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Identidad de las ONG: ¿Gestionar recursos o procesos?

LOS PROCESOS DE EJECUCIÓN DE LOS PROYECTOS

6.2. Identidad de las ONG: ¿Gestionar recursos o procesos?

Como ya han sostenido algunos (Sogge, ed., 1998; Hailey, 2004), la identidad y los valores de la organización confieren las características sus- tanciales que diferencian a las ONG. Por tanto, en sus principios y valo- 174 El trabajo de campo: Factores que caracterizan los procesos...

res está implícito el tipo de trabajo que realizan y la capacidad de afrontar los nuevos retos que plantean otros actores de la cooperación.

Rubén Fernández122desarrolla y amplía las condiciones de la diver-

sidad de las ONG colombianas. Identifica una serie de dimensiones que han sido planteadas en la Confederación Colombiana de ONG y consti- tuyen un valioso punto de partida.

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122 Vicepresidente de la Confederación Colombiana de ONG y presidente de la Cor- poración REGIÓN Medellín.

CUADRO 6.1

TIPOLOGÍA DE LAS ONG COLOMBIANAS

En cuanto a la naturaleza jurídica:

En Colombia predominan dos figuras jurídicas:

1. Corporaciones: asociaciones de personas basadas en una asamblea que definen los criterios pro- gramáticos y financieros.

2. Fundaciones: creaciones de empresas o personas que donan un capital inicial, colocan una impronta particular a la organización y cuidan de la fidelidad de la misma a su marca funda- cional.

En cuanto a los promotores:

— fundadas por iglesias o sus fieles — individuos altruistas

— grupos de familiares y amigos de un personaje fallecido — creadas por movimientos populares

— partidos políticos — por empresas privadas — por grupos de profesionales

— comunidades de base, de interés o de creencia.

Modalidades para llevar a cabo su acción:

— ejecutoras de proyectos elaborados por sí mismas — contratistas con sectores gubernamentales — ejecutoras de recursos nacionales o internacionales — realizadoras de una acción solidaria puntual y concreta — diseñadoras y ejecutoras de complejos planes plurianuales — entidades que surgen para ejecutar un solo proyecto

— entidades que gestionan una «obra» social (jardín infantil, escuela, hospital, orfanato) y dedican sus energías a mantenerlo abierto y en servicio.

En este campo, dentro del mundo de las ONG «hay tanta diversidad como diversa es la sociedad colombiana» (EC-01). Están las que poseen carácter confesional, como también las de carácter laico y agnóstico. «Lo primero que habría que decir es que el abanico de las ONG […] es infi- nito. Las hay que defienden la vida y la dignidad de los soldados. Otras, como País Libre, defienden a los secuestrados. Otras son financiadas por la Iglesia católica. Otras por los evangélicos» (Semana, 2002). A pesar de que podríamos señalar que en todos los países las ONG abarcan campos variados, el caso de las ONG colombianas destaca por esta característica respecto a otras naciones del subcontinente: «En cada una de estas áreas [salud, desarrollo, servicios profesionales y servicios sociales] la cuota de empleo no lucrativo en Colombia es más elevada que la cuota media de los cinco países latinoamericanos incluidos en este estudio. Estos datos demuestran claramente que el sector no lucrativo colombiano es más diverso que el del resto de los países de Latinoamérica» (Salamon, dir., 1999, 506).

El concepto de desarrollo con que se trabaja es otra fuente de diversi- dad ideológica. Desde el «llano asistencialismo, hasta nociones de desarro- llo humano como realización de derechos y libertades, son todas concep- ciones presentes en el mundo organizativo no gubernamental colombiano» (EC-01). También estas concepciones condicionan el tipo de problemas que atienden. En este terreno puede decirse que, en general, las ONG están presentes en la mayoría de los campos de actividad de la socie- dad: el desarrollo comunitario, la cultura y las artes, los derechos huma- nos, la educación formal y no formal, la generación y capacitación para el empleo, el medio ambiente, la infancia, la juventud y la tercera edad, la vivienda, la atención de emergencias, la mujer, las opciones sexuales dife- rentes, entre muchas otras.

Una de las grandes amenazas que hay sobre el sector es que existe un cierto «des-dibujamiento del papel de las ONG» (EC-01). Son tan- tas y tan variadas que pueden perderse en los linderos por los que debe- rían moverse, y en esto influye considerablemente la proliferación de ONG.

Según un entrevistado, «hay una sobre-utilización de la figura jurídi- ca», muchas veces por formas organizativas que no son propiamente ONG en el sentido convencional. Tal como se ha descrito en el apartado «Las 176 El trabajo de campo: Factores que caracterizan los procesos...

ONG y la sociedad civil en Colombia», la denominación ONG no apare- ce recogida en el ordenamiento jurídico colombiano; en general, opera como una categoría que agrupa formas jurídicas reconocidas como corpo- raciones, fundaciones, asociaciones, cajas de compensación, acciones comunales... (Codesarrollo, 2002). En estos casos surgen entidades que, como hemos afirmado, buscan una alternativa laboral o una finalidad aso- ciativa asumiendo el nombre de ONG pero sin principios o fines que aco- jan los establecidos por las federaciones departamentales. En algunos casos, «su existencia es efímera, ejecutan un proyecto y una vez finalizado se acaban o se desmovilizan. Hay un reto pendiente para dotarnos de mecanismos de identificación, de acreditación de quiénes sí y quiénes no son ONG. Hubo un intento de legislarnos, pero no prosperó, afortuna- damente, porque esos esfuerzos no deben venir de afuera, sino especial- mente de nosotros mismos» (EC-01).123

No todas nacen, ni tienen por qué, de movimientos populares. Hay una buena parte de las ONG que provienen de movimientos sociales cuyas reivindicaciones provienen del reconocimiento a la diversidad cul- tural o del respeto a los derechos colectivos (ambientales), sin que su ori- gen tenga una asentamiento en las clases populares. Por ejemplo, señala el entrevistado, «los movimientos de mujeres han tenido segmentos de clases medias, no populares» (EC-01).

A pesar de los múltiples perfiles y la enorme distancia ideológica, política y económica, muchas organizaciones coinciden en la necesidad y posibilidad de elevar el nivel de federación sobre la base de algunos crite- rios fundamentales. El primero es que las propias entidades, y los agentes externos, acepten que son un sector muy heterogéneo, y que las generali- zaciones perjudican al conjunto de las organizaciones del país. Uno de los retos más difíciles es evitar la extensión de la polarización social respecto a las posturas frente a los actores de la guerra. Por tanto, dicha diversidad puede ocasionar serias dificultades para la agrupación sectorial, o, por el contrario, encontrar en ella su fortaleza.

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123 «La CCONG y las federaciones están trabajando en un Registro cualificado de ONG que brinde confianza a los ejecutores de políticas públicas. Este registro es un paso necesario para pensar en la acreditación y certificación de estas organizaciones en Colom- bia» (CCONG, 2002b, 1).

Por ejemplo, «en Antioquia hay ONG furibundamente uribistas124y

antiuribistas, y, a pesar de esto, hay una Federación que funciona y cuen- ta actualmente con más de 100 entidades federadas» (EC-01).125

En el caso del Chocó también existe unidad en la heterogeneidad. La Federación de ONG del Chocó (Fedechocó) cuenta con 30 organizaciones. Los proyectos más recientes gestionados por la Federación han pretendido fortalecer la capacidad organizativa y administrativa de los socios. Han detec- tado que éste es uno de los aspectos más débiles de su trabajo. A diferencia de otras federaciones, en ésta persiste el trabajo voluntario no profesionalizado, algunas personas que ejercen cargos administrativos (secretario o tesorero) no tienen los niveles de estudios adecuados para desempeñar dichas funciones. Esta Federación ha podido emplear recursos para la formación del personal de las entidades miembros de manera que se dominen algunas tareas admi- nistrativas básicas (manejo del archivo, elaboración de actas, contabilidad de la entidad, etc.). Por lo general, las actividades realizadas son cursos y talleres para los líderes y voluntarios financiadas por entidades gubernamentales sec- toriales como el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) —el equivalente al INEM en España— o Empleo en Acción, una de las líneas sociales del con- trovertido Plan Colombia, iniciado durante el Gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) y continuado por el de Álvaro Uribe (2002-2006).

La vida de las ONG en regiones como el Chocó es muy efímera; para algunas, la tarea diaria consiste en subsistir. Uno de los informantes entre- vistados señalaba que en el departamento del Chocó la subsistencia de las organizaciones resultaba más difícil que en otros departamentos colom- bianos por la inexistencia de empresas privadas, ya que esto reducía consi- derablemente las posibilidades de buscar fuentes de financiación: «depen- demos sólo de las administraciones públicas, pero sólo les dan dinero a las organizaciones cercanas al partido o grupo político elegido. Las demás tie- nen que salir a buscar los recursos que aquí no encuentran» (EC-02). 178 El trabajo de campo: Factores que caracterizan los procesos...

124 Las posturas del actual presidente de la República, Álvaro Uribe, han llevado a enfrentar a sus defensores y detractores, básicamente por un tipo de autoridad que los pri- meros demandan como «necesaria, para poner orden» y los segundos critican como «auto- ritarismo antidemocrático».

125 Un ejemplo de ello lo refleja el siguiente titular: «Noventa ONG critican a Uribe por violar los derechos humanos. Noventa ONG de Colombia critican al presiden- te Uribe por un aumento en las violaciones de los derechos humanos». Ibarz (2004).

De igual forma, las vías de financiación pasan por muchas alternati- vas, entre las que se incluyen la autofinanciación. La Red de Mujeres del Chocó tiene un restaurante «típico» en el centro de Quibdó (capital del Chocó) para financiar el pago del local y otros gastos corrientes. Es muy común en Colombia que las organizaciones recurran a este tipo de iniciativas para obtener unos ingresos mínimos, especialmente cuando se encuentran ante la escasa sensibilidad de la empresa privada y la dificultad burocrática y política de los entes públicos.

Siguiendo en este departamento, a pesar de la escasa financiación, la cohesión grupal e identitaria de las ONG étnico-territoriales es más fuer- te que otras entidades que basan su trabajo en ejes sectoriales (mujer, infancia, ambiente...). La trayectoria de lucha y reivindicación de los movimientos afrocolombiano e indígena ha fortalecido la unidad de la acción. De hecho, constituyen una referencia para las entidades sectoria- les, pues el consenso logrado por parte de las organizaciones étnicas, basa- do en la identificación de focos de reivindicación común (la lucha por la titulación colectiva de la tierra, pluralidad lingüística, la etno-educa- ción…), ha sido un paso muy importante para la redacción y difusión de principios básicos de los cuales se desprenden líneas de acción coherentes y perdurables en el tiempo.

Este aspecto ha sido otro punto de debilidad entre las organizaciones sectoriales. Muchas de ellas no han elaborado planes o declaraciones de principios, lo cual crea una especie de identidad difusa que varía según la junta directiva de turno o las prioridades establecidas por las agencias de cooperación o el Estado. Por otra parte, persiste un elemento común de división entre las entidades nacionales (incluso internacionales), esto es, divagar en la postura de considerar que deben ejercer resistencia a ciertas formas de poder empresarial o estatal, o bien establecer alianzas y conve- nios con este tipo de organismos reduciendo o eliminando la intensidad de sus críticas y reivindicaciones. «Hay ONGD que quieren evitar la dis- cusión sobre las relaciones con el Estado, […] y la cuestión nos parece de tal importancia por la coyuntura y la falta de perspectiva que vive Colom- bia»126(Casas Buenas, 1988).

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126 Es de resaltar que el artículo es de 1988, año en que las ONG tenían escasa parti- cipación en el ámbito nacional; aun así, ya había voces que evidenciaban cierta institucio- nalización de ellas.

La falta de organización y unificación de criterios ideológicos y meto- dológicos ha redundado en división y fragmentación de las coordinadoras o federaciones ante las ofertas de empresas cuya actividad puede ser con- siderada por algunos miembros como «poco ética» o «injusta», o cuando surge la posibilidad de un convenio o contrato con una Administración Pública gestionada por dirigentes con investigaciones judiciales pendien- tes o cuyas políticas perjudican a un colectivo específico. Un ejemplo claro que identifican en el territorio chocoano es la llegada de empresas multi- nacionales extranjeras, en alianza con empresas nacionales, que quieren explotar recursos naturales convencionales (minerales) y emergentes (palma africana o aceitera). Dentro del conjunto de organizaciones secto- riales hay posturas que consideran que la llegada de estas empresas puede representar oportunidades de empleo e inversión en infraestructuras; por otra parte, hay quienes piensan que la forma de llevar a cabo la explota- ción de dichos recursos traerá desastres ambientales, económicos y socia- les para la región del Atrato.127En medio de esta disputa están los campe-

sinos que deciden vender o alquilar sus tierras para la explotación minera o vegetal, y quienes consideran que la comunidad debe resistir suscribien- do un plan colectivo de desarrollo humano y sostenible. «Tenemos que saber generar unas formas de resistencia que permitan nuestra superviven- cia. Si estuviéramos organizados, por lo menos dificultaríamos la explota- ción indiscriminada de las empresas multinacionales, podríamos al menos pronunciarnos. Si hay unidad, puede haber voz» (EC-02). Hasta aquí sólo se señala lo correspondiente al apartado de identidad y agrupación de las ONG; no obstante, más adelante se profundizará sobre este apartado.

Buena parte de la identidad de una organización se fundamenta en sus orígenes, y la importancia de vincularlos con las iniciativas y aspiraciones de los nuevos integrantes resulta prioritaria. La Asociación Campesina Inte- gral del Atrato (ACIA) resaltaba sus objetivos en función de sus orígenes. La organización no surge como consecuencia de la expansión o agudización del conflicto armado; sus raíces se encuentran en la insatisfacción generali- zada de la población ante tantas necesidades no cubiertas por parte del 180 El trabajo de campo: Factores que caracterizan los procesos...

127 El Atrato es el río que cruza de sur a norte el departamento del Chocó; además, es criterio territorial de organización campesina (bajo, medio y alto Atrato) que, para deter- minados efectos de organización social, altera la organización administrativa departamen- tal que atraviesa: Chocó y Antioquia.

Estado y por la defensa del territorio: «tenemos muy claro que el conflicto es una parte importante del problema que tenemos, pero no es lo funda- mental; lo importante es la desigualdad social que existe»128(EC-03).

Esta misma entidad considera que la capacidad de negociar con otras organizaciones o agencias de carácter internacional depende del grado de identificación de la organización con una razón de ser y unos objetivos cla- ros y compartidos. Si una entidad no sabe lo que quiere, y, más importante aún, si no sabe lo que es, se convierte en un instrumento de gestión al ser- vicio de otras instituciones. Por eso creen que lo conveniente es establecer una serie de principios que orienten a sus integrantes y a las entidades con las que puedan y quieran trabajar. Es un ejercicio de unidad interna y esclarecimiento externo. Muchas entidades, especialmente las de mayor trayectoria, están trabajando con planes plurianuales, de manera que los proyectos que soliciten o la oferta que les llegue por vías de financiación internacional se acojan a objetivos estables y plazos más largos que los empleados hasta hace muy poco.

«Las ONG deben ganar en conciencia política» (EC-07), y uno de esos puntos de fortaleza se ha encontrado en los derechos humanos, eco- nómicos, sociales y culturales (DHESC). Éstos se han convertido en un eje que atraviesa todos los ámbitos de la sociedad. En opinión de una investigadora del CINEP, el discurso reivindicativo de las organizaciones de izquierda dio un giro importante a finales de los años ochenta. Muchas personas y organizaciones sustituyeron la máxima de la «revolución contra el Estado» como propósito colectivo y fundamental por el de la denuncia y exigibilidad ante el Estado de los DHESC. En definitiva, encontraban en éstos los requisitos básicos para la construcción de la democracia, la reducción de las desigualdades, el fomento de la participación ciudadana, la aplicación de la justicia y la vía para la resolución pacífica de los con- flictos. Este importante cambio en la dirección de las ONG colombianas se fortaleció con el proceso de elaboración de una nueva Constitución política de Colombia en 1991.

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128 Esta advertencia suele ser empleada como consigna explícita para los sectores gubernamentales, empresariales, institucionales o mediáticos que, según algunas organiza- ciones, ubican el conflicto armado en Colombia como la raíz de todos los males que aque- jan el país. La propia organización afirma que la posible firma de un acuerdo de paz entre los actores armados no es suficiente para atacar las causas de sus reivindicaciones.

Con la participación de integrantes de grupos guerrilleros desmovili- zados en la Asamblea Nacional Constituyente quedó patente la transición del modelo bipolar («la sociedad contra el Estado») hacia un modelo mul- tipolar, en el que se asumía la variedad de actores sociales y la especifici- dad de sus exigencias y problemáticas.

Muchas entidades han encontrado en los derechos humanos y con- cretamente en las demandas específicas de los derechos fundamentales (derecho a la vida, libertad de opinión...), sociales (familia, paz, asocia- ción...), económicos (trabajo digno, remuneración justa, seguridad social...) y culturales (acceso a la educación, a la cultura...) unas aspiracio- nes legítimas que paulatinamente perfilaban su identidad. De este modo, la acción colectiva ha tenido una coherencia interna que en mayor o menor grado orientaba el trabajo.

Sin embargo, no todas las organizaciones han sido plenamente «fieles» a estos principios o a los establecidos por sus fundadores, socios o bases. Aunque muchas han definido una visión y misión que clarifica su identidad y sus objetivos, el trabajo basado en la ejecución de proyectos de desarrollo financiados a través de concursos públicos nacionales e internacionales ha supuesto, en algunos casos, una fractura respecto a la coherencia pragmáti- ca. Las organizaciones más sólidas, en cuanto a estructura organizativa y sol- vencia financiera, han participado en convocatorias afines a su trayectoria ideológica y metodológica; incluso, han podido negociar determinas condi- ciones con la agencia o institución respectiva. Hay organizaciones que se atreven a plantearle a una agencia u ONGD del «Norte»: «Nosotros les con- tamos qué es lo que vemos oportuno y, si ustedes quieren, nos financian» (EE-03). Por su parte, las entidades carentes de dicha solidez han flexibili- zado sus propósitos, en aras de garantizar su supervivencia, y han apuntado hacia los ámbitos o colectivos propuestos por «las financieras» independien- temente de la afinidad con su origen, visión, misión y experiencia.

De esta forma, la posibilidad de crear una capacidad local que genere procesos de cambio perdurables en el tiempo se reduce, y convierte a la entidad en un instrumento ejecutor de proyectos inconexos y puntuales. La pregunta por resolver en los próximos años tendrá que ver con la para- doja a la que se enfrentan muchas organizaciones: ¿pueden conciliarse los procesos políticos de transformación con la gestión de recursos para la eje- cución de proyectos solidarios?

A la luz de las opiniones expuestas por algunas personas, es priorita- rio que las ONG «deban apostar a un plan, y no aceptarlo todo, hay que tener una capacidad de gestión ante las demandas de las agencias interna- cionales» (EC-07). En esa compleja situación se encuentran muchas enti- dades, ya que se debaten entre liderar procesos de transformación, con todas sus implicaciones (vinculación estable con un territorio determina- do, trabajo a medio y largo plazo, concienciación política en términos de