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4. MATERIALES Y MÉTODOS

4.2. Identificación de los restos vegetales

Las muestras obtenidas en los distintos yacimientos fueron selladas en bolsas de plástico y conservadas en la Unidad Docente de Botánica de la ETSIM-UPM a 2ºC. Los macrorrestos orgánicos de menor tamaño (hojas, frutos y ramillos), fueron extraídos de su matriz arcillosa con ayuda de fosfatos (12 g/l de hexametafosfato de sodio [NaPO3)6],

o 50 g/l de pirofosfato tetrasódico [Na4P2O7 10H2O]). Para facilitar su observación

posterior, los restos foliares fueron limpiados con ácido fluorhídrico para disolver las incrustaciones silíceas. Por último, este tipo de restos extremadamente frágiles, fueron conservados en glicerina, sacrificando la posibilidad de utilizar en un futuro el método de datación del 14C debido a la contaminación con el carbono de este alcohol.

Maderas

Los restos leñosos recolectados fueron medidos y fotografiados antes de proceder a la preparación e hidratación de cubos de 1.5 cm de lado, para la obtención de los planos transversal, radial y tangencial (figura 12), en lámina delgada con microtomo de raíles (Jane, 1956; Barefoot & Hankins, 1982; Roig et al., 1997; Figueiral, 1999; Carlquist, 2001). En el caso de muestras leñosas en avanzado estado de degradación o compresión, fue necesario el blanqueo o maceración de las láminas delgadas en hipoclorito de sodio al 4% (NaH ClO2), antes de proceder a su teñido con safranina. El xileno,

tradicionalmente aplicado para la fijación de safranina tras varios lavados con alcohol, ha sido sustituido por el compuesto industrial menos nocivo ‘Histo-Clear’. Las láminas delgadas obtenidas a partir de los tres planos correspondientes, fueron estudiadas con el microscopio óptico de transmisión (Olympus BX50, oculares ×10, lentes ×5, ×10, ×20 y ×50).

Figura 12. Planos principales para la identificación de los restos leñosos. Tr: corte transversal. Rd: corte radial. Tg: corte tangencial.

Las maderas en avanzado estado de carbonificación (enriquecimiento en ácidos húmicos), fueron desecadas parcialmente para que adquiriesen una consistencia que permitiese su corte en el microtomo. Los restos carbonizados fueron fracturados manualmente para su observación a la lupa binocular (Olympus SZX12, ×7-90) y al microscopio óptico de luz reflejada (Meyen, 1987).

Los caracteres estudiados (Metcalfe & Chalk, 1979; Barefoot & Hankins, 1982; Wheeler et al., 1989; Carlquist, 2001; Richter et al., 2004) fueron contrastados con claves, descripciones, fotografías y dibujos (Greguss, 1945; Greguss, 1955; Jacquiot, 1955; Greguss, 1959; Jacquiot et al., 1973; Core et al., 1979; Wheeler et al., 1986; Guindeo & García, 1989; Schweingruber, 1990; Dallwitz et al., 1993 onwards; García et al., 1996; Richter & Dallwitz, 2000 onwards; García et al., 2002; Heiss, 2003; Group, 2004-onwards). La diagnosis resultante fue comprobada mediante comparación morfológica con material actual preparado expresamente al efecto y con la colección de referencia de la Unidad Docente de Maderas (ETSIM-UPM).

Debido a la similitud de los caracteres xilológicos entre algunas especies de pinos, señalamos a continuación los caracteres utilizados para su discriminación:

Pinus gr. sylvestris-nigra: Incluye las especies P. nigra Arnold, P. sylvestris L., y P. uncinata Mill. ex Mirb. Este grupo de pinos montanos se diferencia de otros pinos por las punteaduras tipo ventana de los campos de cruce (figura 13) (Richter et al., 2004). Sin embargo, la diferenciación xilológica entre las especies que integran este grupo taxonómico no está clara. Algunos autores señalan la forma de los dientes y concrescencias de las traqueidas radiales como el carácter más fiable para discriminar entre P. nigra y P. sylvestris (Peraza & López de Roma, 1967; García & Guindeo, 1988; de Palacios, 1997). Otros distinguen P. uncinata del resto en función de la posición de los canales resiníferos y el grosor de sus paredes epiteliales (Vernet, 2001; García et al., 2002). Por otra parte, otro grupo de autores considera que las maderas de este grupo de especies no se diferencian entre sí (Greguss, 1945; Schweingruber, 1990). En un estudio previo realizado sobre las muestras de la xiloteca de la Unidad Docente de Maderas de la ETSIM-UPM para contrastar las dos opiniones, se concluyó que con los caracteres indicados no era posible distinguir entre las especies del grupo P. sylvestris-nigra. Por tanto, en el presente trabajo nos inclinamos por la opción, menos arriesgada, de llegar únicamente hasta la distinción de grupo.

Pinus pinaster Aiton: El estudio previo de la forma y distribución de los dientes de las traqueidas radiales (figura 13) sobre muestras de distintas poblaciones de la distribución natural de este pino (colección xiloteca UD Maderas TSIM-UPM), constata la diferenciación respecto a P. pinea L. señalada por otros autores (Greguss, 1955; van der Burgh, 1973; Figueiral, 1995). Por tanto en el grupo P. pinaster-pinea, sí que distinguimos xilológicamente entre las especies que lo integran.

Figura 13. Cortes radiales de P. gr. sylvestris-nigra y P. pinaster. Se señalan las punteaduras de tipo ventana (izquierda) y los dientes de las traqueadas radiales (derecha). Barra de escala = 30 µm.

Otros restos vegetales

Los restos vegetales no leñosos (hojas, frutos, yemas y escamas seminíferas) obtenidos mediante la disolución y tamizado de la matriz donde se encontraban, fueron identificados por anatomía comparada, método generalmente utilizado en Paleobotánica (Buxó, 1997). Con ayuda del microscopio óptico de luz transmitida y reflejada, los caracteres morfológicos observados en los restos foliares, fueron confrontados con material de referencia, descripciones y claves de identificación (Theobald et al., 1979; Wilkinson, 1979; Castroviejo et al., 1986-2004; Kerp, 1990; Westerkamp & Demmelmeyer, 1997; Group, 1999; López, 2001). La diagnosis de las hojas fósiles mediante morfología comparada, fue complementada mediante el estudio anatómico de su cutícula. Las cutículas fueron preparadas macerando unos 10 segundos fragmentos de restos foliares en hipoclorito sódico (NaH ClO2) al 50 %, y montándolos posteriormente

en un portaobjetos con glicerina (Kerp & Krigs, 1999). Los caracteres anatómicos observados en las cutículas del haz y envés de las hojas, tales como la forma y tamaño de células epidérmicas, densidad y tipos de tricomas, aspecto de las células basales de los tricomas, tipo de complejo estomático, aportaron en algunos casos suficiente información para su asignación taxonómica hasta el nivel específico (Jones, 1986; García-Amorena, 2002).

Para realizar la curva de calibración CO2 atmosférico-SI, se muestrearon hojas de un

árbol actual y de 33 pliegos de los herbarios EMMA (ETSIM-UPM), U (herbario nacional de Holanda) y MA (herbario del Jardín Botánico de Madrid) (tabla 3). Las especies muestreadas fueron Q. robur, Q. petraea e individuos intermedios. El grado de proximidad a Q. robur o a Q. petraea se estableció por el porcentaje de tricomas estrellados, característicos de Q. petraea (figura 14) (Jones, 1986; Peñas et al., 1994; Uzunova et al., 1997). A falta de la indicación de altitud en algunas de las etiquetas de herbario, se extrapolaron las altitudes de las masas naturales en cuya zona se recolectaron las muestras a partir de los mapas de vegetación y topográfico de la Península Ibérica (tabla 3) (SGE, 1986-1995; Ruiz de la Torre, 1990-1998).

Figura 14. Tricoma estrellado en cutícula abaxial de Quercus petraea. Barra de escala: 60 µm.

Otros macrorrestos, como ramillos, frutos y semillas fueron identificados por comparación con taxones actuales (Castroviejo et al., 1986-2004). Los ramillos obtenidos fueron identificados por la morfología de las yemas, pérulas y cicatrices foliares.

Adicionalmente se realizaron análisis polínicos sobre los mismos sedimentos donde fueron analizados los restos foliares (Faegri & Iversen, 1989). Estos trabajos fueron llevados a cabo por Frans P.M. Bunnik (TNO-NITG, section Paleo-environmental Research (PMO), Utrecht, Holanda).

Tabla 3. Lista de pliegos muestreados (ID: numero de identificación) para la realización de la curva de calibración CO2 atmosférico-SI. Herbarios EMMA (ETSIM-UPM), U (herbario nacional de Holanda) y

MA (herbario del Jardín Botánico de Madrid). Fecha: año de recolección. U.T.M.: Universal Tranverse Mercator, datum Postdam. Altitud de la población (-/+): mínima y máxima altitud (m) de la población de donde procede el pliego, estimadas a partir de Ruiz de la Torre (1990-1998) y del mapa topográfico peninsular (S.G.E., 1986-1995).

Fecha ID Coordenadas U.T.M.

Altitud de la población Uso X Y - + 1929 MA 160028 30 638456 4756108 840 1390 1929 MA 160027 30 638456 4756108 840 1390 1933 EMMA 917 30 594406 4630333 850 1800 1935 MA 255723 30 539131 4651383 1300 1800 1944 EMMA 902 30 406206 4756958 850 1550 1944 EMMA 2546 30 376915 4720907 930 1050 1948 MA 51978 30 638456 4756108 840 1390 1948 MA 51978 (2) 30 638456 4756108 840 1390 1958 EMMA 909 29 354667 4683860 1200 1600 1983 MA 304492 30 517506 4652133 1500 1500 Quercus pet raea 1989 MA 476590 30 451981 4772808 1000 1300 1901 MA 341149 30 436206 4475633 600 690 1924 MA 160014 30 291331 4824608 10 130 1928 MA 160020 29 603889 4657914 630 1000 1928 MA 160023 29 585264 4788040 460 730 1930 MA 160016 30 408656 4806633 10 110 1944 EMMA 869 30 394705 4794614 140 650 1948 EMMA 886 30 607292 4758456 530 840 1948 EMMA 887 31 444142 4676067 790 1360 1948 EMMA 883 31 456499 4672619 440 1360 1956 MA 205691 29 667628 4809586 150 1160 1956 MA 205692 29 628937 4773880 480 730 1960 EMMA 888 29 742626 4483860 800 1000 1966 U Min.Pt.66 29 537534 4629649 10 100 1975 MA 276403 29 535855 4511963 10 200 1979 EMMA 874 29 588848 4662713 550 1090 1986 MA 330877 30 438225 4804214 30 570 1992 MA 511722 31 314169 4745953 650 670 1998 MA 652718 30 314781 4770208 1170 1620 Quercus ro bur 2003 Rib.As.01.2003 30 332545 4815094 10 100 1918 MA 50541 30 456506 4547183 1090 1800 1918 MA 50541 (2) 30 456506 4547183 1090 1800 1966 U GUI.PV.01 30 551265 4769254 600 1100 Individuos intermedios 1992 MA 549567 30 533606 4785183 690 1100