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Lo humano posthumano y lo artificial

In document Autonomía y diseño (Arturo Escobar) Ok (página 140-143)

El mundo que los humanos modernos hemos creado se está ‘desmundificando’ bajo las presiones del capitalismo globalizado, la población y la tecnología. El proyecto de ‘remundificación’ —de desdiseñar la insostenibilidad— es, por lo tanto, necesariamente ontológico porque implica eliminar o rediseñar no sólo estructuras, tecnologías e instituciones sino, también, nuestras formas de pensar y de ser. Este aspecto del trabajo de Fry es sin duda consistente con la visión de Illich de desmantelar la instrumentación de la sociedad industrial para transitar hacia la convivialidad. Quizás uno de los aspectos más atrevidos y desconcertantes de esta tarea es la llamada sin titubeos de Fry para rediseñar lo humano. En pocas palabras, si es cierto que los humanos estamos causando la insostenibilidad tenemos que rediseñar (ese) humano. Muchos pensadores modernos detectarán, razonablemente, en la noción de ‘rediseñar lo humano’ los horribles fantasmas de la ingeniería social, la sociobiología o el biopoder foucaultiano —una hipermodernidad en su peor versión—. Pero Fry señala que la suya es una idea post-humana y post-racionalista de lo humano:

“Estamos” viajando hacia un punto en el que tendremos que aprender cómo rediseñarnos. Esto no es tan extremo como suena porque siempre hemos sido un producto del diseño —aunque sin saberlo— […] En esencia, lo que sugiero es acción hacia el desarrollo relacional de un nuevo tipo de “ser humano” […] considerar las fuerzas del diseño ontológico que constituyen sujetos con agencia disminuida y lo contrario: un sujeto ontológicamente diseñado más allá del sujeto (Fry 2012: 37, 162).

Como Tonkinwise (2014a) ha explicado este objetivo no significa que somos dueños de nuestro destino ni que podemos diseñar nuestra existencia a voluntad. Lo que significa es que estamos siendo proyectados con particular agudeza al hecho del diseñar en la actualidad. Esta podría ser otra connotación del Antropoceno. Lo que Fry tiene en mente, siguiendo el argumento de Tonkinwise, es lo opuesto al ‘diseño centrado en lo humano’ vigente en la actualidad con su “versión tímida [liberal] de lo humano”, usualmente preocupado por los deseos de los consumidores y la racionalidad instrumental (Tonkinwise 2014a: 7). Pero aquello de ‘ser mediante el diseño’ no es instrumental; señala el hecho de que existimos en el espacio de nuestro diseñar. El diseño centrado en lo humano es, pues, lo contrario a la idea de Fry de ser o convertirnos en humanos por diseño.

Igualmente importante es la posición firme de Fry de que los recursos que tenemos a mano —ya sea aquellos ofrecidos por la modernidad o por tradiciones de cualquier tipo— ya no son apropiados para hacer frente a las dramáticas consecuencias de la insostenibilidad y la desfuturización, como el cambio climático. Tampoco será suficiente ninguna cantidad de adaptación evolutiva o de diseño natural. Por el contrario, lo que se requiere es el diseño de novedosas prácticas ontológicas de futurización que nos conduzcan, decididamente, a la dialéctica del sustentamiento, más allá del ‘mundo-en-el mundo’ de fabricación moderna/colonial y a través de re/ fabricaciones que transformen, radicalmente, la orientación de los humanos hacia lo insostenible. Esto implica una antropogénesis que re-articula los entramados relacionales de lo biológico (la animalidad humana), lo sociocultural y lo técnico:

Lo que somos y donde existimos son constituidos dentro de una ecología artificial naturalizada que nosotros, a través del diseño y la técnica, hemos creado. Arrastramos todo a esta ecología al convertir el conjunto de la “naturaleza” en una “reserva”12 material y semiótica que podemos

apropiar […] Al hacer esto, nosotros, en nuestra diferencia, hemos hecho, significativamente pero usualmente sin saberlo, que el mundo de nuestra creación sea una negación del mundo biofísico de nuestra dependencia absoluta […] A medida que esta tasa de cambio anula el tiempo evolutivo la necesidad de adaptación de los humanos es cada vez más urgente. Pero ahora la única opción disponible es la adaptación por medios artificiales. La supervivencia será, por lo tanto, un proyecto de diseño ontológico biosocial […] En lugar de plantear la adaptación en el marco humano/animal tenemos que colocarlo en el contexto de la relación entre lo humano y lo artificial (Fry 2012: 85, 61).

De esta manera, Fry nos retorna a la breve discusión, en la introducción, sobre el futuro y el diseño. Debemos preguntarnos si Fry logra articular una visión diferente de la de los tecno-padres de la biología sintética, la geoingeniería, y la gran singularidad, es decir, si su propuesta se aleja de la ontología de control y apropiación presente en estas propuestas tecno-futuristas sobre lo artificial. Mientras que para Fry los humanos se convirtieron en seres prostéticos con la invención de las primeras herramientas, desde el surgimiento de la modernidad el diseño ontológico del entramado cuerpo/herramienta/mente ha resultado en un ‘mundo-dentro-del-mundo’ que ha naturalizado la dimensión artificial de la evolución humana. Para Fry esto significa que el humano moderno es ineludiblemente antropocéntrico. En lugar de plantear una salida radical de este antropocentrismo Fry clama por un antropocentrismo consciente y responsable que, por necesidad, tiene que inventar su propia noción post-humana de lo humano (ver también Dilnot 2015). La evolución en el Antropoceno, por lo tanto, 12 Nota del traductor: Fry utiliza el concepto heideggeriano en inglés de standing reserve.

necesita ser entendida adecuadamente en términos de selección natural, auto- organización y diseño ontológico. Esto está parcialmente en desacuerdo con las propuestas en el campo del diseño ecológico que dan primacía a la integración orgánica entre los humanos y la naturaleza pero resuena con las llamadas a abrazar, críticamente, las posibilidades que ofrece la tecnología contemporánea hechas por muchos autores destacados en el campo de los estudios sobre ciencia y tecnología (como Donna Haraway). Pero Fry no cae fácilmente en la ontología de la apropiación y control. A pesar de su rechazo a una estricta ética biocéntrica no todo está permitido (2015: 57), puesto que el diseño-como-adaptación debe tener en cuenta la dinámica de auto-organización de la Tierra (más sobre esto más adelante). De todas formas, quedará pendiente hasta la conclusión si Fry (y este libro mismo) logra obviar la ontología del encuadramiento y de proyecto que hoy en día pareciera desplegar con tanta fuerza la ética creciente de lo artificial. Los resultados del diseño ontológico modernista y la complejidad de la agencia de lo que nos diseña quizás pueden ser vistos más claramente en las ciudades. En el Capítulo 2 mencioné «la cuestión de encontrar modos futurizantes de habitar [lo urbano]” (Fry 2015: 87) y ahora vuelvo a esta noción para concluir esta sección. Fry localiza esta pregunta dentro de una historia larga de la habitación en la Tierra con su transición del nomadismo al sedentarismo y la agricultura hace unos 10.000 años. Para imaginar futuros con futuro hay que reconocer y moldear un tercer modo de presencia humana, que Fry llama deslocalización. A pesar de los cambios dramáticos en las formas urbanas de habitar, el sedentarismo sigue siendo un marco predeterminado en la planificación de las ciudades y en las discusiones sobre adaptación al cambio climático, como si todavía estuviéramos tratando con la ciudad modernista. Pero la movilidad masiva y el cambio climático han proyectado esta situación a un modo y escala totalmente diferentes. En el futuro podremos esperar ciudades abandonadas, disturbios y conflictos alimenticios y climáticos generalizados, muertes masivas, una lucha feroz por la supervivencia y todo tipo de desastres provocados por los humanos a medida que el ‘mundo-en-el-mundo’ por excelencia que es la ciudad moderna se descompone bajo los efectos del cambio climático. Exponer la inestabilidad de este modo de habitar —incluyendo las ciudades mal diseñadas y mal ubicadas de la modernidad y la falta de vivienda y la insostenibilidad estructural características en el periodo de la ‘post-vida’ de la ciudad moderna— es la primera tarea de una estrategia de diseño ontológico genuinamente preocupada por el habitar en la Tierra. Al discutir el hacer y deshacer de mundos que ha ocurrido con el capitalismo y la modernidad Fry afirma que

[...] estamos “arrojados” en estas condiciones de desfuturización a medida que el futuro se sacrifica a las ganancias huecas del presente […] La continuidad de esta relación está en el corazón del Sostenimiento —el proyecto conceptual y práctico más allá de la Ilustración, la modernidad, la globalización y la sustentabilidad (que tan a menudo sostiene lo insostenible, ya sean industrias, modos de vida, productos, instituciones,

entornos construidos, modos de agricultura, etcétera)—. Todo esto va creando la posibilidad de un mundo de ser-en-diferencia. Necesitamos un mundo post-humano (de nuevo en su diferencia) en el que lo humano no sea abandonado sino que, más bien, se sintonice con el ser del Sostenimiento y, así, se convierta en un agente de futuro (Fry 2015: 32).

Este es un resumen elocuente del enfoque ontológico del diseño de Fry. Los aspectos prácticos de repensar el diseño urbano y la adaptación son enormes y abarcan todas las dimensiones del espacio y el tiempo de la ciudad y se exploran en profundidad en el libro City futures in the age of a changing climate13 [Futuros urbanos en la

era de un clima cambiante] (2015). Tendrá que cambiar la naturaleza de lo que es

una ciudad. Aprender a habitar de otra forma traerá consigo un reconocimiento más agudo de lo que ‘nosotros’ (los humanos modernos) en realidad somos para que podamos ser de otra manera. Fry hace la cartografía de un proyecto político- cultural que implica “abrazar el estatuto ontológico del entramado de la ciudad en términos de entornos post-naturales de diferencia junto con regímenes de ordenación y desordenación (lo formal y lo informal, lo informativo y metabólico, lo industrial y lo post- industrial, lo espectacular y lo oculto) […] En consecuencia, necesitamos una visión muy diferente del post-urbanismo” (Fry 2015: 88) que haga posible la existencia de modos futuros de habitar.

In document Autonomía y diseño (Arturo Escobar) Ok (página 140-143)

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