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TABACO, DESARROLLO Y LIBERTAD

CAPÍTULO 2: TABACO, DESARROLLO Y POBREZA

2- TABACO, DESARROLLO Y LIBERTAD

La industrialización, el progreso tecnológico o la modernización social pueden contribuir a aumentar las libertades del hombre, pero en la actualidad, libertad y privaciones son dos lados de una misma moneda.

Podríamos resumir la idea del desarrollo humano en relación con la libertad diciendo que el desarrollo humano es la expansión de las libertades, es decir, el aumento de las opciones para que los seres humanos puedan elegir.

En este sentido el bienestar humano consiste en desarrollar las capacidades de las personas. Desde este enfoque, es posible hablar de desarrollo cuando las personas son capaces de hacer más cosas, no cuando éstas son capaces de comprar más bienes o servicios.

Los bienes son un medio para otros fines, por lo tanto, lo importante no es lo que se posea, sino el tipo de vida que se lleva, es decir, el bienestar depende de lo que se consigue realizar con lo que uno tiene.

La conversión de las rentas y los bienes en bienestar y calidad de vida, depende de algunas circunstancias sociales y personales. Las personas son diferentes y tienen diferentes tasas de conversión de bienes en realizaciones. En el conjunto de bienes como en el conjunto de sus modos de utilización, las personas realizan elecciones (sujetas a limitaciones, algunas inevitables y otras no), que determinan el conjunto de realizaciones que consiguen. Y entonces, es la comparación de los conjuntos de realizaciones de las distintas personas lo que nos indica las cosas que consiguen hacer o ser en la vida y el modo en que están.

Nos interesa determinar qué es lo que las personas pueden realizar con un bien y por qué una persona no realiza con ese bien otras cosas que otros realizan.

Y eso nos llevaría a la conclusión de que la igualdad en la posesión de bienes podría ir acompañada de desigualdades injustas en la libertad real de la que gozan las personas.

El análisis de la igualdad no puede centrarse exclusivamente en la posesión de bienes o recursos. Hay que tener en cuenta las diferentes capacidades de las personas para transformar bienes en realizaciones.

Sen propone evaluar las realizaciones alcanzadas por una persona en términos de su conjunto de capacidades de realización, su «libertad de bienestar».

De esta manera, la calidad de vida que logra llevar una persona depende de la capacidad para elegir ese modo de vida.

La valoración del bienestar para Sen incluye un elemento diferente: la propia valoración que hace una persona del modo de vida que ha alcanzado.

Por lo tanto, el juicio sobre la calidad de vida consiste en un juicio sobre la capacidad de conseguir realizaciones que considera valiosas.

Para un juicio social sobre la situación en que está una persona, lo importante es determinar la oportunidad que ha tenido esa persona de elegir lo que valora.

De aquí es que Sen dice que para evaluar el bienestar la información que se requiere no es meramente la de las realizaciones alcanzadas, sino la más amplia del conjunto de realizaciones entre las que se ha elegido; el conjunto de sus capacidades de elección.

La prioridad es la libertad de elección.

a) Por razones de tipo personal. Poder elegir el modo de vida que tiene es importante para las personas. Porque hay alternativas de lo mejor y aún cuando

b) Es importante desde el punto de vista social. Una estructura social que dé amplias oportunidades de elección iguales para todos los ciudadanos podría resistir mejor las críticas de aquellos que dilapidan las oportunidades.

Hemos de concebir la libertad individual como un compromiso social.

El desarrollo consiste en la eliminación de algunos tipos de falta de libertad que dejan a los individuos pocas opciones y escasas oportunidades para ejercer su agencia, es decir, la capacidad para modificar su entorno.

La libertad es fundamental para el proceso de desarrollo:

• Razón evaluación: El progreso ha de evaluarse principalmente en función del aumento que hayan experimentado o no las libertades de los individuos. • Razón eficacia: El desarrollo depende totalmente de la libre agencia (la capacidad de las personas de generar sus propias oportunidades).

Analizando la formulación de Sen sobre el desarrollo y la libertad, y aplicándolo al tema que nos ocupa (el tabaco), comprobamos claramente que el tabaco y el tabaquismo generan gastos económicos innecesarios para la economía mundial, privan a mucha gente de una parte de su trabajo y de sus ingresos para destinarlos a la compra del tabaco, privándoles al mismo tiempo de su derecho a satisfacer sus necesidades nutritivas diarias y predeterminando a un alto porcentaje de futuros enfermos como consecuencia de su consumo. El tabaco afecta directamente a la estructura social, repercutiendo negativamente sobre el desarrollo de las personas y de las sociedades.

Este argumento es una demostración importante de que la salud de las personas constituye un factor integrante para el desarrollo y de cómo el tabaco coacciona el desarrollo de las personas al privarles de una buena salud y de un bienestar aceptable para

también coacciona el desarrollo de los países al generar tremendos costes económicos para todos los estados cuyas capacidades están limitadas y su libertad de elegir hipotecada.

Podemos afirmar así, que el tabaco priva de libertad, pues si para que haya libertad debe existir la oportunidad, el tabaco claramente la limita, pues mediante un sofisticado marketing y una publicidad tremendamente atractiva, convierte al 70% de los fumadores en adictos a una edad muy temprana, en la que todavía no se está suficientemente capacitado para elegir correctamente valores y estilos de vida sanos.

La industria del tabaco ha manipulado el concepto de derechos humanos y transformado el de libertad en esclavitud, mientras el mundo asiste casi impasible al lento descalabro de su desarrollo, sin apenas opciones, ni capacidad para elegir, opinar o participar en la reconstrucción del diálogo y la transformación de todos los conflictos estructurales, generados por un producto causante de un número tan grande de privaciones y que roba la libertad de todos los que lo consumen.

Amartya Sen centra sus reflexiones en una visión amplia del desarrollo económico, que exige eliminar las principales fuentes de falta de libertad.

La libertad, en este sentido, es un valor universal con importancia intrínseca. La idea de libertad hace referencia a una libertad real de acción y de decisión, como la existencia y respeto de los derechos humanos y las libertades políticas y como la existencia de las oportunidades reales que tienen los individuos dadas sus circunstancias personales y sociales.

Lograr la libertad real exige un enfoque amplio y complejo que en Sen toma la forma del desarrollo de las capacidades.

sólo para mejorar las vidas de los individuos, sino también para conseguir la mejora y eficacia de los mecanismos sociales. Además la libertad no sólo constituye la base de la evaluación de los logros de una sociedad, sino también es un importante determinante de la iniciativa individual y de la eficacia social, toda vez que el aumento de la libertad mejora la capacidad de los individuos para ayudarse a sí mismos y para influir en el mundo.

La libertad es entonces a un mismo tiempo el fin primordial (por su valor intrínseco) y el medio principal del desarrollo, jugando respectivamente un papel constitutivo y un papel instrumental.

La responsabilidad individual no es sustituible por nada, pero Sen considera que es poco razonable y limitado confiar de forma exclusiva en ella, ya que las libertades de que disfrutamos para ejercer nuestras responsabilidades dependen extraordinariamente de las circunstancias personales y sociales, así como del entorno, por lo anterior, existe un compromiso social con la libertad.

Poder entender la libertad de manera positiva y no sólo como ausencia de determinadas restricciones (Martínez Guzmán, 2003) nos puede dar la posibilidad de usarla como uno de los valores de resistencia que nos lleven a la genuina globalización por la que todos los seres humanos hagamos uso de nuestras capacidades para utilizar los recursos que tenemos en común por pertenecer todos los pueblos al globo que es la tierra.

Mi propuesta comparte la lectura de Martínez Guzmán, cuando hace referencia a la necesidad de sumar el compromiso de los movimientos sociales por presentar alternativas que recuperen las capacidades comunicativas de los diferentes mundos de la vida que son colonizados por el dinero y el poder (Martínez Guzmán, 2006).

[...] es fundamental la reconstrucción de las capacidades o competencias de los seres humanos para buscar sus propias posibilidades de desarrollo de acuerdo con sus propias creencias y valores. Pero esto sólo es posible, evidentemente, siempre que no sólo no nos privemos unos seres humanos a otros y unos pueblos a otros de las oportunidades adecuadas para desarrollar esas capacidades, sino que las facilitemos desde la interpelación mutua y los debates de los movimientos sociales en los espacios públicos (Martínez Guzmán, 2006; 132-133).

Así, la libertad sería más una característica que una propiedad: sería una dimensión de evaluación de lo que nos hacemos unos seres humanos a otros, basada en la posibilidad de pedirnos cuentas por lo que nos hacemos. De ahí su relación con responsabilidad (Austin, 1975).

Se inserta así, en una concepción de los seres humanos como «agentes responsables de sus propias acciones». Los seres humanos configuramos o performamos nuestras relaciones y siempre podemos pedirnos cuentas por cómo las performamos a partir de las competencias o capacidades que ejerzamos según las oportunidades que tengamos. La libertad depende de las capacidades que se reconozcan a las personas y de las oportunidades que se tengan (Martínez Guzmán, 2006: 133).

Para Sen, el agente es una persona que actúa y provoca cambios y cuyos logros pueden juzgarse en función de sus propios valores y objetivos, independientemente de que los evaluemos o no también en función de algunos criterios externos.

La libertad de ser agente de una persona se refiere a lo que la persona es libre de hacer y conseguir en la búsqueda de cualesquiera metas o valores que considere importantes. La faceta de agente de la persona no se puede comprender sin tener en cuenta sus objetivos, sus propósitos, fidelidades, obligaciones y, en un sentido amplio, su concepción del bien. Mientras que la libertad de bienestar es la libertad para conseguir algo en particular – a saber el bienestar –, la idea de libertad de ser agente es más general, puesto que no está vinculada a ningún tipo de objetivo. La libertad de ser agente es la libertad para conseguir cualquier cosa que la persona, como agente responsable, decida que habría de conseguir (Sen, 2000: 85-86).

por otra parte, las oportunidades sociales, políticas y económicas a las que tenemos acceso limitan y restringen inevitablemente la libertad de agencia que poseemos individualmente. Por lo que existe una estrecha complementariedad entre la agencia individual y las instituciones sociales.

De tal manera que con suficientes oportunidades sociales, los individuos pueden configurar en realidad su propio destino y ayudarse mutuamente, y a este respecto el Estado y la sociedad civil, no pueden eludir su responsabilidad en el proceso de capacitación de los individuos desde la educación, la promoción de la paz y la solidaridad, los valores éticos y la defensa de los derechos humanos. Es decir, el verdadero desarrollo necesita sujetos libres, capaces de elegir entre varias opciones posibles, desde sus valores y creencias, aquella que más contribuya a su felicidad y suponga un daño menor para los demás y para el medio ambiente.