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LA IMAGEN DE BRASIL COMO OBJETO DE INTERÉS PRÁCTICO PARA FRANCIA

Esa imagen de la colonia americana de Portugal se formó en Francia gracias a los múltiples viajes y expediciones comerciales efectuadas al Nuevo Mundo, en que los franceses, pese al intenso hostigamiento portugués fueron exploran- do el litoral brasileño y estableciendo contactos con las tribus indígenas.

Es de señalar que en la primera mitad del siglo XVI en Francia se pensaba que

Brasil que era una isla o archipiélago separada del continente por las aguas del Amazonas y el Río de la Plata. En los contratos por los que en las décadas del veinte al cuarenta de ese siglo se armaban expediciones a Brasil a menudo se designaba el destino de las naves como «islas y tierra de Brasil». En cierto senti- do esta idea de la situación insular del país correspondía a la estrategia colonial aplicada por los franceses en Brasil y que consistía en crear puntos de apoyo en el litoral, lo cual les permitía controlar el territorio poblado por tribus amigas seminómadas, sin tener que adentrarse hacia el interior del país. Los primeros colonizadores lusos habían actuado de la misma manera, pero en la segunda mitad del siglo XVI los portugueses empezaron a unir sus bases en un cordón

continuo para liquidar las brechas y lagunas de que se valían los franceses para penetrar en Brasil6 (esta tendencia se percibe con especial nitidez a fi nales del

siglo XVI cuando se llevó a cabo la colonización del noreste del país).

Todos los viajeros franceses que habían estado en Brasil coincidían en ala- bar el clima y la riqueza natural del país, en particular la fertilidad del suelo y la diversidad de la fl ora y la fauna. Una característica importante para ellos era la abundancia de brasiles, árboles que dieron nombre a todo el país (bautizado inicialmente por los portugueses como «Tierra de Santa Cruz»). El brasil propor- cionaba una valiosa madera roja (el palo de brasil). El colorante que se obtenía de esa madera se empleaba en la industria textil para dar color carmesí, purpú- reo o frambuesa a los tejidos. No es casual que entre los centros de comercio trasatlántico destacaran las ciudades normandas de Rouen y Dieppe donde es- taba muy desarrollada la producción textil. Existía también variedades del Brasil cuya madera, de gran dureza y que no se contraía al secarse; se empleaba en la construcción de naves. En una canción francesa del siglo XVII se menciona un

barco «con casco de madera roja muy bien trabajada».

Se han conservado múltiples testimonios que nos dan idea de hasta qué pun- to el árbol de madera roja se había convertido en la conciencia de los franceses del siglo XVI en algo así como la «tarjeta de visita de Brasil». En muchos mapas

6. F. LESTRINGANT, «Les stratégies coloniales de la France au Brésil au XVIe siècle et leur

échec», Etat et colonisation au Moyen Age et à la Renaissance, Lyon, Le Manufacture, 1989, p. 467; F. LESTRINGANT, Le Huguenot et le Sauvage, Amateurs de Livres, Paris, 1990, p. 31.

geográfi cos confeccionados en Normandía, los autores llenaban las zonas del interior del país todavía sin explorar con dibujos que representaban escenas de la vida cotidiana de los indígenas y, en primer lugar, el acopio de palo de brasil para venderlo a los europeos.7 Algunos bajos relieves que adornaban las

iglesias y las casas de ricos mercaderes reproducían todo el proceso: desde de los árboles más apropiados hasta el embarque de los troncos en naves france- sas.8 En la ceremonia para celebrar la entrada del rey Enrique II en Rouen, en

1550, se le ofreció una función teatral –«espectáculo brasileño»–, en que una de las escenas centrales representaba precisamente el acopio de esa madera. Para que nadie dudara de qué madera se trataba los organizadores mandaron que se pintaran de rojo los árboles plantados a la orilla del Sena y que simbolizaban la selva tropical.9

El comercio de trueque con habitantes del Brasil se vio refl ejado también en obras literarias del siglo XVI. Así, en una publicación francesa titulada «Colección

de la diversidad de vestidos» (1567), aparecen imágenes de indígenas que ofre- cen a los europeos madera roja y loros.10 Un armador de Marsella, dueño de

una nave que había sido interceptada por los portugueses al volver de Brasil, describe la valiosa carga que llevaba: gran cantidad de palo de Brasil, algodón y papagayos «que ya sabían decir varias palabras en francés».11 En 1540 otro

mercader llegó incluso a confeccionar una especie de «guía de conversación francés-tupi», en la que aparecían reunidas palabras y expresiones indispensa- bles para poder comerciar: los nombres de mercancías brasileñas y europeas, expresiones de satisfacción o descontento con la transacción, etc.12

7. Podemos mencionar la producción cartográfi ca de Pierre Desceliers y Guillaume Le Testu. Para más información: ABBÉ A. ANTHIAUME, Cartes marines. Constructions navales. Voya-

ges et découvertes chez les Normands (1500 – 1650), Paris, Dumont, 1916, 2 vol.

8. Rouen. Musée départemental des Antiquités. No. 53. Bas-relief de bois sculpté dit de «Isle du Brésil» provenant de la façade du 17, rue Malpalu, à Rouen. Env. de 1530.

9. J. R. TEIXERA LEITE, «Viajantes ao imaginario: a América vista da Europa, sec.XV-XVIII»,

Revista da Universidade de São Paulo, 1990, No 30, dossier «O Brasil dos viajantes», en línea:

http://www.usp.br/geral/ccs/revistausp/n30/fteixeratexto.htm.

10. DESERPZ F., Recueil de la diversité des habits, qui sonts de présent en usage, tant ès pays

d’Europe, Asie, Affrique & Isles sauuages, Le tout fait après le naturel. s.l., 1567.

11. Protestation de Bertrand d’Ornessan, baron de Saint-Blancard, commandant les galères du roi dans la Méditerranée, contre la prise du navire «La Pèlerine», E. GUENIN, Ango et ses

pilotes. D’après les documents inédits tirés des archives de France, de Portugal et d’Espagne,

Imprimerie nationale, Paris, 1901, pp. 143-147.

12. S’ensuit le langaige du Brésil et du François (vers 1540). La découverte du Brésil. Les

premiers témoignages choisis & présentés por ILDA MENDES DOS SANTOS (1500 – 1530), Paris, Editions Chandaigne, 2000, pp. 37-46.

Muchas fuentes atestiguan que en el transcurso del siglo XVI lo que más inte-

resaba a los franceses en Brasil eran sus recursos naturales. Esto era sufi ciente para que se equiparan expediciones comerciales regulares en busca de palo brasil, algodón, papagayos y monos. Pero el intento de fundar una colonia en territorio de Brasil (la llamada «Francia antártica» en la bahía de Guanabara, en el lugar que ocupa hoy Río de Janeiro) hizo que se planteara la cuestión de si se podía asegurar el desarrollo estable de esa colonia sobre la sola base del comercio de canje y la explotación de los recursos naturales de Brasil. Se bus- caron explicaciones al fracaso de la empresa y, entre otras, se reprochó el haber apostado por el comercio de la madera roja, que rendía benefi cios inmediatos, en vez de estimular el aprovechamiento de la tierra y la agricultura de tipo eu- ropeo.13 Tal sigue siendo una de las explicaciones que se suele dar al fracaso

de la estrategia colonial en Brasil, en contraste con la experiencia canadiense de la misma Francia. De todos modos conviene tener en cuenta que la organi- zación sistemática de la «Nueva Francia» en Norteamérica se inició ya después del fracaso de la segunda colonia francesa en la Amazonia.

REPRESENTACIÓN DE LAS «SINGULARIDADES BRASILEÑAS» EN EL LENGUAJE POÉTICO