EXPERIMENTO Nº1 “Processing of implicit versus explicit predictive
3.1 INTRODUCCIÓN EXPERIMENTO Nº
La enfermedad de Parkinson (PD) se asocia con una serie de problemas cognitivos, principalmente en las funciones ejecutivas (Brown y Marsden, 1990; Kulisevsky, 2000; Owen, 2004; Sain-Cyr, 2003) y en la manipulación de información en la memoria de trabajo (Gabrieli et al., 1996; Lewis et al., 2003a, b003b, 2005).
Un estudio previo con potenciales relativos a eventos ha encontrado déficits en el procesamiento de la información contextual local en los pacientes de PD, un componente crítico de la memoria de trabajo (Fogelson et al., 2011). En ese estudio se demostró que los pacientes de PD son capaces de identificar la secuencia predictiva basada en el contexto local de una tarea, pero tienen limitaciones para emplear la información contenida en dicha secuencia en la predicción de los objetivos de la misma (Fogelson et al., 2011).
En el presente estudio se ha investigado si los pacientes de PD muestran o no alteraciones en la conectividad funcional si la información contextual se les provee de manera implícita, es decir sin indicarles detalles acerca de la existencia de la misma, ya que todavía queda sin concluir si el aprendizaje implícito está o no alterado en los pacientes de PD.
El aprendizaje implícito es un proceso mediante el cual se facilita la realización de una tarea sin el que el sujeto pueda manifestarlo. El significado funcional del aprendizaje implícito es incrementar el procesamiento de información a un mayor nivel que el que puede alcanzarse únicamente mediante funciones conscientes (Chun y Jiang, 1998; Lewicki et al., 1988). Se piensa que el aprendizaje implícito emplea recursos cognitivos y procesos tales como la memoria de trabajo (Bo et al., 2011; Lewicki et al., 1988). Varios paradigmas experimentales han sido utilizados en la literatura científica para estudiar el aprendizaje implícito, incluyendo el aprendizaje implícito de secuencias motoras (Nissen y Bullemer, 1987) y el fenómeno conocido como “contextual cueing” (Chun y Jiang, 1998), en el cual las asociaciones entre la configuración espacial y el emplazamiento del objetivo se aprenden de manera incidental.
Varios estudios han demostrado que el aprendizaje implícito de secuencias motoras está afectado en los pacientes de PD (Gobel et al., 2013; Meier et al., 2013; Schendan et al., 2013; Werheid et al., 2007; Wilkinson et al., 2009), mientras que otros han demostrado lo contrario (Mongeon et al., 2013, Werheid et al., 2003). Otros estudios han examinado el aprendizaje implícito en la PD no relacionado con el aprendizaje de secuencias motoras. Estos estudios sugieren que los pacientes de PD presentan déficits en el “contextual cueing” implícito (van Asselen et al., 2009), una habilidad menguada para generar estrategias internas de resolución de problemas (van Spaendonck et al., 1995) y un uso deficiente de pistas rítmicas (te Woerd et al., 2017). Además, la falta de dopamina en los pacientes de PD ha demostrado estar asociada con problemas en la detección de objetivos que se presentan próximos en el tiempo (Slagter et al., 2016).
113 Existe cierta evidencia de que áreas corticales y subcorticales tales como la corteza prefrontal, la parietal, el lóbulo temporal medial y los ganglios basales (Chun y Phelps, 1999; Gomez Beldarrain et al., 2002; Pascual-Leone et al., 1996; RobeRTon et al., 2001; van Asselen et al., 2009; Yi y Chun, 2005) están involucrados en el aprendizaje implícito. Estudios recientes han sugerido que no es una, sino que son varias redes cerebrales diferentes las que tienen un rol en determinar si la información se procesa implícita o explícitamente (Darsaud et al., 2011; Rose et al., 2011). Esto concuerda con que los déficits en el aprendizaje implícito en la PD están asociados con anormalidades en las redes fronto-estriadas (Wilkinson et al., 2011). De todas maneras, existen otros estudios que sugieren que las áreas prefrontales son las principales áreas involucradas en el aprendizaje implícito (Meehan et al., 2011; Rostami et al., 2009).
Por lo tanto, no sólo hay una evidencia inconclusa sobre si el aprendizaje implícito está o no impedido en la PD, si no que también hay una cantidad escasa de estudios empleando paradigmas de aprendizaje implícito no relacionados con el aprendizaje de secuencias motoras en pacientes de PD. En vista de esto se ha decidido investigar la habilidad de los pacientes de PD para detectar y utilizar información contextual local y emplearla para predecir eventos de una manera implícita en comparación con la manera explícita, comparados con sujetos de control sanos.
Un estudio reciente ha estudiado el procesamiento contextual implícito frente al explícito en adultos jóvenes sanos mostrando efectos facilitadores en ambas modalidades relacionados con la información contextual local, usando medidas de comportamiento y electro fisiológicas (Fogelson y Fernández del Olmo, 2013). En ese estudio, tanto en la sesión implícita como en la explícita se registraron tiempos de reacción más rápidos en los objetivos predichos frente a los aleatorios, a pesar de que este efecto fue más pronunciado en la sesión explícita. Esto sugiere que los sujetos fueron capaces de detectar la secuencia predictiva tanto de manera implícita como explícita y, lo que es más importante pudieron emplear esta información predictiva para facilitar el procesamiento de los objetivos predichos, aunque en un grado significativamente inferior en la sesión implícita comparada con la explícita.
En otro estudio anterior, utilizando la versión explícita lateralizada del paradigma descrito en el apartado 1 del segundo capítulo (presentando los estímulos aleatoriamente a ambos lados del punto central de la pantalla), se observaron conexiones fronto-parietales más débiles en los pacientes de PD comparados con los controles durante el procesamiento de los estímulos predichos (Fogelson et al., 2013). Además, las medidas basadas en la teoría de grafos empleadas para evaluar las propiedades locales y globales de las redes (Stam y Reijneveld, 2007; Watts y Strogatz, 1998), mostraron conexiones funcionales más estructuradas dentro de las redes frontales encargadas del procesamiento de los objetivos predichos y de los últimos estímulos, por tanto más informativos de la secuencia predictiva (Fogelson, 2013).
En este experimento se ha querido examinar si existen cambios en la conectividad funcional relacionados con el procesamiento contextual de la
114 secuencia predictiva en la PD, y cómo éstos pueden contribuir a los déficits observados en dicha tarea.
Por lo tanto, se ha esperado replicar los resultados del estudio anterior en los parámetros de comportamiento y conectividad funcional (n-1) para la sesión explícita en los pacientes de PD (Fogelson et al., 2011, 2013) y determinar si existen o no efectos de contexto local en la sesión implícita.