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Investigación no experimental: estudios descriptivos y causales comparativos causales comparativos

Marco teórico y empírico de la investigación

Capítulo 3 Investigación en educación intercultural:

2. Investigación en competencia intercultural

2.2. El estado de la cuestión en España

2.2.1. Investigación no experimental: estudios descriptivos y causales comparativos causales comparativos

Soriano (1997) estudió la educación que se estaba llevando a cabo en contextos de diversidad cultural en la provincia de Almería. El objeto de la investigación fue describir la situación de los hijos de inmigrantes en las escuelas del poniente almeriense, analizando sus problemas específicos y las relaciones con otros compañeros, con el profesorado y con el propio centro educativo. A partir de una población de 124 alumnos/as de origen africano, se seleccionó una muestra de 33 niños y niñas de tres colegios públicos con mayor número de alumnos inmigrantes escolarizados. La metodología empleada fue de corte cualitativo, utilizando la entrevista en profundidad como técnica de recogida de datos. Los resultados revelaron diferentes valoraciones en las relaciones establecidas entre los compañeros de diferentes culturas. Así, sólo la mitad del alumnado autóctono afirmó llevarse bien con todos los compañeros, pero este porcentaje era menor (27%) en el caso del alumnado de origen inmigrante. No obstante, no se observaron situaciones de marginación y tanto el alumnado autóctono como el perteneciente a otra cultura elegían y rechazaban a sus compañeros para la realización de trabajos en clase indistintamente de su cultura. Respecto a la atención prestada por el profesorado, los alumnos de

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origen inmigrante señalaron que los docentes nunca tenían en cuenta sus puntos de vista (33%), mientras que el alumnado autóctono contestó que “a veces” (78%).

El estudio de Aguado, Gil, Jiménez-Frías, Sacristán, Ballesteros, Malik y Sánchez (1999) tenía por objeto (1) delimitar el marco teórico desde el que abordar el tratamiento de la diversidad cultural en educación, (2) recoger información sobre las prácticas reales llevadas a cabo en los centros educativos y (3) establecer pautas de actuación referidas a la atención educativa del alumnado perteneciente a otra cultura. Los participantes en el estudio fueron 232 estudiantes, 55 docentes y 69 padres/madres de centros públicos de enseñanza primaria de ocho comunidades autónomas. Los resultados indicaron que los alumnos asociaban las diferencias culturales con diferencias religiosas, mientras que las opiniones negativas se dirigieron fundamentalmente hacia el alumnado de etnia gitana. Los profesores, por su parte, asociaron diferencias culturales con problemas de convivencia o malos resultados escolares y los padres, aunque la mayoría creían conveniente la necesidad de la convivencia y el respeto entre culturas, no se decantaban por relacionarse con personas de otras culturas. Una de las conclusiones más interesantes de este estudio fue la constatación de que la escuela fracasa en el desarrollo de la

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competencia intercultural en el alumnado, entendida como un conjunto de habilidades comunicativas y sociales de intercambio, conocimiento e interés por las personas de culturas diferentes a la propia.

Otras investigaciones no experimentales en competencia intercultural se han centrado en el análisis de la identidad cultural en el alumnado. Así, en su estudio, Caballero (2000) se propuso conocer la construcción de la identidad cultural dentro de una escuela multicultural. Mediante técnicas cualitativas (estudio de caso, entrevista, observación participante o historia oral) se realizó un trabajo de campo con niños marroquíes pertenecientes a tres centros de enseñanza primaria de Barcelona. Los resultados de esta investigación revelaron la complejidad de la construcción de la identidad multicultural en un espacio donde conviven personas de diversos orígenes culturales, pero pusieron de relieve la necesidad de su desarrollo para solventar los conflictos y los problemas de integración emergentes del contacto entre personas de diferentes culturas.

La investigación de Massot (2003) tuvo por objeto estudiar el desarrollo de la identidad cultural en los hijos de inmigrantes. Para ello, se utilizó una muestra de jóvenes entre 17 y 22 años, hijos e

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hijas de inmigrantes latinoamericanos (argentinos y uruguayos), emigrados desde muy pequeños y cuya escolarización se había realizado en Cataluña. Para la obtención de los datos, se emplearon técnicas cualitativas como la entrevista y los grupos de discusión. Los resultados del estudio revelaron el dilema en el que se encuentran los chicos/as inmigrantes de “segunda generación”. Por un lado, no pertenecen a la cultura de origen o no se sienten parte de ella y, por otro lado, tampoco son miembros legítimos de la sociedad de acogida. Por esta razón, este estudio concluye remarcando la necesidad de compatibilizar la identidad cultural con el sentimiento de múltiples pertenencias, para lo que resulta imprescindible desarrollar una competencia intercultural en todo el alumnado.

El objetivo del estudio de Cabrera, Espín, Marín y Rodríguez (2000) era evaluar el grado de identidad étnica y de aculturación de adolescentes que viven en contextos multiculturales. A tal fin, las autoras diseñaron y administraron un cuestionario dirigido a jóvenes magrebíes escolarizados en centros públicos de Barcelona. Se tomó una muestra de 81 alumnos/as procedentes de 14 centros educativos y cuya edad oscilaba entre los 12 y los 14 años. Los resultados mostraron que el alumnado magrebí participante en la investigación tenía un nivel medio-alto de identidad étnica y unas

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actitudes aceptables hacia otras culturas, pero, sin embargo, poseían un conocimiento bajo sobre otras culturas. En estos estudiantes, el grado de aculturación observado fue más bajo que el de identidad cultural.

La investigación de Jordán (2001) centrada en el componente actitudinal de la competencia intercultural mostró que las actitudes del alumnado hacia otras culturas están determinadas por las expectativas, que son creencias que se forman respecto a lo que se espera de cada alumno. Las conclusiones obtenidas en este estudio descriptivo pusieron de relieve que las expectativas que recaen sobre el alumnado inmigrante suelen ser bajas, debido a prejuicios previos de los propios alumnos y docentes, o a que se espera de ellos un rendimiento más bajo como consecuencia de un lenguaje menos rico o una motivación poco intelectual. Estas percepciones influyen en los alumnos de tal manera que se convierten en profecías que tienden a autocumplirse. Por ello, los alumnos participantes en el estudio pensaban que sus compañeros de origen inmigrante tenían una preparación o capacidad escolar escasa, así que estos últimos acababan asimilando que realmente no tenían una capacidad suficiente para alcanzar el éxito escolar. En esta misma línea, diversos estudios (Kleinfeld, 1973; Verbunt, 1994), concluyeron que una causa del fracaso escolar del alumnado

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procedente de otros países era la poca relación existente entre las experiencias y las capacidades cultivadas en sus entornos culturales y las actitudes en el contexto escolar de acogida. De este modo, para Jordán, el problema de las actitudes negativas hacia los alumnos de otras culturas radica en la influencia silenciosa de las creencias que, una vez instaladas en los alumnos, se convierten en actitudes que determinan sus procesos de aprendizaje, implicación y autoestima escolar.

García y Moreno (2001) realizaron un estudio para conocer las condiciones en las que se producía la escolarización del alumnado de primaria y secundaria de origen inmigrante en la Comunidad de Madrid. El estudio descriptivo mostró unos resultados interesantes en relación con sus actitudes y habilidades interculturales que, según estos investigadores, variaban en función de la edad. Así, mientras que los niños más pequeños de educación primaria no mostraron ningún tipo de discriminación hacia sus compañeros pertenecientes a otras culturas diferentes a la mayoritaria, los alumnos mayores de 5º-6º de primaria y ESO manifestaron en mayor proporción actitudes racistas y xenóbofas, sobre todo, fuera de la escuela. Aunque la mayoría de los adolescentes no se declaraba racista, el 15% mostró un comportamiento hostil hacia los extranjeros y grupos étnicos

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minoritarios. Los alumnos de educación primaria tenían amigos de otras culturas y se relacionaban dentro y fuera del colegio con ellos, pero conforme aumentaba la edad, la interacción disminuía y la competencia intercultural dejaba de desarrollarse.

Un estudio de Sarrate (2003) analizó asimismo las actitudes de los alumnos ante la diversidad cultural. El estudio se realizó en centros educativos de la Comunidad de Madrid y, al igual que en la investigación de García y Moreno (2001), los resultados obtenidos indicaron buenas actitudes hacia la escuela de los alumnos más pequeños, ausencia de actitudes racistas en la escuela, conducta relativamente estable hacia escuela, compañeros y familia, y valoraciones críticas de los demás de acuerdo a su comportamiento social, cívico, características físicas y respeto de normas. Como aspecto negativo, el estudio reveló que los alumnos no superaban estereotipos debido al arraigo de éstos en su escala de valores y en el mantenimiento de actitudes formadas desde bien pequeños.

El Defensor del Pueblo (2003) llevó a cabo una de las investigaciones más amplias y completas que se han realizado hasta la fecha a nivel nacional con el objetivo de analizar la realidad intercultural de los centros educativos españoles. Se diseñaron unos cuestionarios para obtener información sobre las opiniones,