A pesar de la oposición de HB tanto a la Constitución de 1978 como al estatuto de autonomía vasco de 1979, ambos marcos legales fueron aceptados por una amplia mayoría electoral. Aún así, en las elecciones a juntas generales de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa HB se proclamó segunda fuerza electoral (20% de los votos) y en Navarra también conseguía buenos resultados: primera fuerza en el distrito Pamplona-resto y en los barrios trabajadores de Pamplona y, en coalición, primera fuerza en el distrito Sangüesa.
Sin embargo, era difícil que un discurso electoral construido en torno a las dinámicas de la Transición fuera exitoso a medio plazo. Por eso, debemos destacar que HB no significaba sólo una coalición electoral, sino que se erigía en representante político de un amplio movimiento social: el Movimiento Vasco de Liberación Nacional (MLNV). Este movimiento se estructuró desde finales de 1980 con la campaña de KAS Asko gara, bildu
egin behar (Somos muchos, hay que unirse), pero la adhesión a HB/KAS
no agrupaba tan solo a la militancia de los distintos miembros de KAS. Al definirlo como movimiento social, queremos decir que sus miembros se toman como simpatizantes, esto es, personas que comparten una serie convenciones político-ideológicas y que participan conjuntamente en movilizaciones.29 En el caso que nos ocupa, las convenciones político-
ideológicas giraban en torno a la no aceptación del nuevo marco jurídico surgido del proceso de reforma del Estado y de la exigencia del derecho de autodeterminación para Euskadi. Entre las movilizaciones, destacan las anti-represivas (protestas contra detenciones, violencia de las fuerzas de seguridad del Estado, fin del estatus de refugiado político para los miembros de ETA en el Pays Basque francés, encarcelamiento de representantes de HB…), que al igual que el binomio oposición política-identidad nacional vasca, son un reflejo de la complejidad de la Transición en Euskadi y la vigencia del discurso del pueblo vasco resistente en amplios sectores. 29 José Manuel MATA LÓPEZ: El nacionalismo radical vasco: discurso, organización y expresiones, Leioa, Universidad del País Vasco, 1993.
De ese modo, podemos enlazar el carácter de movimiento social del MLNV (cuya representación electoral sería HB) con los denominados nuevos movimientos sociales (feminista, antinuclear, pacifista, liberación sexual…), que también ponían en duda las convenciones hegemónicas y hacían un uso preferente de la calle como medio de expresión. En ese sentido, HB tendría una doble vertiente: por un lado, pondría en duda las convenciones establecidas y, por otro, propondría una interpretación de la realizad con su oferta política de identidad nacional vasca. HB funcionaría, pues, como agente nacionalizador para la identificación nacional vasca, especialmente presente en el día a día, tanto por el uso masivo de la calle, como por el altavoz mediático que suponía tanto la violencia de ETA militar como el discurso antiterrorista de las demás fuerzas políticas. Subrayamos, así, la importancia determinante de la cotidianeidad en la reproducción de la identidad nacional y su constante negociación con la identidad personal de cada individuo.30
Hay que tener en cuenta los factores que hacen de la interpelación política y nacional de HB algo creíble para ciertos sectores sociales, a saber: las dificultades de asimilación del discurso de la España democrática en un territorio en el que 1) los elementos represivos del Estado siguen muy presentes y 2) que la identificación nacional que ofrece el Estado no es hegemónica.31 Sin embargo, otra serie de factores harían que la percepción
de la realidad por amplios sectores de la sociedad no fuera permeable para el mensaje de HB: el desarrollo del estatuto de autonomía y la administración de la Comunidad Autónoma del País Vasco, la creación de la Comunidad Foral Navarra, la normalización oficial del euskera, el fin de una relación dramática con la política y su profesionalización.32
Es en ese momento en el que debemos contextualizar el proceso que culminó en la renovación del diseño gráfico de HB, unido a la campaña
Martxa eta Borroka (juerga y lucha). Una campaña que se hacía eco tanto
de los sectores que se habían quedado al margen del sistema político del 30 Ferran ARCHILÉS CARDONA: “Lenguajes de nación. Las «experiencias de nación» y los procesos de nacionalización: propuestas para un debate”, Ayer, 90 (2013), pp. 91-114 y Michael BILLIG: El nacionalismo banal, Madrid, Capitán Swing, 2014.
31 José Manuel MATA LÓPEZ: El nacionalismo radical… pp. 30-35. 32 Mikel ARRIAGA LANDETA: Y nosotros que…
consenso, como de las expresiones propias surgidas en esos márgenes, unidas por el punk-rock y su ambiente. Un movimiento que movilizaba a millares de jóvenes, con ecos de los postulados situacionistas y contraculturales de la década de 1960 a los que se unía la nueva filosofía del Do it Yorself (hazlo tú mismo). Un fenómeno socio-cultural que buscaba, en un principio, escaparse de la hegemonía del sistema de consumo capitalista y caminar desde el denostado conformismo hacia la libertad como ideal33. Un ideal
de libertad que se entrelazaba simbólicamente con el mito de la historia del pueblo vasco que una vez fue libre y había sido sucesivamente conquistado, ampliamente difundido por el nacionalismo vasco desde su creación y compartido tanto por el MVLN como por el PNV.34
La campaña Martxa eta Borroka supuso una simbiosis con el fenómeno denominado rock radical vasco, cuyos principales representantes se identificaban más o menos con Herri Batasuna. Algunos expresaban el odio antisistema del punk (La Polla), otros soñaban con una Euskadi tropical (Potato, Hertzainak). Era el enganche de las nuevas generaciones con la militancia más fiel de Herri Batasuna –quienes habían crecido con la sociedad antirrepresiva vasca desde 1970. Fue una reinvención de sí misma en el contexto post.– Transición, creando puentes con las culturas en los márgenes del sistema y la juventud.35 El cambio de tipografía y el
uso de colores alegres en la campaña para las elecciones generales de 1986 es prueba de ello, al igual que son reflejo de la renovación generacional los resultados obtenidos: cinco diputados, tres más que en 1982.
Sin embargo, el mayor símbolo de la nueva identidad de Herri Batasuna fue el cambio de su emblema en blanco y negro por una ikurriña multicolor. Mantener la ikurriña como símbolo durante toda su existencia expresa la centralidad de la identificación nacional en su discurso, subrayando el carácter nacionalista del movimiento. A su vez, la ikurriña multicolor supone el cénit de la utilización del color que había empezado en 1985 33 Aritza SÁENZ DEL CASTILLO VELASCO: “Jaungoikoak lehendakaria babes dezala! Euskal Herriko rock erradikaleko erretorikaren interpretzaio libertarioa”, Sancho el sabio: revista de cultura e investigación vasca, 36 (2013), pp. 117-139.
34 Diego MURO: “Nationalism and nostalgia: the case of radical Basque nationalism”, Nations and
Nationalism, 11-4, 2005, pp. 571-589 y Sebastián BALFOUR y Alejandro QUIROGA: España reinventada… pp. 252-253.
de forma sistemática. De hecho, el arco iris fue el símbolo principal en la exitosa campaña de 1987 al parlamento europeo, expresando la diversidad y la creatividad que según su propia visión, representaba Herri Batasuna.
En la nueva iconografía de Herri Batasuna también se quiere subrayar la confluencia de distintas reivindicaciones y colectivos en la coalición. Un mural que estuvo durante un tiempo en el casco viejo de Vitoria da fe de ello:
IMAGEN 1: Mural en la calle Cuchillería de Vitoria (Fuente: archivo personal de Manuel Arakama) En él, se expresa el discurso que de cara al ayuntamiento presentaba Herri
Batasuna: udal herrikoia (ayuntamiento popular), udal feminista, udal intsumisoa, udal ekologista, lana eta etxebizitza (trabajo y vivienda), udal euskalduna. Poner herrikoia (popular) en primer término, nos recuerda una
vez más la construcción de la legitimidad basada en el pueblo que desde su inicio hace la coalición y a su vez, recoge la identificación nacional de esa construcción, mediante la referencia étnico-cultural del hombre con
txapela. El euskera, junto a la imagen de una niña, representa la fuerza
del idioma como elemento de reproducción de la identificación nacional, como elemento cohesionador unido a la identificación nacional vasca – también en territorios de habla hegemónica castellana y francesa.
Por otro lado, la aparición del feminismo, el ecologismo y, sobre todo, la insumisión –junto a la imagen de un joven–, refleja la permeabilidad del discurso de Herri Batasuna, que desde su fundación en 1978 había ido insertando distintos elementos a su propuesta discursiva-ideológica, y en algunos casos, incluso cambiando sus posturas. El MLNV había entendido durante años el servicio militar obligatorio como una instrucción para los futuros militantes de ETA militar. De hecho, para algunos jóvenes, la postura insumisa fue acompañada con el lema irónico la mili, con los milis.
No obstante, esa reconfiguración hacia una especie de plataforma reivindicativa no es una característica específica de Herri Batasuna, sino que se da en los partidos de izquierdas de Europa occidental de forma generalizada desde la década de 1970. Los nuevos movimientos sociales necesitaron en un principio su afirmación de independencia político- identitaria pero, a su vez, tomaron a los partidos de izquierdas como interlocutores privilegiados, dado que contaban con unas estructuras y una representatividad social a través de las cuales podían llevarse a cabo sus campañas concretas y que conseguirían llevar a parlamentos y gobiernos sus aspiraciones y propuestas. Un diálogo entre partidos y nuevos movimientos sociales que transformó a ambos: mientras que el grueso de los movimientos sociales se reconfiguraba como lobby para presionar al sistema establecido y sus partidos, los partidos de izquierdas iban abandonando su discurso marcadamente obrero –que a su vez ya no era tan operativo como antaño– por uno lleno de reivindicaciones de distintos colectivos.36
Una transformación de la que creemos que Herri Batasuna es un claro ejemplo –configurada en 1978 por la socialista ANV, dos partidos que en aquel momento se definían marxistas (LAIA y ESB) y otro marxista- leninista (HASI)– y que dicha transformación le llevó en las elecciones europeas de 1987 a ser la fuerza más votada en Euskadi y a movilizar apoyos por todo el Estado.
La interpretación de que ETA (y por lo tanto todo movimiento identificado con ETA) está “ideológicamente muerta” desde 1971 – quedándole tan sólo la opción ideológica de 1) abandonar la lucha armada 36 Donald SAASON: Cien años de socialismo, Barcelona, Edhasa, 2001, pp. 485-486 y 732-734; Jorge RIECHMANN y Francisco FernÁndez Buey: Redes que dan libertad. Introducción a los nuevos movimientos sociales, Barcelona, Paidós, 2001, p. 8.
o 2) dejar a un lado la identidad nacional vasca e integrarse en la identidad nacional española– ha sido defendida por varios autores.37
Sin embargo, tal y como hemos expuesto a través de este texto, también se puede concluir, y así se hace en este caso, que la identidad fundamental de
Herri Batasuna, la popular, recoge la tradición de la izquierda europea. Por
tanto, su transformación ideológica durante la década de 1980 respondería a estándares que también se pueden seguir en otras fuerzas políticas de signo parecido –también hay quien ha hecho una interpretación contraria, interpretando que la “ideología abertzale” intentó fagocitar los nuevos movimientos sociales–.38
Por último, destacamos la importancia que tiene a la hora de elaborar y reelaborar un discurso nacionalista (que apela al pueblo/nación como fuente de legitimidad política) su posición respecto al poder y al Estado. Concluimos, pues, subrayando la idea de que la comprensión de Herri
Batasuna, una fuerza política de marcado carácter nacionalista, necesita
de la disección del proceso de diálogo que se da entre los distintos actores de la sociedad y de éstos con el Estado –aunque muchas veces podamos interpretarlo como un diálogo de sordos–. Es ese diálogo el que al fin y al cabo permitirá a cada individuo identificarse (o no) con una nación, como parte de la significación que otorgamos al mundo que nos rodea y a nuestra propia trayectoria vital.
37 Gurutz JÁUREGUI BERECIARTU: “ETA: Orígenes y evolución ideológica y política”, en Antonio ELORZA (coord.): La historia de ETA, Madrid, Temas de Hoy, 2000, pp. 211-274; Gaizka FERNÁNDEZ SOLDEVILLA: Héroes, heterodoxos, traidores: historia de Euskadiko Ezkerra (1974-
1994), Madrid, Tecnos, 2013; y José Luis DE LA GRANJA: El nacionalismo vasco: claves de su historia, Madrid, Anaya, 2009.
Actas del V Encuentro de Jóvenes Investigadores en Historia Contemporánea