2. Competencias, interculturalidad y competencias interculturales en la educación secundaria
2.2. Interculturalidad y competencias en la Reforma de la Educación Secundaria
Los fenómenos sociales que acontecen en el entorno escolar, no se pueden explicar en sí mismos y desde la pedagogía, sino que se requiere de una aproximación desde el Estado-nación (Dietz, 2003). La RES obedece a planes estratégicos del Estado-nación en los cuales la educación juega un papel primordial para su consolidación, ya que es el medio por el que difundirá información bajo una metodología que esté acorde con sus ideologías e intereses. La RES plantea dos conceptos destacados y necesarios para abordar la complejidad de los espacios escolares: la interculturalidad y las competencias.
En la RES se plantea el término interculturalidad como un rasgo deseable de un egresado de educación básica; el concepto es asumido como riqueza y forma de convivencia en la diversidad social, étnica, cultural y lingüística, así como una propuesta educativa que tiene la finalidad de mejorar la comunicación y la convivencia entre distintas culturas, anteponiendo el respeto mutuo (SEP, 2006).
Así mismo, la interculturalidad es un concepto novedoso para el Plan de Estudios de la Educación Secundaria 2006 y se incorpora en los contenidos de cada asignatura con la intención de que:
Los adolescentes comprendan que los grupos humanos forman parte de diferentes culturas, con lenguajes, costumbres, creencias y tradiciones
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propias. En este sentido, se pretende que los alumnos reconozcan la pluralidad como una característica de su país y del mundo, y que la escuela se convierta en un espacio donde la diversidad pueda apreciarse y valorarse como un aspecto cotidiano de la vida (SEP, 2006, p. 19).
La interculturalidad forma parte de los contenidos transversales de dicho plan de estudios, esta interculturalidad es planteada como un discurso que expone el reconocimiento a la diferencia y promoción de la tolerancia a través de las actitudes, en el plano del ambiente y en las relaciones humanas.
De acuerdo con este escenario, la educación secundaria se reformó exaltando la singularidad del alumnado, las características específicas de los ambientes escolares y la flexibilidad didáctica:
Se propone un currículo único y nacional, que toma en consideración las distintas realidades de los alumnos; para complementarlos es necesario ser flexible en las estrategias de enseñanza y en el uso de un repertorio amplio de recursos didácticos. Toda acción de la escuela se deberá planear y llevar a la práctica a partir de un conocimiento profundo de las características particulares de sus alumnos, y considerando su interacción permanente con la sociedad a través de la familia y la escuela (SEP, 2006, p. 15).
El discurso de la RES plantea la necesidad de que en cada escuela se genere un plan estratégico de desarrollo de acuerdo con las características propias del
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contexto, además de la integración de la comunidad educativa que incluye a los padres de familia, el profesorado y el estudiantado. El Plan de Estudios 2006 ofrece una libertad al profesorado para incluir en su práctica docente estrategias didácticas, temas y enfoque metodológicos acordes con las características de su ambiente escolar:
La interculturalidad es una propuesta para mejorar la comunicación y la convivencia entre comunidades con distintas culturas, siempre partiendo del respeto mutuo. Esta concepción, desde las asignaturas, se traduce en propuestas prácticas de trabajo en el aula, sugerencia de temas y enfoques metodológicos. Con ello se busca reforzar el sentido de pertenencia e identidad social y cultural de los alumnos, así como tomar en cuenta la gran diversidad social y cultural que caracteriza a nuestro país y a otras regiones del mundo (SEP, 2006, p. 19).
La interculturalidad en espacios educativos constituye un concepto que debe tomarse con responsabilidad puesto que la escuela es un espacio en donde se educa y forma a los ciudadanos. Mi propuesta radica en que, fundamentados en el marco de la interculturalidad, se logren crear espacios democráticos de aprendizaje, que esta interculturalidad no se reduzca a lo axiológico o normativo, sino que se encamine hacia los haceres del profesorado y los estudiantes.
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Por otro lado, en la RES se plantea el enfoque educativo por competencias como una propuesta que, desde su perspectiva, contribuye a mejorar la manera de vivir y convivir en una sociedad cada vez más compleja, su propósito educativo central está ubicado en el desarrollo de competencias en el alumnado (SEP, 2006), concibiendo que una competencia:
Implica un saber hacer (habilidades) con saber (conocimiento), así como la valoración de las consecuencias del impacto de ese hacer (valores y actitudes). En otras palabras, la manifestación de una competencia revela la puesta en juego de conocimientos, habilidades, actitudes y valores para el logro de propósitos en un contexto dado (SEP, 2006, p. 11).
El discurso instituido de las competencias afirma que estas se manifiestan en la acción integrada del saber, el saber hacer y el saber ser, todo lo cual constituye un propósito en todas las asignaturas. Por la importancia que tienen las competencias que propone la RES para esta investigación, cito puntualmente cada una:
- Competencias para el aprendizaje permanente. Implican la posibilidad de aprender, asumir y dirigir el propio aprendizaje a lo largo de su vida, de integrarse a la cultura escrita y matemática, así como de movilizar los diversos saberes culturales, científicos y tecnológicos para comprender la realidad.
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- Competencias para el manejo de la información. Se relacionan con: la búsqueda, evaluación y sistematización de información; el pensar, reflexionar, argumentar y expresar juicios críticos; analizar, sintetizar y utilizar información; el conocimiento y manejo de distintas lógicas de construcción del conocimiento en diversas disciplinas y en los distintos ámbitos culturales.
- Competencias para el manejo de situaciones. Son aquellas vinculadas con la posibilidad de organizar y diseñar proyectos de vida, considerando diversos aspectos como los sociales, culturales, ambientales, económicos, académicos y afectivos, y de tener iniciativa para llevarlos a cabo; administrar el tiempo; propiciar cambios y afrontar los que se presenten; tomar decisiones y asumir sus consecuencias; enfrentar el riesgo y la incertidumbre; plantear y llevar a buen término procedimientos o alternativas para la resolución de problemas, y manejar el fracaso y la desilusión.
- Competencias para la convivencia. Implican relacionarse
armónicamente con otros y con la naturaleza; comunicarse con eficacia; trabajar en equipo; tomar acuerdos y negociar con otros; crecer con los demás; manejar armónicamente las relaciones personales y emocionales; desarrollar la identidad personal; reconocer y valorar los elementos de la diversidad étnica, cultural y lingüística que caracterizan a nuestro país.
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- Competencias para la vida en sociedad. Se refieren a la capacidad para decidir y actuar con juicio crítico frente a los valores y las normas sociales y culturales; proceder en favor de la democracia, la paz, el respeto a la legalidad y a los derechos humanos; participar considerando las formas de trabajo en la sociedad, los gobiernos y las empresas, individuales o colectivas; participar tomando en cuenta las implicaciones sociales del uso de la tecnología; actuar con respeto ante la diversidad sociocultural; combatir la discriminación y el racismo, y manifestar una conciencia de pertenencia a su cultura, a su país y al mundo (SEP, 2006, pp. 11- 12).
Estas competencias están relacionadas con el perfil de egreso de la educación básica y con cada una de las asignaturas que integran el Plan de Estudios de la RES.
2.3. Los conceptos de partida sobre la diversidad cultural y la