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Introducción: Inconsciente, Percepción y Aprendizaje

Esquema 1.1. Evolución diacrónica de los precedentes psicoanalíticos de la transferencia.

II. Ciencias Cognitivas

2.1. Introducción: Inconsciente, Percepción y Aprendizaje

La psicología experimental y la neurociencia han producido en los últimos años toda una serie de resultados en diversas áreas de investigación que tienden puentes con el psicoanálisis y algunos de sus conceptos fundamentales. En este primer apartado nos centraremos concretamente en tres aspectos, la existencia de procesos por debajo del umbral de la apercepción o inconscientes, la percepción, y en especial los fenómenos de percepción subliminal en los que un estímulo es registrado, pese a no existir ningún rastro en la conciencia y, finalmente, el aprendizaje implícito, mediante el que se extrae una instrucción a partir de la experiencia sobre la que un sujeto es competente, pero de la que no es capaz de dar una información verbal adecuada acerca de su funcionamiento o contenido.

2.1.1. Inconsciente

El inconsciente ocupa un lugar sobresaliente en la teoría psicoanalítica y ha ganado gran predicamento en la última década en la ciencia cognitiva.257 Si bien su

sentido en la teoría psicoanalítica se refiere a una instancia en la que se encuentran representaciones conflictivas sin acceso a la conciencia, así como al lugar motivacional por excelencia de donde surgen los deseos del sujeto, resulta posible elucidar dicho concepto como representaciones no recuperables o no disponibles de carácter propiamente motivacional. Por un lado, mediante las pruebas que avalan la actividad desempeñada por estímulos que acceden a la mente del sujeto sin su apercepción y que actúan conformando su percepción y comportamiento. Por otro lado, analizaremos los aspectos motivacionales en relación con la teoría de la emoción que da cuenta, a nivel neurocientífico, del carácter implícito de la activación de ciertas emociones como el miedo, su primacía procesal, y su resilencia.

El psicoanálisis como terapia posee como meta, en su formulación clásica, el regreso de lo reprimido, de lo inconsciente, ‘wo es war, soll ich werden,’ reza un aforismo del modelo estructural desarrollado en los años veinte por Freud. En esta etapa se modificaba el sistema de la Traumdeuteung basado en 'niveles de conciencia' (inconsciente, preconsciente, consciente), -gradaciones, por otro lado, similares a las que encontramos en el estudio de los estímulos subliminales-, en el que diferenciaba también tres instancias (yo, ello, superyo). Dentro de este modelo 257 Cf. D.J. Stein (ed.), Cognitive Science and the Unconscious, Washington, 1997. La formalización del

inconsciente también ha venido del estudio de mecanismos implícitos, cf. A.R. Reber, Implicit learning and tacit knowledge: An essay on the cognitive unconscious, Nueva York, 1993. No obstante, se alzan voces que sostienen la diferencia entre los dos conceptos, inconsciente cognitivo y psicoanalítico. J.F. Kihlstrom, “The cognitive unconscious”, Science, 237, 1987, pp. 1445-1452. J.F. Kihlstrom, “The psychological unconscious”, L.R. Pervin y O. John (eds.), Handbook of personality, Nueva York, 1999. Desde la perspectiva opuesta cf. S. Epstein, “Integration of the Cognitive and the Psychodynamic Unconscious”, American Psychologist , 49, 1994, pp. 709- 24, o H. Shevrin, J.A. Bond, L.A. Brakel, R.K. Hertel y W.J. Williams, Conscious and Unconscious Processes: Psychodynamic, cognitive and neurophysiological convergences, Nueva York, 1996.

conflictual, psicodinámico, el inconsciente dejaba por un lado su lugar al ello, y por otro se convertía en el índice que permitía observar la confluencia de tendencias diversas, se volvía el lugar de las motivaciones (pulsiones). Los conflictos inherentes a estas tres instancias se resolverían mediante la capacitación de la parte bajo control del sujeto, su conciencia, su yo, sobre aspectos inaceptables, enajenados, por su incompatibilidad con otras representaciones o ciertos ideales que conforman el superyo.

El supuesto freudiano de hacer consciente lo inconsciente se podría traducir, en términos cognitivos, por sustituir los patrones de activación subsimbólicos almacenados de forma no explícita e incorporados, de tipo emocional, que operan de forma automática, por información declarativa capaz de interferir con dicha programación. En un sentido lato, la terapia analítica no diferiría aparentemente de las técnicas cognitivas en las que se le muestra al sujeto la inadecuación de sus expectativas y de sus pensamientos. El psicoanálisis, al introducir el registro inconsciente, acentúa la primacía e inercia bajo la cual el sujeto experimenta la existencia de respuestas incontrolables, de actividad fisiológica. Esta instancia psicoanalítica guarda semejanzas en neurociencia con la actividad desarrollada por la amígdala y el circuito límbico de forma independiente del input cortical.258 La

evidencia existente sobre la asimetría en la conexión entre la amígdala y el neocortex, y la proyección mayor de aquélla sobre el neocortex, permite que la hormonas liberadas en estados emocionales, dependientes de estas estructuras, tiendan a mantener el estado en el que se encuentra el cerebro y vengan 258 Sobre este tema ha habido recientemente una amplia discusión. Si bien el ‘sistema límbico’ como encargado

de procesar las emociones fue introducido por P.D. Maclean, “Psychosomatic Disease and the “Visceral Brain”: Recent Developments bearing on the Papez theory of Emotion”, Psychosomatic Medicine, 11, 1949, pp. 338- 353, ha sido criticado por J.E. Ledoux, The Emotional Brain, Nueva York, 1996. Sólo la amígdala mantendría su importancia en la generación de sentimientos de miedo, pero no otras partes implicadas en el sistema límbico tales como el hipocampo, el córtex cingular y el hipotálamo. Ledoux se decanta por la existencia de un sistema descentralizado de procesamiento emocional.

acompañadas de una activación fisiológica que bien podría dar cuenta del síntoma incorporado. Por ello resulta tan arduo inhibir la ansiedad y otros estados una vez que se producen; al córtex le es muy difícil actuar sobre la amígdala. Dicho proceso coincide con dos características fundamentales del inconsciente analítico: su inercia y su carácter involuntario. Estos estados emocionales no poseen representación consciente ni carácter simbólico.

Las respuestas afectivas, más primitivas y duraderas, ocurren antes de que cualquier tipo de procesamiento cognitivo tenga lugar, poseen primacía procesal. El psicoanálisis, a diferencia de la psicología cognitivo-conductual, habría de ser capaz de alterar no sólo las pautas de procesamiento consciente, sino también los patrones de comportamiento con una base funcional ontogenética más profunda; emociones que se activan sin apercepción del mecanismo actuante. En estos casos una terapia basada solamente en aspectos cognitivos no sería adecuada, pues las pautas a alterar tienen un nivel de codificación diverso, se vuelven cuerpo. No es de extrañar que el psicoanálisis se esforzase en ligar el paciente al lenguaje, en forzarle a producir símbolos. Ésta era la forma de crear algún punto de apoyo entre los procesos subsimbólicos y la conciencia, buscando formas de representarlos.

Basándonos en un modelo conexionista de la mente podríamos afirmar que es posible la activación en paralelo de diversos circuitos, de ciertas unidades de procesamiento especializadas simultánemanente. El propio funcionamiento del inconsciente parece acomodarse mejor a este modelo que a los de procesamiento serial. Habría que entender el inconsciente menos como sede de representaciones o elementos discretos que como grados de activación neuronal.259 En un modelo de

259 Así sucedía en la primera tópica freudiana que distinguía entre diversos niveles de activación, entre

procesamiento conexionista no simbólico la relación entre los diferentes estados de activación de los nodos determina la respuesta y la experiencia fenomenológica. La información nueva se registraría interfiriendo y reemplazando la propia estructura de registro.

A la hora de diferenciar entre el inconsciente analítico y el cognitivo más que la diferencia en los procesos habría que buscar la diferencia en el estilo. Así comenta el neurobiólogo Paul Grobstein:

…la diferencia más importante en el estilo es a lo que Lacan llamó la atención desde una perspectiva clínica/filosófica - la conciencia (procesamiento consciente) tiene como objetivo la ‘coherencia,’ esto es, procura crear una historia en la que todas sus partes tengan sentido simultáneamente. El inconsciente, por otro lado, actúa mucho más cómodo con los pedazos sueltos sin ningún orden global. Para un neurobiólogo o un científico cognitivo, esto posee sentido. El circuito implicado en el inconsciente (¿red de circuitos sub-cortical? (Grobstein, 2003a)) es una unión de partes diferentes organizadas para muchos propósitos específicos diferentes, y sólo unido secundariamente para conseguir y asegurar alguna coordinación. El circuito implicado en el procesamiento consciente (¿circuito neo-cortical?), por otro lado, parece ser más uniforme e integrado y poseer un objetivo para cuál la coherencia es central.260

Estos dos estilos (analógico-digital, aposicional-proposicional) se relacionan con las modalidades de procesamiento que llevan a cabo los dos hemisferios del cerebro.261 Según Gazzaniga es probable que la especialización hemisférica haya

elementos para la conciencia. En la bibliografía interdisciplinar se ha puesto de relieve dicha relación entre el modelo conexionista y el proceso primario freudiano, cf. M.D.J. Díaz-Benjumea lo señala con toda amplitud en “Lo inconsciente psicoanalítico y la psicología cognitiva: una revisión interdisciplinar”, Aperturas

Psicoanalíticas, 11, 2002, http://www.aperturas.org/11diazbenjumea.html

260 P. Grobstein, “Making the Unconscious Conscious, and Vice Versa: A Bi-directional Bridge Between

Neuroscience/Cognitive Science and Psychotherapy?” Cortex (en prensa). http://serendip.brynmawr.edu/sci_cult/mentalhealth/unconcon.html

261 También se ha señalado la relación entre estas dos modalidades y los conceptos de conciencia primaria de tipo

corporal, emocional y la conciencia superior verbal tal como las desarrolla Edelman, cf. S.M. Davis, “Neurobiology and the Neuronal Group Selection Theory of Gerald Edelman Applied to Psychoanalysis The Relevance of Gerald Edelman's Theory of Neuronal Group Selection and Nonlinear Dynamic Systems for Psychoanalysis”, Psychoanalytic Inquiry, 22(5), 2002, pp. 814-840. Según McKinnon, la transferencia sería una forma visual-sensorial de recuerdo (hemisferio derecho) que ha de ser elaborada, procesada, por el hemisferio proposicional, de forma semántica, “...el hemisferio derecho parece ofrecer un 'subgrupo' crítico y generalmente irreconocido de eventos identificados clínicamente como transferenciales, en la forma de procesamiento

analógico de imágenes del yo y de objetos,” J. McKinnon, “Two semantic forms: neuropsychological and psychoanalytic descriptions”, Psychoanalysis and Contemporary Thought, 2, 1976, p. 56

surgido como pérdida de ciertas habilidades previas que se encontraban en ambos hemisferios. En el hemisferio izquierdo se habrían desplazado probablemente las funciones visuales y perceptivas con la emergencia de un sistema simbólico de representación como el lenguaje.262 La lateralización y la especialización

hemisférica habrían sido consecuencia de la necesidad de maximizar estructuras neuronales para nuevas funciones. De esta forma, el hemisferio izquierdo estaría mejor preparado para la actuación conforme a rutinas, mientras que el derecho se encargaría de situaciones nuevas. Es así que se ha propuesto la transferencia como una ocurrencia del hemisferio derecho.263 El hemisferio izquierdo, por su

parte, otorga coherencia a los inputs que se procesan tanto en dicho hemisferio como en el derecho, prevaleciendo sobre el derecho a la hora de organizar los estímulos que provienen del exterior.264 De hecho la especialización y, en el caso

humano, la lateralización cerebral, ha sido correlativa con una menor interconectividad hemisférica.265

Frente al hemisferio izquierdo, el derecho, no dominante, posee funciones básicas en la regulación del organismo, postergadas en las ciencias cognitivas clásicas frente a las habilidades cognitivas-lingüísticas del hemisferio izquierdo. En especial el hemisferio derecho posee funciones neuroendocrinas en la secreción de hormonas del estrés, cortisol, y en la estabilización de las funciones vitales. Su

262 M.S.Gazzaniga, “The Split Brain Revisited”, Scientific American 279(5), 1998, pp. 50-55. 263 D.F. Watt, “Transference –A Right Hemisphere Event?: The Boundary Between Psychoanalytic

Metapsychology and Neuropsychology”, Psychoanalysis and Contemporary Thought, 9(1), 1986, pp. 43-77. R. Joseph, The right brain and the unconscious: Discovering the stranger within, Nueva York, 1992. J.T. MacLaughlin, “Primary and secondary processes in the context of cerebral hemispheric specialization”, Psychoanalytic Quarterly, 47, 1978, pp. 237-266.

264 M.S. Gazzaniga, “Consciousness and the cerebral hemispheres”, M.S. Gazzaniga (ed.), The Cognitive

Neurosciences, Boston, 1995, pp. 1391-1400.

265 F. Aboitiz, J. López y J. Montiel, “Long distance communication in the human brain: timing constraints for

inter-hemispheric synchrony and the origin of brain lateralization”, Biological Research, 36(1), 2003. F. Aboitiz y A. Ide, “Anatomical asymmetries in language-related cortex and their relation to callosal function”, E. Stemmer y H. Whitaker (eds.), Handbook of Neurolinguistics, Nueva York, 1998.

labor en la regulación homeostática y emocional lo asemejaría al inconsciente freudiano.266

Tanto los sueños como la memoria autobiográfica, dos vías regias de la terapia, muestran una preponderancia en la activación del hemisferio derecho, al igual que ocurre con pistas de tipo emocional y con la imagen del cuerpo (estereognosis) que en los síntomas histéricos se veía deformado. Jospeh señala, avalando la hipótesis conflictual, dinámica, cómo en ocasiones puede existir incluso un conflicto entre ambos hemisferios.267 Sostiene, así mismo, la existencia de un 'lenguaje límbico'

que estaría encargado de la expresión de sentimientos mediante aspectos como la inflexión o el tono y que expresaría estados emocionales o deseos. De hecho es el hemisferio derecho el que posee funciones musicales y prosódicas en su estrecha relación estructural con la amígdala y otras áreas del denominado sistema límbico. La amígdala posee a su vez la capacidad de actuar sobre la activación cortical, superponiendo las respuestas emocionales a las cognitivas y haciendo que éstas se impongan a cualquier otro tipo de procesamiento simultáneo.268

Ambos hemisferios procuran el carácter dual del procesamiento cerebral. El hemisferio izquierdo comienza desarrollándose como sede de la función motora, no obstante es el hemisferio derecho el que posee una superior atención sobre la actividad corporal.269 La transferencia permitiría cierto nivel de reconexión

interhemisférica atendiendo tanto al lenguaje propiamente, como al lenguaje límbico, al aspecto emocional codificado en el tono o en la prosodia. La 266“La mente procesadora de emociones derecha es el substrato neurobiológico del inconsciente dinámico

freudiano,” A.N. Schore, “Commentary”, Neuro-Psychoanalysis, 1, 1999, pp. 115-128. Cf. A.N. Schore, “The right brain as the neurobiological substratum of Freud’s dynamic unconscious”, A.N. Schore, Affect Regulation and Repair of the Self, Nueva York, 2003.

267 R. Joseph, “The right cerebral hemisphere: emotion, music, visual-spatial skills, body-image, dreams and

awareness”, Journal of Clinical Psychology, 44(5), 1988, pp. 630-73.

268 R. Joseph, “The Limbic System: Emotion, Laterality, and Unconscious Mind”, The Psychoanalytic Review,

79, 1992, pp. 405-456.

269 R. Joseph, “The neuropsychology of development: Hemispheric laterality, limbic language, and the origin of

transferencia posibilitaría la transmitisión de la información procesada de uno al otro hemisferio.270 La desconexión interhemisférica replica de hecho la

fenomenología de ciertos tipos de defensas que actúan como 'comisurotomía funcional', es decir, como si se cortase la comunicación entre ambos hemisferios. No existiría una explicación sencilla acerca de la correlación entre un hemisferio y el inconsciente,271 sino que tendría que ver más con la dinámica hemisférica, con la

conexión de imágenes y unidades léxicas, de afectos y representaciones, de objetos y palabras.

Es en el análisis de la transferencia (y fenómenos relacionados) donde las unidades basadas en imágenes de representación primaria del hemisferio derecho son forzadas a entrar en diálogo con las unidades léxicas de prepresentación primaria del hemisferio izquierdo. Puesto de modo más convencional, el afecto del paciente es gradualmente puesto en palabras, entendido en términos de prepresentaciones primarias y altamente ambivalentes del yo y el objeto, y conectado a la experiencia traumática primaria.272

Resumiendo, el hemisferio izquierdo estaría encargado de otorgarle coherencia a los estímulos e integrarlos en función del conocimiento previo, dando lugar al denominado sesgo de confirmación. La falta de procesamiento por parte del hemisferio izquierdo conlleva que tras ver un objeto el individuo es capaz de señalarlo pero no de producir un reconocimiento verbal. La desconexión del hemisferio derecho a izquierdo supone la represión del recuerdo que es activado a nivel sensomotor, pero al cual no se puede acceder como representación simbólica, se produciría una activación subsimbólica similar al inconsciente freudiano; un recuerdo actúa en modalidades fisiológicas de preparación para la 270F.M. Levin, Psyche and Brain. The biology of talking cures, Madison, 2003.

271 M. Solms, “The Deep Psychological Functions of the Right Cerebral Hemisphere”, Bulletin of the British

Psycho-Analytic Society, 25(1), pp. 9-29.

272 D.F. Watt “Higher Cortical Functions and the Ego:Explorations of the Boundary Between Behavioral

acción, pero sin representación. A nivel ontogenético el hemisferio derecho comienza su desarrollo antes que el izquierdo.273 Si bien buena parte de la

información adquirida pasa luego a procesarse también por el hemisferio derecho, una parte no seguiría este camino, dando cuenta de la 'amnesia infantil' a que se refería Freud y a la existencia de pautas corporales fisiológicas aprendidas sin el registro de las circunstancias que dieron lugar a éstas. Existe así mismo una nutrida evidencia sobre la relación entre hemisferios y la valencia de las emociones. El hemisferio izquierdo procesaría preferentemente las emociones positivas y el derecho de las negativas.274

En la literatura contemporánea se tiende a resaltar la indisociabilidad de ambos aspectos, el cognitivo y emocional, que forman un sistema sintético, y se habla un cerebro emocional, que constituye un sistema de relaciones afectivo- cognitivas.275 De ahí que la explicación freudiana siempre haya hecho hincapié en

los sentimientos como mecanismo actuante en la transferencia, el afecto que cura, el amor salus, al que se referían los magnetistas.

Freud asimiló, a su manera, ciertas aportaciones fundamentales de la ciencia biológica del siglo XIX, exponiendo en su teoría de la sexualidad la importancia del 273 C. Chiron et al., “The right brain hemisphere is dominant in human infants”, Brain, 120, 1997, pp. 1057-1065. 274 R.J. Davidson, “Cerebral asymmetry, emotion, and affective style”, R.J. Davidson y K. Hugdahl (eds.), Brain

asymmetry, Massachusetts, 1995. R.J. Davidson, P. Ekman, C.D. Saron, J.A. Sennulis, y W.V.

Friesen, “Approach withdrawal and cerebral asymmetry: Emotional expression and Brain Physiology”, Journal of Personality and Social Psychology, 58(2), 1990, pp. 330-341.T. Canli, “Hemispheric asymmetry in the

experience of emotion: a perspective from functional imaging”, The Neuroscientist, 5, 1999, pp. 201-207. Otros autores señalan la función global que poseerían las emociones y cómo las zonas corticales no pueden en sí definir las emociones D.F. Watt, “Emotion, Cognitive Neuroscience and Consciousness Studies: Is Emotion Really One of Easy Problems?” On Line Web Seminar at the University Of Arizona, 1998.

http://www.consciousness.arizona.edu./emotion.html. Así mismo se ha señalado cómo la estimulación de áreas subcorticales contribuye más a la producción de afectos que las áreas corticales y cómo las pruebas de PET y fMRI tienden a sobrerepresentar el cortex, por ser el área metabólica más activa, cf. J. Panksepp, Affective Neuroscience, Oxford, 1998.

275 “Tanto el momento actual de la experiencia como a la hora de recordar cada percepción tanto de objetos como

de conceptos éstas están unidas asociativamente de forma consciente o inconsciente con un sentimiento, en el sentido de un sistema de relaciones afectivo-cognitivo,” D. Bürgin, “Einleitung”, M. Koukkou, M. Leuzinger- Bohleber y W. Mertens (eds.), Erinnerung von Wirklichkeiten. Psychoanalyse und Neurowissenschaften im Dialog, Stuttgart, 1998, p. 40.

mantenimiento de la especie antes que el individuo y cómo esta premisa evolutiva atravesaba al propio sujeto. En este mismo sentido, las emociones poseían una gran relevancia evolutiva en la supervivencia de la especie. De hecho, junto con los mecanismos de memoria implícita, se encuentran patrones de comportamiento afectivo así como motores; no es de extrañar la estrecha relación entre la somatización y la presencia de un síntoma corporal asociado a una emoción.276

Para comprender la importancia de los circuitos emocionales en una elucidación del inconsciente podemos acudir, a modo de ilustración, a los estudios pioneros de MacLean.277 Éste situaba la evolución de las diversas estructuras

citoplásticas del cerebro en una diacronía filogenética. El tallo cerebral, encargado de funciones vitales de regulación del organismo, fundamentales para la supervivencia, tales como la respiración o el pulso, así como los ganglios basales o 'estriato', también presentes en reptiles, encargados de determinadas rutinas