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INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DEL TABACO Y EL TABAQUISMO

CAPÍTULO 1: EL TABACO GENERA VIOLENCIA

4- INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DEL TABACO Y EL TABAQUISMO

La historia del tabaco y del tabaquismo, cuyos inicios se sitúan hace más de 2.000 años en el ámbito mundial y hace más de cinco siglos en Europa y en España, ha sido una historia de controversias continuas y de distintos intereses según la época. Incluso algunos autores, consideran el tabaquismo la pandemia más antigua.

El objetivo de este apartado es, precisamente, mencionar algunos de los aspectos y acontecimientos más destacados de esa historia, que nos permitan comprender mejor su surgimiento, progresión y efectos actuales.

El tabaquismo es la primera causa de muerte prevenible a nivel mundial y en España causa más de 56 mil muertes anuales (Banegas y otros, 2001).

Lo que supone que una de cada cuatro muertes producidas en hombres y una de cada cincuenta producidas en mujeres es debida al tabaquismo, representando al 15,5 % de todas las muertes en personas de 35 años y más. Cada hora que pasa mueren en España cinco personas debido al tabaco.

Desde los comienzos del siglo XVI y hasta los comienzos del siglo XX, el consumo de tabaco no constituyó una amenaza seria para la salud pública, ni en España ni en el resto del mundo, a pesar de algunas sospechas observacionales, como por ejemplo las del médico sevillano Monardes en 1571, que ya habló de 30 enfermedades causadas por el tabaco y cuyo trabajo fue traducido al inglés en 1977 por John Frampton. Podemos decir que al principio de la epidemia la prevalencia del tabaquismo era baja y la gente fumaba poca cantidad diariamente.

El comienzo de la alarma social tiene su punto de partida en las últimas cinco décadas, cuando empiezan a aparecer los estudios epidemiológicos y analíticos, diseñados y procesados por Doll y otros estudiosos (1994). Estos resultados de investigación fueron anunciados por el Director General de Sanidad de los Estados Unidos en su informe del año 64 (10 años después de haber finalizado la investigación), en el que se anunciaban las nefastas consecuencias del tabaquismo para la salud. En este momento, se consideraba el tabaco por primera vez como una adicción a la nicotina.

El estudio de Doll y otros estudiosos (1994), se llevó a cabo sobre una muestra de 50.000 médicos británicos fumadores a lo largo de 50 años y arrojó los primeros y más completos resultados de investigación sobre tabaquismo, permitiéndonos saber desde hace casi medio siglo que el tabaquismo causa muerte prematura, enfermedades respiratorias y cáncer de pulmón.

No obstante, la historia del tabaco es la historia de una industria que nunca ha sido transparente en su comportamiento, y que ha sabido infiltrarse en el poder político y social, ocultando los datos ya conocidos sobre los distintos efectos del tabaco. Por esta razón, afirmamos que es una industria carente de ética de empresa, de producción y de dirección.

Actualmente fuman alrededor de 1300 millones de personas. En el año 2025 serán ya 1600 afectando progresivamente a los países subdesarrollados (Taylor y Betcher, 2000). El tabaco mata hoy a 1 de cada 10 adultos. En el año 2030 o quizá un poco antes, matará a 1 de cada 6, lo que supondrá 10 millones de muertes anuales y se calcula que en el año 2020, 7 de cada 10 muertes causadas por el tabaco ocurrirán en los países de ingresos bajos y medios, según el informe del Banco Mundial del año 2000.

En España más del 36% de los mayores de 15 años son fumadores (y hay un millón de personas afectadas por el consumo del resto de drogas).

Según Banegas y otros (2001), en 1998 el tabaquismo causó 55.613 muertes:  El 16% de todas las muertes en población de 35 años y más  Cáncer de pulmón 26.5%.1M/8H

 EPOC 20.9%

 Cardiopatía Isquémica 12.8%  Enfermedad. Cerebrovascular 9.2%

Y paralelamente al avance en la investigación se ha avanzado también en las medidas de control del tabaquismo, unas medidas que, desde el inicio, son multidisciplinares, e incluyen además del abordaje clínico-terapéutico, otras medidas como intervenciones económicas, control legislativo, control de la publicidad, educación

Combatir la morbilidad y mortalidad, asociadas al consumo de tabaco, figura hoy como una de las principales preocupaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud, 1995) y de todos los servicios de salud pública a nivel internacional. Datos de la OMS indican que el consumo de tabaco es responsable de la muerte de aproximadamente 5 millones de personas cada año. El equivalente a 1 persona cada 8 segundos (Peto y otros, 1999).

Desde hace más de una década la OMS ha intensificado su actividad antitabáquica de forma global tejiendo también una gran alianza con las organizaciones sin ánimo de lucro, que desde los años 60 del siglo pasado iniciaron sus actividades en este sentido.

Si queremos evitar el trágico curso que se predice para esta pandemia serán necesarias acciones enérgicas a escala nacional e internacional y la implementación de programas efectivos, además de otras alternativas que se plantearán en el curso de esta hipótesis.

El control del tabaco, comprende diversas estrategias encaminadas a la reducción de la oferta, la demanda y los daños, así como al establecimiento de normas con objeto de mejorar la salud de la población eliminando o reduciendo su consumo de tabaco en todas sus formas, como consta en el Convenio Marco de la OMS (WHO, 1999).

Este control y transformación de conflictos no tiene nada que ver con el ejercido en otras épocas, dirigido por el absolutismo político o religioso y cambiante según los intereses del momento. Únicamente un país Llamado Bután situado al este del Himalaya, tenía un planteamiento filosófico y religioso sobre la salud pública (IECH, 2000), en su intento de control del tabaco.

• 1620: Japón: se prohíbe el consumo de tabaco.

• 1638: China: el consumo o distribución de tabaco es un crimen que se castiga con decapitación.

• 1729: Bután: se promulga la primera legislación conocida, prohibiendo el consumo de tabaco en todos los lugares religiosos

• 1868: Inglaterra: el Parlamento promueve la ley de ferrocarriles, que obliga a tener carros libres de humo para prevenir el daño a los no-fumadores

• 1890: EE.UU.: 26 estados prohíben la venta de tabaco a menores (Borio, 1998). Pero la realidad es que actualmente el tabaco produce enfermedades mortales y discapacitantes (tanto en el fumador como en los que inhalan el humo involuntariamente: los fumadores pasivos), y en comparación con otros estilos de vida o conductas de riesgo, supone un riesgo muy alto para la muerte prematura. La mitad de los fumadores crónicos perderán la vida por causa del tabaco y la mitad de ellos morirán en la edad productiva de la vida y perderán de 20 a 25 años de vida.

Por otro lado, el tabaco produce el 30% de todos los cánceres (siendo el más frecuente el de pulmón), la gran mayoría de las enfermedades respiratorias, especialmente la EPOC, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, que incluye la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar) y gran parte de las enfermedades cardiovasculares (cardiopatía isquémica y otras enfermedades circulatorias).

Además de los muchos efectos que tiene sobre la salud, tiene también un importante impacto económico. Este incluye los costos de cuidar a los fumadores enfermos, la pérdida de productividad debido a muerte o incapacidad relacionada con el consumo de tabaco, los incendios, la deforestación, la degradación general de las tierras agrícolas…

En este sentido, las economías estatales se benefician relativamente de los distintos impuestos sobre el tabaco, ya que es una fuente de ingresos y divisas para muchos países y un medio fácil para aumentar los impuestos. Precisamente ese relativo beneficio económico se utiliza constantemente por la industria para presentarse como generadora de riquezas. De este modo nos encontramos sin duda ante un mercado globalizado y un oligopolio en el que 4 países son los responsables del 50% de la producción total de tabaco (Yach, 1998).

Dentro de los segmentos poblacionales más vulnerables, nos encontramos a los adolescentes y a los niños, que tristemente son los futuros clientes encargados del mantenimiento del negocio a medio y largo plazo y precisamente los más influenciables por las artimañas de la industria tabaquera.

Ni las medidas de control ni el tratamiento son lo bastante eficaces para conseguir un resultado aceptable que cumpla los objetivos de los sistemas sanitarios para la salud. De momento sólo se ha conseguido reducir ligeramente la prevalencia.

La industria del tabaco goza de suficiente poder económico y de una infraestructura amplia y experimentada para defenderse e incluso ganar pleitos contra la Unión Europea.

En el ámbito de la investigación el esfuerzo se dirige a analizar los efectos de la nicotina y cómo se pueden atajar, pero desgraciadamente los investigadores de primera línea invierten mucho esfuerzo en averiguar lo que las tabaqueras ya saben desde hace mucho tiempo. De manera que cuando se descubre o se aclara algún efecto de la nicotina o de los ingredientes del tabaco, la industria lleva ya tiempo trabajando en otro campo, modificando y mejorando todo lo anterior.

La eficacia de los productos farmacológicos, es relativamente aceptable, pero no lleva a grandes deshabituaciones masivas ya que sólo beneficia a una tercera parte de los que los utilizan y deciden dejar de fumar.

De los 1300 millones fumadores que existen actualmente en el mundo, se acercan pocos para dejar de fumar, y los que lo hacen, muchas veces no cuentan con los medios ni recursos necesarios.

Asimismo, es la causa de muchos conflictos que afectan a la vida diaria de los ciudadanos. Por ejemplo, encontramos el tabaquismo pasivo (la inhalación involuntaria del humo de los demás), que alcanzaría su máxima expresión durante el embarazo.

El resumen analítico de la epidemia del tabaquismo a lo largo de cinco siglos confirma que el tabaco genera violencia estructural (injusticia, desigualdades, conflictos y contradicciones) y cultural.

Pero a pesar de la magnitud de la violencia (5 millones de muertes anuales), la respuesta debe ser una transformación creativa no violenta del conflicto, que tenga en cuenta la reconstrucción y la reconciliación de los intereses mediante la búsqueda de alternativas a largo plazo.

4.1- FACTORES QUE HAN AYUDADO A LA EXTENSIÓN DEL TABAQUISMO.

El repaso a la historia del tabaquismo que venimos realizando en estas primeras páginas, nos permite señalar algunos hechos (muchos de ellos enormemente violentos) que han influido notablemente en la difusión y propagación del tabaco como producto de consumo.

1612 Se introduce el cultivo de tabaco en la colonia de Jamestown (Virginia). 1700-1770 Se traen esclavos de África para plantar y cosechar el tabaco

1884 La máquina para enrollar cigarrillos patentada por James A. Bonsack, produce 120.000 cigarrillos en un día laboral de 10 horas.

(Producción masiva, precios asequibles, publicidad, falta de legislación, aumento exponencial de las ventas y del consumo)

1892 Se inventan los fósforos portátiles. 1861-65

1914-18 1939-45

Se introduce el tabaco en el ejército y especialmente durante la Guerra Civil americana (1861-65) y la primera (1914-18) y la segunda Guerra Mundial (1939-45). Fue tal la importancia del consumo de tabaco entre las tropas que el General John J. Pershing dijo, «Me pregunta usted qué necesitamos para ganar la guerra? Mi respuesta es que necesitamos tanto tabaco como balas» (Borio, 1998).

De esta forma, el consumo de cigarrillos se generalizó en la mayoría de países occidentales, hasta alcanzar a más del 50% de la población masculina adulta. En pocas décadas, este fenómeno desencadenó uno de los problemas de salud más graves que tiene que afrontar la sociedad moderna. Y aunque en estos países, la prevalencia del tabaquismo está hoy disminuyendo, el problema está todavía lejos de poder considerarse controlado.

En los siglos anteriores, el uso minoritario del tabaco, la menor cantidad consumida por los fumadores, el distinto peso de las enfermedades más prevalentes (infecciosas frente a crónicas) y el menor desarrollo social y económico hacen que el uso de tabaco no se convierta en un problema de salud pública hasta avanzado el siglo XX (hasta la segunda década del siglo XX el cáncer de pulmón no figuraba como enfermedad frecuente).