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2. EL HUMOR Y LA IRONÍA PRESENTES LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL Y SUS BENEFICIOS

2.1 El humor y la ironía en presentes en la Literatura infantil y juvenil

En la actualidad, la idea de una literatura infantil asociada con fines pedagógicos, moralizantes o utilitarios está descartada y lo que se ha ido fortaleciendo es el concebir a la literatura infantil como una forma de arte, por lo que leer un libro de literatura infantil debería llevarnos a vivir una serie de emociones, sentimientos, al involucrase con los niños estos se vuelven protagonistas, pues se alegran, sufren y ríen, con los personajes imaginan posibles finales, viven y reviven estas historias.

Los cuentos infantiles no pueden ser tomados como material didáctico, pues perderían su esencia literaria y dejarían de ser un arte con el cual se puedan deleitar, estos cuentos pedagógicos son olvidados, siendo la muerte para el texto, porque no son pedagogía, peor aún cuento.

Al tener en nuestras manos un libro de literatura infantil, resulta muy difícil evitar una sonrisa, pues solo el ver su portada, invita a conocer el maravilloso mundo de los cuentos en donde es permitido lo alocado, lo disparatado, lo absurdo, lo ilógico, una ironía sutil. El juego y las travesuras no pueden estar ausentes, pues es propio de ser niño y solo de esta manera consiguen que los niños se sientan identificados y disfruten de un humor sano. Muchas veces hay situaciones que a los adultos ya no nos parecen cómicas, y eso se da porque ya hemos perdido la ingenuidad y junto con ello nuestra capacidad de asombro y de disfrute.

El cuento infantil establece una relación de correspondencia entre el lector y el autor creando así verdaderos lazos afectivos; cabe mencionar que el humor y la ironía presentes en estos cuentos deben marcar una capacidad liberadora de lo imaginario que iguale la intensidad del juego brindándole las mismas expectativas, emociones, que leer sea para ellos como andar en bicicleta, tirarse a la piscina, cargada de desafíos así lo manifiesta Magdalena Helguera “Que el cuento sea cuento”

Para un niño es imprescindible el juego y la risa, por medio de estos él aprende y pues forman parte de su vida. Por ello el humor en el cuento infantil es indispensable, justamente para concordar con la forma de ser del niño, su apreciación del mundo, su modo de entender y consentir la realidad.

La Literatura Infantil y Juvenil alcanza por medio del humor y la ironía que el lector pueda escapar de la rigidez y el automatismo tan presentes en nuestra sociedad. De esta manera

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la infancia, es un depósito de la mayoría de nuestros sentimientos alegres, y que gracias a estos hermosos textos infantiles quedarán en los adultos recuerdos de infancia revividos.

Cuando un buen libro de literatura infantil y juvenil llega a manos de un niño él disfruta la repetición, sin cambiar absolutamente nada su interés, esto se lo debemos al humor y la ironía presente en los mismos y más aún cuando estos espacios de lectura son compartidos con los padres.

Freud asocia la risa al placer y este al inconsciente; si un niño está recién formando su conciencia y su comportamiento social, es lógico que el niño se ría de manera espontánea, por lo tanto, si un cuento le causa gracia, este lo va a capturar instantáneamente ya que se va a sentir cercano e identificado con el mismo.

Cuando el niño juega es espontáneo, se divierte, pierde la noción del tiempo, la lectura de un cuento debe provocar en el niño este tipo de sentimientos y emociones. El humor e ironía que el autor emplea juega con la realidad: la exagera, la distorsiona, la pone al revés, etc.

Por lo tanto, el humor y la ironía en la literatura infantil debe provocar una explosión de placer.

Al utilizar el humor y la ironía en un cuento de literatura infantil debemos tener presente el uso de la pragmática; en el caso de la ironía, para que esta exista debe ser percibida e interpretada; el autor y el lector tienen que compartir un mundo de imágenes y de conceptos es decir la relación del autor con los lectores es imprescindible, la intención del autor debe ser clara, de tal manera que el lector tenga la capacidad de decodificar el mensaje que quiere dejar.

Si tomamos en cuenta que la ironía es tomada como burla fina y disimulada que da a entender lo contrario, el autor que hace uso de la ironía no miente, ni finge mentir, sino que hace dos afirmaciones a la vez, la literal y la que ha de sobreentenderse en un contexto. Cuando el autor quiere hacer una crítica a través de la ironía, esta debe ser cómica, persuasiva; de tal manera que hay muchas formas de lograr que los lectores perciban la ironía y al humor.

En un contexto cotidiano la ironía siempre es gozosa por muy amarga y dura que sea la realidad que se trate, la aparición de un personaje que dice cosas absurdas, permite que la ironía normalmente nos haga reír.

Muchas veces el autor intenta llegar al lector con el fin de concienciarlo de un problema o de una realidad a través del humor y la ironía.

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