Uno de los subgéneros más complejos de la música es, sin duda, el heavy metal. Esto no sólo reside a nivel auditivo, sino además en la cantidad de
influencias y subgéneros que han salido de esta estética. El término provie- ne, según autores como Heatley (2007), de la novela El almuerzo desnudo de
William Burroughs, en la que se hablaba de Heavy metal thunder. Esta frase se
empleó en el sencillo de Steppenwolf de 1968, “Born To Be Wild”, que ayudó
a nombrar al subgénero del rock.
Inicialmente bautizado como un subgénero del rock, el heavy metal es aho-
ra considerado un género musical propio; aunque es llamado, popularmente,
metal. Ya lo afirmaba Shuker (2009: 164) al decir que “los parámetros del heavy metal como género no se pueden reducir cómodamente a términos formulis-
tas”. Aunque es fuerte, de ritmos más rápidos que el rock convencional y con un predominio de la guitarra como nunca antes, esta estética ha sido víctima de innumerables acusaciones que han manchado su reputación, al provocar malos juicios de valor y el rechazo de gran parte de sociedad.
Antes de continuar con la descripción de este estilo musical, conviene aclarar que debe evitarse confundirlo con el hard rock. El heavy metal es más
brutal y ruidoso que el hard rock y tiene una iconografía ligada a lo fantástico,
la magia negra y el satanismo –aunque no todas las bandas–. Si bien muchas bandas utilizan elementos pares al satanismo y a la muerte y mostrándolos abiertamente no quiere decir que sus integrantes lo sean. Aunque resulte con- fuso pensarlo, el heavy metal tiene una imagen propia que está influenciada por
una estética oscura, pero no por ello lo es. Piense y considere por un instante lo siguiente: Si una persona gusta de las películas de acción, ello no quiere decir que disfrute de la muerte y que sea un asesino. Si una persona disfruta el cine de terror, esto no quiere decir que sea un enfermo o un sádico. Si una persona le deleita el heavy metal, no quiere decir que sea satánica.
formas musicales del rock han logrado alcanzar el éxito comercial de manera más sencilla y las tendencias más “suaves” del metal, son las más consumi- das; no obstante, el heavy metal “despliega una lógica musical y goza de un
éxito masivo, que se produce dentro de un contexto de relaciones sociales” (Shuker, 2009:164)
Se podría pensar por qué al ser el heavy metal un subgénero con tanta carga
negativa –socialmente–, cuenta con un gran número de fans alrededor de todo el mundo –en caso de dudar tal afirmación, se recomienda ver el docu- mental Global Metal de Sean Dunn, 2008–. Al respecto, es necesario señalar
que esta música se consume no sólo por su alto virtuosismo instrumental y sus elaboradas construcciones musicales, sino que a los fanáticos del heavy metal les atrae el poder de su música, las letras que apuntan y tratan los pro-
blemas de los jóvenes, además de que sus intérpretes se privan de una imagen comercial. Para Breen (1991) ésta es la fórmula de “autenticidad” del heavy metal: una corriente que no se nutre la de las vías principales de consumo.
Uno de los temas más discutidos en la música popular es el origen del
heavy metal. Con una influencia de Jimi Hendrix Experience, Cream, The
Kinks y en especial la manera de tocar guitarra de Dave Davies y de Pete Townshend de The Who, nació el estilo que se caracteriza por tener un fuerte y distorsionado sonido de guitarra, empáticamente rítmico, en el que danzan simultáneamente el bajo con el bombo de la batería y en el que sobresale una voz, por lo general, aguda y vigorosa.
El heavy metal siempre ha estado ligado a la figura masculina y al sexismo.
Al respecto muchas bandas han proclamado el heavy metal como un escalón
para la liberación masculina y es espacio para la masculinidad. El tiempo de- mostró que la figura femenina calzó sin problemas en esta estética, sin alterar la masculinidad, ni los patrones de libertad del subgénero.
Aunque muchos críticos de la música afirman que la primera banda de
heavy metal fue Led Zeppelin, sobre todo tras la salida del álbum Led Zeppelin II. Otros, en cambio, aseguran que fue Blue Cheers; pero un estudio más
profundo aclara que tanto los Zeppelin como Blue Cheers tienen raíces más cercanas al blues rock. El músico y autor del libro El sonido de la Bestia, Ian
Christe, afirma, sin duda alguna, que la primera banda de la historia del heavy metal fueron los británicos de Black Sabbath. Provenientes de la ciudad de
Birmingham con Ozzy Osbourne en la voz, Tommy Iommi a la guitarra, “Geezer” Butler al bajo y en la batería Bill Ward, marcaron el inicio del géne- ro con el álbum Black Sabbath en 1970 y luego con Paranoid en 1971.
Aunque el sonido “Sabbath” marcó la tendencia del heavy metal, esta co-
rriente siempre estuvo ligada a la magia oscura y a los géneros más subver- sivos de la música contemporánea. El sonido característico de esta banda, se dio gracias a un defecto del guitarrista Iommi. Cuando era joven, Tommy Iommi trabajó en una fábrica de metal y, accidentalmente, una máquina le rebanó la punta de los dedos de la mano derecha. Inicialmente, se construyó una extensión metálica, lo que provocó que al tocar lograse ese sonido “me- talero” y típico del heavy metal. Tiempo después, el llamado ahora “Padre el
heavy metal”, lleva una prótesis de goma que sustituye la punta de sus dedos. El sonido del heavy metal se redimensionó con la agrupación Judas Priest.
Con la aguda y semioperística voz de Rob Halford, y unas potentes guitarras como las de Glenn Tipton y K.K. Downing, la banda inglesa ha vendido más de 35 millones de álbumes y son considerados, como el nombre de una de sus canciones, “Los Dioses del Metal” –“Metal Gods” es el título de la canción del álbum British Steel, Columbia, 1980.
Aunque los integrantes de Black Sabbath hacían música y no sabían que eso era llamado heavy metal, Sad Wings of Destiny (Gull, 1976) de Judas Priest
fue el primer álbum que se produjo sabiendo que pertenecía a este género. Esta banda ha pasado por múltiples etapas del metal en sus múltiples álbumes:
en el glam metal incursionaron con el álbum Turbo (Columbia, 1986); speed metal con Ram it down (Columbia, 1988); power metal con Painkiller (Columbia,
1990), y symphonic metal con el álbum Nostradamus (Sony, 2008). Inversamente
al éxito que han tenido en los tours, sus álbumes en vivo no demuestran la majestuosidad de la banda.
Gracias a la vestimenta de Rob Halford, motorizado de chaqueta y panta- lones de cuero negro, con cadenas, muñequeras, brazaletes y cinturones con pequeñas púas plateadas, los fanáticos empezaron a emularlo como símbolo de masculinidad y libertad, que se quedó hasta nuestros días como “uniforme oficial” del heavy metal. Judas Priest es una parada obligatoria para el camino
al entendimiento de este género.
banda Motörhead. Sus trabajos Overkill, Bomber, Ace of Spades y particular-
mente No Sleep ‘til Hammersmith, hicieron que esta agrupación alcanzara el
estatus de una de las más importantes del heavy metal británico. La agrupación
cuenta con letras sobre la guerra, el sexo, el exceso de los vicios, los juicios de los seres humanos y la vida en las calles.
Snaggletooth es el logo e imagen de la banda. Esta cara de metal con cuer-
nos, cadenas y púas fue creada por Joe Petagno en 1977 para la portada de su álbum Motörhead (Chiswick Records, 1977). Snaggletooth ha aparecido en
todas menos en tres de sus portadas de álbumes discográficos. La creación de una imagen o una “mascota” es fundamental para comprender la iconografía de la siguiente oleada de heavy metal británico.
Discografía recomendada:
• Led Zeppelin
Led Zeppelin II (Atlantic, 1969) Led Zeppelin IV (Atlantic, 1969) • Black Sabbath
Black Sabbath (Vertigo, 1970) Paranoid (Vertigo, 1970) • Deep Purple
Machine Head (EMI, 1972) • Judas Priest
Sad Wings of Destiny (Gull, 1976) British Steel (Columbia, 1980) • Motörhead
Overhead (Bronze Records, 1979) Ace of Spades (Bronze, 1980)