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Información y comunicación: Existen diferentes categorías de información (verbal,

CONSENTIMIENTO INFORMADO EN ODONTOLOGÍA EN

2.2.10 Información y comunicación: Existen diferentes categorías de información (verbal,

imagen, texto) todas pueden en un momento dado estar involucradas con la comunicación, pero claramente no son el proceso de comuni- cación entre el profesional con el paciente. En la información es importante hacer referen- cia a su cantidad, calidad, oportunidad, quién y cómo debe darse101, etc. Existe también algún consenso en las aproximaciones teóricas y los pronunciamiento legales, como las jurispru- dencias o respecto a lo que se debe informar: qué se va a hacer, los riesgos previsibles, los riesgos de baja ocurrencia pero alta materia- lidad, otras alternativas de tratamiento, las ventajas y desventajas tanto de alternativas de tratamiento como de los diferentes proce- dimientos diagnósticos, etc. A la luz del desa- 100 FUNDACIÓN GRÍFOLS. Problemas prácticos del consentimiento

informado. Barcelona: 2002,. p. 231.

101 ESCOBAR, M. Op. cit., p. 22. Para ver las características desea-

bles en la odontología en Colombia.

rrollo actual del consentimiento informado, se espera que la información varié de acuerdo con la práctica clínica de que se trate. Por ejemplo, para prácticas de cirugía estética, o ante trata- mientos que suelen ser de carácter electivo, la información debe ser más completa, por tanto, extensa y espaciada en el tiempo,102 o para tratamientos cosméticos y estéticos como los denominados diseños de sonrisa, la información sobre el procedimiento, la alteración de tejidos normales y los riesgos, debe ser minuciosa. Puede decirse que, dependiendo de la actividad clínica, varía el acento en uno u otro aspecto, en casos como el de las pruebas diagnósticas es claro que el énfasis tendrá que estar en el obje- tivo de la intervención y los posibles riesgos, en casos como pacientes oncológicos puede llegar a ser relevante el derecho a no saber, a quién se debe informar, etc. En algunas patologías, con frecuencia de mal pronóstico como el mismo caso del cáncer, debe valorarse y tenerse en cuenta la participación de la familia103, pero quizá sea pertinente, en algunas situaciones, que los cuidadores primarios también partici- pen en la comunicación.

Ahora bien, no existen realmente parámetros objetivos que digan hasta dónde y en qué tér- minos se debe proporcionar la información. Si bien esta es fundamental, es cada vez más importante hacer énfasis en la necesidad de un proceso de comunicación en el que prime la confianza, de esta manera se mejorara la comprensión. En la intensión de comunicar noticias sobre salud, no se puede pensar que únicamente con informar es suficiente, si no se conocen los grados de comprensión, si no se pregunta al paciente qué está entendiendo, qué 102 TEALDI. Op. cit., p. 217.

103 WIESNER, Carolina. y MONSALVE, Luisa. Interactuar, delibe-

rar, comunicar. Un estudio de caso el consentimiento informado en el Instituto Nacional de Cancerología centro de investigacio- nes sobre dinámica social. Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 2009.

dudas tiene, el proceso será siempre incomple- to. Comunicar es un proceso que requiere de interlocución, mientras que informar puede realizarse con solo tener una fuente, visual, es- crita, oral, etc., situación en que no se establece un proceso de comunicación como tal debido a que no podemos evaluar si la información fue recibida, comprendida o procesada por lo que en la jerga especializada llaman el «receptor». La comunicación no es unidireccional, la in- formación sí puede serlo, y allí corre el riego de ser interpretada de manera diferente a la forma como la envía el denominado «emisor». Como lo advierte Wolton104 históricamente se ha confundido una con la otra, el problema es que en la actualidad, con la falacia creada desde los llamados medios de comunicación (que no son tales pues suelen ser de una vía: emisor-receptor), el desconcierto tiende a ser mayor puesto que, por un lado, tales medios ganan adeptos y la gente se cree participe en la comunicación pero, por otro, piensa y acepta que está bien informada. Quienes problema- tizan de manera drástica el asunto, llegan incluso a aseverar que no se deberían llamar medios de comunicación puesto que ni siquie- ra llegan a informar, más bien se trata de me- dios de desinformación. Chinchila105, refiere

como en ocasiones se le denomina el cuarto

poder pues los medios se convierten, entre otras, en transformadores de la realidad, ya que no solo la invisibilizan, sino que también suelen minimizarla o maximizarla, es decir, manipularla, aunque la muestren objetiva y acrítica. Comprender que la información es primordial en el consentimiento informado es algo básico, pero es necesario estar claros que solo es parte del proceso comunicativo.

104 WOLTON, Dominique. Informar no es comunicar. Barcelona:

Gedisa, 2010.

105 CHINCHILA, Marcos. Poder, medios de comunicación social y tra-

bajo social. Naturaleza de los medios de comunicación modernos. San José: 2002. [En línea]. [Fecha de consulta 3 de febrero de 2012]. Disponible en http://unpan1.un.org/intradoc/groups.pdf

Hacia la cualificación del proceso del consenti- miento informado, se requiere entender, desde diferentes ángulos, aspectos como la calidad y extensión del dialogo en diversos escenarios, se requiere disponer de mejores canales de comu- nicación verbal, escrita y de ayudas didácticas, contar con el tiempo adecuado, apoyarse en otros actores del equipo de salud, contar con el apoyo de la familia, en casos particulares, etc. Estos aspectos deben ser pensados de manera cuidadosa ya que cada contexto suele requerir ciertas particularidades, si no es así ¿De qué otra manera hacerle frente por lo menos a la diversidad y especificidad que presenta cada situación y la argumentación que requiere cada caso?

La consulta odontológica tiene variaciones en cuanto a necesidades o preocupaciones del paciente. Pero quizá más importante aún es la modalidad que la atención en salud oral mues- tra, y de la que hay algunos aspectos a resaltar: La profesión odontológica tiene una modalidad de práctica que comparte con pocas actividades clínicas, debe «ingresar» en el cuerpo del otro, un otro consiente (no como ocurre general- mente en cirugía con el paciente anestesiado) y que en cierta manera, expone su humanidad y su intimidad ante el profesional. Esto tiene connotaciones sociales, psicológicas y cultu- rales de no poco cuidado, que han llevado a los odontólogos a manejar unas dinámicas de relación clínica que incluyen, por ejemplo, estar constantemente contando al paciente qué se le va hacer, qué va sentir, etc.

La posición misma en que se proporciona la ac- ción clínica: el paciente semiacostado y en cier- ta medida a merced de su odontólogo tratante, o el miedo, que ha existido ancestralmente, al trabajo sobre los dientes y la boca, son hechos que influyen en la dinámica de comunicación. Para tranquilizar al paciente, los odontólogos

tradicionalmente van hablando sobre los por- menores de su actuación.

En odontología, habitualmente en nuestras sociedades se ha dado una dinámica de pres- tación de servicios mediada por la compra y venta. El profesional ha manejado la in- formación de manera muy diferente a como se da en otras áreas de la salud, dado que constantemente informa de los costos de los diferentes procedimientos, los materiales y los métodos, cosa que no se da en otras áreas de la salud como la medicina, ya que el médico, por ejemplo, solicita exámenes y prácticamente no es de su incumbencia cómo va a hacérselos el paciente. Hoy, con el actual sistema de salud, el médico poco interviene en quien debe dar la orden, quién autoriza el procedimiento, si tal procedimiento está o no cubierto por una aseguradora, etcétera.

Teniendo en cuenta los aspectos resaltados, es claro entender que en odontología la infor- mación y comunicación en el consentimiento informado no tiene ni ha tenido la misma mo- dalidad que en otras profesiones y, por tanto, se debe estudiar de manera específica, así como también debe entenderse que su incorporación y normatividad debe ser aplicada de manera más cuidadosa.

2.2.11 Capacidad de decisión y voluntarie-