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3.2 Modalidades de reescritura

3.2.3 La transposición

Según la clasificación de géneros hipertextuales de Genette, la transposición se da cuando un autor escribe un hipertexto a partir de unas transformaciones directas sobre el hipotexto de índole seria. Siguiendo su gusto habitual por las taxonomías, Genette

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Margaret Rose, o.c., p. 72.

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Marie Brisson, “Pastiche, parodie, lecture: Notes sur la question des genres vue à travers l’apport lectorial,” Dire la parodie: Colloque de Cerisy, eds. Clive Thomson & Alain Pagès, Lang, New York, 1989, págs. 73-84.

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Fredric Jameson, “Postmodernism and Consumer Society,” Postmodern Culture, ed. Hal Foster, Port Townsend, Washington, 1985, págs. 111-25.

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Vicente Sánchez-Biosca, Una cultura de la fragmentación. Pastiche, relato y cuerpo en el cine y la televisión, Col. Textos, Filmoteca de la Generalitat Valenciana, 1995, p.28.

elabora en Palimpsestes una detallada clasificación del fenómeno. A continuación expongo un breve resumen.

Genette distingue entre transposiciones formales y temáticas. Dentro de las primeras existen distintas modalidades, como la traducción, la transferencia de un texto de un lenguaje a otro. André Lefevère observa que entre los diversos tipos de reescritores, los traductores han jugado siempre un papel muy especial pues se han convertido en creadores de la imagen que el público en general adquiere de un determinado escritor, de una obra, un periodo, un género, e incluso de toda una literatura. Hoy por hoy constituyen el cordón umbilical que une la literatura culta con el lector no profesional, quien lee cada vez menos literatura escrita por los propios escritores y cada vez más reescrita por sus traductores. Aunque siempre ha sido así, nunca ha resultado tan obvio como en la actualidad. Lefevère considera que por esta razón es interesante estudiar esta clase de reescrituras bajo el prisma de quién reescribe, por qué, en qué circunstancias y para quién, y comprobar cómo también los traductores adaptan y manipulan los originales con los que trabajan para hacer que se ajusten a las corrientes ideológicas y poetológicas de su época.56

Como ejemplo, analiza los cambios perceptibles en las distintas traducciones del diario de Ana Frank. Al comparar el original con sus dos publicaciones posteriores, la edición holandesa de 1947 y la alemana de 1986, se percibe cómo las alteraciones implícitas en el proceso de traducción inciden en la imagen de la joven Frank como escritora. Las primeras modificaciones del texto original las realizó la propia Ana: cuando vio que su diario podía llegar a publicarse algún día, empezó a reescribirlo, negando afirmaciones anteriores sobre su madre y sobre cuestiones íntimas, e incluyendo comportamientos propios del Universo-de-Discurso insertado en el texto. Cuando Otto Frank, su padre, volvió a Ámsterdam tras la guerra y consiguió que la editorial Contact le publicara el diario, tuvo que realizar una serie de cambios, como la omisión de referencias poco halagadoras a amigos o miembros de la familia, o las reflexiones de carácter íntimo que reflejaban el despertar sexual de Ana en esas

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André Lefevère, Traducción, reescritura y la manipulación del canon literario, Ed. Colegio de España, 1997, p.17.

precarias circunstancias en las que vivía. También fueron suprimidos los pasajes en los que Ana hablaba demasiado abiertamente sobre la emancipación de la mujer.

Más transformaciones aparecen en la traducción alemana de 1986, realizada por Anneliese Schütz, una amiga de la familia Frank, quien trabajó a partir de un texto mecanografiado por Otto Frank que todavía no había sufrido la censura impuesta por

Contact. La traducción alemana recuperaba esas referencias a la sexualidad que tanto molestaban a la sensibilidad de finales de los cuarenta pero, en contrapartida, suavizaba todas las descripciones de alemanes consideradas hirientes pues, en palabras de la propia Schütz, “un libro que se quiera vender bien en Alemania no debería contener insultos dirigidos a los alemanes.”57 Lefevère utiliza el caso de las traducciones de este texto para subrayar la naturaleza maleable y manipuladora de esta modalidad de transposición formal.

Algunos críticos han establecido una relación entre traducción y parodia. Reuben A. Brower considera que la diferenciación entre traductor y parodista no siempre es nítida: los poetas a veces desarrollan una actividad traductora, imitadora o paródica de otros autores y, de hecho, muchos poetas del pasado destacaron por sus célebres traducciones, como es el caso de Shakespeare y T.S.Eliot. Brower subraya que dentro del amplio espectro de actos de imaginación llamados “poesía” existen algunas actividades de traducción o, mejor todavía, de versión. Las versiones fluctúan entre una transferencia exacta de vocabulario e ideas, a transformaciones más imaginativas, a adaptaciones en las que no se alude a un original e incluso a traducciones totalmente libres en las que se transfieren en términos totalmente nuevos conceptos básicos de un escritor ajeno. Un traductor puede caer en la parodia tanto si se acerca demasiado al original o si “versiona” demasiado libremente. El denominador común entre traductor y parodista es el concepto de “juego” propulsado por motivos que suelen ser irreverentes e impuros. La ambivalencia que encierra la transferencia de una versión a otra responde

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Harry Paape et al. (eds), De dagboeken van Anne Frank, Gravenhage & Amsterdam: Staatsuitgeverij and Bert Bakken, 1986, p.86. Citado en A. Lefevère, o.c., p. 88.

a una mezcla de actitudes que oscilan entre una voluntad de juego a favor y en contra del original.58

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Genette menciona otras modalidades de transposición formal además de la traducción. Existe un grupo de transformaciones que afectan a la naturaleza del tejido textual propiamente dicho. Tal es el caso de la versificación y la prosificación, que consisten en una mise en vers ou prose respectivamente. Otra variedad, la transmetrización, se produce cuando la transformación formal conlleva un cambio en la métrica, mientras que la transestilización funciona como modificación estilística, como por ejemplo, una reescritura de un texto en estilo periodístico o editorial.59

Existe otro grupo de transposiciones formales que Genette define como de tipo cuantitativo. Estas modalidades pueden provocar una reducción o un aumento del hipotexto. Dentro de las transposiciones que contraen el original hallamos la escisión, o supresión pura y simple a modo de amputación; la expurgación, definida como una poda de tono moralizante; la concisión, que abrevia un texto sin suprimir ninguna parte temáticamente significativa, y finalmente, la condensación, que resume formalmente un texto en sus contenidos. Dentro de la categoría de transposiciones aumentativas, tenemos la extensión, que consiste en añadir partes; la expansión, o dilatación estilística, que duplica o triplica cada frase del hipotexto por vacilación, por exceso de precisión, por transformación definicional o por amaneramiento y, por último, la amplificación, o expansión temática y estilística.60

Otra clase de transposición formal es la transmodalización o cambio de modo de escritura. Ésta puede ser intermodal, cuando se pasa de un modo narrativo a uno dramático o viceversa, o intramodal, cuando se produce un cambio que afecta al funcionamiento interno del modo narrativo. Estas variaciones son a veces de orden temporal, como cuando el hipertexto presenta anacronías en un relato inicialmente cronológico; de duración y frecuencia, demostrando que se puede alterar el régimen de

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Ruben A. Brower, “Introduction: Translation as Parody,” Mirror on Mirror. Translation, Imitation, Parody, Harvard University Press, Cambridge, Mass., 1974, págs. 1-16.

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Genette (1989), o.c., págs. 270-290.

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velocidad de un relato tantas veces como se desee; de modo-distancia, en la que se invierte la relación entre discurso directo e indirecto, y de modo-perspectiva, que obviamente modifica la focalización o punto de vista del relato.61

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Las transposiciones temáticas son las causantes de metamorfosear los contenidos de los textos. Genette distingue entre transposiciones diegéticas y pragmáticas. Las primeras producen un cambio en la diégèse o universo espacio-temporal en el que se desarrolla la historia; las segundas implican una modificación de los acontecimientos y de las conductas constitutivas de la acción. La transposición diegética arrastra inevitablemente algunas transposiciones pragmáticas: como indica Genette, un Fausto transportado a la época actual no podría nunca comportarse como el Fausto de Marlow, y es probable que para el autor del hipertexto no le supusiera ningún beneficio literario la mera translación de una época a otra sin cambios colaterales. Volviendo a las transposiciones diegéticas, o transdiegéticas en términos puramente genettianos, éstas pueden ser homodiegéticas, cuando la acción se aplica a un texto sin afectar su cuadro diegético, o heterodiegéticas, cuando tales cambios sí alteran el cuadro histórico- geográfico de la historia. Para comprenderlo mejor, valgámonos del ejemplo dado por Víctor Fournel: si Dido y Eneas aparecen en otra obra con variaciones estilísticas y de acción pero con sus papeles originales, es decir, como reina de Cartago y príncipe de Troya, entonces se trata de una transposición homodiegética. Si, en cambio, Dido se convirtiera en una posadera hospitalaria y Eneas en un ingenuo viajante de comercio, entonces estaríamos ante un caso evidente de transposición heterodiegética, pues la transformación esencial de los personajes clave desencadenaría una serie de cambios en el ámbito del lugar, la época y el medio.62 Los factores más susceptibles de generar transposiciones heterodiegéticas son los cambios de sexo, como las feminizaciones de la novela picaresca, al estilo de Moll Flanders (1722) de Defoe, y los cambios de nacionalidad, que denotan una tendencia a aproximar la diégesis del hipotexto al universo temporal, geográfico y social del autor del hipertexto para actualizarla a los

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Genette (1989), o.c., págs. 356-374.

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ojos de su público, como el caso del Ulysse de Joyce, que realiza una translación del héroe clásico al Dublín de principios del siglo XX.63

En cuanto a las transposiciones pragmáticas, es decir, aquellas que modifican el curso de la acción, pueden darse junto a transposiciones diegéticas o por sí mismas. Al tratarse de una modificación más perceptible o notoria en el conjunto de la obra, Genette observa que ningún autor parece inclinado a practicarla sin la precaución de una razón, que suele ser una causa o un fin.64 Entre las modalidades de transposición pragmática destaca la transmotivación, o sustitución de motivo, que puede consistir en introducir un motivo allí donde el hipotexto no lo implicaba, proceso conocido como motivación simple, o en suprimir o eludir una motivación original, o desmotivación, o bien por substitución compleja, o sea, por un doble movimiento de desmotivación y remotivación, dando lugar a la transmotivación propiamente dicha. Se trata de tres formas de transposición psicológica, una positiva, una negativa y otra substitutiva que es el resultado de la combinación de las otras dos.65 Otra clase de transposición pragmática es la transvaloración, definida literalmente por Genette como “toda operación de orden axiológico que afecte al valor explícita o implícitamente atribuido a una acción o a un conjunto de acciones: sea, en general, la serie de acciones de actitudes y de sentimientos que caracteriza a un personaje.”66 La transvaloración también permite ser clasificada en términos positivos (valorización), negativos (desvalorización) y un estado más complejo, la transvalorización en sentido fuerte. La valorización de un personaje consiste en atribuirle un papel más importante y/o más positivo en el sistema de valores del hipertexto del que se le daba en la obra original. La valorización puede ser primaria cuando afecta a un personaje protagonista, o secundaria, cuando enaltece a algún personaje de orden secundario en el relato. La desvalorización actúa a modo de desmitificación de un personaje, como reacción contraria a la valorización efectuada en el hipotexto, o como agravación de los defectos de un personaje, en el caso de que en la obra original éste fuera víctima de una presentación desvalorizante. En cuanto a la transvalorización, ésta conlleva un doble movimiento de desvalorización y de contra-

63 Genette (1989), o.c., págs. 375-395. 64 Genette (1989), o.c., p. 396. 65 Genette (1989), o.c., págs. 409-414. 66 Genette (1989), o.c., p, 432.

valorización sobre los mismos personajes: en Naissance de l’Odyssée, Ulises y Penélope son desposeídos de su grandeza heroica pero al mismo tiempo adquieren una dimensión psicológica repleta de las contradicciones propias de la humanidad común (egoísmo, ternura, cobardía, imaginación, etc.) que depende de otro sistema de valores, pues en el fondo, lo que se produce en este caso es una translación de lo épico a lo novelesco.67