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La influencia de la edad en los escenarios del trabajo.

ATRIBUIR UN TRATO DIFERENTE A LAS EDADES?

3. La influencia de la edad en los escenarios del trabajo.

El envejecimiento actual de nuestra sociedad debe ser leído de manera integral, esto es, debe realizarse una lectura desde los ya citados ciclos de la vida, pues solo con ello, se logrará entender cuál es la real importancia de garantizar una especial protección en esta etapa final de la vida; hoy en día, la cesación de la vida activa no solo se produce por el acceso a una pensión, sino que se da también por el desempleo y la invalidez.

En ese sentido, es claro que la vejez resulta ser la etapa final de la vida todo ser humano, en donde se recogerá todo lo que fue cosechado con arduo trabajo, durante los años productivos. En ese plano, el trabajo resulta ser un elemento fundamental a la hora de garantizar una vejez digna, pues si lo cosechado corresponde a años de trabajo, desarrollado en óptimas condiciones laborales, con una vinculación laboral regular y acompañado de un conjunto de prestaciones laborales y de una protección efectiva en materia de seguridad social, el resultado directo será una vejez en las mejores condiciones; pero si, por el contrario, el trabajador no logró mantener una suficiente estabilidad laboral y económica a lo largo de sus años productivos, la lamentable consecuencia será una precaria situación en el último ciclo de su vida.

El presente acápite tendrá por objetivo analizar el escenario del trabajo, pues este, sin duda alguna, resulta ser el eslabón directo de lo que corresponderá a una vejez precaria o digna; en ese tránsito, dice Brocas “…existen importantes desigualdades, de otra parte, en la interrupción

408 Ibid.

409 VEJARANO, Fernán; NOVOA, Alejandro. Vejez y envejecimiento. Op cit., p. 37. 410 Ibid., p. 43.

181 de la vida activa, según sea asalariado o no asalariado, según se pertenezca al sector privado o público, o se beneficie o no de una prejubilación…412”.

En ese sentido, si se desea dar cuenta de las razones concretas del porqué el actual Sistema de SS no se encuentra en capacidad de suplir las necesidades de los sectores con mayores necesidades y que requieren de una protección prioritaria – como las personas que se encuentran en la etapa de la vejez- , lo más apropiado es partir por rastrear los fundamentos directos de dicha situación; cimientos que se encuentra en el mercado laboral, pues ciertamente la situación del actual Sistema de SS, resulta ser un reflejo o consecuencia del inequitativo mercado laboral que caracteriza a nuestra sociedad.

Ahora bien, con el objetivo de acometer un estudio sobre las consecuencias del mercado laboral sobre el escenario de las pensiones, resulta necesario partir por reconocer que naturalmente el escenario en donde por excelencia se presentan mayores desigualdades es el escenario productivo, donde se imbrica el mercado laboral– como fue expuesto en el capítulo XXX-, pues aunque el Estado se haya esmerado por regular las diferentes relaciones laborales que se entretejen en las sociedad actual, lo cierto es que la realidad pareciera avanzar a un ritmo mucho más rápido; lo cual, imposibilita que el Estado logre generar repercusiones concretas en aras de aminorar las brechas de las desigualdades.

Así mismo, es posible señalar que una de las variables que es tenida en cuenta de manera común, como argumento para aplicar un tratamiento diferenciado y discriminatorio a los trabajadores, resulta ser la de la edad, pues, naturalmente, el mercado laboral es un escenario donde la edad ha fungido como criterio en la asignación de trabajo y que en determinados eventos ha dado pie a producir tratos desiguales en los trabajadores y trabajadoras; una muestra de ello, es la reticencia de los empleadores a contratar a trabajadores de edad avanzada y hasta a mantenerles en su empleo413; fenómeno que se agudiza con las mujeres de edad avanzada, pues estas parecen ser objeto de una doble discriminación, en tanto, además de que se les subestima en razón a su edad, se les asigna unos roles de forzosa aceptación, relacionados la mayoría de las veces con la llamada “economía del cuidado”, la cual será objeto de especial análisis en el capítulo correspondiente al estudio de la variable del “género”.

A continuación, se dará cuenta de esto con algo más de detalle, haciendo especial énfasis en i) la notoria discriminación de que son objeto los adultos mayores en el acceso al mercado de trabajo; ii) sumado a un breve análisis del desempleo a la luz del criterio de la edad.

i) La desigualdad en el acceso al mercado laboral a la que se ven sometidos las personas de tercera edad.

Al examinar esta situación, se encuentra una mirada negativa sobre los trabajadores mayores de cierta edad (aproximadamente mayores de 55 años), debido a que los cambios empresariales –entre otros- hoy día están enfocados en la evolución de la tecnología y se prefieren trabajadores que por su juventud puedan asimilar la información y resolver problemas técnicos de modo más eficiente de lo que lo harían los trabajadores mayores.

La inestabilidad laboral, asociada a la flexibilización de los horarios y a la tercerización, son actualmente características propias de las relaciones de trabajo que deterioran las condiciones

412 BROCAS. Op. cit., p. 10.

413 OIT. Luchar contra la discriminación en el trabajo: Riesgo de avance. Discriminación por edad: Mayor de 50,

182 de vida de los trabajadores pero que son llevaderas en mayor magnitud por los trabajadores jóvenes,418 y, por ello, preferidos por los empleadores, lo cual deja, en ultimas, a los trabajadores de mayores edades, relegados y sin oportunidad de incorporarse a un mercado laboral que pareciera pasarlos por alto intencionalmente, negando sus importantes capacidades, y discriminándolos por una única razón: encontrarse en el ciclo de la vejez.

Este tema –edad y trabajo-, fue desarrollado, entre otros eventos, en el primer encuentro del Consejo de Orientación de Pensiones en Francia, en donde se llegó a la conclusión de que en materia cultural se originan estereotipos sobre la edad en la que una persona se encuentra en capacidad de trabajar, y, además, de trabajar de modo eficiente. Allí también se afirmó que, aunada a una sociedad con prejuicios respecto de capacidad laboral de las personas adultas, se encuentra un Estado de Bienestar que incentiva y promulga una cultura de jubilación precoz por medio de la consagración de un atractivo catálogo de derechos sociales; sin embargo, también se identificó que dentro de este proceso de incentivación al reposo, hay algo que el Estado no “pone sobre la mesa” de manera clara, a saber, la estrategia que se esconde detrás: la creación de un círculo vicioso de la inactividad en el fin de la carrera. En otras palabras, el Estado providencia ha “acentuado la lógica de la indemnización (desempleo, invalidez, enfermedad permanente y pre jubilación), a fin de reducir la oferta de trabajo de los grupos con mayores dificultades414”, generando con ello un Estado de “protección social sin trabajo”. para retomar la expresión de Esping – Andersen415.

Lo anterior, inevitablemente, ha producido como consecuencia directa el hecho de que los empleadores tengan instrumentos útiles para reducir la masa salarial, despedir a los trabajadores menos productivos y concentrar su capital humano en personas jóvenes, haciendo caso omiso al fenómeno de envejecimiento que se propaga no solo a nivel local sino también mundial. Sin duda alguna, estas maniobras de las actuales empresas desconocen que difícilmente un trabajador de edad mayor podrá adaptarse a las variantes condiciones de trabajo, mientras exista un déficit de formación, y una natural obsolescencia de conocimientos.421 En suma, se está dotando de todo un

“arsenal” de herramientas a los empleadores, para dejar a las personas de tercera edad desprovistas de seguridad económica y laboral.

En ese sentido, se tiene como fenómeno globalizado lo siguiente: de un lado, la población está en una transición demográfica que apunta hacia la vejez en mayor medida, y de otro lado, la discriminación laboral contiene tanto factores evidentes de discriminación como factores sutiles416.

Regularmente los fenómenos de discriminación se han concentrado en el origen étnico, la nacionalidad, las discapacidades y la orientación sexual; todas ellas tienen “… por

características, ser inmutables, en tanto que la edad constituye una variable constante, lo que hace volver difícil la calificación…417”. Como lo expresa Boutayeb, esa fuerte variabilidad

414 Ibid. p. 40.

415 GUILLEMARD, Anne Marie. Les enseignements des comparaisons internationales. Age et travail : un axe de

réflexion essential pour l’avenir des retraites. París, 2001. p. 39.

416 OIT. Hora de la Igualdad en el trabajo. Ginebra: Conferencia Internacional del Trabajo- 91 reunión, 2003. [En

línea].

417 BOUTAYEB. Chahira. Singularité et ambivalence de la discrimination a raison de l’âge en droit de l’Union

Européen. . Age(s) et Droit (s): De la minorité a la vieillesse au miroir du droit. Institut Universitaire Varenne. 2016, p 114.

183 hace que la edad como criterio discriminatorio sea combatido de manera tardía, dado que ella queda cobijada por la prohibición general de toda forma de discriminación. Sin embargo, dice la académica que dadas las dificultades económicas por las que atraviesa una sociedad, se acentúa la vulnerabilidad de ciertas categorías de personas, ya fragilizadas como son las personas mayores de más de 55 años418, los ciudadanos inactivos419, las mujeres420 y los inmigrantes.

La autora agrega que en ese contexto “…el uso creciente en los años 2000 por la jurisprudencia de la noción de discriminación por edad es el fruto de dos dinámicas que encuentra la una y la otra, su origen en el nivel europeo…421”. Una de ellas surge por el nivel de empleo de los seniors en el marco de una estrategia para el empleo; la otra surge del proceso antidiscriminatorio que se fundamenta en el artículo 13 del Tratado de Ámsterdam, que genera la directiva 2000/43/CE, la cual prohíbe toda discriminación basada en raza o en el origen étnico, en el dominio del empleo, en el acceso a la protección de la salud y la seguridad social, lo mismo que a otros bienes y servicios; surge posteriormente la directiva 2000/78/CE, que crea un marco general a favor de la igualdad de trato en materia de empleo y de trabajo. Vale la pena referenciar que la ruta de la jurisprudencia de la discriminación en razón de la edad aparece con la sentencia Mangold422, donde se concretiza la igualdad de trato en materia de empleo y de trabajo, y precisa la investigadora de la Universidad de Paris Sorbonne “…lo que la Corte pretende, al considerar el principio de no discriminación en función de la edad, es un principio general del derecho de la Unión, que se deriva del principio general de igualdad de trato, el cual constituye en resumen una aplicación específica…423”.

ii) Desempleo por estructura de edades.

Ahora bien, teniendo en cuenta la información precedente, resulta necesario dar cuenta de la situación actual de las personas que se encuentran inscritas en el ciclo de la vejez; ello, con el objetivo de identificar si – como ha de esperarse- estas personas son objeto de discriminación laboral y, en consecuencia, destinatarios urgentes de medidas estatales que garanticen de manera efectiva su protección social, pues bien sabido es que la calidad de vida de los últimos años depende en gran – sino es, en única- medida, de los resultados obtenidos a lo largo de la vida al haber participado en el mercado laboral.

En tal sentido, entre los segmentos de población joven y la población mayor de 60 años se presentan algunas particularidades que vale la pena destacar; desde ese enfoque, según Fedesarrollo “ …Las cifras muestran que en Colombia más del 30% de la población mayor de

60 años y el 7% de la población mayor de 80 años aún trabaja, porcentajes notablemente superiores a los observados en países desarrollados…424”, lo cual da cuenta de que en nuestro

418 BOUTAYEB citando a las recientes cifras publicadas sobre desempleo por el Indice Global Age Watch” (Fondo

de Naciones Unidas para la población) et, Help Age, 2014.

419 Ver BOUTAYEB.” De l’accès des citoyens inactifs de l’union aux prestations d’assistance sociale des Etats

membres de accueil” RDSS 2013, P 1039.

420 Ver Sentencia CJCE, 15 de junio de 1978. Caso Sabena, aff. 149/77, REC. 1365. En Age(s) et Droit (s): De la

minorité a la vieillesse au miroir du droit. Institut Universitaire Varenne. 2016, p 116.

421 BOUTAYEB. Op Cit p, 116.

422 CJCE, 22 de noviembre de 2005. Mangold, aff. C-144/ 04, Rec p. I.9981. 423 BOUTAYEB. Op Cit p, 118.

424 FEDESARROLO. Informe Mensual del Mercado Laboral: La población mayor en el mercado laboral

184 país la llamada “vejez” no pareciera ser una etapa de reposo, sino por el contrario de intensa actividad laboral, que no cuenta con un marco regulatorio de cara a una política de empleo y de trabajo. Así mismo. Fedesarrollo destaca lo siguiente:

“…De acuerdo con los resultados de la Encuesta de Calidad de Vida (ECV) de 2013, la tasa de ocupación de la población mayor es de 33,1%, 21,8 puntos porcentuales (pps) por debajo de la tasa de ocupación total del país. En el caso de los hombres, el nivel de ocupación en todos los grupos etarios es mayor en las zonas rurales que en las urbanas, sin embargo, esta diferencia se amplía en la población mayor de 60 años. Por el contrario, en el caso de las mujeres, la tasa de ocupación rural es notablemente inferior a la urbana hasta los 60 años, punto a partir del cual la tendencia se revierte…425”.

Lo más lamentable es la alta desprotección de los adultos mayores, pues resultan ser estos quienes se encuentran más expósitos a la informalidad laboral; sobre este punto Fedesarrollo destaca lo siguiente:

“…La tasa de informalidad de la población mayor (después de la edad de jubilación) es más grande que la de los otros grupos etarios, lo cual sugiere que aunque las personas hayan hecho parte del sector formal durante gran parte de su vida laboral, cuando llegan a la vejez se les dificulta mantenerse empleadas formalmente. En efecto, las personas mayores de 50 años presentan tasas de informalidad cercanas al 81%...426

Esta situación pone de relieve que el desempleo se encuentra mayormente concentrado en la población mayor de 60 años, circunstancia que no involucra que sea un grupo laboralmente inactivo, pues si bien no implica una remuneración económica, si es posible afirmar que la mayor parte de la población mayor de 60 años se mantiene laboralmente activa en tanto que invierte su tiempo en mantener sus hogares, estar a cargo del cuidado de los nietos, entre otras labores.427 De ellos, “un tercio de los ancianos está ocupado y entre ellos el 25% tienen solo empleos temporales y el 21% de tiempo parcial”428 este fenómeno tiene su razón de ser en que cerca del 50% de los nuevos enganches en las empresas privadas se reclutan entre menores de 25 años y el 70% entre menores de 30. Solo el 17% entre personas de 35 años o más.”435

Esta conducta generalizada por los empleadores, se acompaña de la inminente vulnerabilidad de la mayoría de la población mayor de 60 años que no tiene una fuente de ingreso; sobre este punto Fedesarrollo señala que “…En cuanto a los ingresos que perciben las personas mayores,

las cifras muestran que el 76,9% no recibe ingresos, el 3,6% recibe menos de un salario mínimo legal vigente (SMLV), el 9,8% entre uno y menos de dos SMLV y el 9,7% dos o más SMLV2…429”; así mismo, en lo que respecta a la obtención de la pensión, vale la pena destacar

que:

“…En cuanto a la composición de los ingresos de las personas mayores, se evidencia que los ingresos laborales tienen la mayor participación, incluso por encima de los pensionales, lo que muestra la importancia del trabajo después de la edad de jubilación. Pese a que los ingresos laborales comienzan a disminuir luego de los 60 años, siguen teniendo una participación importante, aún en las personas mayores de 70 años. Aunque los ingresos pensionales aumentan a partir de la edad de jubilación, no lo hacen en una proporción

425 Ibíd. p.8. 426 Ibíd. p 4.

427 MINISTERIO DE SALUD Y PROTECCION SOCIAL. Diagnostico preliminar sobre personas mayores,

dependencia y servicios sociales en Colombia. Bogotá: Ministerio de Salud, 2010.

428LOPEZ, Hugo. La vejez urbana en Colombia. Medellín: FAUS- FESCOL, 1992. 429 Fedesarrollo, Op Cit. p. 5.

185 suficiente para superar a los ingresos laborales. Al analizar estos resultados por género, se evidencia que para todos los grupos etarios el ingreso total es mayor en los hombres que en las mujeres. Sin embargo, las mujeres reciben unos ingresos no salariales mayores (…) Por el contrario, en el caso de los ingresos pensionales, estos son mayores en los hombres que en las mujeres, debido a que un menor porcentaje de mujeres que de hombres se pensiona, y a que las mujeres se pensionan con montos inferiores a los de los hombres, lo cual se explica por los menores ingresos que reciben a lo largo de su vida laboral…430”.

El panorama expuesto hasta este punto permite aseverar que, indudablemente, la vida laboral es el eslabón de la desigualdad, que, a su vez, resulta ser el principal factor condicionante de lo que será una vejez digna, concretizada en el acceso a una pensión que garantice seguridad económica en una etapa en donde los seres humanos son mucho más vulnerables, trabajan menos y en consecuencia reciben menos ingresos.

4. La edad como uno de los criterios sine qua non para predicar la causalidad de la

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