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CAPÍTULO IV: LOS RECURSOS PSICOLÓGICOS

4.14. Inteligencia social

La Inteligencia Social (IS), fue descrita por primera vez por Thorndike (1920) y, posteriormente por Guilford (1984), el cual identifica la IS como las habilidades sociales o con la inteligencia conductual. Por su parte, Palencho (1984) postula que la inteligencia posee una naturaleza esencialmente social y diferencia dos tipos de operaciones intelectuales: a) categoría relacionada con una orientación científico-naturalista de la psicología, que opera en las tareas impersonales y determina en gran parte el funcionamiento intelectual (evaluable mediante los test de inteligencia general- factor g); b) categoría relativa a las estrategias del mundo social y responsable de las adquisición de la competencia social del sujeto.

Más tarde, Cantor y Kihlstrom (1985; 1987) propusieron la IS como un constructo esencial para comprender la personalidad. El abordaje de los problemas sociales, desde su punto de vista, es un proceso central de la personalidad de los sujetos en el que se sostiene la conducta social. Para estos autores, el origen de las diferencias individuales se sitúa en la variedad de esquemas sociales y personales que cada uno tiene almacenado en su memoria. En términos más generales, Gardner (1995), identifica dos tipos de inteligencias emocionales, como parte del conjunto de inteligencias que propone en su Modelo de Inteligencias Múltiples, las cuales son: la inteligencia intrapersonal y la inteligencia interpersonal. Estas se refieren a la calidad de la relación consigo mismo y con los demás, respectivamente. Se considera que los aspectos personal e interpersonal son bastante independientes y no tienen que darse de forma concatenada. Por ejemplo, hay personas muy habilidosas en la comprensión y regulación de sus propias emociones y muy equilibradas emocionalmente, pero con pocos recursos para conectarse con los demás. Lo contrario también ocurre, pues hay personas con una gran capacidad empática para comprender a los demás, pero que son muy torpes al momento de

regular sus emociones. Esta teoría de las inteligencias múltiples de Gardner (1983) tiene como punto central, siete tipos de inteligencias, cada una con un sistema cerebral potencialmente distinto y sin estar relacionadas las unas con las otras. Desde este contexto, él postula que las dos inteligencias emocionales (la interpersonal y la intrapersonal), las incluye de forma conjunta porque forma un todo integrado.

Cuando Seligman (2004) habla de IS, se refiere a las relaciones de uno con los demás, incluyendo las relaciones sociales involucradas en la confianza, en la intimidad, la persuasión, la pertenencia a grupos, y el poder político. Y considera que, conceptualmente, las tres inteligencias (Social, personal y emocional) se solapan empíricamente, sin embargo no se comprende bien en qué punto lo hacen. Según este autor, existe una serie de características con las cuales podríamos identificar a las personas que tienen alta estas inteligencias y que pueden tener un buen desempeño en las siguientes tareas: identificar el contenido emocional en voces, caras y diseños (inteligencia emocional); hacer uso de la información emocional para facilitar las actividades cognitivas (inteligencia emocional); comprender lo que significan las emociones respecto a las relaciones, cómo progresan con el tiempo y cómo se mezclan unas con otras (inteligencia emocional); Comprender y manejar las emociones (inteligencia emocional); evaluar, de forma precisa, las emociones y los sentimientos de uno mismo (inteligencia personal y emocional); evaluar los motivos propios de forma precisa (inteligencia personal y emocional); y actuar sabiamente sobre las relaciones (inteligencia social).

Como hemos mencionado anteriormente la IS fue descrita por primera vez por Thorndike (1920), quien la definió como “la habilidad para comprender y dirigir a los hombres y

mujeres, muchachos y muchachas, y actuar sabiamente en las relaciones humanas”; definida

de esta manera, la IS vincula una habilidad mental (“comprender”) y una habilidad social (“dirigir”) con una consecuencia adaptativa o socialmente deseable: “actuar sabiamente en las relaciones humanas”. A esta línea de pensamiento se une Goleman (2000) cuando dice que la habilidad de comprender a las otras personas, es crucial para sobrevivir y prosperar en cualquier ambiente humano.

Moss y Hunt (1927) la definen como la habilidad para avenirse con otros; Hunt (1928) como la habilidad para tratar con personas; Strang (1930) la consideró como el conocimiento con las otras personas. Por su parte Weschler (1958) la definió como facilidad de uno para tratar con seres humanos; en ese mismo sentido, Vernon (1993) la describió como la capacidad de moderar con otras personas, atendiendo a sus estados y características.

Por otra parte, Eysenck (1998) señala que la inteligencia social es una aptitud para resolver problemas en las situaciones de la vida. Sin embargo, al intervenir numerosos factores no cognitivos consideró que era un concepto excesivamente inclusivo como para tener un significado científico; por lo que se sucedieron posiciones teóricas muy diversas.

En cuanto a la evaluación de la inteligencia social, Seligman (2003) señala que los tests disponibles para la medición de la inteligencia personal son más débiles que los que medien entre inteligencia social y emocional. Gardner propuso apoyarse en argumentos conceptuales y neurológicos en lugar del uso de pruebas psicométricas tradicionales. Menciona, además, que entre las inteligencias social, emocional y personal, se sabe más sobre lo que la inteligencia emocional predice y que la investigación sobre la inteligencia social continúa enfocada en demostrar su independencia de la inteligencia cognitiva.

Las investigaciones indican, de manera consistente, que la inteligencia personal de aquellas personas con evaluaciones relativamente realistas sobre sus habilidades, en un área dada, se desempeñan mejor en sus ocupaciones elegidas, que aquellas que no lo hacen. Se sabe muy poco de este tipo de inteligencia, en lo que refiere a la medición básica de estos conceptos. Se necesitan mejores medidas de la inteligencia social y personal. Una vez que dichas medidas se desarrollen, comprendiendo sus interrelaciones, sin duda se convertirá en una forma de entender el concepto de inteligencia y sus áreas específicas.

La investigación sobre la enseñanza de los conocimientos de tipos emocional, social y personal, acaba de iniciar. Se requiere investigación para determinar qué tipos de programa son los mejores en este sentido, y si son capaces de resolver comportamientos problemáticos e incrementar las relaciones interpersonales.

De todo el estudio, podemos concluir definiendo a la Inteligencia Social como el conocimiento de uno mismo y de los demás. Conciencia de las motivaciones y sentimientos de los demás y saber responder a ellos. Capacidad que tiene uno de identificar las necesidades del otro.

CAPÍTULO V: LOS RECURSOS PSICOLOGICOS Y SU RELACION