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conocimiento experto

5.2. Hipótesis socio antropológicas sobre activos

culturales y textilería en la

Araucanía

El modo como se condensan procesos históricos y mecanismos adaptativos en objetos (hoy reconocibles como patrimoniales), sujetos o mensajes y que se transforman en expresiones (observables desde la actualidad) de ciertas identidades, constituyen actualmente los principales “Activos Culturales” que permiten tender puentes entre el proceso histórico, el potencial de desarrollo territorial y el futuro.

El carácter micro de los sistemas productivos locales que se han venido configurando como activos de los territorios, han podido en la actualidad

condensar identidades. Todos ellos, son el reflejo de relaciones interculturales que han venido construyendo un potencial de Responsabilidad Cultural propio de La Araucanía. Entre ellos: el turismo de intereses especiales (pone en valor recursos naturales y culturales); la gastronomía (se desarrolla como resultado de las relaciones interculturales y desarrolla especificidades multiculturales); la artesanía y la textilería (condensan un saber tradicional, lo actualizan de manera intercultural y potencian procesos de reconocimiento multicultural); la medicina intercultural (quizás el mecanismo de interacción intercultural de mayor profundidad histórica, condensa conocimiento tradicional y lo pone en valor proponiendo bienes culturales a disposición de la comunidad local, nacional e incluso internacional); y la educación intercultural (mecanismo de transmisión cultural fundamental en su especificidad regional, que cobra particularidades en La

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Araucanía).

Sobre ellos, podemos proponer algunas hipótesis socio antropológicas:

Primera: La impronta del conocimiento local está profundamente relacionada con transmisión de éste y su transformación en expresiones que confluyen, tanto dentro como fuera, así como el plano simbólico, asociado a la generación, mantención y transmisión-recreación de rasgos identitarios propios, los cuales gozan de un reconocimiento, valorización y transmisión en el tiempo.

En la Región de la Araucanía, los mecanismos de transmisión del conocimiento local y ancestral, se encuentra muchas veces en el núcleo familiar o en las “cercanías”, haciendo referencia al circulo de pares y de, muchas veces, cercanía geográfica que existe entre los distintos actores, lo que facilita la transmisión del conocimiento. Por otro lado, existe una necesidad de mejoramiento y generación de nuevas instancias de transmisión del conocimiento, no sólo para la conservación, sino que para el rescate, puesta en valor (cultural y económico) de la producción de activos.

Segunda: La familia ha sido el núcleo fundamental de reproducción y transmisión del conocimiento, generando construcciones de perdurabilidad de confianzas cimentadas a partir de los grupos familiares, sumado a las trayectorias de vidas (trayectoria cultural- territorial), en donde la decisión del cómo y qué elementos incorporar del conocimiento “ajeno”, pasan a

ser fundamentales al momento de establecer un arraigo, permanencia, perdurabilidad y/o perdida en el tiempo del conocimiento local, el cual se encuentra asociado a un territorio, lo cual se ve enfrentado a una serie de modalidades de tácticas particularizadas no estandarizadas para la consolidación de escenarios de “lo propio”. Es en este punto donde surge la importancia de los mecanismos de transmisión, entendiéndolo como las formas, procesos, tipos y/o elementos existentes, bajo condiciones específicas, de transmisión del conocimiento local.

Si bien la familia aún persiste como el principal núcleo de transmisión y reproducción del conocimiento asociado a los activos culturales, hoy en día existen nuevas formas y mecanismos de reproducción de dicho conocimiento y de puesta en valor de los activos culturales, los cuales trascienden a los sujetos y al territorio que se encuentra tras estos, generando así un gran potencial de unión del proceso de construcción histórica, el potencial de desarrollo territorial y el futuro, rescatando elementos identitarios, tanto de la significancia y puesta en valor simbólica, así como una funcional y/o comercial.

Tercera: Las materias primas y sus oficios específicos, instrumentalmente son recursos, pero en el derrotero hacia la propiedad, devienen en pertenencias culturales . Mientras los entornos, paisajes y territorios se manifiestan otorgando sustentabilidad a los grupos humanos involucrados y singularidad / especificidad estética a sus productos.

Es así que en la región existen una serie de Activos Culturales identificados como aquellos más significativos y que se condicen

con este potencial de ser mecanismos de condensación de identidad, rescate y puesta en valor del conocimiento local, valorización territorial, además de constituir un gran potencial de desarrollo a futuro en la región.

En específico, respecto de la textilería: Las prácticas textiles visibilizadas en productos y formas de organización para la comercialización, tienden a conformar espacios de interacción que adoptan tácticas que posibilitan administraciones y gestión de recursos, temporalidades y redes asociadas con mayor abstracción del uso y percepción del espacio social territorial local, posibilitando

la conformación de identidades (permanentes o transitorias) de carácter colectivo. Existiendo importante presencia de quienes producen textilería, principalmente realizada de una manera tradicional, lo cual la diferencia de otras regiones del país. Es un conocimiento local-cultural de gran valorización en toda la cadena de producción, que otorga un sello característico de artesanía de calidad con respeto a la biodiversidad y significación cultural, generando un gran valor agregado de la textilería, pasando de un valor simbólico-funcional a uno simbólico-comercial.

A diferencia de la gastronomía, la textilería pareciera disponer de una trayectoria en pos de la comercialización, organización de colectivos territoriales que pueden ser a su vez, instrumentales. Sin embargo no se remite sólo al plano colectivo, también es posible encontrar

producción a escala individual (persona- grupo familiar). De hecho, las unidades mínimas de las formas de organización, refieren a una escala individual-familiar. Dentro de la textilería se vislumbra la especificidad de un gestor-coordinador (en la práctica, un intermediario), cuya localización, si bien es territorial, a raíz de haber sido en principio un cultor/a más del grupo y atendiendo a las confianzas generadas con ellos, podría efectivamente dejar de serlo.

Si bien, en su mayoría todas las experiencias de cultores están asociadas

a generación de ingresos económicos, la responsabilidad de la posición desde el rol de transmisor-difusor de una práctica cultural, es posible identificar excepciones, tales como la producción de textilería con lana de camélido, en el sentido que las otras experiencias se asumen como una continuidad cultural (actualización de prácticas) de un colectivo que adquirió estas experiencias a partir de lo familiar y del entorno próximo; alcanza la innovación en prácticas, procesos y diseños. Si bien el animal mismo existió históricamente en la Región, su reinserción es leída, desde la experticia textil tradicional como la incorporación de un recurso distinto que obliga a reconocer y desarrollar habilidades para una materialidad distinta y no tradicional.

Otra distinción se da en los ámbitos de las vocaciones de producción. Mientras

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las textileras trabajan con horizontes de consumo de carácter local y regional, aquellas experiencias que se han organizado en torno a un mediador

–gestor- son las que en mayor medida consideran o apuntan a consumos nacionales o internacionales. Lo que ha traído como consecuencia, progresivas estandarizaciones en las estéticas de

producciones.

Cuadro 1. Diferencias entre los activos culturales de la textilería y de las artesanías

Fuente: Elaboración del los autores, 2011

Una de las características propias de la textilería en la región considera la apropiación simbólica ejercida sobre los recursos agrícolas y forestales para temas de teñido, en buena medida, se explica, por una estrategia de diferenciación y asociación del mundo indígena con las concepciones y modalidades de explotación y producción no industrial, además de significar, en términos de táctica, una modalidad para mantener la permanencia del vínculo con el territorio, y proyectivamente, los derechos consuetudinarios asociados. A lo cual se le suma la incorporación de la profesionalización del diseño. Para aquellos que lo han incorporado, ha permitido generar distinciones de carácter estético para series y colecciones de productos. Las cuales, estandarizadas en sus calidades de factura, formulan entidades colectivas de las cuales se participa, asociativamente o como operario.

Dado lo anterior se hace fundamental proponer mecanismos de condensación que actúen como Activos Culturales, que activando dinámicas territoriales, puedan construir futuros: si las identidades se expresan en activos culturales, entonces se requiere en La Araucanía develar esos activos, identificar quienes las gestionan, donde lo hacen, como potencian la puesta en valor de sus capacidades enfrentando dificultades, y construir propuestas para su gestión y potenciación territorial. En éste punto se hace fundamental el rol de una Política de la Identidades, la cual debe:

F

Velar, posibilitar e insistir en la necesidad de componer o recomponer las confianzas mínimas y diálogos entre los actores

F

Posicionar a la Región como una región con administraciones responsables y proactivas, medioambiental y culturalmente

hablando (Responsabilidad Cultural Regional)

F

Velar, a raíz de razones identitarias, por administraciones adecuadas y sustentables de recursos, entornos paisajísticos y temporalidades culturales asociadas

F

En caso de generar

estandarizaciones, promover que estas respondan a criterios de los grupos humanos y los territorios involucrados

F

Promover la instalación de un registro sistemático, permanente, interoperable y actualizable de bienes y expresiones culturales, que permita luego ser cruzado con otros tipos de información territorial

F

Desarrollar herramientas que

permitan a los municipios y a la sociedad civil, mejores gobernabilidades sobre sus recursos

F

Potenciar el desarrollo de núcleos de

investigación en y para la Región

F

Generar instancias y mecanismos

efectivos para la coordinación intersectorial, con bajada a los municipios

5.3.

Desafíos para la investigación,