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CAPÍTULO 6. MATERIAL Y MÉTODO

6.4 INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN

El instrumento de recogida de los datos tanto en los casos como en los controles es una entrevista estructurada clínico-epidemiológica. Para facilitar la estructuración de esta entrevista y garantizar la uniformidad de la forma de recogida de información en ambos grupos (casos y controles) se utiliza un cuestionario de factores de riesgo que va rellenando el evaluador en el momento de la entrevista. A su vez este mismo cuestionario es utilizado a modo de plantilla de recolección de datos. Antes de ser volcada toda la información en la base de datos de forma ordenada y estructurada de todos los participantes en el estudio.

6.4.1 Elaboración del Cuestionario de Factores de Riesgo

Para la elaboración de este Cuestionario sobre Factores de Riesgo construido ad hoc para servir de apoyo a la Entrevista estructurada se han utilizado los siguientes instrumentos, de los cuales extraemos una primera batería de preguntas:

1) Historia Clínica Infanto-Juvenil: modelo de historia clínica utilizado por la psiquiatra de la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil del Centro de Salud Mental de Retiro en el que se recogen todas las variables mencionadas.

2) Cuestionario Clínico-Biográfico Infantil (CCBI) de Rodríguez Sacristán (2000), este es un cuestionario de muy fácil aplicación en los centros clínicos, consta de diez módulos de los cuáles los más útiles para nuestro propósito serían: módulo de embarazo, periodo neonatal, enfermedades que ha padecido o padece el niño, perfil familiar y desarrollo psicomotor.

Basándonos en el material mencionado, y teniendo en cuenta las variables seleccionadas para el estudio se construye el cuestionario. Tras una pequeña prueba piloto (aplicada a 10 casos y 10 controles) y una valoración de expertos, se realiza una depuración y corrección de preguntas con el objetivo de garantizar la claridad y agilidad para rellenarlo así como la brevedad de la entrevista destinada al estudio, pensando especialmente en reducir el tiempo invertido en el caso de los “controles”.

En el caso del grupo de controles se añaden además otros dos elementos; un consentimiento informado y la escala de cribado descrita en el siguiente apartado. En el Consentimiento informado incluimos una breve descripción del estudio y las condiciones de confidencialidad y tratamiento de los datos, así como ofrecemos la posibilidad de conocer los resultados de la escala PSC a los padres que lo deseen. Se solicita la firma del consentimiento para realizar la entrevista.

6.4.2. Pediatric Symptom Checklist-PSC-17

Este instrumento se añade a modo de cribado de posible psicopatología. Se trata de una escala de cribado psicosocial diseñada con el objetivo de facilitar la detección de problemas cognitivos, emocionales y conductuales. Como todos los instrumentos de cribado su fin último es posibilitar que la intervención adecuada, en el caso de existir dificultades, se inicie lo antes posible.

La escala original (PSC) está diseñada para ser contestada por los padres y consiste en 35 ítems a calificar como “Nunca presente”, “A veces presente” o “Frecuentemente presente” y puntuados como 0,1 y 2, respectivamente. La puntuación total se calcula sumando la puntuación de cada uno de los 35 ítems. Los ítems que son dejados en blanco son sencillamente ignorados, es decir, esa puntuación equivale a cero. Si 4 o más ítems son dejados en blanco, el cuestionario no sería válido.

En cuanto al punto de corte, para niños y adolescentes de 6 a 16 años, se sitúa en 28. Es decir, una puntuación de 28 o más estaría indicando posible deterioro psicológico. Para niños de 4 y 5 años, el punto de corte de PSC es de 24 o más (Little, Murphy, Jellinek, Bishop y Arnett, 1994; Pagano, Murphy, Pedersen, Mosbacher, Crist-Whitzel, Jordan, Rodas y Jellinek, 1996).

Una puntuación positiva en el PSC, es decir, por encima de los puntos de corte sugeridos, indicaría la necesidad de una evaluación por parte de un profesional de la salud mental. Dado que ocurren tanto falsos positivos como negativos, es arriesgado interpretar el resultado como algo más que la necesidad de mayor evaluación. Estudios utilizando la PSC indican que

Factores de Riesgo para el Diagnóstico de Trastorno Mental en Edad Escolar

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aproximadamente dos de cada tres niños y adolescentes que puntúan de forma positiva en la escala están correctamente identificados ya que se comprueba que padecen un deterioro psicosocial entre moderado y grave. Solo un pequeño porcentaje de los niños o adolescentes que puntúan positivo realmente no presentan dificultades (por ejemplo, niños con buen funcionamiento pero con padres ansiosos).

En varios estudios de validación, la clasificación de casos de la PSC ha concordado con las clasificaciones de casos hechas con la escala “Child Behavior Checklist” (CBCL) (Achenbach, 1983) y con la presencia de trastorno psiquiátrico en una variedad de ámbitos pediátricos representativos de diversas situaciones socioeconómicas (Jellinek, Murphy, Robinson, Feins, Lamb y Fenton, 1988; Jellinek, Bishop, Murphy, Biederman y Rosenbaum, 1991; Rauch, Jellinek, Murphy, Schachner, Hansen, Esterly, Prendiville, Bishop y Goshko, 1991; Murphy, Reede, Jellinek, y Bishop, 1992a; Murphy, Ichinose, Hicks, Kingdon, Crist- Whitzel, Jordan, Feldman y Jellinek, 1996). Cuando se ha comparado con el CGAS tanto en muestras con ingresos bajos como medios, el PSC ha mostrado altas tasas de acuerdo general (79%; 92%), sensibilidad (95%; 88%) y especificidad (68%; 100%), respectivamente (Jellinek, 1986; Jellinek et al., 1988; Murphy et al., 1992a).

Mediante análisis factoriales se han podido agrupar los ítems en tres breves subescalas para la identificación de problemas atencionales, internalizados (depresión/ansiedad) y de conducta (Gardner at al., 1999). Estas tres subescalas tienen tasas relativamente altas de acuerdo en los diagnósticos específicos con una escala de evaluación psiquiátrica estructurada (la K- SADS-PL) y con algunas de las medidas más utilizadas en Psicopatología Infantil, incluyendo la

“Children´s Depression Inventory” (CDI) para depresión, la “Screen for Child Anxiety Related Emotional Disorder” (SCARED) para ansiedad, y la subescala de problemas atencionales del

Child Behavior Checklist (ADHD).

La PSC ha sido utilizada en varios estudios de identificación de factores de riesgo para el deterioro psicosocial. Estos estudios han mostrado una prevalencia de disfunción psicosocial infantil es dos o tres veces mayor en niños con bajos ingresos (Murphy et al., 1992a), padres solteros (Murphy et al., 1992a) y/o enfermedades mentales en la familia de los padres (Jellinek et al., 1991), de forma consistente con investigación previa acerca de los mismos.

Gardner utilizando una amplia muestra desarrollaron una versión abreviada de la PSC. Sus estudios proporcionaron una validación, tanto estadística (Gardner et al., 1999) como clínica (Gardner, Lucas, Kolko y Campo, 2007) de una forma del PSC de 17 ítems. Otros autores han utilizado esta forma (Borowsky, Mozayen y Ireland, 2003; Duke, Ireland y Borowsky, 2005; Miller, Wieneke, Murphy, Desmond, Schiff, Canenguez, y Kleinman, 2008; Ohene, Ireland, McNeely y Borowsky, 2006).

Esta es la versión que se ha utilizado en este estudio, debido a la necesidad de abreviar y agilizar en lo posible la evaluación. La “Pediatric Symptom Checklist 17” (PSC-17) se puntúa e interpreta de la misma forma que la PSC, situándose el punto de corte en 15 puntos.