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Influencia francesa

Moderno Temprano

3.2. El origen del do perifrástico

3.2.3. Influencia francesa

La tercera teoría citada por Ellegård (1953) contempla la posibilidad de que la construcción faire + vb del francés fuese el origen del do perifrástico inglés. Él explicaba que el francés podría haber influido en la expansión del do perifrástico en el siglo XIII debido a la existencia de una perífrasis similar en esta lengua en poesía:

The 13th century was a time when French influence on the English language was especially strong, and rhymed poetry as such was imported from France. In view of this it is hardly far-fetched to surmise that the spread of the do x phrase was to some extent due to the influence of French. (Ellegård, 1953: 100)

A este respecto, Stein (1990: 19) defiende la influencia del francés en la adopción de la perífrasis, puesto que ha comprobado que las lenguas germánicas en las que aparece una estructura similar han estado en contacto con alguna lengua romance:

From a preliminary look at the distribution of causative do and causative Germanic cognates of do it seems that there is a causative

do (or Dutch doen and German tun) wherever there was Latin or

French influence. [...] So the German evidence [...] inevitably points to Latin, French and Romance influence.

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Nurmi (1999: 21-22), por su parte, afirma que, puesto que en francés sólo aparecen ejemplos del uso perifrástico de faire como dummy auxiliary en anglonormando, es más probable que fuera el inglés el que influyera en el francés y no al revés. Además, no encontró ningún caso de do causal o perifrástico en ninguno de los textos del siglo XV del Helsinki Corpus traducidos del francés.

En 2006 Fischer y Van der Wurff retoman la hipótesis de la influencia anglonormanda y francesa, pero no haciendo referencia al verbo faire sino a la asimilación de préstamos lingüísticos. Según estos dos lingüistas, la forma perifrástica do se utilizaría para adaptar verbos procedentes de otras lenguas al sistema de la lengua receptora. Como, veremos a continuación, esta explicación es similar a la que ofrecen los partidarios de la influencia celta. 3.2.4. Influencia celta

La cuarta de las teorías sobre el origen del do perifrástico que Ellegård (1953) menciona lo conecta con las lenguas celtas. Poussa (1990), quien es su máxima defensora, sugiere que la perífrasis era un recurso que permitía conjugar verbos a un hablante que no conociese bien el idioma. Se utilizó en la época en la que la lengua de los anglosajones entró en contacto con la de los pueblos celtas que habitaban el oeste de Gran Bretaña. La evolución de esta estructura comenzaría así en la lengua oral.

Según esta lingüista el do perifrástico ya existía en el inglés antiguo hablado (cuando se produjo el contacto de lenguas) pero no llegó a aparecer en el medio escrito hasta el periodo de inglés medio, pues hasta entonces no formó parte del inglés estándar. Otros estudiosos del inglés (Ellegård, 1953; Denison, 1993) han rechazado el origen oral, pero ella hace hincapié en la importancia de los factores fonotácticos en el nacimiento de este uso de do.

Así, Poussa (1990) sostiene que Ellegård (1953) estaba en un error al rechazar tan categóricamente el origen oral de la perífrasis. Para él "The only evidence at our disposal must be in written form. Colloquial language itself -as distinct from the image of it that we can get through literature- is ipso facto unobservable except as regards the present time" (Ellegård, 1953: 122). Pero Poussa (1990) encuentra dos argumentos importantes que justifican su teoría

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del origen oral. Primero, hay estudios que demuestran que hubo factores fonotácticos que fueron determinantes en su evolución (Stein, 1985 y 1990; Nevalainen, 1991; Rissanen, 1999). De hecho, Stein (1990: 157) dedica una sección de su estudio sobre el do perifrástico a estas cuestiones. Presta especial atención al uso de esta forma con la segunda persona del singular y llega a la conclusión de que "Do-periphrasis is obviously a strategy to avoid undesired, word-final consonant clusters. Periphrasis is strongest where the syntactically differentiated sensitivity to such clusters is highest".

En segundo lugar, también hay lingüistas que prueban que la perífrasis es más común en textos que imitan el estilo oral (Tieken, 1987; Rissanen, 1991). Rissanen (1991: 322) compara un corpus oral y uno escrito y constata que "The comparison shows that do-periphrasis (in affirmative statements) is much more common in spoken than in written English". Por otro lado, justifica su hipótesis presentando pruebas de que en situaciones de contacto entre lenguas los hablantes tienden a utilizar auxiliares con verbos léxicos en vez de conjugarlos.

Ellegård (1953) rechaza este posible origen pues considera que la influencia celta sobre el inglés nunca fue muy importante. Además, sostiene que la construcción en galés no es la misma que la inglesa. Por otra parte, se pregunta por qué si la estructura viene de una lengua celta, en el inglés de Escocia la perífrasis se adoptó tan tarde (en el siglo XVI).

Denison (1993), por su parte, comenta que no parece que al principio hubiera una preferencia por las palabras extranjeras en el uso de la perífrasis. Y, critica que Poussa (1990) no dé explicación al hecho de que se utilizara en verso en primer lugar, aunque admite que era menos formal que la prosa, aproximándose así más a la lengua oral. Además añade que si la influencia celta hubiese sido tan importante, se habría notado en más ámbitos de la lengua (en el léxico, por ejemplo).

Stein (1990: 18), sin embargo, sostiene que la teoría de Poussa podría tener sentido si se considera que la perífrasis apareció primero en el oeste donde la influencia celta era más fuerte. Además ofrece otros argumentos a favor:

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This hypothesis fits the present-day dialectal evidence and would account for the fact that it is not attested in writing, since as part of a low-prestige creolized speech form it would not pass into a written standard which already existed in the West Saxon dialect of Old English. It is only from late Middle English onwards, when we start having written records of something closer to low-prestige spoken language, that these forms surface.

Nurmi (1999) coincide con Stein en que el argumento de Poussa (1990) de que en las zonas de contacto entre los anglosajones y los celtas se utilizó la perífrasis para conjugar verbos tiene fundamento puesto que "In modern pidgins based on English the periphrasis is frequently used as an aid in forming sentences and inflecting verbs - or rather, in avoiding inflections" (Nurmi, 1999: 21). El único problema que presenta esta hipótesis es que no existen textos que permitan verificar que está en lo cierto: "As we do not have any way of testing this model for the spread of do it can only remain as one more suggestion" (Nurmi, 1999: 21).

El debate sobre la posibilidad de que la forma perifrástica haya tenido su origen en las lenguas celtas continúa. Así, en 2006 McWhorter (citado en Filppula, 2008) llama la atención sobre el hecho de que es en las lenguas celtas en las pocas en las que existe un equivalente a la forma perifrástica. 3.2.5. Origen perfectivo

Denison (1985) presenta una teoría nueva con respecto a las citadas por Ellegård (1953). Según él, el do perifrástico habría evolucionado de una estructura do + verbo que indicaba aspecto perfectivo. Comienza su argumentación describiendo la evolución del do perifrástico (1985: 55) desde su nacimiento hasta el momento actual en cuatro fases (no tres como se acostumbra: origen, expansión y gramaticalización). La primera, el origen, la sitúa en el siglo XIII, en la cual aparece el uso causal por influencia del latín. Un poco más tarde esta estructura que incluía un sujeto para el infinitivo lo pierde y aparecen los casos de do equívoco. Según Denison (1985) ya no se puede hablar de un do causal, uno equívoco o uno perifrástico, sólo de la construcción do + infinitivo que expresa aspecto perfectivo y cuya interpretación depende del contexto (si el sujeto realiza la acción él mismo o

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la causa). Su estructura es todavía la de un catenativo (forma una estructura compleja, de dos cláusulas). La segunda y tercera etapas se superponen entre los siglos XIII y XV y suponen la expansión/difusión y reanálisis sintáctico y morfológico. Sintácticamente deja de comportarse como un catenativo23 causal para hacerlo como un auxiliar formando ya una estructura simple de una sola cláusula24 y, morfológicamente, desarrolla su actual carácter defectivo. La última fase es también de regularización, en ella adquiere las llamadas NICE properties25 (siglos XV-XVI).

Finalmente, cabe mencionar que Stein (1990) defiende la teoría de Denison argumentando que está bien fundamentada y además coincide con él en dividir la evolución de la perífrasis en cuatro etapas.