiene de ir con retraso, pues todo lo que él pretende decir ha sido ya expresado por grandes maestros precursores.75 En concreto, Bloom opina que la poesía de Milton provoca que todos los poetas posteriores, incluyendo a los poetas románticos canónicos, se sientan como rezagados. Otro concepto fundamental es el del “padre poético”, un tropo basado en el Complejo de Edipo freudiano y una figura que resulta escandalosa porque se resiste a morir o a ser asesinado:

“A poet, I argue... is not so much a man speaking to men as a man rebelling against being spoken to by a dead man (the precursor) outrageously more alive than himself. A poet dare not regard himself as being

late, yet cannot accept a substitute for the first vision he reflectively judges to have been his precursor’s also.”76

La última frase de la cita anterior encierra las claves de lo que constituirá su conflictiva visión de la intertextualidad. La poesía después de Milton responde a dos motivaciones: por una parte, un deseo de imitar la poesía de los grandes maestros de la tradición y, por otra, una aspiración a ser originales. Vemos, por tanto, que su visión de la poesía, y de la literatura, es intertextual, pues se basa en la imitación de textos anteriores. Bloom sostiene que los poetas adquieren oficio al adherirse a la obra de algún poeta anterior. Sólo unos pocos alcanzarán la dimensión de strong poets, y serán aquellos que no sólo reescriban los poemas del precursor, sino que además los transformen en formas novedosas, de tal manera que consigan una ilusión de originalidad. En su opinión, cualquier gran obra literaria lee de una manera errónea y creativa y, por tanto, malinterpreta, un texto o textos precursores.77

En The Anxiety of Influence nos habla de seis cocientes revisionistas. El primero, denominado clinamen, es la mala lectura o la mala interpretación poética propiamente dicha. El siguiente, Tésera, significa completamiento y antítesis. Un poeta

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H. Bloom, A Map of Misreading, Oxford University Press, New York, 1975, p.19.

76

H. Bloom (1975), o.c., p.19.

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antitéticamente “completa” a su precursor al leer el poema-padre conservando sus términos, pero logrando otro significado, como si el precursor no hubiera ido lo suficientemente lejos. La tercera modalidad, kenosis, supone un movimiento de discontinuidad con respecto al precursor. La demonización sucede cuando el poeta posterior se abre a lo que él supone ser un poder del poema-padre que no pertenece a ese padre propiamente dicho, sino a una escala de seres un poco más allá del precursor. La ascesis es un movimiento de autopurgación en el que el poeta renuncia a una parte de sus dotes humanas e imaginativas con el propósito de separarse de los demás, incluso del precursor. Por último, el Apofrades representa el regreso de los muertos. El poeta posterior mantiene su poema abierto a la obra del precursor con el resultado de que el nuevo poema nos causa la impresión, no de que el precursor lo estuviera escribiendo, sino de que el poeta posterior hubiera escrito la característica obra del precursor.78

Bloom combina retórica y psicoanálisis en su teoría de la intertextualidad, que él define como “el producto de la ansiedad de la influencia”. Bloom valora muy especialmente la motivación que empuja a que los escritores deseen escribir en una cultura donde parece que todo haya sido ya dicho. Opina también que todos los textos son intertextos, con lo cual subraya la naturaleza relacional de la obra literaria. Así lo explica en Kabbalah and Criticism:

“A single text has only part of a meaning; it is itself a synechdoque for a larger whole including other texts. A text is a relational event, and not a substance to be analysed.”79

Hay algunos aspectos de la doctrina de Bloom que entran en conflicto con el concepto de intertextualidad de los considerados padres de la teoría, como Kristeva y los miembros del grupo Tel Quel. Recordemos que su noción de influencia es la lucha de un individuo con un precursor, lo cual indica que es una hipótesis basada en el sujeto, es decir, en el autor. Barthes fue quien en su momento propugnó la muerte del autor, esa figura cuyo papel se veía minimizado a una mera mezcla y superposición de

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H. Bloom (1973), o.c., págs. 22-25.

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discursos ya existentes. Otro aspecto que le ha distanciado de otros teóricos de la intertextualidad es el hecho de que haya utilizado el concepto de influencia para construir un canon muy limitado, un canon en el que sólo hay cabida para los que él denomina strong poets. Además, su teoría ha sido censurada por resultar ser una crítica autorial preocupada en exceso por cuestiones de originalidad y genio, una retórica que emite juicios y una manifestación de su exacerbado interés por la tradición literaria.

2.4.2 De la ansiedad de la autoría a los “double-voiced