III. INICIO DE LA INFORMATIZACION PÚBLICA ESPAÑOLA
5. Una nueva disciplina: La Informática
5.2 Implicancias de la Informática para la Administración Pública
Hasta entonces, la utilización de un conjunto electrónico de management o gestión se consideraba aún como la mera continuación de la mecanografía clásica. El definir la Informática como tal permitiría una mayor promoción y consciencia acerca de las implicancias de esta nueva disciplina. González Mariñas (1970) dice al respecto que la Informática viene a introducir nuevas funciones y, por tanto, da lugar a nuevos conceptos, produciendo importantes cambios en las funciones clásicas. Esto conllevaría obligatoriamente a una modificación de los conceptos a fin de adaptarlos a las nuevas condiciones, especialmente en el ámbito jurídico. Dos casos serían el de las funciones de control -en particular del control contable- y el del derecho mercantil, puesto que ya resultaba apremiante definir un derecho de la cinta magnética, como documento magnético oficialmente reconocido por el Código de Comercio. Por otra parte, empezaba a ser necesario pensar en un derecho de la transmisión de informaciones comerciales por teletransmisión.
La informatización administrativa, en una primera fase, con frecuencia ocurría solo en la extensión a determinados trabajos administrativos de la automatización mecanográfica ya aplicada a otros trabajos. Así ocurría con la contabilidad, personal, clientes, facturación, nóminas, etc. La rentabilidad de las aplicaciones de gestión en esta fase busca el ahorro de mano de obra administrativa, y la posibilidad de disponer con rapidez de resultados más elaborados, mejorando así la calidad de la gestión. En esta etapa resulta necesaria la reorganización de la empresa o departamento, viéndose en la obligación de modificar los métodos de trabajo y las costumbres, particularmente en el campo de la recogida de la información.
Desarrollo de la Administración electrónica previa a Internet
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La siguiente etapa en la utilización de los sistemas informáticos consiste entonces en integrar en los tratamientos de información la faceta de previsión y preparación de las decisiones. El «management automatizado» aparece así como la utilización sistemática de modelos de management entre los que cabe señalar (González Mariñas, 1970, p. 122):
Los modelos de simulación, que permiten averiguar las consecuencias de decisiones diversas en distintos campos (política de salarios, de precios, etc.).
Los modelos de previsión (previsión de ventas, consecuencias financieras, etc.).
Y las regulaciones interfuncionales.
A su vez, la instalación de la informatización como tal trajo a la palestra una visión más concienciada de las consecuencias que traería el desarrollo de la teletransmisión de datos, que existía como complemento indispensable de la informática del management. Se preveía, por el recurso de medios automáticos de comunicación a distancia, una transformación no solo del mundo de los negocios, sino que también de los organismos administrativos y los contactos entre la industria y la administración, para finalmente lograr también un puente con la vida de los individuos.
La transmisión de datos constituye, en particular, un poderoso factor de descentralización geográfica y, desde este punto de vista, es un elemento de equilibrio del desarrollo económico. Igualmente, puede suponerse que dentro de poco tiempo los equipos de transmisión de datos serán considerados inversiones de atracción indispensables para el desarrollo económico de una región. (González Mariñas, 1970, p. 131)
La informática de entonces, que llegaba a prever el potencial contacto con el administrado, sirve para hacer el puente entre la concepción actual de administración electrónica, que justamente involucra en su seno el contacto con el ciudadano, con la que ya existía antes. La definición actual de un Gobierno electrónico escinde casi por completo todo el proceso de informatización de la Administración en un período previo y otro posterior a la aparición de Internet. Esta escisión puede considerarse un error de interpretación, puesto que habría una evolución, evidenciada por la continuidad de un proceso que no fue iniciado a principios de la década de 1990, si no que llevaba más de medio ciclo gestándose.
Inicio de la informatización pública española
91 Volviendo al momento que se estaba abordando, y a pesar de la gran expansión de la informatización registrada en los últimos años, para González Mariñas (1970) España se encontraba a fines de la década de 1960 todavía retrasada con respecto a otras naciones, estando “(…) situada a la cola de los países europeos” (p. 132) Al respecto agrega:
En el momento de escribir estas líneas (marzo-abril de 1969), el parque de ordenadores en nuestro país está constituido por unos 400 ordenadores, de los que 300 pertenecen a la llamada «tercera generación». Sin embargo, el número de empresas con equipo de proceso de datos es de unas 1.200, es decir, que existe un predominio muy importante del material clásico sobre los ordenadores. En Madrid y Barcelona están situadas el 75 por 100 de las empresas mecanizadas. Por sectores, los índices de mecanización más altos se dan en la banca, los servicios públicos y las industrias de gran serie. Los constructores extranjeros son nuestros suministradores, fundamentalmente los grandes monopolios americanos. Aunque relativamente poco importante, en muchos países existe una industria de ordenadores propia, pero no en España. Entre nosotros, salvo algún pequeño computador como el Factor/Cóntafac, todas las máquinas son importadas. Dada la importancia adquirida por los ordenadores, la situación es grave, porque los intereses vitales de un país no pueden depender del extranjero ni, en general, de la industria privada. (p. 132-133)
En muchos países el sector público era un actor de gran importancia como usuario de ordenadores. En España posiblemente el Estado era el más atrasado de todos los organismos en materia de informática, además de ser el que más inercia presentaba para experimentar los métodos electrónicos. La situación del sector estatal no proporcionaba ayudas a la mecanización en cuanto a investigación, sino que además habría puesto trabas a las empresas en vías de mecanización. Por otra parte, y pesar de algunas modificaciones y avances legales acaecidos a principios de la década, el Estado no habría estado propulsando las enseñanzas de este ramo en los centros docentes, más allá de casos excepcionales. Es cierto que en el
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Consejo de Ministros de 21 de marzo de 1960 se aprobó la creación de un Instituto de Informática, no obstante, según González Mariñas, a fines de esta década apenas existía una formación de tipo oficial.
El verdadero despegue de la Administración electrónica
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