DISEÑO CURRICULAR EVALUACIÓN
3. Implicaciones para la Universidad: formas en que se puede traducir la flexibilidad curricular
Desde la dimensión amplia de currículo, la flexibilidad curricular es considerada como un ámbito que abarca varios aspectos. Unos sobre la manera como se estructura la propuesta curricular; otros, en relación con los referentes pedagógicos y didácticos implícitos en las prácticas educativas concretas.
Con respecto a los primeros, se pueden hacer las siguientes referencias, teniendo en cuenta la propuesta de Díaz (2002).
El rediseño de los programas académicos.
Díaz (2002) señala que el proceso de rediseñar currículos, requiere “ partir de la consolidación de comités curriculares que animen este propósito de actualizar los currículos, teniendo en cuenta los progresos de las áreas del conocimiento, de las profesiones y del hecho mismo del principio de flexibilización”.
En la literatura se coincide en señalar que dicha Flexibilidad puede materializarse en distintos aspectos:
- Definiendo núcleos básicos sobre los cuales se organizan las
disciplinas de conocimiento.
- Definiendo un componente flexible (Correa: 2003) que
de acuerdo con sus necesidades, intereses, problemas y aptitudes y que le permiten:
• “Ahondar en una determinada área o campo del núcleo
básico y ponerse en contacto con las tareas investigativas desarrolladas por los docentes, sin pretender ser una especialización temprana sino una fundamental y enriquecedora experiencia de trabajo a profundidad.
• Conocer la realidad social, económica, política, cultural y
ambiental en la cual se inserta la práctica de su profesión o disciplina”.
• Conocer saberes propios de disciplinas y profesiones
diferentes a las suyas y que a juicio del estudiante le posibilitan un abordaje multidisciplinar e interdisciplinario en problemas propios del ejercicio de su profesión o disciplina...”.
La diversificación de la oferta en la programación académica.
Díaz (2002) plantea que esta diversificación “se entiende por tal tanto la oferta variada de cursos, como la oferta centrada en acciones diferentes a los cursos mismos. De este tenor son los proyectos, los estudios de caso, las prácticas, los trabajos de campo, las pasantías o intercambio de cursos o semestres con otras instituciones nacionales e internacionales, etc.”.
La formación por ciclos.
“Los ciclos y su continuidad demandan conocimientos básicos comunes a diferentes programas dentro de los ciclos, así como conocimientos específicos. Los conocimientos básicos dan lugar al señalamiento y planeación de diferentes temáticas generales con enfoque interdisciplinario que pueden indistintamente formar en los conceptos y procedimientos básicos o fundamentales necesarios para fomentar transferencias de
aprendizaje entre los ciclos. Estas temáticas, diferentes en contenido, pero comunes en las habilidades que desarrollan, posibilitan también la flexibilidad curricular”. (Díaz: 2002)
Estructuras de planes de estudio abiertas y organizadas por créditos académicos
La organización de contenidos y del tiempo en unidades de créditos puede estimular la autonomía del estudiante en la selección de contenidos de su programa. Los créditos facilitan la oferta de cursos o actividades electivos y la organización flexible de la equivalencia y secuencia de estos cursos en el plan de estudio. Permite, por otra parte, atender de manera variada las necesidades e intereses de los estudiantes. Por ello se considera que el sistema de créditos hace aportes a la flexibilidad curricular.
Como vemos, la flexibilidad no se limita a lo curricular y en este campo no se limita tampoco al contenido del plan de estudios. Las demandas de una sociedad abierta y globalizada ha llevado a las instituciones a idear imaginativamente diferentes tipos de flexibilidad, así como formas de llevarlos a cabo. Se atienden así tanto los cambios de la sociedad como los intereses y necesidades de los estudiantes, contribuyendo así a elevar el grado de pertinencia del servicio, con lo cual se aporta también valor agregado a la calidad.
Con respecto a los segundos, la literatura permite evidenciar los siguientes aspectos:
Consolidación de propuestas pedagógicas flexibles:
Como se ha indicado en la reflexión sobre este concepto de flexibilidad curricular, asumir una noción distinta de aprendizaje, de conocimiento; así como reconocer sujetos, contextos y textos específicos, implica desarrollar
unas propuestas pedagógicas que también las formas tradicionales, transmisionistas de enseñar. En este sentido, Restrepo (2002) señala que es urgente tener una actitud y un compromiso con la “apertura de formas didácticas de ambientar los aprendizajes, es decir a una pedagogía flexible que rompa con la rigidez pedagógica convencional basada en los métodos expositivos”. Por lo que se espera desarrollar metodologías que permitan y den cabida a la discusión, a la producción y recreación del conocimiento, a promover el pensamiento divergente, la discusión de teorías, la innovación en la solución de problemas y en la práctica profesional.
Siguiendo a Restrepo, “en la pedagogía de la educación superior se aboca cada vez más por una combinación del método expositivo y formas organizativas de la enseñanza-aprendizaje basadas en el aprendizaje por descubrimiento y construcción, denominadas también metodologías activas cuyo objetivo central es el desarrollo de habilidades del pensamiento, en especial la transferencia de aprendizajes, la solución de problemas, la metacognición, y todas ellas planeadas y desarrolladas en forma de competencias contextualizadas…”.
Podría señalarse en términos concretos, que la flexibilidad curricular, implica la consolidación de propuestas metodológicas y didácticas que:
- Partan de la identificación de problemas que involucren a
todos los actores educativos.
- Realicen abordajes interdisciplinarios de estos problemas, lo
que implica generar núcleos temáticos compartidos por distintos campos de saber.
- Promuevan la investigación en el aula y la investigación
científica por parte de estudiantes y docentes.
- Potencien el pensamiento, la discusión, la convergencia y
- Desarrollen alternativas para el trabajo independiente, el trabajo colaborativo y por tanto las condiciones que se requieran para el aprendizaje.
La articulación de esta propuesta con la evaluación curricular
Otro ámbito de incidencia directa de estas propuestas de flexibilidad curricular se refiere a sus implicaciones con la evaluación curricular. En este sentido, la evaluación se asume como un proceso que permite evidenciar el nivel en que se encuentra un programa, una propuesta docente. Por ello, la evaluación permitirá generar un diagnóstico que “debe adoptar la forma de un proceso de evaluación curricular en la cual se sondee la filosofía que orienta el currículo, la estructura y tipo de organización de éste, su grado de interdisciplinariedad, la presencia de contenidos modernos fundamentales como el informático, el investigativo, el ético, el de la comprensión social, entre otros. Restrepo (2002).
En relación con el aprendizaje, y siendo coherentes con la conceptualización sobre flexibilidad curricular, la evaluación debe asumirse como un proceso que permite detectar el nivel en el que se encuentra los estudiantes, y requiere además un seguimiento permanente a sus avances de acuerdo con criterios claramente establecidos. En esta noción, se definen algunos ejes centrados en el estudiante para hacer la evaluación: capacidades, destrezas, valores y actitudes.