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3 DESARROLLO INFANTIL INTEGRAL

3.1 IMPORTANCIA DE LA PRIMERA INFANCIA

Los primeros años de vida son el momento donde se produce el 40% de las habilidades mentales de los seres humanos (Carneiro & Heckman, 2003), es así que todo aquello que los niños y niñas experimentan en esta etapa establece una base trascendental para toda la vida. Asimismo, Heckman señala que:

… el aprendizaje comienza en la infancia, mucho antes de que empiece la educación formal, y continúa durante toda la vida… como sociedad, no podemos permitirnos postergar la inversión en los niños hasta que sean adultos, ni podemos esperar hasta que lleguen a la edad escolar —etapa en que puede ser demasiado tarde para intervenir. (Llivina, 2012, p. 3).

“El desarrollo de la primera infancia (DPI) -incluidas las áreas física, socioemocional y lingüística cognitiva- repercute substancialmente en el aprendizaje básico, el éxito escolar, la participación económica, la ciudadanía social y la salud” (OMS, 2007, p. 3). Adicionalmente, la Organización Mundial de la Salud (2007) refiere que las condiciones

enriquecedoras de los entornos donde los niños crecen, viven y aprenden -padres, cuidadores, familia y comunidad-impactarán su desarrollo de modo significativo; en la mayoría de los casos los padres y madres de familia, así como los cuidadores(as), son incapaces de garantizar un entorno enriquecedor sin la ayuda de organizaciones locales, regionales, nacionales e internacionales.

Los fundamentos de la arquitectura del cerebro se establecen en la vida temprana a través de una serie continua de interacciones dinámicas en las que las condiciones ambientales y las experiencias personales tienen un impacto significativo en cómo se expresan las predisposiciones genéticas. Debido a que las experiencias específicas afectan a los circuitos del cerebro durante etapas específicas del desarrollo, es de vital importancia aprovechar estas oportunidades tempranas en el proceso de construcción del desarrollo. La calidad del ambiente temprano de un niño y la disponibilidad de experiencias apropiadas en las etapas adecuadas del desarrollo son cruciales para determinar la fortaleza o debilidad de la arquitectura del cerebro, que a su vez, determina sucapacidad de pensar, aprender y regular las emociones. (National Scientific Council on the Developing Child, 2007)

Mustard (citado por Llivina, 2012) afirma que el desarrollo infantil determina el desarrollo cerebral y las consecuencias futuras para cada individuo y por ende para la sociedad, ya que desde el nacimiento las neuronas adquieren funciones diferentes en base a las experiencias que atraviesa el individuo. En este mismo contexto, Young (2014) sostiene que el crecimiento del cerebro se da principalmente en el primer año de vida, y en general las experiencias tempranas del individuo afectan a la salud y el aprendizaje; por tanto, el desarrollo de las neuronas incide en la formación, la personalidad, el desarrollo de la inteligencia y el comportamiento social de las personas. Para un desarrollo saludable, se requiere una adecuada protección para las niñas y niños pequeños; lo cual, implica que sus cuidadores/as posean habilidades de crianza y conocimientos propicios para su desarrollo.

Asimismo, Siverio (2005) señala que la primera infancia constituye una etapa fundamental en el proceso de desarrollo y formación de la personalidad, afirmación generalmente compartida por psicólogos y pedagogos; esta etapa es fundamental para todo el posterior desarrollo y formación de las cualidades y las capacidades del individuo.

Académicos e investigadores han descubierto que las experiencias tempranas pueden determinar cómo los genes se activan y desactivan. Por lo tanto, las experiencias que tienen niños y niñas en la etapa temprana y los entornos en que las tienen, constituyen el desarrollo de su arquitectura cerebral. Conjuntamente, las experiencias tempranas afectan notablemente el desenvolvimiento de un individuo en la sociedad, por lo que determina si serán ser miembros sanos y productivos. (National Scientific Council on the Developing Child, 2010)

Por otro lado, es importante analizar los beneficios que brindan programas apropiados de desarrollo infantil integral. “HighScope” es una fundación de investigación educativa que demuestra en su estudio “Perry Preschool” (Schweinhart, Montie, Xiang, Barnett, Belfield, & Nores, 2005) que:

… los programas de atención integral, con docentes de alta calidad que usan estrategias centradas en los niños, los benefician a éstos, sus familias y comunidades hasta 40 años después. Señalan además que cada dólar invertido, revierte más de 16 dólares, además de reducir los índices de deserción escolar, fomentar más productividad y promover niveles más elevados de habilidades sociales, emocionales e intelectuales. (Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral, 2010, p. 5)

“HighScope Perry Preschool Study” analiza la vida de 123 niñas y niños nacidos en la pobreza y con alto riesgo de fracasar en la escuela. Desde 1962 a 1967, cuando dichos niños tenían entre 3 y 4 años, fueron divididos al azar en varios grupos que recibieron un programa preescolar de alta calidad basado en el enfoque de aprendizaje participativo de HighScope, y un grupo de niños no recibió el programa preescolar. En la última fase del estudio, se entrevistó al 97% de los participantes, que aún vivían, al tener 40 años de edad. Adicionalmente, se recopiló información de la escuela, los servicios sociales y los registros de detención de los participantes. Como resultado del estudio, se evidencia que las y los adultos que recibieron el programa preescolar, a sus 40 años tenían ingresos más altos, mayor probabilidad de tener un empleo, habían cometido menos delitos, y tenían más probabilidades de haberse graduado de la escuela secundaria, en comparación con los participantes que no accedieron a un programa preescolar. (HighScope Educational Research Foundation, 2005)

La primera infancia es considerada el período de desarrollo más importante de todo el ciclo de vida ya que esta etapa se configuran las bases estructurales que permiten el desarrollo

social, emocional, cognitivo y físico de las personas (OMS, 2007). Lo expuesto en esta sección evidencia claramente la necesidad de la sociedad de reexaminar y evaluar las circunstancias y experiencias a las que actualmente niñas y niños están expuestos durante la etapa temprana, así como identificar lo que piensa la sociedad al respecto.