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2. La mirada institucional: Desarrollo vs migración

2.1. Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA): El foco en la emigración.

Por ser una institución tradicionalmente ligada al sector rural, se encontraron más textos que abordan el arraigo y la migración desde la perspectiva del campo o la pequeña localidad, siendo pocos los casos analizados desde el escenario urbano. En este sentido, existen dos líneas de análisis: Una considera las migraciones como causa y consecuencia de la falta de oportunidades en el ámbito local, mientras que otra, considera a las migraciones como una estrategia para la reproducción social en el ámbito local y como un aporte al desarrollo de los polos de atracción. En cualquiera de los casos es interesante analizar el discurso y la estrecha, y problemática, relación que se establece en ellos entre desarrollo y migración.

74 En el año 2010, el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), entre las propuestas

presentadas para «El derecho a no migrar», solicitó el impulso de proyectos productivos para la generación de fuentes de empleo, evitar la descapitalización del campo, y que las nuevas generaciones tengan un futuro en su propia comunidad (García, 2010).

El INTA en su Plan Estratégico Institucional 2005-2015 (PEI 2005-2015), plantea en cuanto a la migración de la población rural «La posibilidad de asegurar la permanencia de los pobladores rurales en sus propios entornos». En este sentido, en varios de sus proyectos de desarrollo, se plantea como problemática el éxodo de la población.

En el mismo documento, al presentar el contexto y perspectivas en cuanto a tendencias nacionales, se plantea que la «limitada disponibilidad de capacidades, infraestructura básica, servicios, recursos financieros y de tramados densos de organización, ha dificultado el aprovechamiento de las oportunidades de desarrollo territorial y local, agudizando los desequilibrios entre varias regiones del país» induciendo migraciones de la población (INTA, 2004: 25). Así, en varias experiencias de desarrollo rural, la migración aparece planteada en la descripción de la situación, como causa y consecuencia de esta limitada disponibilidad de oportunidades.

En este sentido, Arocena, plantea que los casos más interesantes de desarrollo local suelen estar ligados a una resistencia activa a abandonar un territorio, buscando formas de desarrollo que hagan posible la permanencia (Arocena, 2002). Para el autor, la identificación de un grupo con un trozo de tierra y su deseo de permanecer, su arraigo, es un factor de desarrollo ya que potencia sus capacidades y lo proyecta hacia el futuro (Arocena, 2002).

Claudia Todaro y Hugo Bottaro, en «Trabajo integral con un grupo de productores indígenas afectados por un médano – Colonia Cushamen (Provincia de Chubut)» explican como la vulnerabilidad en las condiciones de vida de la población local generó un proceso de crisis en las generaciones más jóvenes que muchas veces han visto la migración como una alternativa para la búsqueda de trabajo, la posibilidad de contar con servicios de salud, educación y la cercanía a organismos de asistencia. Los autores explican como «los procesos de migración no solo implican consecuencias en la economía familiar sino también en aspectos culturales, educativos, afectivos.» (Todaro, Bottaro; 2003:92). Luego, como resultado de la experiencia de desarrollo ningún grupo familiar ha tenido movilidad migratoria de sus jóvenes durante los años 2000 y 2001.

Carlos Irasola y Federico Boggio (2003), en «Programa de desarrollo sustentable del sector ganadero. Una forma diferente de intervención» también diagnosticaron al proceso migratorio como una consecuencia de la fuerte crisis dada por el deterioro del recurso suelo, las condiciones de mercado de producción lanera y la condición histórica de zona marginal de la provincia de Rio Negro.

La Fundación Hueché, en su programa «Aportes al desarrollo rural» en Las Coloradas, Provincia de Neuquén; explicó que en 1984 «la realidad indicaba que los jóvenes que completaban su educación primaria contaban con pocos elementos para modificar su medio» por lo tanto se veían obligados a emigrar a los centros urbanos buscando mejores posibilidades. (Hueché; 2003:185). Entre los objetivos de la intervención del Programa se planearon «evitar el éxodo rural motivado por la falta de oportunidades reales de desarrollo personal y comunitario». Por tal motivo se realizaron distintas capacitaciones pretendiendo dotar a los jóvenes de los conocimientos y habilidades técnicas necesarias para permanecer en su terruño y comenzar un proceso de transformación técnica. Otros casos similar, se da también en el norte de la provincia de Neuquén, en las comunidades mapuches Mañke, Maripil, Kilapi, Huayquillan, Antiñir Pilquiñan, Mellao Morales y Millain Currical, donde en el marco de un Proyecto de Apoyo al Desarrollo Local del año 2012, se detectó como uno de los problemas la emigración de parte de los jóvenes, y en Santa Cruz, más precisamente en Rio Gallegos y San Julián, donde se detectó desarraigo social y éxodo poblacional desde el campo a las ciudades tanto de mano de obra calificada como de productores ganaderos (Ediciones INTA, 2013).

Como se dijo anteriormente, estos trabajos abordan la movilidad desde el éxodo rural, y de como la falta de oportunidades induce a la migración, principalmente de los más jóvenes. Sin embargo resultan interesantes porque dejan en manifiesto la visión institucional del éxodo como un problema a resolver; una realidad a modificar con los proyectos de desarrollo.

Por otro lado, en otros contextos locales, distintas investigaciones del INTA tienen una visión contraria a la de abordar el éxodo rural como una problemática a resolver, entendiendo que las migraciones no solo tributan al desarrollo de los polos de atracción, sino que además forman parte de la estrategia de reproducción de las economías rurales. En este sentido, Gil Montero, Mondes y Quiroga (2007), analizan las migraciones de zonas montañosas de Jujuy y Salta, entendiendo que los trabajos centrados en la población rural deben comprender sus modalidades de integración a través del estudio de sus propias lógicas de supervivencia.

«Las migraciones, entonces, se insertan en un contexto mayor que con frecuencia profundiza tendencias o las orienta, pero en ocasiones responden (desde una perspectiva local) a lógicas propias que incluso favorecen la reproducción de sus economías rurales. Esto no implica negar los condicionantes que históricamente ha impuesto el "mundo de afuera", sino agregar la

perspectiva local dentro de los factores presentes en los procesos migratorios.» (Gil Navarro et. al, 2007)

En los últimos años, además del abordaje de las migraciones en el ámbito rural y sus consecuencias, desde el INTA han emergido iniciativas respecto de reconocer el aporte de las inmigraciones al desarrollo de determinadas producciones urbanas o periurbanas. Tales son los casos de productos típicos vinculados con las culturas migrantes y el de la producción de horticultura por parte de inmigrantes procedentes de Bolivia.

Champredone et. al. (2011) tomando como casos de estudio la producción de salame en Colonia Caroya (Córdoba), cuya elaboración comenzó con el arribo de contingentes italianos provenientes del Friuli, y la producción de sobresada en la localidad de Goyena (Buenos Aires) introducida por familias mallorquinas, analizaron los procesos de puesta en valor de productos típicos y su vinculación con las culturas migrantes.

Por otro lado, un párrafo aparte merece el estudio del aporte de las inmigraciones bolivianas a la producción de horticultura en las áreas periurbanas de los principales centros urbanos del país. Autores como Benencia, Sassone, Barsky, Archenti, García y otros, han presentado numerosas investigaciones al respecto.

Dubal (2013, en Feito, 2013), considera que no siempre se valorizó en su justa medida el aporte de la inmigración boliviana al país. En este sentido, Benencia (2013, en Feito, 2013), y Amaya (2015) rescatan los orígenes de la producción hortícola en manos de los inmigrantes españoles, italianos y portugueses a comienzos del siglo XX, pero que a fines del mismo siglo y comienzos del XXI, son los inmigrantes bolivianos quienes continúan con la actividad ejerciendo su predominio en la producción y también en la comercialización de dichos productos. «Esta hegemonía no sólo se observa en el cinturón verde más importante de la Argentina, sino también en la mayoría de los cinturones verdes de las grandes ciudades del país» (Benencia, 2013).

Estas nuevas iniciativas en el INTA respecto de las migraciones, no solo es observable en las investigaciones realizadas, sino que de a poco se observan cambios en acciones de intervención. En el mismo sentido de reconocer el aporte de las migraciones al desarrollo de la actividad agropecuaria, la Estación Experimental Agropecuaria del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), puso en funcionamiento en abril del 2015, un consultorio Jurídico Gratuito, para los productores familiares de todo el cordón hortícola platense y de otros municipios del

AMBA. Las migraciones, situación legal y regulación, es uno de los temas que aborda dicho consultorio.