6. CONDICIONES GENERALES PARA LA TOMA DE DECISIONES DE LAS COMUNIDADES
6.3 Instrumentos para la toma de decisiones respecto al uso y manejo de los recursos
Adicionalmente, los núcleos agrarios y las mismas comunidades indígenas han ido desarrollando una serie de instrumentos interesantes que se utilizan para tomar las decisiones sobre el uso de su territorio de manera informada, justa, democrática y sostenible.
Ordenamientos Territoriales Comunitarios: Este instrumento consiste en la generación de planes comunitarios en donde se decide cómo utilizar el territorio y los recursos naturales, así como los proyectos que pueden desarrollarse para lograr las metas comunes y las reglas necesarias para cumplir con el plan. En la creación de estos ordenamientos se pasa por un proceso de análisis de los recursos colectivos, los problemas compartidos y las posibles
soluciones, por lo tanto conlleva la reflexión colectiva y fortalece el control comunitario sobre el destino de los recursos naturales. En las reuniones o talleres comunitarios, las comunidades analizan de manera sistemática las prácticas de aprovechamiento de los recursos naturales, de su calidad y de las formas indebidas o ilegales de apropiación de los recursos por parte de algunos miembros de la propia comunidad o de comunidades aledañas; sin embargo, domina la idea de que los recursos no se acaben, es decir, de usarlos de manera sustentable. El proceso de planeación participativa deriva en la asignación de terrenos para diferentes usos (paisaje) y la definición del “territorio simbólico” donde existen sitios sagrados y donde se limita la intervención de los miembros de la comunidad para sembrar o cazar animales38. Respecto a la información sobre dichos ordenamientos tenemos lo siguiente: hasta el año 2005, alrededor de 250 núcleos agrarios habían preparado y puesto en marcha un ordenamiento territorial comunitario en más de 2 millones de hectáreas (González M.A., 2005); en el periodo 2000-2007 se ordenaron 218 ejidos y comunidades en territorios de los pueblos indígenas, con un total de 1.9 millones de hectáreas de las cuales 507 183 se designaron para conservación y 677 917 para aprovechamiento sustentable (GAIA et al. 2006 citado en Boege 2009: 635) dominando los bienes comunales sobre los ejidos. Por su parte la CONAFOR60 reporta que en el periodo 2004-2011 la institución apoyó la integración de 1,134 Ordenamientos Territoriales Comunitarios que abarcan una superficie de 6.1 millones de hectáreas.
Destacan en estos ordenamientos las comunidades zapotecas, las chinantecas, las mixtecas, los mixes, nahuas del Altiplano, purépechas, chontales de Oaxaca, tlapanecas, tzotziles y zoques, cuicatecas y tzeltales, mazatecas y popolacas, nahuas de Michoacán y triques.
Mapa 22. Ordenamientos Territoriales Comunitarios en México, 2011
38 Boege (1988), El reto de la conservación de la biodiversidad en los territorios de los pueblos indígenas en Capital natural de
México • Vol. II : Estado de conservación y tendencias de cambio.
http://www.biodiversidad.gob.mx/v_ingles/country/pdf/CapNatMex/Vol%20II/II15_El%20reto%20de%20la%20conservacion %20de%20la%20biodiversidad%20en%20los.pdf
Fuente: CONAFOR, Coordinación General de Producción y Productividad. Gerencia de Silvicultura Comunitaria, información al 5 de diciembre de 2011.
Reglamentos internos o estatutos comunales: Estos documentos consisten en el establecimiento de reglas comunitarias sobre las estructuras de gobernanza, la participación social, el uso de los fondos comunes, y de forma muy importante, el uso y acceso a los territorios y recursos colectivos, y los mecanismos de aplicación de esas reglas, entre otros asuntos.
De acuerdo con datos de Robles (2003), 14,147 núcleos agrarios cuentan con reglamento interno o estatuto comunal, 9,313 con libros de contabilidad y administración y 7,978 con libro de registro de titulación de derechos.
En la Ley Agraria se establece que el reglamento interno de los ejidos y comunidades regulará el uso, aprovechamiento, acceso y conservación de las tierras de uso común, e incluirá los derechos y obligaciones del ejidatario y del avecindado sobre dichas tierras.
Programas de manejo forestal (PMF): Con este instrumento los núcleos agrarios planifican el aprovechamiento de sus recursos forestales. Estos programas se basan en inventarios de los recursos, análisis de las tasas de crecimiento y de las posibilidades de aprovechamiento. El resultado es un programa que marca zonificaciones para los tipos e intensidades de aprovechamiento, técnicas silvícolas, volúmenes aprovechables y otras decisiones más sobre cómo aprovechar los bosques en períodos generalmente de 10 años. Por lo tanto, su utilidad es dar orden, prospectiva y sostenibilidad al manejo forestal. En los núcleos con PMF, éste se convierte también en una guía sobre el uso y acceso a los recursos forestales. Alrededor de 2,400 núcleos agrarios cuentan con un PMF.
Guías o lineamientos de trabajo en monte: adicionalmente al PMF, algunos núcleos agrarios han desarrollado guías que establecen el cómo llevar a cabo las actividades de aprovechamiento en el monte. Estas guías se conforman por lineamientos sobre temas como: apertura y mantenimiento de caminos, técnicas de derribo y extracción de árboles, uso de maquinaria, seguridad de los trabajadores, estrategias para la documentación de la madera, reglas para la limpieza y el orden en las áreas de corta, mitigación de impactos ambientales de los aprovechamientos, etc. Estos instrumentos, acompañados de capacitación de los
trabajadores del bosque han probado ser de gran utilidad para regular las diversas actividades que se realizan en los predios con aprovechamiento forestal.
Guías operativas de las empresas comunales/ejidales: Con el fin de tener empresas comunitarias que se rigen por las disposiciones de los socios (ejidatarios (as) y comuneros (as)), en algunos núcleos se han generado guías operativas que establecen desde organigramas y funciones, hasta cuestiones de manejo de personal, recursos económicos y demás asuntos empresariales. Esto es también una forma de mantener un control democrático de las empresas que surgen del aprovechamiento de los recursos colectivos.
Las estrategias de manejo forestal que tienen como base los consensos internos de las comunidades, favorecen el establecimiento de áreas forestales permanentes. Por ejemplo, en la zona de los mayas yucatecos y en el sur de Quintana Roo, las comunidades han logrado mantener importantes superficies que contienen macizos selváticos, como es el caso del macizo del corredor biológico Calakmul-Sian- Ka´an, en donde las comunidades utilizan técnicas diferentes a la de roza-tumba y quema (Boege, 2008: p. 104).