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3.2. Normatividad Nacional

4.1.11. Instituto Nacional de Estadística e Informática

Es el órgano rector de los Sistemas Nacionales de Estadística e Informática en el Perú. Norma, planea, dirige, coordina, evalúa y supervisa las actividades estadísticas e informáticas oficiales del país. Para el cumplimiento de sus objetivos y funciones, cuenta con autonomía técnica y de gestión, establecido en su Ley de creación. Contribuye a la toma de decisiones con información estadística de calidad y al uso de tecnologías de información para el desarrollo de la sociedad.

El Instituto Nacional de Estadística e Informática - INEI, es un Organismo Público Descentralizado con personería jurídica de derecho público interno, con autonomía técnica y de gestión, dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros.

Es el Organismo central y rector del Sistema Nacional de Estadística e Informática, responsable de normar, coordinar e integrar las actividades de estadística e informática oficiales, con la finalidad de asegurar que estas actividades se desarrollen en forma integrada, racionalizada y bajo una normatividad técnica común y respondan a las necesidades del desarrollo nacional.

El INEI, conduce los Sistemas Nacionales de Estadística e Informática, regula, coordina, y realiza actividades de estadística básica y deriva, así como el análisis de la estadística oficial. Asimismo, formula y evalúa la política nacional de informática y regula las actividades de informática en el Sector Público

“Para ser inteligentes sobre la delincuencia, no deberíamos estar en condiciones de reaccionar constantemente

al crimen después de que ocurra. Deberíamos estar buscando en la prevención

del delito antes de que suceda. (Kamala Harris).

Conoce, Difunde y Protege nuestros Derechos” (Ministerio de Justicia y Derechos Humanos).

CAPÍTULO V

PREVENCIÓN DE TRATA DE PERSONAS

Una de las estrategias para combatir la trata de personas es la prevención. La prevención contiene medidas positivas que tiene por objeto impedir que el delito de trata de personas vuelva a ocurrir. Los Estados tienen la responsabilidad jurídica internacional de actuar con la debida diligencia en la prevención de la trata de personas, la investigación, enjuiciamiento, y la prestación de asistencia y protección a las personas que han sido víctima de trata. Para ello, deberán tomar en cuenta aquellos factores que aumentan la posibilidad de la persona de ser víctima de trata, como la desigualdad, la pobreza o la discriminación, en especial aquellas personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Así lo ha señalado el Protocolo de Palermo en sus artículos 9 y 10, al establecer que los Estados tendrán que prevenir y luchar contra este delito mediante la persecución, políticas públicas, medidas legislativas, campañas de información y difusión, entre otras estrategias.

5.1. FUNDAMENTOS BÁSICOS DE LA PREVENCIÓN DE TRATA DE

PERSONAS170

Hacer prevención en el ámbito de la conducta humana comprende desarrollar un conjunto de acciones que tienen, fundamentalmente, el propósito de evitar la presencia de factores disfuncionales que puedan afectar el sano desenvolvimiento del individuo consigo mismo y con su entorno social. La prevención no es un hecho fortuito ni circunstancial, es planificado. Y esta planificación no puede obedecer a consideraciones intuitivas. La acción preventiva debe estar fundamentada científicamente a partir de la investigación y evaluación permanente del proceso preventivo y de sus resultados, así como del conocimiento científico de los determinantes de la conducta humana para orientar está en la dirección correcta171.

La prevención es un conjunto de actividades integradas en un programa cuya finalidad es desarrollar resistencia en los individuos y en la sociedad frente a algún problema social. En tal sentido, su objetivo es evitar, controlar, retrasar o disminuir y/o abordar las diversas problemáticas del ámbito social.

En la trata de personas las organizaciones criminales obtienen provecho de la condición vulnerable en la que se encuentra muchas personas para captar a sus víctimas y luego incorporarlas dentro de su proceso delictivo, es por ello que las estrategias de prevención juegan un papel de gran importancia frente a este problemática.

170 RIVERA, Gastón. Trata de Personas Esclavitud Moderna en todas sus Dimensiones, Lima, Tetis Graf, 2009, pp. 259 264.

171CASTILLO G., Humberto. 2003. “Algunas Consideraciones teóricas que sirven de fundamento a un programa de prevención”, en prevención y

La experiencia nos demuestra que en todo proceso preventivo existen Dos (2) ámbitos macros de prevención, los mismos que son172:

Prevención específica: Es la orientada directamente hacia el problema a través de la utilización de diferentes estrategias, y busca concretamente disminuir tanto la oferta social de posibles víctimas como la demanda de estas por parte de las organizaciones de tratantes.

Prevención Inespecífica: En el caso de la trata de persona está referida a las acciones que promuevan la eliminación o disminución de las condiciones de vulnerabilidad del individuo, la familia y la comunidad potenciando las capacidades de protección y reacción frente a este fenómeno delictivo. Es decir, se puede abordar temáticas orientadas al fortalecimiento de habilidades sociales, promoción de estilo de vida o espacios saludables, la equidad de género, la promoción de los Derechos Humanos, entre otros.

Toda prevención es una acción dinámica, es decir, implica un cambio, una modificación, que puede estar relacionada con distintas áreas o facetas tanto personas como grupales o sociales. Con la prevención se pueden modificar conductas, actitudes, sentimientos, normas, valores, formas de afronte, entre otros aspectos del comportamiento social, dependiendo de qué factores de riesgo y protección estemos abordando. Respecto del impacto de la trata de personas para nuestra sociedad y sobre su capacidad para violentar los derechos fundamentales de la persona al convertirlo en objeto negociable,

solo mediante el concurso colectivo (de las instituciones, las organizaciones y los agentes sociales) será posible crear un estado de conciencia colectiva sobre riesgos que representa este delito. Por eso debemos anticiparnos a sus previsibles evoluciones y variantes para desenmascarar sus distintas expresiones. Sin embargo, siendo conscientes de la necesidad de vigilarlo con la anticipación de todos, también lo somos de las dificultades que encierra este reto: la prevención exige un esfuerzo constante, riguroso y, sobre todo, no existe (ni puede existir) manuales de instrucciones, ni fórmulas mágicas. Incluso, las practicas o experiencias, sugeridas o aplicadas, son solo experimentos que se justifican y son éticamente lícitos porque en un determinado momento dan respuestas a las necesidades y demandas sociales e incrementan nuestro conocimiento en el tema.

Las recetas no cuentan cuando de estrategias se trata, aunque sí dan la pauta de hacia dónde queremos llegar. Algunos criterios básicos que en los programas de prevención ayudan a clarificar esto último, procurando que pueda constituirse en una constante de ellos, son:

 Deben partir desde una base ética y moral

 Deben tener vida propia, es decir, la capacidad de adaptarse a los cambios sociales (dinámica de los programas).

 Deben permitir la participación de los diferentes actores sociales, involucrándolos; es decir, debe existir una corresponsabilidad.

 Deben tener acciones específicas para individuos, grupos y familias con una estrategia de interrelación.

 Deben tener variables cuali-cuantitativas que nos permitan evaluar, no solo en términos del programa, si no de los resultados logrados en la población.

 Deben basar sus estrategias en un enfoque teórico y en los resultados de la investigación que nos permitan identificar los grupos de mayores vulnerabilidades.

 Deben identificar, en base al análisis de las características de la población, no solo factores de riesgo en el medio, si no aquellos que están directamente relacionados con los indebidos, la familia y la comunidad.

Por lo tanto, respecto a las conductas desviadas, como la trata de personas, su prevención nos remite a un proceso. Si bien existen algunos lineamientos estratégicos en temas de prevención, no se puede aplicar recetas universales para reducir esta problemática. Cada situación es diferente, por lo que en general nuestra situación. Pero a la vez debemos compartir experiencias, unificar las tareas de la policía, las municipalidades, de los gobiernos locales, la sociedad civil y la comunidad.

En la trata de personas, específicamente, la prevención abarca una serie de medidas. Consiste en suscitar una toma de conciencia de la extensión y la gravedad del problema, poniendo el tema en la agenda pública, donde todos los miembros de la sociedad tengan conocimiento de las graves consecuencias que genera este delito, así como de las innumerables violaciones de sus derechos a la que son objeto las víctimas de la trata durante el proceso criminal.

Se han investigado los modos de causar impacto en las actitudes públicas, tratando de crear una conciencia de apoyo y protección para las personas más vulnerables, y de intransigencia para con quienes se dedican a desarrollar actividades delictivas. En tal sentido se recomienda reducir el número de victima potenciales, difundiendo información sobre la realidad de la problemática, dando a conocer técnicas y medios de autoprotección, y proponiendo oportunidades alternativas para las personas en mayor riesgo. Además, es importante señalar que cualquier estrategia propuesta para combatir la trata y proporcionar asistencia a las victimas debe ser estimada en términos de si promueve o no a la protección de los Derechos Humanos.

Sin embargo, se debe tener mucho cuidado con las acciones que se ejecuten, ya que experiencias en otras áreas en las cuales determinados mensajes o estrategias resultan contraproducentes por no estar asociado a realidades y grupos sociales específicos, ello se aprecia sobre todo en campañas a través de los medios de comunicación.

Consideramos que existen determinados criterios que deben ser tomados en cuenta para la formulación de programas preventivos, como son:

 Hoy en día existe un amplio consenso acerca de la naturaleza cambiante y dinámica de nuestra sociedad, los fenómenos que en ella ocurren han tomado matices diversos, complejos e interrelacionados. Además es importante tener en cuenta que los diversos problemas sociales tienen una interconexión de causalidad, lo cual hace difícil su abordaje.

 Estas condiciones sociales, más el constante cambio y evolución de las mismas, nos enfrenta a situaciones de riesgo mucho más complejas que requieren de una intervención consistente. En la actualidad entendemos, por la diversidad de factores que intervienen en su aparición, desarrollo y mantenimiento de fenómenos sociales como la trata de personas que presenta como un problema multicausal.

 Se observa, cuando se trata de explicar las razones por las cuales las personas son objeto de estas situaciones, una gran diversidad de elementos que contribuyen a la compresión del problema. Existe factores de tipo individual (biológicos, físicos, psicológicos, afectivo, emocionales), familiares (abuso sexual, maltrato infantil, violencia familiar, abandono), laborales (explotación, subempleo, desempleo); sociales (grupos sociales minoritarios, racismo, marginación, diversidad cultural, criminalidad) y los que tienen que ver con el fenómeno mismo y los mecanismos que utiliza para captar personas. La lista podría ser interminable, pero ninguno de estos elementos individualmente explica integralmente el fenómeno. En consecuencia, este se pregunta cómo complejo y cambiante, funcionando como un sistema dinámico en constante evolución (no olvidemos que las primeras expresiones de la trata datan de hace siglos).

 Se caracteriza por la aparición de nuevas organizaciones criminales, por nuevos patrones de captación y por la identificación de poblaciones en riesgo; además, este fenómeno social se desarrolla en medio de una sociedad signada por el consumismo y por la correspondiente saturación

de mensajes ofreciendo bienestar, éxito, felicidad, tranquilidad, etc. Este contexto, en que participa de modo determinante la publicidad, se asocia a la generación de emociones, poder y estatus.

Es claro que las acciones de prevención deben basarse en principios técnicamente sólidos, de naturaleza ética, en concordancia al contexto sociocultural de la población. Es decir, no se debe actuar en el trabajo de prevención guiado tan solo por obtener provecho político o económico a través de un activismo sin sentido o de una improvisación poco provechosa.

Similarmente, el principio básico de la integralidad supone la atención de los diversos espacios en que se mueven las personas y el fortalecimiento de la red de interacción social, que sirve de base a su desarrollo, en términos de responsabilidad, creatividad y participación.

Este trabajo no puede recaer ni en una persona, ni en una institución en particular, se requiere del concurso de todos los actores sociales que tienen capacidad para producir una reflexión interdisciplinaria y la posibilidad de concretar de implementar estrategias dirigidas al desarrollo integral del ser humano y sociedad.

Comprendemos que es importante la visualización del individuo como un ser biopsicosocial, el cual presenta un conjunto de fortalezas, habilidades, potencialidades, pero a la vez una serie de limitaciones, debilidades y aspectos negativos que son propios a nuestra naturaleza humana. Dichas características se van construyendo, retrasando o distorsionando durante todo el proceso de su desarrollo psicoevolutivo (siclo de vida). Asimismo, existe en éste ciertas

etapas fundamentales, ya que son los pilares de su estructura biopsicosocial; no obstante, este proceso no es autónomo, sino que su estructura e retroalimenta por la relación con diferentes agentes de socialización: la familia, la escuela, el centro labora y, sobre todo, la comunidad en su conjunto.

Esta interacción permite, sin embargo, que vayan surgiendo diversos factores que predisponen, incitan o colocan en situación de riesgo a las personas. Estos factores se modifican con el trascurrir del tiempo, al igual que los patrones de consumo, es decir, las necesidades. Esta predisposición a ser parte de la trata (víctima o victimario) consistente en la acción de dichos factores, que se potencian asociándose, fraccionándose o reconstituyéndose. La cadena que existe en el fenómeno es compleja, pero presenta características observables.

 Su modus operandi busca quebrantar la estructura moral de la persona, llevándola hacia el desarrollo de conductas sociales: en el caso de la trata de personas, estos delincuentes violentan la libertad de sus víctimas desconociendo en todo momento la existencia de aquellos derechos que son considerados fundamentales.

 Existe una cadena de crimen, respecto a la trata, que comprende desde la identificación hasta la derivación de las victimas hacia actividades de explotación.

 El desarrollo de esta cadena es favorecido por los bajos controles sociales existentes, definibles como una débil intervención del Estado, la

tolerancia de la comunidad y las conductas permisivas en el núcleo familiar.

La acción preventiva se da en función al contexto social, económico, geográfico y cultural de una comunidad o nación y se desarrolla en una coyuntura histórica especifica; esto son factores que influyen en la sociedad y cultura de una nación o área geográfica determinan los planes, programas y contenidos específicos.

La prevención debe darse insertada dentro de los sistemas comunales, locales, regionales y nacionales de todo los sectores de la sociedad generando espacios de soporte, redes sociales y comunales, buscando para ello trabajar bajo un modelo sistémico, convocado para esta acción a todos, generando una acción y actitud de trabajo multidisciplinario, multisectorial y comprometiendo a la sociedad en su conjunto.