B. Armonización entre las prioridades institucionales del BID y los principales
2. Infraestructura para la competitividad y el bienestar social
3.16 La región debe incrementar las inversiones en infraestructura productiva, para cerrar la brecha que la separa de otras regiones del mundo. El transporte es de importancia crucial, dadas las fuertes externalidades positivas que se derivan de un transporte de bajo costo y la trascendencia de disponer de una red densa de transporte, para lograr un desarrollo regional equilibrado y romper el aislamiento geográfico de comunidades enteras. El acceso a fuentes sostenibles de energía y de telecomunicaciones de bajo costo contribuye a aumentar la productividad del trabajo y el capital y, en forma directa, el bienestar de las familias. Sólo las empresas competitivas pueden crear y mantener empleos de mayor productividad laboral, pero estas empresas necesitan una infraestructura básica que las lleve a lograr una mayor competitividad en el actual mundo globalizado. Las inversiones en infraestructura también son esenciales para acrecentar el bienestar familiar en dimensiones cruciales, como el acceso a suministro de agua y saneamiento. Los siguientes son algunos de los frentes en los que el Banco tiene una participación estratégica en de la región:
a. Acceso generalizado a servicios de agua y saneamiento. Hay alrededor de 49 millones de personas que carecen de acceso a servicios mejorados de agua potable en América Latina y el Caribe, y 72 millones de personas que siguen careciendo de suministro de agua por cañería in situ. Al mismo tiempo, hay
124 millones de personas que no poseen servicios mejorados de saneamiento, y 79 millones de residentes urbanos que no disponen de acceso a servicios de saneamiento. Menos del 15% de las aguas servidas es objeto de algún tipo de tratamiento antes de su descarga, lo que contribuye a provocar altos niveles de contaminación en las masas de agua. Para alcanzar una cobertura general de servicios de agua potable y saneamiento, América Latina y el Caribe tendría que brindar tales servicios a 172 millones y 239 millones de personas, respectivamente, personas que en su mayoría pertenecen a los segmentos más vulnerables de la población. El mejoramiento de los servicios de agua y saneamiento ha sido un componente importante de la labor realizada por el Banco en la región desde 1961. La mayor parte del financiamiento otorgado por la institución se ha destinado a infraestructura para la producción y distribución de agua potable y para la recolección y eliminación de aguas servidas. También se han llevado a cabo importantes esfuerzos en apoyo de instituciones sectoriales, especialmente compañías operadoras y entidades reguladoras de los servicios de agua. El Banco puede respaldar a los países para avanzar hacia una cobertura universal a más tardar en 2020.
Recuadro 3.2
La iniciativa de agua y saneamiento: acceso universal para la región
En 2007 el Banco lanzó la Iniciativa de Agua y Saneamiento (la iniciativa) en respuesta a los desafíos que encaraba la región en ese sector. El propósito de la iniciativa es ayudar a que los países de América Latina y el Caribe logren acceso universal a esos servicios. La iniciativa, que está a cargo de la División de Agua y Saneamiento, está siendo implementada a través de cuatro programas, que son parte de un plan de acción a mediano plazo (2007-2011). El Programa Cien Ciudades, que busca ampliar la cobertura y mejorar la calidad del servicio a los centros urbanos, ya existe en 95 ciudades. El Programa 3.000 Comunidades Rurales tiene como objetivo abordar las necesidades de comunidades rurales mediante el empoderamiento de organizaciones de base comunitaria. Existe en 839 comunidades rurales a la fecha. Defensores del Agua brinda financiamiento para la protección de recursos hídricos, descontaminación de agua y tratamiento de aguas servidas. Se ha aprobado financiamiento para 19 micro-cuencas prioritarias. Servicios Públicos Eficientes y Transparentes apoya mejoras en el desempeño y la transparencia de compañías que prestan servicios de agua en la región. El programa ha brindado apoyo a 60 empresas de servicios públicos en la región.
Para alcanzar las metas trazadas, la iniciativa contempla asimismo el apoyo mediante instrumentos financieros y no financieros. Entre ellos se incluyen (i) el Fondo Español de Cooperación en Agua y Saneamiento, al que el Gobierno español ha contribuido con US$400 millones en financiamiento no reembolsable a países de la región; (ii) Aquafund, un fondo de desembolso acelerado para asistencia técnica y preparación de proyectos, que ha otorgado más de US$2.500 millones en financiamiento no reembolsable; (iii) Sociedad de Operadores de Agua, una iniciativa de cooperación con ONU-Habitat, cuyo propósito es fomentar las alianzas entre operadores de agua en toda la región. Ya se han establecido seis alianzas, habiéndose desarrollado además varios programas de capacitación; (iv) Planes Sectoriales Estratégicos, que define la intervención del Banco en el sector (se han completado 12 planes sectoriales; 11 están en preparación y 3 más se lanzarán este año); y (v) Programa de Eficiencia Energética, desarrollado conjuntamente con SECCI con el objetivo de reducir el consumo de energía por parte de operadores de agua.
Desde el lanzamiento de la iniciativa, las aprobaciones en el sector han sobrepasado US$2.300 millones, lo que significa que el Banco ha asignado 1,5 veces más recursos al sector de agua y saneamiento que en los últimos siete años, convirtiéndose de esta forma en la principal fuente de financiamiento en la región para este sector. Entre 2009 y 2011, se prevé un nivel mínimo de aprobaciones anuales de US$1.000 millones.
b. Aceleración de la inversión en infraestructura básica y productiva. En los últimos 15 años, la región ha logrado avanzar en cuanto a los indicadores de acceso a infraestructura básica y productiva. No obstante, los déficit en la disponibilidad y calidad de carreteras, redes de electricidad e infraestructura conexa son considerables; las necesidades anuales de inversiones para llenar esos vacíos ascienden a US$114.000 millones, es decir, el 2,8% del PIB de la región. La presencia del Banco en esos sectores ha sido intensa en el pasado y seguirá siéndolo en el futuro. Sobre la base de las ventajas comparativas logradas a lo largo de muchos años, el Banco prosigue su labor en estos sectores y al mismo tiempo cumple un papel cada vez más importante en ámbitos nuevos, como los de respaldo a proyectos de energía renovable y modalidades alternativas de transporte ambientalmente sostenible en ciudades congestionadas.