CAPITULO VI. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
6.2. Diagnóstico Participativo del Bienestar (DPB)
6.2.3. Implicaciones del Diagnóstico Participativo del Bienestar (DPB)
En esta sección se presenta una breve discusión en torno a las principales características de los diversos activos o capitales de las familias cañeras que fueron mencionados por los informantes clave en base a los procedimientos empleados para realizar el diagnóstico.
Los informantes clave definieron a la pobreza basándose en el acceso al capital natural (acceso a la tierra, posesión de ganado) o el acceso al capital financiero (diversificación de entradas de dinero y capacidad de ahorro) y no a través de un enfoque centrado en la obtención de un mínimo de satisfactores alimenticios (dimensión biológica). Los cuatro informantes iniciaron su clasificación dando prioridad al capital natural (mayor superficie de tierra y posesión de ganado vacuno) y al capital financiero (diversificación de las entradas de dinero, más créditos y mayor capacidad de ahorro). Estos
105
elementos fueron cruciales para definir la pobreza entre las familias cañeras del ejido José María Pino Suárez. En este sentido, el censo reveló que el 67% (20) de las familias están pensionadas por el IMSS y reciben 1,700 pesos al mes. Sólo el 17% (5) recibe remesas de sus hijos y/o parientes que trabajan en los Estados Unidos, así como ingresos por la venta de caña o animales de traspatio. Dos de los entrevistados argumentaron que para identificar si una familia es pobre o rica habría que conocer la cantidad de hectáreas con que cuenta para desarrollar sus actividades productivas. Cuadro 6.8 Características agrupadas de acuerdo al enfoque de MVS.
Capital “En mejores condiciones” N “En peores condiciones” N Natural
Superficie de tierra > 10 ha 2 Superficie de tierra < 10 ha 28 Tierras de mejor calidad 2 Tierras de mejor calidad 28
Posesión de ganado 2 Posesión de ganado 8
Físico
Electrodomésticos nuevos 2 Electrodomésticos nuevos 14
Telefonía móvil 2 Telefonía móvil 15
Vivienda con muros de block 2 Vivienda con muros de block 26 Vivienda con techo de cemento 2 Vivienda con techo de cemento 4 Vivienda de madera o lámina 0 Vivienda de madera o lámina 2 Financiero
Acceso a créditos 2 Acceso a créditos 28
Capacidad de ahorro 2 Capacidad de ahorro 0
Pensiones 2 Pensiones 20
Remesas 2 Remesas 3
Humano
Años de escolaridad 3 Años de escolaridad 2
Motivación para alcanzar metas 2 Motivación para alcanzar metas 10 Propensos a las enfermedades 2 Propensos a las enfermedades 20 Personas de la tercera edad 2 Personas de la tercera edad 20
Social
CNC 1 CNC 9
CNPR 1 CNPR 19
IMSS 2 IMSS 28
Programas federales de asistencia social 0 Programas federales de asistencia social 8 Programas estatales de asistencia social 0 Programas estatales de asistencia social 0
En el análisis del fenómeno de la pobreza existen diversas posturas. Chambers (1997:176), señala que “los especialistas suelen analizar el bienestar a través de reduccionismos tales como el ingreso y el consumo per cápita, (empleo de) cuestionarios y (aplicación de) encuestas para construir líneas de pobreza”. Es decir, la actitud asumida por los expertos para enfocar y estudiar la problemática de la pobreza difiere sustancialmente de la forma como encaran el fenómeno los pobres. Es muy frecuente observar que los expertos se basen en criterios y definiciones absolutas de
106
pobreza. Se trata de definiciones que hacen hincapié en que las personas requieren satisfacer necesidades básicas independientemente del entorno socioeconómico en el que interactúen, tal como lo señaló Dieterlen (2006). Esta es la misma metodología utilizada en la mayoría de las mediciones oficiales de la pobreza en México, ya que éstas ubican a la pobreza alimentaria en el primer umbral (CONEVAL, 2007).
La percepción de los informantes clave acerca de la alimentación como variable central para definir la pobreza, coincide con los resultados de la encuesta “Lo que dicen los pobres” (Orozco et al., 2004:8), en la que “más del 80% de los participantes señalaron como prioritaria a la alimentación, superando a los servicios de luz, agua y gas (6%), educación (4%), medicinas y servicios de salud (3%), vivienda (1%), vestido (1%) y transporte (1%)”.
Cuando se le preguntó a las familias cañeras, si en algún momento habían carecido de los satisfactores básicos e incluso padecido hambre, el 57% (17), manifestó que sí. Las personas que más han padecido hambre están ubicadas en el estrato socioeconómico “en peores condiciones”. De acuerdo a los entrevistados, esta situación se ha presentado particularmente en los periodos de retraso del pago de la caña. Por lo tanto, para enfrentar los problemas de falta de dinero tienen que vender sus animales de traspatio e inclusive realizar jornales para subsistir. Los productores de edad avanzada emplean el dinero de las pensiones para solventar sus gastos.
Existen algunas coincidencias entre las percepciones acerca de la pobreza por parte de los informantes de la comunidad con la propuesta teórica de Sen (1992:311-312), quien destacó el papel complementario de la dimensión biológica en la definición de la pobreza. Esta realidad económica y socioambiental fue documentada por Galmiche (2002), destacando que en Tabasco aún se cuenta con una base rica en recursos naturales de la que los campesinos obtienen los alimentos necesarios para el cotidiano sostenimiento de sus familias cuando no se tiene la oportunidad de acceder a los presuntos beneficios de la globalización económica.
Dada la importancia el acceso a recursos monetarios para cubrir los costos de los servicios de salud, se entrevistó a los productores para conocer sus impresiones en
107
torno a la suficiencia de ingresos para sufragar los gastos referidos. De los participantes, el 77% (23) contestó que sí eran suficientes sus ingresos para pagar servicios de salud mientras que el 23% (7) respondió en sentido negativo (Figura 6.13). La mayoría de los que no tienen posibilidad de sufragar estos servicios fueron hombres y clasificados como “en peores condiciones”. Se trata de productores de la tercera edad que sólo disponen del dinero recibido por el pago de sus pensiones. Debe precisarse que el 100% de los entrevistados está afiliado al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que significa que tienen derecho a recibir diversos servicios como consultas médicas y suministro de medicamentos.
Figura 6.13 Percepción de la suficiencia de ingresos para mantener un cuidado de la salud.
La mayoría de los entrevistados mencionó que si contaran con suficientes recursos acudirían a servicios médicos privados, porque el seguro social “sólo entretiene a los pacientes”. Los informantes clave aclararon que el IMSS no es eficiente en su servicio médico, a excepción de las intervenciones quirúrgicas que son más económicas lo cual representa una gran ayuda para sus familias. También agregaron que se han visto obligados a adquirir medicamentos muy costosos ante la carencia de éstos en la farmacia del IMSS.