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CAPÍTULO II. La estructura esencial de las vivencias intencionales y las sensaciones como sus factores

3.3 Constitución temporal de objetos inmanentes y la constitución del tiempo inmanente como

3.3.2 Las intenciones de pasado y de futuro en la rememoración

Una nota esencial de la rememoración que no debe pasarse por alto es su cualidad ponente. Que el recordar sea acto ponente, o lo que es lo mismo, que tenga el carácter de posición, quiere decir que lo recordado es evocado como algo que realmente fue actual, que

fue algo percibido o vivido en actualidad viva. Quien recuerda un suceso pasado sabe que está

165Ibid., p. 90. 166Ibid.

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re-produciendo algo que efectivamente tuvo lugar en la percepción. Para Husserl no hay manera de confundir dicho suceso con una ensoñación o fantasía, pues estas últimas carecen de posición. Puesto que percepción y rememoración son ponentes, la única diferencia notable entre ellas es el modo en que dan sus respectivos objetos; haciendo abstracción de esto, la rememoración sería prácticamente idéntica a la percepción:

“el recuerdo presente es un fenómeno enteramente análogo a la percepción; comparte con la percepción correspondiente el fenómeno del objeto, sólo que este fenómeno tiene un carácter modificado en cuya virtud el objeto no se ofrece como presente, sino como habiendo sido presente”167

El hecho de que el ahora reproducido o re-presentado en el recuerdo esté determinado como pasado y no como ahora resulta problemático, puesto que “lo que un ahora reproducido representa de manera inmediata es precisamente un ahora. ¿Cómo entonces se introduce la referencia a algo pasado, que, en efecto, sólo puede darse originariamente en la forma del «acaba de pasar»?”168. Dicho en otras palabras, lo que da qué pensar consiste en cómo es

posible que dentro de la rememoración el ahora no se tome como ahora sino como pasado. La clave para resolver esta cuestión se encuentra en que el suceso rememorado es objeto de posición: “en virtud de esta posición le presta [al suceso recordado] una localización respecto del ahora actual y respecto de la esfera del campo originario de tiempo, al que la propia rememoración pertenece”169. Lo que aquí está dicho es que el carácter de posición pone

en relación lo rememorado en el ahora reproducido con el ahora actual, es decir, vincula el campo de tiempo re-presentado con el campo de tiempo originario. El ahora actual y el campo de tiempo en el que se inscribe no son los que le corresponden a lo rememorado, sino a la rememoración, a la vivencia como tal. Esto quiere decir que la rememoración es un “objeto” temporal actual, un acto que está constituyéndose fase a fase en el presente vivo, mientras que aquello que es recordado es un objeto temporal pasado que se constituye fase a fase en un presente que no es actual sino re-presentado o reproducido. De este modo, merced a el

167Ibid., p. 80. 168Ibid., p. 72. 169Ibid.

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cubrimiento entre ambos campos de tiempo, el del objeto temporal actual y el objeto pasado, es como el ahora reproducido no se toma como ahora sino como pasado.

Husserl habla de campos de tiempo, de horizontes de tiempo, pero ¿a qué se refiere con esto? Él mismo profundiza sobre esto: “[el] recuerdo tiene su forma, que describimos como momentos intencionales dirigidos prospectiva y retrospectivamente, sin los cuales no puede ser. El cumplimiento de estos momentos requiere series de recuerdos que desembocan en el ahora actual”170. Sobre esta cita conviene destacar tres cosas.

En primer lugar, confirma lo que se había mencionado en el apartado anterior: el recuerdo no sólo tiene “momentos intencionales” dirigidos al presente (al después de lo recordado), sino que también los posee dirigidos al pasado, a lo que sucedió antes del evento rememorado. En sentido estricto, la rememoración sólo puede tener existencia concreta

dirigiéndose intencionalmente a un antes y a un después del suceso pasado. En segundo lugar, confirma que el recuerdo se cumple en series de recuerdos “que desembocan en el ahora actual”. Por último, hay que mencionar que en dicha cita, que de acuerdo a la datación de Rudolf Bernet proviene de 1909-10171, permite ver el perfeccionamiento de uno de los temas capitales

de las Investigaciones lógicas. Los “momentos de intención” inherentes a la rememoración, sugieren que la intencionalidad de la conciencia no sólo opera entre ésta y los objetos trascendentes, sino también entre las distintas vivencias de la conciencia. Esta evidencia apunta inequívocamente a que la conciencia lejos de estar escindida o fragmentada, está unificada por una continua síntesis intencional.

Ya sea que nos dirijamos a lo que sucedió antes o después del evento recordado solo cabe encontrar determinación; encontramos que los sucesos fueron de algún modo y no de otro. No queda entonces más que reconocer que los momentos intencionales de la rememoración estarán siempre completamente determinados, sin embargo hay que hacer una precisión. Las intenciones de pasado y futuro de la rememoración son en gran medida intenciones vacías o inintuitivas, pues es evidente de suyo en el recordar actual no alcanza re- presentación intuitiva efectiva todos y cada uno de los sucesos que pertenecen al antes y al

170Ibid., p. 126. 171Ibid., p. 18.

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después del acontecimiento rememorado, sino que más bien sólo recordamos ciertos “fragmentos” del pasado, en tanto que el resto son mentados “simbólicamente”.

La imagen del horizonte para caracterizar estas intenciones no puede ser más precisa. Tomando como modelo ejemplar el horizonte visual, donde los objetos cercanos gozan de una evidencia privilegiada mientras que los más lejanos son conscientes con claridad decreciente hasta llegar a la inadvertencia, es posible decir algo similar respecto al recuerdo. Los sucesos que inmediatamente anteceden o preceden al evento recordado tienen más posibilidades172de

llegar a recuerdo efectivo que los acontecimientos más distantes, están, por decirlo de algún modo, más prestos a cobrar intuitividad. Habrá que sostener entonces que la rememoración es inconcebible sin sus respectivas intenciones de pasado y futuro, las cuales posibilitan la reactivación intuitiva de los sucesos anteriores y posteriores al evento recordado.

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