ACTIVIDADES NO URILITARIAS 3.1 Prácticas peritanáticas
3.1.1 Practicas funerarias.
3.1.1.4 Inhumaciones de humanos anatómicamente modernos
Finalmente, pasaremos a revisar la evidencia, en cuanto a prácticas funerarias se refiere, de un pequeño grupo de sitios de Paleolítico Medio en el contexto geográfico levantino, asociada a individuos anatómicamente modernos: Qafzeh y Skhul. También se incluyen los sitios de Taramsa hill y Nazlet Khater en Egipto que, pese a quedar fuera del marco geográfico euroasiático del que es objeto esta Tesis Doctoral, resultan de especial relevancia.
Tras las dataciones ESR de Tabun que sitúan su nivel C (en el cual yacían los restos de una mujer y una mandíbula aislada de un varón neandertal) en 102.000-109.000 años B.P. (Grün et al., 1991) o las más recientes, también ESR a partir de esmalte dental del propio esqueleto de 112-143 ka cal B.P. (Grün y Stringer, 2000; Mercier y Valladas, 2003), y tras las previas dataciones ESR para Skhul, 81-101 ky B.P. (Grün y Stringer, 1991) y las más recientes (Grün et al., 2004) ESR y U/Th, directamente de los restos humanos, que colocan las inhumaciones entre 100 y 135 ka y otras muy similares de Qafzeh, podemos afirmar con cierto grado de confianza que Tabun, Skhul y Qafzeh son relativamente contemporáneos, cayendo todos en un rango de 100-130 ka. El escenario resultante es el de una concurrencia temporal y geográfica de las poblaciones de neandertales y primeros humanos anatómicamente modernos.
Oriente Medio debió funcionar como una encrucijada o zona obligatoria de paso entre tres continentes, además de ser una zona de refugio climático ante la aridez del Sur o los rigores de los ciclos glaciales en Europa. Cuando McCown y Keith publicaron en 1939 los resultados de sus excavaciones en Tabun y Skhul, concluyeron que ambos grupos eran aproximadamente contemporáneas y miembros de una misma población, una población variable inmersa en una radiación que originaría los neandertales clásicos en Europa, los primeros modernos al este y los neandertales progresivos, menos especializados, no como intermedios entre neandertales y modernos. Surgieron otras interpretaciones que postulaban que las muestras de Tabun y Skhul representaban la transición entre neandertales y humanos modernos, otras que suponían que los individuos de Skhul eran híbridos entre ambas y otras que suponían que estábamos ante los ancestros comunes de las dos poblaciones. Las características de los fósiles de Skhul y Qafzeh que los diferencian básicamente de los neandertales son claras tanto en el esqueleto craneal como en el postcraneal. La cavidad cerebral es más alta y corta y, aunque redondeada en vista posterior, no es esférica como en
143 los neandertales sino paralelizada. Los arcos supraorbitales son menores en tamaño (Skhul 4 y Qafzeh 9) y, en cualquier caso, diferentes en forma a los de los neandertales.
No está desarrollado el prognatismo mesofacial como en los neandertales y las arcadas cigomáticas no son protuberantes. La parte inferior del esplacnocráneo se proyecta (especialmente en Qafzeh 9) constituyendo un carácter primitivo. El desarrollo frontal es evidente comparado con el de los neandertales. La mandíbula inferior es claramente más corta, no existe diastema retromolar y existe un cierto desarrollo del mentón.
En cuanto al esqueleto postcraneal, las diferencias son aún mayores. Las proporciones corporales no son las típicas de la adaptación al frío como en los neandertales, baja estatura y anchura considerable para reducir la superficie total de pérdida de calor en la interfase piel- exterior, sino más bien adaptadas a climas tropicales, mayor estatura (1,83 para varones y 1,70 para mujeres), caderas más estrechas y extremidades más largas y finas (Stringer y Gamble, 1993).
Si estamos ante grupos, razas, tipos, subespecies o especies diferentes está aún sujeto a una cierta controversia, pero parece claro que los individuos de Skhul y Qafzeh no pertenecían a la misma población que los de Tabun, Amud, o Kebara. Las poblaciones de Tabun y Skhul pudieron ser literalmente contemporáneas y vecinas, dado que ambas grutas se encuentran separadas por menos de 200 metros. Es poco menos que evidente que la probabilidad de que ambos grupos entrasen en interacción es alta.
SKHUL (Israel)
La gruta de Skhul está situada a menos de 200 metros de la de Tabun, en la orilla izquierda del Wadi-el-Mougharat y es la más pequeña del valle. El yacimiento está constituido por tres partes; un abrigo rocoso de 12 metros de ancho que se prolonga por una pequeña gruta de 4 metros de profundidad hasta llegar a una pequeña cavidad circular. Se descubrieron algunas salas adicionales, de las que la más importante es la situada en el ángulo sudeste de la terraza. El yacimiento, que fue descubierto en 1928, fue objeto de un primer sondeo en 1928. Las excavaciones, dirigidas por McCown, se llevaron a cabo en dos años: 8 semanas en 1931, del 4 de abril al 3 de junio y 14 semanas en 1932, del 11 de abril al 17 de julio. En el curso de los trabajos, se registró la presencia de los restos de 10 individuos, todos ellos en el nivel B, de los cuales se consideró que al menos 6 habían sido objeto de inhumación.
144 SKHUL 1 (Israel)
El primer esqueleto, descubierto en 1931, perteneció a un niño y estaba situado a 1,50 metros de la entrada a la gruta. En primer lugar, aparecieron dos fragmentos de mandíbula en un nivel brechificado, mientras que al mismo tiempo un obrero halló un fragmento de parietal derecho. La cima del cráneo se encontró a 1,80 metros de la superficie. El cráneo fue levantado en un bloque de brecha de 0,30 m de lado que además contenía la extremidad distal de un húmero, el hueso ilíaco izquierdo y algunas costillas. Según McCown, el radio izquierdo estaba envuelto en la misma matriz dura que rellenaba el cráneo, mientras que el húmero izquierdo se encontraba detrás del cráneo y por encima del resto del esqueleto. Muchos dientes se encontraban al mismo nivel que el hueso frontal. La pierna izquierda estaba flexionada bajo el muslo derecho y los pies bajo la nalga izquierda. Ambas piernas estaban en la parte más profunda de la tumba, con las rodillas dirigidas hacia el sur y las caderas y las nalgas hacia el norte. Todos los huesos mencionados se encontraban en conexión anatómica (McCown, 1937). Esta descripción fue de alguna forma completada por Garrod, que escribió que el individuo estaba de rodillas, los talones junto a las nalgas, el cuerpo ligeramente inclinado sobre el lado izquierdo y el brazo izquierdo replegado llevando la mano debajo de la cabeza. Algunas piezas de sílex sin retoque secundario se encontraron cerca del esqueleto, pero su presencia era probablemente fortuita (Garrod, 1957).
Según Defleur (1993), concordando con McCown (1937), la parte superior del esqueleto fue ligeramente distorsionada por los mismos habitantes de la gruta. A pesar de ello, para Defleur no existe duda sobre la existencia de una sepultura, testimoniada por la posición agrupada y las conexiones anatómicas del esqueleto. Este autor culpa a la brechificación de los sedimentos de la imposibilidad de distinguir los límites de la supuesta fosa. En cuando al estudio paleopatológico, se dijo que existía una perforación rectangular y una fractura en la zona del oído y la cavidad glenoide, probablemente causada por una punta de piedra o por un útil de madera (McCown, 1937).
145 No deja de ser significativo que Gargett (1989) no mencione la evidencia de Skhul y de Qafzeh en su revisión crítica de las interpretaciones que implicaban un comportamiento funerario en Paleolítico Medio. Es probablemente el hecho de que en estos dos yacimientos sólo se ha registrado la presencia de restos de individuos de morfología claramente moderna, lo que indujo a este autor y a otros muchos a pensar que los individuos registrados fueron sin duda objeto de inhumación, lo que encaja perfectamente en el escenario que pretendían esbozar. Si utilizásemos los mismos criterios que Gargett utiliza para negar toda evidencia de inhumación en depósitos neandertales, muchas otras supuestas inhumaciones de humanos modernos, incluso del Paleolítico Superior europeo verían su autenticidad puesta en entredicho.
En efecto, como supone Defleur (1993), es muy probable que Skhul 1 fuese inhumado. La posición casi fetal descrita por McCown y Garrod es perfectamente coherente con esta interpretación. La conservación de las conexiones anatómicas al cabo de unos 100.000 años aproximadamente y la integridad del esqueleto del niño fuerzan a pensar que el individuo debió ser inhumado, a menos que recurramos a factores de conservación desconocidos o altamente improbables.
SKHUL 2 (Israel)
En 1932 se halló una serie de fragmentos óseos que, según se dijo (McCown, 1937), pudieron pertenecer a un adulto femenino de unos treinta años de edad. Se extrajeron de la zona de sedimentos duros de la zona este de la terraza a 1,40 metros bajo la superficie. El inventario de restos es bastante escueto:
“… se registraron algunos fragmentos del cráneo, 10 dientes, un fragmento de mandíbula y algunos fragmentos de húmero, ulna y radio derecho. Aunque todos los sedimentos circundantes fueron explorados y tamizados, no se encontró ningún hueso o fragmento adicional.
Según McCown (1937), no existía ninguna clase de orden o disposición entre los fragmentos recuperados. A tenor de la información de que disponemos, nada podemos decir al respecto, salvo conjeturar, como hace Defleur (1993), que estemos ante una inhumación completamente distorsionada.
146 Esta misma evidencia, es decir, restos humanos aislados, fragmentados e inconexos en un yacimiento con posibles rastros de inhumaciones, ha sido empleada por Gargett (1989) como argumento para poner en duda la autenticidad de inhumaciones de neandertales, como en el caso de Tabun o Shanidar. Sería interesante leer su interpretación sobre la evidencia de Skhul y comprobar si la presencia del esqueleto de Skhul 2, incompleto, inconexo y fragmentado influye en su reconstrucción de los hechos en cuanto al depósito de los otros humanos modernos hallados en este yacimiento.
SKHUL 3 (Israel)
También en 1932, se hallaron los restos de un segundo adulto en las inmediaciones de la pequeña sala situada al Sudeste de la terraza. McCown escribió:
“… debajo de algunas piedras de talla media se encontraron fragmentos de los huesos de una pierna, concretamente en el tercio inferior de una diáfisis de fémur, una docena de fragmentos de una tibia y la extremidad incompleta con la mitad de la diáfisis adyacente de una fíbula. La relación posicional de los fragmentos conservados muestra que nos encontramos ante los restos de una pierna izquierda contraída.” (McCown, 1937).
Según Defleur (1993), es probable que dichos restos perteneciesen a un individuo inhumado con las extremidades inferiores flexionadas y que la sepultura fuese distorsionada por los sucesivos ocupantes de la gruta o por la acción de corrientes hídricas. Dada la total ausencia de restos de las extremidades inferiores de Skhul 2, tanto McCown (1937) como Defleur (1993) pensaron en la posibilidad de que los restos de Skhul 2 y 3 perteneciesen a un solo individuo.
Sin embargo, existen argumentos suficientemente sólidos para rechazar esta idea. El primero de ellos ya fue expuesto por McCown y hace referencia a la diferente constitución de ambos esqueletos, contrastando la robustez de Skhul 3 con la gracilidad de Skhul 2, amén de sus diferentes estados de mineralización. El otro argumento está relacionado con las localizaciones de ambos grupos de restos óseos, que estaban separados por una distancia de 3,60 metros en el plano horizontal y por 0,20 metros de profundidad. Además, los restos de Skhul 3, supuestamente en conexión anatómica (pierna izquierda flexionada), están situados por debajo de los de Skhul 2, en total desconexión. Los fragmentos óseos en conexión serían los que permanecieron in situ, mientras aquellos inconexos serían los arrastrados. Para que fuera
147 cierta esta interpretación, habríamos de suponer que los restos de lo que llamamos Skhul 2 fuesen arrastrados pendiente arriba.
Volviendo a la evidencia de Skhul 3, podemos decir que, si bien es sugerente la probable flexión de los restos de su extremidad inferior, la total ausencia de otra información no permite más que conjeturar sobre la posibilidad de que estos restos fuesen todo lo que escapó de los restos de un individuo inhumado tras un episodio de destrucción antrópica o natural. Es posible que, si la excavación de estos restos hubiese sido realizada en nuestros días, dispusiésemos de una información más completa y rigurosa que nos permitiese aproximarnos algo más al origen de la deposición de Skhul 2 y 3.
SKHUL 4 (Israel)
También el 30 de abril aparecieron los restos de Skhul 4, un hombre que contaba al morir con 40 ó 50 años. El esqueleto estaba orientado en el eje noroeste-sudeste.
Afortunadamente, se tomaron fotografías durante la excavación y extracción de los restos. McCown dijo:
“… el individuo debió morir tumbado sobre su lado derecho, con el cráneo fuertemente inclinado hacia el hombro izquierdo y directamente encima de la posición antiguamente ocupada por el omóplato derecho. El brazo izquierdo estaba
fuertemente flexionado y con la palma de la mano hacia arriba y las falanges extendidas bajo la mandíbula. La mano derecha se encontraba ligeramente por debajo y delante de la izquierda y con el dorso directamente sobre el suelo de la tumba. Las piernas aparecieron netamente flexionadas, tal y como desearon los que realizaron la inhumación (McCown, 1937).
148 Los pies, igual que la cabeza, parecían topar contra una pared invisible. Según Garrod, la pelvis quedaba ligeramente hundida, a 0,30 metros por debajo del nivel de la cabeza y los pies (Garrod, 1957).
Aparentemente, la supuesta sepultura no fue distorsionada desde su origen y, según Defleur (1993), la posición de los restos indica claramente que el cadáver fue introducido de manera forzada en un espacio reducido, adaptándose el cráneo y los pies a las dimensiones de la fosa (no evidenciada por los excavadores, debido probablemente a la brechificación
de los sedimentos). Defleur (1993) calcula las dimensiones de la inferida fosa; 0,90 de largo por 0,60 metros de ancho y de forma groseramente ovoide. El fondo debía ser cóncavo a tenor del arqueamiento que presentaba el esqueleto, con la pelvis, aproximadamente en el centro de la fosa, situada 0,30 metros por debajo del cráneo y de los huesos de los pies. Entre los huesos de ambas manos, más cerca de los de la derecha que de los de la izquierda, se encontró un útil de sílex, no especialmente llamativo y cuya presencia en la zona sería fortuita (McCown, 1937).
Quizás en este caso sea suficiente la integridad, la conexión y la posición del esqueleto para afirmar sin mucha especulación que Skhul 4 fue objeto de una inhumación por parte de los cohabitantes de la gruta. Realmente la ubicación forzada del cráneo y la flexión de las extremidades superiores e inferiores es sencillamente explicable por la adaptación del cuerpo a las dimensiones de una fosa o depresión natural.
SKHUL 5 (Israel)
Este nuevo esqueleto, perteneciente a un hombre de 30 ó 40 años, apareció al mimo nivel y a 6 metros del precedente, algunos centímetros por encima del substrato rocoso y a 1,25 metros de la superficie. Según McCown:
149 “… el esqueleto yacía sobre su espalda, ligeramente inclinado hacia el lado derecho. El cráneo estaba girado en ángulo recto, con el mentón profundamente imbuido en la caja torácica. La clavícula derecha estaba desubicada, hallándose en frente de la boca. El brazo derecho cruzaba el cuerpo, ligeramente flexionado, quedando los huesos de la mano justo debajo del codo derecho. El brazo derecho, ligeramente desubicado, quedaba más o menos paralelo al izquierdo, aunque fuertemente flexionado. La mano derecha quedaba a la altura el oído derecho. La pelvis y los huesos de las extremidades inferiores habían sufrido aplastamiento y rotura, aunque su posición era perfectamente distinguible. La pelvis sufría una torsión hacia la derecha, las extremidades inferiores fuertemente replegadas y los talones contra los muslos (McCown, 1937).
Por otro lado, en el ángulo formado por el húmero derecho y el antebrazo izquierdo se registró la presencia de una mandíbula de jabalí de gran tamaño (Sus gadarensis), con la sínfisis dirigida hacia el hombro derecho. Para McCown (1937) no cabía duda acerca del carácter deliberado de la inclusión de este hueso en el contexto funerario, especialmente por el hecho de que el antebrazo derecho apoyaba directamente sobre el extremo distal de la mandíbula, lo que probablemente le llevó a pensar que aquellos que llevaron a cabo la inhumación depositaron este hueso (quizás aún no descarnado) bajo el brazo derecho del cadáver humano.
Es posible que, también en el caso de Skhul 5, la posición contraída del esqueleto, con el cráneo dirigido hacia el esternón, se deba a la adaptación del cuerpo a las dimensiones de una fosa pequeña que, según Defleur (1993) debía tener 0,90 metros de largo por 0,50 metros de
Ilustración 59: Fotografía in situ de Skhul 5. Ilustración 58: Plano de Skhul 5.
150 ancho y una forma ovoide. También coincide Skhul 5 con Skhul 4 en la orientación aproximada, es decir en el eje este-oeste y el cráneo hacia el oeste. Lo que se concluyó para el caso de Skhul 4 puede aplicarse perfectamente para el de Skhul 5, es decir, inhumación en fosa (inferida) de reducidas dimensiones, con la circunstancia añadida de una más que probable ofrenda (mandíbula de Susgadarensis).
SKHUL 6 (Israel)
Los restos de este sexto individuo fueron sacados a la luz el 3 de mayo de 1932 de una brecha dura y gris a 1,75 metros de la superficie y aproximadamente a 1,50 metros al Sureste de Skhul 5. Dichos restos estaban concentrados en una superficie de 1 m2. Los huesos, que
presentaban fracturas antiguas, correspondían a los de una pierna izquierda en conexión anatómica con la extremidad distal de la tibia dirigida hacia el extremo proximal del fémur (indicando que la pierna debió estar fuertemente contraída).
Además, se registró la presencia de una porción de los huesos del antebrazo izquierdo y de algunos fragmentos del cráneo y de la mandíbula. Aunque no se pudo precisar la posición general ni la orientación del esqueleto, McCown (1937) pensó que estos restos representaban indudablemente el remanente de otra inhumación. Esta conclusión, que podría resultar aventurada si se tratase de un individuo aislado en el sitio, se ve reforzada por la similitud con los esqueletos de Skhul 4 y 5, con las extremidades inferiores fuertemente contraídas.
SKHUL 7 (Israel)
Los restos de Skhul 7, una mujer de unos 35 años, fueron hallados el mismo año, a 1,50 metros al oeste de Skhul 5, a 0,03 metros del substrato rocoso y a 2,10 metros de la superficie.
“…el cráneo, muy fracturado, se encontró reposando sobre su lado derecho. El antebrazo izquierdo estaba flexionado, formando un ángulo recto con el húmero. Los huesos de la mano estaban dirigidos hacia la cara. El brazo derecho estaba en una posición similar, casi directamente sobre el izquierdo. Al oeste del cráneo y de los huesos de los miembros superiores había dos fragmentos de cada illium, cerca de los cuales estaba el fémur derecho fracturado, paralelo a una tibia y casi contra ella (McCown, 1937).
Por la escueta descripción de la disposición de los huesos y ante la lamentable ausencia de algún plano o fotografía publicada, puede reconstruirse con cierta confianza la posición del
151 esqueleto. Así, éste debió aparecer tumbado sobre su lado derecho, con el cráneo al este, con los huesos de los miembros superiores contraídos llevando los de las manos hacia la cara, los huesos de los miembros inferiores flexionados y las rodillas dirigidas hacia el cuerpo. A falta de una documentación más amplia, nos queda suponer que Skhul 7 fue también objeto de una inhumación, con una disposición del cadáver muy similar a la de los casos precedentes.
SKHUL 8 (Israel)
Skhul 8 fue un niño de 8 a 10 años de edad y sus restos fueron localizados en la parte este de la terraza a 1,85 metros de la superficie. Estos restos comprendían porciones de los miembros inferiores, tibia, peroné, astrágalo, tarsos y metatarsos de la pierna izquierda y tibia, talón y fragmentos de fémur de la pierna izquierda, además del húmero derecho. Según