EL PROYECTO THULE DE JOHN DEE
III – REACCIÓN SINÁRQUICA CONTRA JOHN DEE
Como ya dijimos, las comunicaciones que John Dee hiciera a la reina Isabel I pronto fueron conocidas por los Druidas Galeses, que infectaban el reino, y prontamente remitidas a Chang Shambalá. Allí causó ESPECIAL EFECTO la noticia de que un virya despierto se hallaba en posesión de un transductor atlante mediante el cual se ponía en contacto con los Siddhas Hiperbóreos. Pero lo más impresionante para ellos fue comprobar que el Proyecto Thule consistía en una copia casi exacta del plan de Nimrod, al cual nadie podría olvidar jamás en las filas demoníacas. Por eso la Sinarquía decidió actuar de inmediato y liquidar definitiva- mente al Dr. John Dee.
Neutralizar a John Dee se convirtió así en el objetivo prioritario de los Demonios, y con ese fin envia- ron a Londres a dos “discípulos”: un judío llamado BARNABAS SAUL y un temible Druida, de nombre EDUARD TALBOTT, conocido luego por su seudónimo celta de KELLY o KELLEY.
El primero se acercó a la intimidad de John Dee precedido de una cierta “fama” de clarividente, que algunas personas “de confianza” se encargaron de destacar. Pero su excesivo interés por la piedra parlante y la falsedad de algunas “comunicaciones” que decía haber obtenido contemplando la misma, llevaron esa relación a una crisis que culminó con el pronto despido del espía hebreo. No nos detendremos en esta mísera figura. En cambio debemos prestar especial atención a Kelly, pues él representa el prototipo del Druida infiltrado en determinado círculo con la misión de destruirlo y fue, de hecho, el brazo ejecutor que llevó a John Dee a la ruina. Ruina de la que, sin embargo, emergería con fuerza sin igual una Sociedad Secreta Hiperbórea encargada de preservar la Esteganografía de Tritheim, el Proyecto Thule y los manuscritos en lengua enoquiana.
A diferencia del insignificante Barnabás Saul, Kelly era todo un personaje. Sobre él escribió Figuier: “A finales del siglo XVI había en Lancaster, otros dicen en Londres, un notario muy desacreditado por las industrias productivas que añadía a los actos de su ministerio. Se llamaba Talbot. Nacido en WORCESTER en 1555, se había aplicado en su juventud al estudio de la antigua lengua inglesa, en la que había llegado a ser muy hábil. Nadie mejor que él para descifrar antiguos títulos y resucitar, en beneficio de sus clientes, derechos enterrados en el polvo de los archivos. No sólo sabía leer toda clase de escrituras antiguas, sino que las imitaba de modo excelente. Esta última habilidad le expuso a solicitudes peligrosas que, para su mal, no supo siempre rechazar. Demasiado bien recompensado, su celo no conocía límites; Talbot acabó falsifican- do títulos e incluso fabricándolos en interés de sus clientes. Perseguido con motivo de estos actos y conde- nado por falsedad, fue desterrado de la ciudad. Los magistrados, deseosos de hacer un escarmiento que sir- viera de lección a todos sus colegas, ordenaron que le cortasen las dos orejas, sentencia que fue cumplida.”1
La información que expone Figuier, recopilada en el siglo XIX, es bastante exacta; pero da una expli- cación pueril a la carencia de orejas de Kelly. Pues a lo largo de la Historia abundan los ejemplos sobre personas “esotéricas” que exhibían mutilaciones de diverso tipo (dedos, orejas, órganos sexuales, etc.), las cuales deben considerarse como “mutilaciones rituales”, producto de los infames pactos de sangre que tales “adeptos” realizan con las potencias infernales que alientan tras de la Sinarquía.
Talbot-Kelly estaba secretamente dedicado a sustraer todo documento antiguo que llegara a sus ma- nos. En el hospitalario País de Gales habíanse refugiado muchos templarios que huían de la Inquisición europea en el siglo XIV, del mismo modo que lo habían hecho los cátaros en el siglo XIII y numerosos alquimistas durante varios siglos. Todos habían llevado consigo aquello que consideraban más valioso para el magisterio de las artes ocultas; y era cosa conocida en la época de Kelly que los castillos escoceses guardaban verdaderos tesoros en olvidados y polvorientos arcones. Su profesión le permitía tener acceso a estos materiales, los que eran rápidamente sustraídos o reemplazados por hábiles falsificaciones en las que se expurgaban los secretos más peligrosos. La tarea de agentes secretos como Kelly es sin duda la causa de que existan en nuestros días tantos manuscritos absurdos e incomprensibles de la Edad Media.
Como el Dr. John Dee era el especialista en criptografía y filólogo más prestigioso de Inglaterra y cultivaba la afición por coleccionar manuscritos antiguos de alquimia u ocultismo, forzosamente debía
(1) LOUIS FIGUIER – La Alquimia y los Alquimistas. Paris, 1854. Párrafo citado por GEORGES RANQUE: La Piedra Filosofal – Plaza y Janés, España.
tropezar con Kelly durante sus búsquedas. Eso había ocurrido unos diez años antes y desde entonces el astuto Kelly había mantenido una relación amistosa con John Dee estimulada con la venta de manuscritos y libros a los que el sabio era tan adicto y que el Druida obtenía con sorprendente facilidad.
Al comenzar el reinado de Isabel I se desató un demoledor ataque contra la Iglesia Católica y sus fieles que abarcó a toda la Gran Bretaña. En esas acciones fueron saqueados numerosos conventos y abadías y se expropiaron castillos, haciendas y otras posesiones de la nobleza católica. Se comprende que en esas cir- cunstancias un personaje como Kelly debía medrar en cada ocasión que se le presentara, para hacerse de los libros y escritos del botín protestante. Por consiguiente, tras 24 años del reinado de Isabel I, el surtido de materiales en posesión de Kelly era inacabable. Pero lo más importante consistía en que siempre sabía dónde encontrar los documentos más raros para satisfacer los deseos de John Dee. Gozaba pues de la con- fianza de éste, cuando en 1582 apareció en Londres, sumamente interesado en observar la famosa piedra parlante.
La estrategia que la Sinarquía aplicó para neutralizar a John Dee puede resumirse en dos golpes tácti- cos:
1º: Intrigar en la corte para desprestigiar al sabio y aislarlo de Isabel I, su protectora. Como el sabio carecía de recursos personales, el éxito de esta táctica significaría su ruina económica, cabiendo esperar que el proyecto Thule se tornase impracticable luego de la caída de su mentor.
2º: El “adepto” Kelly debería mantenerse lo más cerca posible de John Dee, “acompañándolo” en sus desventuras y aguardando la oportunidad de descargar el golpe de gracia. El objetivo de esta acción sería: a) obtener el espejo mágico para ser “devuelto” a Chang Shambala; b) “recuperar el material peligroso” que tuviera John Dee en su poder, o sea la Esteganografía, los escritos en lengua enoquiana y la irreemplazable biblioteca de manuscritos y libros incunables; c) asesinar al imprudente Dr. John Dee cuando el desprestigio le hubiese sumido en el ostracismo y el olvido.
Para cumplir la precedente estrategia, se aprovechó en primer término la natural ingenuidad del sabio. En efecto, en 1582 se presentó Kelly con una bolsa conteniendo un polvo amarillento, del cual decía que era “piedra filosofal”. Contó la historia de que el mismo había sido hallado en la tumba de un obispo católico del País de Gales, que fue profanada en días de la revuelta protestante. Junto con el polvo se encontró un manuscrito que enseñaba el ART REGIA, la fabricación artificial de oro por medio de operaciones alqui- mistas. El documento estaba cifrado, tal como se acostumbraba en aquellas épocas, y según Kelly, sólo un experto como John Dee podría descifrarlo. Aunque parezca increíble, esta sencilla treta dio resultado y el sabio pronto se vio entusiasmado por efectuar exitosamente una transmutación.
El sabio inglés descifró fácilmente el manuscrito y siguió sus instrucciones. Así fue cómo, con el concurso del polvo amarillo APORTADO por Kelly, pronto obtuvo algunas libras de oro en el crisol. Pero ese polvo, esa “piedra filosofal”, verosímilmente era un compuesto aurífero preparado por el astuto Druida con fines de engaño, lo que explica la fantástica transmutación. Decimos esto no porque neguemos la posi- bilidad de la transmutación alquimista, sino por el contrario, porque LA VERDADERA PIEDRA FILOSOFAL FUNCIONA EN RESONANCIA CON FLUIDOS VITALES DEL MAGISTER, como todas las técnicas del mismo tipo, y no podría ser utilizada en la forma que lo hizo Kelly para engañar a John Dee. Lo más seguro es que el oro ESTABA PRESENTE en el polvo amarillo.
Sea como fuere, lo cierto es que Kelly sugirió comunicar el descubrimiento a la corte, siniestro conse- jo que al ser seguido insensatamente por el sabio señaló el primer éxito de la táctica sinárquica. Pues inme- diatamente que se hizo público el hecho de que el sabio podía “fabricar oro”, varias personas influyentes comenzaron a intrigar ante Isabel I para que suspendiese todos los sueldos que la corona pagaba a John Dee. Esta medida no hubiese afectado a nuestro héroe si no fuera porque, previsiblemente, el polvo amarillo no produjo más oro ... Las posteriores retractaciones y aclaraciones sólo sirvieron para cimentar su desprestigio y no revirtieron la situación económica que fue haciéndose cada vez más crítica, pues no recibió ni un centavo más de parte de la corona inglesa.
Dos años después se hallaba en la completa ruina, malvendiendo algunos de los valiosos manuscritos de su biblioteca para poder comer. Los “clientes” interesados en adquirir tales obras eran presentados al sabio ¡por Kelly! Como se comprueba, entonces, en 1584 el éxito de la estrategia sinárquica era total y seguramente pronto habría sido asesinado el ilustre sabio, de no mediar un suceso imprevisible para las filas demoníacas. Este hecho salvador para John Dee no tiene CONEXIÓN CAUSAL con sus desventuras, pero presenta claramente la evidencia de una VINCULACIÓN CARISMÁTICA ENTRE VIRYAS, la cual es SINCRONÍSTICA para los miembros de la AUREA CATENA.
Debemos recordar, del capítulo “El espejo de piedra...”, que el emperador de Alemania Rodolfo II mantenía un correo secreto con Isabel I para negociar la venta del espejo mágico de la Princesa Papan. Este espejo es el mismo con el cual el Dr. John Dee hablaba a los “ángeles”, quienes le dictaron innumerables conocimientos en lengua enoquiana. Pero en 1584, luego de la campaña lanzada en su contra, nadie creía ya
en las propiedades del espejo ni en los poderes espirituales del Dr. John Dee. Por eso Isabel I, para quien el espejo mágico era sólo un trozo de fea roca pulida y el Proyecto Thule una utopía imposible, decidió em- plear al desdichado John Dee para algo más inminente y concreto: la guerra contra España; y para que desplegase una actividad en la cual éste siempre se destacó: el espionaje.
Para la hábil soberana, obtener información sobre España era de vital importancia; y un lugar adecua- do para ello era sin duda la corte bohemia de Rodolfo II, sobrino del rey español Felipe II. Decidió llevar a cabo esta empresa avisando a Rodolfo II que “no podría desprenderse de la preciosa piedra americana”, pero que “con gusto la enviaría a Praga con un mensajero prestigioso y sabio de nombre John Dee”. La maniobra tenía por objeto infiltrar al espía en la corte alemana para adquirir toda la información posible sobre los Habsburgos españoles y, de ser posible, lograr que Rodolfo II facilite a éste un salvoconducto para llegar a la misma España. Como se ve, era una misión suicida, muy distinta de aquellos viajes a los Países Bajos que realizara antaño para adquirir brújulas o mapas portugueses en beneficio de la corona inglesa. Pero a John Dee no le quedaban alternativas. Acosado por el hambre, desconcertado por el súbito “cambio de suerte”, minada su salud por el envenenamiento sistemático a que lo sometía Kelly con sus drogas que tan bien conocen los Druidas, y con su mujer totalmente dominada por éste; en fin, a causa de tantas súbitas desven- turas el sabio no dudó en aceptar la empresa.
Desde que Kelly se introdujo en la vida de John Dee prácticamente cesó su producción literaria y hasta el poder de “hablar con los ángeles” disminuyó completamente. Necesitaba ahora concentrarse mucho tiem- po para lograr el “contacto” y cuando obtenía éste, TODO SUCEDÍA CON TAL VELOCIDAD que era incapaz de retener los mensajes en lengua enoquiana. Acababa finalmente por olvidar el contenido del mensaje. Por eso solía prestar el espejo a Kelly, quien no lograba jamás resultados visibles y a menudo mentía, hecho que John Dee advertía de inmediato aunque optaba por callar prudentemente. Atribuía las maniobras de Kelly a un “orgullo de Alquimista herido”, que necesita mentir para justificar algún éxito. Y, debemos decirlo, nunca sospechó nada malo de Kelly ni creyó que formara parte de un complot, salvo al final de su vida, cuando ya estaba irremediablemente perdido. ¿Cómo puede equivocarse así un virya des- pierto? Lo explicaremos al final del QUINTO LIBRO, al tratar sobre el CERCO SINÁRQUICO.
Antes de partir para Europa con Kelly, que no se despegaba del sabio, consultó penosamente el espejo y obtuvo el consejo de transportar todos los manuscritos en lengua enoquiana y la Esteganografía. Esta sugerencia hizo palidecer de terror al Dr. John Dee, pues estando al tanto de lo sucedido con Tritheim, no creía prudente llevar a la Europa Católica un libro que figuraba en el INDEX LIBRORUM PROHIBITORUM de la Congregación del Santo Oficio.
Estar en posesión de un texto prohibido todavía significaba la hoguera en 1584; y si aparte lo acompa- ñaba con copiosos textos cifrados –no de otro modo serían tomados sus manuscritos ya que la lengua enoquiana era totalmente desconocida- el peligro de despertar sospechas sería mayor. Sin embargo, fue el “buen” Kelly quien lo convenció finalmente de llevarlos. El interés se debía a que el Druida confiaba en que lograría destruir los textos por el camino o en denunciar a John Dee al presentarse la menor oportunidad. Y así fue como un día, munido de un baúl blindado con barras de acero, repleto de “material herético”, John Dee, Kelly y sus respectivas mujeres, partieron hacia Holanda donde, en la frontera de Flandes, los esperaba el enviado de Rodolfo II para conducirlos en un largo viaje hasta Praga.
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