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Inmigrantes árabes que no eran musulmanes

Facultad de Comunicación y Lenguaje 

FICHA TÉCNICA DEL TRABAJO

III. PRODUCCIONES TÉCNICAS O MULTIMEDIALES

3. Inmigrantes árabes que no eran musulmanes

La árabe ha sido una migración importante para nuestro país, especialmente para la costa Caribe. Los inmigrantes que provenían de la Gran Siria (Palestina, Líbano y Siria) se asentaron en ciudades como Barranquilla, Bogotá, Cali, Montería, Sincelejo y Maicao. Allí encontraron “una sociedad con la que tenían muchas cosas en común”55. Cuando los primeros foráneos empezaron a crecer económicamente, trajeron a sus esposas de sus países de origen y sólo unos cuantos se casaron con colombianas. Sin embargo, con el pasar de las generaciones, el idioma árabe se fue perdiendo.

La llegada de ciudadanos provenientes del Medio Oriente a Colombia se dio principalmente en tres etapas, que se relacionan con la situación económica y política de sus países de origen y el contexto histórico mundial. La primera se dio entre 1880 y 1920, cuando llegaron jóvenes que vivían en territorio del Imperio Otomano y que migraban por motivos económicos. Como traían pasaportes del imperio, los llamaron “turcos”, lo cual “ha generado malos entendidos, ya que ciudadanos turcos sólo llegaron de manera muy tardía al país y en un número reducido”56. Estos árabes veían a “América como la tierra de las oportunidades”57 y, aunque no dominaban el español, se dedicaron a la venta ambulante. Otros viajaron debido a “la persecución de los otomanos hacia los árabes que profesaban la religión católica”58.

Los primeros árabes en asentarse en el país llegaron al Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Sucre, Magdalena, Norte de Santander, Santander, Valle del Cauca, Boyacá, Nariño, Huila, Meta, Arauca, Chocó, la ciudad de Bogotá y otros municipios que eran puertos del río Magdalena. Barranquilla sería la ciudad con un mayor número de árabes, debido a que allí se daba la posibilidad de desarrollarse ampliamente dentro de un centro de comercio que se fue estableciendo con el tiempo59.

La segunda oleada tuvo lugar entre las dos guerras mundiales. Muchos llegaron gracias a que un pariente residente en Colombia les enviaba dinero para el pasaje, con el fin de tener ayuda en los negocios. Otros, que emigraron de manera independiente, encontraron paisanos viviendo en esta tierra, por lo que se adaptaron fácilmente. Según cuenta Shadya Karawi, a partir de 1930 aumentó la llegada de estos        

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Karawi, S. (2010), Nosotros, los colombo-árabes. Las voces de la inmigración [trabajo de grado], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Carrera de Comunicación Social. P. 13.

56

Castellanos, D. (2008), “El Islam enriquece la diversidad religiosa en Bogotá”, [en línea], disponible en http://www.webislam.com/?idn=12577, recuperado: 25 de octubre de 2010.

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Karawi, S. (2010), Nosotros, los colombo-árabes. Las voces de la inmigración [trabajo de grado], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Carrera de Comunicación Social. P. 24.

58

Parra, S. (2009), Diálogo Intercultural Colombo-Árabe en Bogotá. Reflexiones acerca de la influencia árabe en la diversidad cultural nacional [trabajo de grado], Bogotá, Universidad del Rosario, Especialización en Gerencia y Gestión Cultural. P. 5.

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Karawi, S. (2010), Nosotros, los colombo-árabes. Las voces de la inmigración [trabajo de grado], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Carrera de Comunicación Social. P. 24.

inmigrantes a la costa norte, por lo que varios prefirieron explorar otras zonas del país donde no hubiese competencia comercial.

La última etapa comenzó entre 1945 y 1950 y se extiende hasta nuestros días. Ésta se da como consecuencia de los conflictos de la región, entre los que se encuentran la Guerra Civil en el Líbano y la creación del Estado de Israel. En general, “la situación política y económica de los países árabes fue la principal causa de la migración de estas familias que llegaron a Colombia, unas por casualidad y otras sabiendo específicamente al lugar que llegaban”60.

La llegada de los árabes a Colombia no fue fácil debido a la legislación migratoria del país. En general, las cifras de inmigrantes en la nación son muy bajas en comparación con las de otros países de América Latina. “Antes de 1930 la inmigración se mantuvo entre el 0.30 y el 0.35% de la población nacional”61. Pilar Vargas y Luz Marina Suaza hacen un recuento de las leyes que obstaculizaron el ingreso de la población levantina al país. En el siglo XIX aparecen los primeros artículos referentes al tema, como la Ley 13 de 1823, en la que se fijan “las condiciones de la naturalización de los extranjeros que quisieran instalarse en el país, en particular agricultores y artesanos”62.

Vargas y Suaza63 afirman que Colombia se vio influenciada por las teorías eugenistas de Francis Galtos que hablaban sobre la necesidad de controlar la procreación para obtener los mejores resultados. Durante los gobiernos de Enrique Olaya Herrera y Alfonso López Pumarejo, por ejemplo, se establecieron cuotas de los extranjeros que podían ingresar al país. Sandra Parra asegura que, aunque esas cuotas existieron desde comienzos del siglo XX para los inmigrantes en general, “éstas siempre eran más reducidas para los árabes y orientales comparativamente con los europeos, cuyas razas se creía venían a mejorar la nuestra, mientras que en lo relacionado con los árabes y orientales se tenía la creencia que traían enfermedades desconocidas, también se les llego a considerar ateos, debido a que no profesaban la fe católica, un error

       

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Parra, S. (2009), Diálogo Intercultural Colombo-Árabe en Bogotá. Reflexiones acerca de la influencia árabe en la diversidad cultural nacional [trabajo de grado], Bogotá, Universidad del Rosario, Especialización en Gerencia y Gestión Cultural. P. 29.

61

Karawi, S. (2010), Nosotros, los colombo-árabes. Las voces de la inmigración [trabajo de grado], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Carrera de Comunicación Social. P. 13.

62Ibíd.

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muy común puesto que la mayoría de los migrantes árabes huían de las persecuciones de los musulmanes”64.

En el caso concreto de los medio orientales, el Decreto 25 del 8 de enero de 1934 limita la entrada por nacionalidades a 5 armenios, 10 libaneses, 10 palestinos, 10 sirios. En 1937, a los sirios y libaneses, entre otros, se les exigen algunos requisitos de ingreso, como “de conducta, estado civil, salubridad (venéreas, lepra, tuberculosis), depósito de inmigración”65.

Aparte de las leyes, los inmigrantes árabes tuvieron que enfrentarse a la hostilidad de los medios oficiales y de la prensa. En 1913, los llamados “turcos” eran clasificados “por los inspectores del puerto de Cartagena como un grupo al que se le debía negar el ingreso al país”66. A comienzos del siglo XX, según Parra, algunos eran rechazados o vigilados por la ciudadanía, especialmente cuando eran inmigrantes pobres que llegaban huyendo de sus tierras de origen.

En cuanto a la prensa, Vargas y Suaza plantean que los impresos de la misma época tenían una actitud xenófoba y atacaban a los extranjeros que no proviniesen de países del norte o fuesen de raza blanca, sugiriendo también que eran fuentes de enfermedades contagiosas.

Sin embargo, una vez asentados, su adaptación fue sencilla. Aunque algunos practicaban el Islam, la mayoría eran cristianos maronitas u ortodoxos, por lo que les fue fácil asimilar las costumbres católicas del país. “Cualquier persona medianamente leída sabe que en Monte Líbano, de donde somos originarios casi todos los sirios residentes en Colombia, se profesa la religión católica y que es sumamente raro hallar entre nosotros a un musulmán”67, escribió Julio Fadul en una columna publicada en El Tiempo en 1917. Pero ellos también hicieron aportes culturales a las comunidades en las que se asentaron, transmitiendo sus costumbres y conocimientos ancestrales a los colombianos. Su vocación de comerciantes los hizo famosos en el territorio nacional y les permitió adquirir una estabilidad económica. Los palestinos, sirios y libaneses basaron su negocio en ventas a domicilio, baratas y al fiado, al por mayor y al detal, trayendo productos por encargo.

       

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Parra, S. (2009), Diálogo Intercultural Colombo-Árabe en Bogotá. Reflexiones acerca de la influencia árabe en la diversidad cultural nacional [trabajo de grado], Bogotá, Universidad del Rosario, Especialización en Gerencia y Gestión Cultural. P. 8.

65

Karawi, S. (2010), Nosotros, los colombo-árabes. Las voces de la inmigración [trabajo de grado], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Carrera de Comunicación Social. P. 27.

66Ibíd

. P. 26.

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Básicamente, tenían dos estrategias de integración e interrelación: adaptarse o resistirse de manera pasiva, lo cual implicaba evitar dominar el español, variar la cocina o casarse por fuera de su cultura. Quienes buscaron reconocimiento dentro de la sociedad, lo hicieron realizando contribuciones que les daban prestigio y usando los matrimonios como estrategia de inclusión.

Según el filósofo Alain Roussillon, en el país hay distintas formas de ser árabe, de acuerdo a la zona. En Bogotá la forma de ser árabe es individualista. No hay una verdadera comunidad. Tienen un apellido y una influencia importante, con frecuencia, en la política y el periodismo. En Cartagena, se integran al modelo de familia tradicional y de pequeña aristocracia, con cierto poder económico y político. En Barranquilla son una comunidad. En Córdoba, que tiene un carácter más rural, conservan mucho sus valores de origen. En Maicao la cosa es más curiosa. Son los únicos que siguen hablando árabe y eso puede tener que ver con que es la migración más reciente68.

       

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Parias M. y Salazar H. (2004), “Árabes en Colombia”, [en línea], disponible en: