Bula de Vivos, un documento compuesto con romana redonda, itálica, y viñetas utilizadas para este ejercicio tipográico. Real Imprenta de los Niños Expósitos, impreso, 1808.
Col. Museo Histórico Brigadier General Cornelio de Saavedra.
Uno de los recursos inancieros utilizados por la corona española era la ven- ta de bulas (gracia o beneicio). La Bula de Vivos era la más común de las bulas conocida como Santa Cruzada. Quien la adquiría recibía indulgen- cias ante la imposibilidad de confesión por la ausencia de un sacerdote.
Fundamentos
C
Omo vimos en las páginas previas, quedan muy pocos restos físicos de la estampa de los Expósitos. Apenas podemos encontrar una de las antiguas prensas, y no en la ciudad de Buenos Aires, sino en el Museo del Vino de Ca- fayate, en la provincia de Salta.El testimonio más importante que llega hasta nuestros días es el de sus impresos, preservados en diversos archivos públicos y privados.La experiencia que presentamos busca rescatar una peque- ña parte del patrimonio del taller de los Expósitos: un conjunto de caracteres utilizados por el establecimiento más una serie de viñetas.
Un trabajo que puede verse como improcedente ante los ojos de tipógrafos y del mercado profesional de tipos digitales. Pero existe una diferencia fundamental entre este proyecto, y los desarrollados por los profesionales de la tipografía y las fundido- ras digitales, y es que aquí no se persigue ningún in comercial, y por lo tanto no debemos condicionarnos al mercado de tipos.
La reconstrucción de los tipos de la Imprenta de los Niños Expósitos está destinada puramente al ámbito cultural y educa- tivo de la ciudad de Buenos Aires, y puede transferirse hacia el resto de nuestro país. Fue pensada como una herramienta para historiadores y educadores; un ejercicio que puede resultar inte- resante en el aula, o una forma novedosa de acercarse a la historia porteña. Una tipografía que puede reforzar el sentido de publi- caciones, exposiciones, y/o presentaciones sobre temas aines con la historia de la gráica y el periodismo nacionales.
Esta propuesta no pretende realizar un estudio clásico so- bre tipografía, sino una reconstrucción histórica de un conjunto de signos tipográicos, que permitan recrear, con un mínimo de pericia en la edición electrónica de textos, un documento impre- so en aquella época.
Los caracteres intentan relejar las características de la le- tra impresa de entonces; la imperfección de su estampa, produc- to de una cantidad de variables relacionadas –y condicionadas– con cuestiones físico-químicas y de la producción. Un carácter dañado, desgastado o simplemente empastado; papeles de dife- rente acabado supericial, texturados, de diversa procedencia, y con diferentes grados de humedad; tintas densas y de prepa- ración artesanal. Podemos sumar el clima húmedo de la región o simplemente el apuro de cumplir con el trabajo pautado en el único taller porteño, factores que hacen, a nuestro entender, más interesante la propuesta.
Para el caso de las viñetas y el material tipográico, el caso es similar, pero el recorte realizado es diferente, pues tomamos todos los motivos encontrados en los impresos entre 1780 y 1824 de la Imprenta de Expósitos para generar un conjunto más amplio y diverso.
Para la reconstrucción de los alfabetos romanos antiguos se estableció una delimitación sobre los caracteres utilizados durante los primeros tiempos de la Imprenta de Expósitos, los correspondientes a la tipografía venida desde Córdoba, antes de la incorporación de la “letra nueva”, y la anexión de la imprenta inglesa con sus romanas modernas. Estos tipos estuvieron pre- sentes en gran parte de la producción de taller, y en las diferen- tes clases de impresos: religiosos, educativos, oiciales, etc., y se utilizaron para las diferentes jerarquías de información –títulos, capitales, destacados, textos de lectura, etc.– a través de los dife- rentes grados.
Las romanas antiguas (letra vieja o española) relejan cla- ramente las características de un impreso de la primera tipogra- fía en Buenos Aires, un producto “clásico”, pues era lo que podía verse 200 años antes en Europa y en las primeras ciudades ame- ricanas que tuvieron imprenta, y de acuerdo con los cánones de la composición tipográica de los comienzos.
Cánones para la composición tipográica
La composición de las páginas se guiaba por estrictas reglas, como puede verse en el siguiente extracto del Mecanismo del arte de la im- prenta para facilidad del operario que le exerzan, del español Juan Si- güenza y Vera:
Advertencia é instrucciones al caxista
“(…) Se previene estar sujeto á una composicion regular (…) lo que deberá observar en cualquiera cosa que componga; pues es muy abominable el meter muchos espacios, por salir la composi- ción llena de corrales, hacer feo á la vista y quitar la hermosura á la letra, por no guardar la proporción debida en todas sus partes. (…) Procurará asímismo justificar bien las líneas, no muy fuerte, pues se hecha á perder la letra por el pie, y es causa despues de tor- cer la composicion : enderezará la línea en el componedor ántes de justificarla y ponerla en la galera, acostumbrándose a leerla al tiempo de justificarla para no tener tanto que corregir despues (…) Las portadas y títulos como son las que dan hermosura á la obra, y no se pueda fixar regla para ello (…) sin embargo, procu- rará que una línea no sea igual ni en grado ni en longitud a la que precede, sino que haya alguna armonía (…) Una de las principales obligaciones del caxista es corregir con cuidado y detenidamente lo que se le enmiende; para lo cual deberá, después de corregida la plana, comprobarla con la prueba (…) Asimismo la caxa la tendrá siempre limpia y sin pasteles (…) Á la verdad, parecerá demasiada prolixidad esta; pero si se considera con reflexion lo que es la im- prenta, se verá que no se ha dicho nada (…)”